Titulo: VIDA DE SANTONES ANDALUCES.
La 'Epístola de la Santidad' de Ibn Arabî de Murcia.

Tema: Sufismo / Biografías   Isbn: 978-84-9761-240-1
Autor: Miguel Asín Palacios
Editorial: Maxtor
Lugar de Publicacion: Valladolid
Fecha de Publicacion: 2005
Formato: Reprod. facs. de la ed. de: Madrid : Imp. de Estanislao Maestre, 1933
Paginas: 200
Dimension: 15x11cm
Peso: 142g
Precio €: 6.00  
Descripcion: El título de ésta, Epístola de la Santidad, expresa bien el carácter del opúsculo: se trata, en efecto, de una carta o misiva enviada por Ibn 'Arabî desde Meca el año 600 de la héjira (1203 de J.C.) a su amigo de Túnez, el sûfî Abû Muhammad 'Abd al 'Azîz.
Cuatro partes podemos distinguir en la Epístola de la Santidad.
La primera es una rápida ojeada sobre el estado de la vida espiritual en las tierras orientales (Meca y Egipto singularmente), tal y como a los ojos de Ibn 'Arabî se ofreció desde su llegada a Egipto en 598 hasta 600, fecha de la carta. El contraste entre las corruptelas del sufismo oriental y las virtudes de los sûfîes del Magreb y de Al-Andalus es el tema cardinal de esta primera parte, llena de pintorescas descripciones de las costumbres, trajes, ejercicios religiosos, cultura ascéticomística, vicios e hipocresía de los sûfîes de oriente.
La segunda parte es un examen de conciencia que Ibn 'Arabî hace en voz alta, para su propia humillación y para edificación de su amigo y corresponsal. Bajo la forma literaria de un diálogo con su propia alma, Ibn 'Arabi se compara sucesivamente con los más sublimes modelos de perfección espiritual que la historia del islam le ofrecía, sobre todo en los primeros siglos, es decir, con los Compañeros de Mahoma, ascetas y santos más ejemplares, cuyas virtudes heroicas analiza y pondera, para obligar a confesar a su propia alma que se halla muy lejos de tamaña perfección. El carácter autobiográfico de esta segunda parte es más acentuado que el de la primera, pues equivale realmente a una confesión sincera y pormenorizada de los defectos e imperfecciones de que Ibn 'Arabî adolecía, hasta la fecha, por lo menos, de esta carta.
La tercera parte es la de más alto valor autobiográfico y la de mayor extensión, pues constituye la materia principal de la Epístola. Se trata, en efecto, de un conjunto de biografías, cincuenta aproximadamente, de los maestros de espíritu y compañeros de vida religiosa, cuyas enseñanzas y ejemplos Ibn 'Arabî confiesa que influyeron en su formación, desde que comenzó a caminar, en la mocedad, por el camino ascético.
La cuarta parte del opúsculo es más bien un epílogo de carácter doctrinal, una meditación de los divinos beneficios y de la gratitud que a ellos debe el alma.