Titulo: AUTOPSIA DE IRAQ
Tema: Sociología   Isbn: 978-84-96327-36-8
Autor: H.C. Von Sponeck
Editorial: Oriente y Mediterráneo
Lugar de Publicacion: Madrid
Fecha de Publicacion: 2007
Formato: Rústica
Paginas: 550
Dimension: 21x13cm
Peso: 606g
Precio €: 23.00  
Descripcion: En un momento en que la comunidad internacional está envuelta en el necesario debate sobre cómo actualizar las estructuras internacionales, el libro Autopsia de Iraq de Hans C. von Sponeck ofrece una importante contribución. La reflexión que propone Sponeck, desde el punto de vista de su experiencia como Coordinador Humanitario de la onu en Iraq, pone de manifiesto la necesidad de llevar a cabo una profunda reestructuración de las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad para que puedan contribuir de forma efectiva al objetivo de promover la paz y la justicia social.
Conocí a Hans Sponeck en los grupos de trabajo de Iraq (que Sponeck amablemente llama los «grupos de Amorim»), cuyas sesiones tuvieron lugar en las Naciones Unidas de febrero a abril de 1999. Después de ocho años de exhaustivas sanciones, los bombardeos anglo-americanos conocidos como Operación Zorro del Desierto (del 16 al 18 de diciembre) volvieron a poner el tema de Iraq en la agenda del Consejo de Seguridad.
Recuerdo muy vívidamente la presentación de Sponeck al grupo de trabajo sobre la situación humanitaria de Iraq. En poco más de cuarenta minutos, el ex Coordinador Humanitario resumió a los miembros del grupo el desalentador panorama que hoy se explica con todo detalle en este libro informativo y valiente.
Autopsia de Iraq relata la historia de un pueblo que el destino situó entre dos fuerzas poderosas: el dictador Saddam Husein y Estados Unidos. El análisis de Sponeck se centra en la variable más frágil de la ecuación iraquí: la población civil y, más concretamente, lo que puede llamarse la generación perdida de Iraq, un país conocido por su arraigada cultura centenaria.
Los doce años bajo sanciones convirtieron a Iraq, una sociedad próspera, equipada con modernas infraestructuras y con un sistema sanitario y educativo de los más desarrollados de Oriente Próximo, en un país con muchos pobres e indigentes, condenados a vivir con menos de un dólar al día. La carga más pesada recayó en los niños, los jóvenes, las mujeres y los ancianos.
Aunque es un factor importante, el análisis de Sponeck no incluye el debate sobre si el gobierno iraquí cumplió las rígidas condiciones impuestas por el Consejo de Seguridad para levantar las sanciones dispuestas en la resolución 687. La verdad es que la desintegración de la sociedad civil se vinculó de forma visceral —para bien o para mal— al desmantelamiento de los programas iraquíes de armas de destrucción masiva.
En su análisis del programa humanitario de las Naciones Unidas en Iraq, Sponeck llama nuestra atención sobre otro tema polémico: la capacidad de la Organización para llevar a cabo sus mandatos sin permitir que se dejen de lado los derechos humanos básicos —comida, sanidad y educación—, considerados por algunos como «efectos colaterales no deseados». Sponeck demuestra que esto fue lo que ocurrió en la aplicación del programa Petróleo por Alimentos: el mecanismo concebido por el Consejo de Seguridad para aliviar la dramática situación humanitaria en Iraq.
Como indica Sponeck, lo que condenó a la población iraquí a un proceso de rápido empobrecimiento, quizá sin precedentes en la historia, fueron los retrasos rutinarios, la torpe burocracia, las restricciones presupuestarias y, sobre todo, la determinación de algunos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de no permitir que el Iraq de Saddam Husein recuperara todos los atributos de su soberanía.
El gran logro de Sponeck ha sido poner de manifiesto tanto el alto coste humano del exhaustivo régimen de sanciones, como la falta de capacidad del programa humanitario para mejorar la situación de los civiles iraquíes, sin ninguna consideración hacia Saddam Husein, o, en sus propias palabras, «sin convertirse en aliado de un régimen represivo».

Como miembro del Consejo de Seguridad durante el bienio 1998/1999 —casi el mismo período que cubre Autopsia de Iraq— y después de haber dirigido los grupos de trabajo de Iraq, no puedo por menos que estar de acuerdo con la conclusión de Sponeck en cuanto a las limitaciones del statu quo en el seno de las Naciones Unidas para promover una verdadera agenda global. Felicito a Sponeck por su honestidad intelectual e independencia al concluir que las Naciones Unidas deben ser capaces de superar el «poder de intereses limitados».
Celso N. Amorim
Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil
Brasilia, primavera 2005