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EL ISLAM ES UNA ABSTRACCIÓN:
Entrevista con Hamid Dabashi [1] Por Lewis Gropp
La inmigración árabe y musulmana en Estados Unidos ha sido históricamente muy reducida, minúscula si la comparamos con otras. Lo que impulsó básicamente a los inmigrantes fueron las razones económicas. A mi juicio, el dinero no entiende de raza ni de sexo. Por ejemplo, podemos remontar el inicio de los movimientos feministas en todo el mundo a la necesidad de mano de obra barata, que es cuando las mujeres accedieron al mercado laboral y cuando los trabajadores comenzaron a demandar y exigir más derechos. Lo mismo es cierto para los inmigrantes; a ellos se les paga menos que a otros. Así, por ejemplo, si eres libanés, sudanés, turco, iraní o pakistaní y llegas a Estados Unidos en busca de trabajo, tu religión carece por completo de importancia. Es tu condición de inmigrante –y, por tanto, tu condición social y económica– lo que realmente importa. En mi opinión, Europa ha tenido éxito a la hora de proponer para sí misma el mito de una entidad cultural homogénea. La combinación entre un Cristianismo auto-secularizado y –tras los horrores del Holocausto– la creación de una identidad “judeocristiana” ha dado a Europa una confianza renovada en el mito de sus orígenes. Luego, por supuesto, está la Revolución Francesa, la Ilustración, la unificación de Europa y la reconstrucción de la identidad europea tras la época soviética. La propia Europa, con esta concepción renovada de sí misma, tiene ahora bastantes problemas para asimilar dentro de su identidad colectiva a los europeos del este. Históricamente, la idea de Europa está en realidad muy restringida a la de Europa Occidental. Cuando Kant habla de los “europeos” en su Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime se está refiriendo a los habitantes de los territorios situados entre el oeste del Danubio y el este del Canal de la Mancha. Y cuando Giscard d'Estaing dijo que no aceptaba la entrada de los turcos en la Unión Europea estaba empleando un leguaje cristiano, a pesar de su concepción secularizada de sí mismo y de lo que él representa. Así pues, el problema de Europa con los musulmanes que vienen de Africa , Oriente Medio o el sur de Asia es, en parte, un reflejo de sus propias ansiedades internas con respecto a dos clases de europeos: los europeos del este y los europeos musulmanes. La idea de una Europa musulmana
es un asunto que ha desconcertado mucho a los europeos desde la rivalidad
entre el Imperio Austro-Húngaro y el
Otomano
. Así que, por todas estas razones, a Europa le resulta más
difícil que a Estados Unidos asimilar a sus musulmanes. Con todas estas dificultades
de integración, ¿cree usted que la mentalidad europea podrá
hacer frente a la idea de que Turquía se convierta en parte de la
Unión Europea? Bueno, obviamente, eso es algo que la envejecida y mermada población de europeos blancos debe decidir. Debido al bienestar de los europeos durante muchos años, Europa es una sociedad envejecida. Como resultado de ello, necesita mano de obra –mejor cuanto más barata–, lo cual responde a la lógica del capital. Y sin embargo, la mano de obra trae su propio bagaje. La economía europea necesita mano de obra barata, pero a la cultura europea no le agrada el hecho de que, en último término, dicha cultura se vea influenciada por la mano de obra inmigrante. Este es el dilema al que se enfrenta Europa; es un choque entre la cultura y el capital.
Oriana Fallaci
se fue a la tumba sabiendo muy bien que su Italia ya no era la misma Italia
en la que nació. Berlusconi continúa con el resentimiento
de Fallaci, pero tiene la guerra perdida. Italia puede insistir en que la
pasta es la comida nacional, pero si a su mano de obra inmigrante no le
gusta e insiste en comer tahini y shawarma, muy poco puede hacer Berlusconi
al respecto. ¿Y qué me dice
de
combinar el Islam con la sociedad laica
? En su libro Modern Islamic Political Thought (Pensamiento político
islámico moderno), Hamid Enayat escribe que el verdadero Islam
siempre intentará imponerse y que pretende establecerse como el cimiento
de una sociedad basada en la religión ¿Está de acuerdo
o éste es solo un enfoque característico del
Islam político
? Estoy básicamente en desacuerdo. No es así como yo veo la historia del Islam . El Cristianismo y el Judaísmo también son religiones monoteístas que, sin duda, desean crear un mundo a su propia imagen. El actual Papa Benedicto XVI fue el responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe con el anterior Papa, y se mostró implacable con la Teología de la Liberación , que, como usted sabe, no es otra cosa que el Cristianismo de los pobres. Desde la curia vaticana impuso una interpretación particular del Cristianismo. Si en Europa hay un contexto cosmopolita –que no laico [2] –, no es por la bondad del Cristianismo, sino porque el contexto social, sobre todo a partir de la Ilustración, ha obligado al Cristianismo a adoptar algunos enfoques no religiosos. Lo mismo es válido para el Judaísmo y, forzosamente, para el Islam. Cuando la gente pregunta si el Islam es compatible con la modernidad , está demostrando que no posee una concepción del Islam histórica o material, sino exclusivamente esencialista. Está claro que si dejamos el Islam en manos de los teólogos, los juristas, el clero o los mullahs musulmanes, éstos desearán un mundo acorde a su visión. Pero lo mismo ocurre con el clero cristiano y los rabinos judíos. Así que la pregunta de si
el Islam puede llegar a un acuerdo con la
democracia
solo es una pregunta equivocada y, como resultado, produce una respuesta
equivocada. Históricamente, el Islam siempre ha formado parte de
una u otra
cultura cosmopolita
(no por la bondad de la doctrina islámica, sino debido a las fuerzas
sociales de las que los musulmanes, como todos los demás seres humanos,
han formado parte). Por lo tanto, básicamente,
cuando alguien promueve un “Islam reformista” se está equivocando
por completo... ¡Por supuesto! Estoy en total
desacuerdo con personas como
Tariq Ramadan
y con la idea de reformar el Islam. ¿Qué significa exactamente
que el “Islam” –una absoluta abstracción– debe ser reformado? ¿qué
significa para los musulmanes reformar el Islam? ¿qué Islam,
qué musulmanes, con qué autoridad y con qué propósito?
El mundo no puede esperar y no esperará a que el Islam, el Cristianismo
o el Judaísmo se reformen a sí mismos. El mundo necesita convivir
con una gran variedad de ideas, y el Islam también debe hacerlo,
para así poder ver y ser consciente de su identidad frente al resto
de identidades. Así que, en definitiva,
no se trata de una cuestión de teología sino de poder... Se trata de una cuestión social. Mire el Líbano . Los chiíes del Líbano representan entre el 40 y el 50% de la población. Hoy en día, Hezbollah [3] se ha convertido en una fuerza muy poderosa dentro de la sociedad libanesa, pero dentro de esa misma sociedad, Hezbollah y los chiíes tienen que convivir con sunníes, drusos, maronitas y nacionalistas libaneses, pues la realidad demográfica así lo exige. Lo mismo es válido para
Irak
. Los chiíes tienen que vérselas con
kurdos
, árabes sunníes y nacionalistas; es una simple cuestión
de demografía. Y lo mejor para Irak y el Líbano es que las
fuerzas islamistas tienen que convivir con las no islamistas. Quieran o no,
les guste o no, es irrelevante. Deben producir una cultura política
cosmopolita de la que el Islam sea una parte integrante, pero no la única. ¿Diría entonces
que el “Islam europeo” –la idea de un Islam que forma parte de la cultura
europea, más “moderno” y más “moderado”– también es
un concepto falso en este sentido? Mi problema con Tariq Ramadan es que él piensa que puede mandar sobre la realidad, que si escribe sobre algo, ese algo ocurrirá. Los musulmanes europeos tienen que vérselas con otras fuerzas morales, intelectuales y políticas, y esa es una realidad incuestionable. La diferencia entre alguien como yo y Tariq Ramadan es que yo no me ocupo del Islam, sino de los musulmanes. Los musulmanes tienen preferencia. El Islam es una abstracción. Así que, le guste o no a
Giscard d'Estaing, el Islam –gracias a la mano de obra inmigrante y a los
musulmanes que pasean por las calles de París, Londres, etc...– se
ha convertido en parte integrante de la sociedad europea y la ha cambiado.
Y como resultado, la actitud cultural colectiva también cambiará.
De hecho, los cambios serán provocados por las fuerzas sociales, no
por los intelectuales musulmanes. ¿Pero está usted
seguro de que va a ocurrir eso? Porque si usted sostiene esta opinión,
todo islamista –en el sentido de alguien que promueve el Islam como una ideología
política– se verá forzado a negarla, pues sabe que, de aceptarla,
es previsible que su fe pierda poder en el futuro. Si nos fijamos en Europa,
el poder de la religión y su influencia en la sociedad han disminuido
desde la época de la Ilustración. Desde mi punto de vista, la religión es la expresión de una conciencia colectiva. Cualquiera que sea la creencia de un grupo de personas determinado –aquello que es “sagrado” para ellas–, eso constituye su religión. Así que olvidémonos de Europa por ahora. Si vamos a la India, Arabia Saudí , Marruecos o China encontraremos cuatro formas diferentes de Islam. El Islam no constituye ninguna quintaesencia. Se trata de un lenguaje sagrado hablado en diferentes dialectos por personas que viven experiencias muy distintas. Así pues, de acuerdo a esta misma lógica, los musulmanes de Europa redefinirán el Islam a lo largo de las próximas generaciones, y no hay nadie sobre el planeta que pueda decirles que lo que están haciendo no es islámico o que están abandonando su religión. Por eso no comparto las leyes contra el uso del velo . El velo se mantendrá o bien será desechado por la segunda y tercera generación de musulmanes. En la escuela, las musulmanas decidirán si usarlo o no. Si en casa se las obliga a usarlo, esa obligación se verá poco a poco matizada por otras fuerzas como la presión social, las fuerzas del mercado o la cultura popular y globalizada. En cualquier caso, lo que no resulta deseable es que el Estado decida lo que uno puede o no puede vestir. Personalmente, no tengo nada a
favor o en contra del velo. El velo se transforma en algo negativo cuando
se emplea como un instrumento de poder, cuando se utiliza como un medio de
coacción. Para mí no hay ninguna diferencia entre obligar a
las mujeres a llevarlo, como en la República Islámica [de
Irán
], y prohibir su uso, como en Francia. El cuerpo de la
mujer
se ha convertido en un espacio para la contienda ideológica, y
eso sí que es malo. Permítanos volver en
nuestra última pregunta al tema de Turquía: ¿Debería
Europa invitar a Turquía a formar parte de la Unión Europea?
¿Cuál es su opinión personal? Creo que la adhesión de Turquía a la Unión Europea es inevitable. En primer lugar, ofrecerá a la economía europea mano de obra barata; en segundo lugar, permitirá a la Unión Europea tener un acceso más fácil a las materias primas de Turquía; en tercer lugar, ampliará el mercado económico europeo; y en cuarto lugar, reforzará Europa a nivel estratégico en lo que respecta a su inevitable rivalidad con Estados Unidos en la región. Por lo tanto, beneficiará
a Europa desde el punto de vista económico, político y militar.
Muchos de mis colegas turcos progresistas están muy contentos con
esta posibilidad, pues piensan que asuntos como los derechos de la mujer,
los derechos humanos y la libertad de expresión también tendrán
un efecto catalizador en Turquía. Así que parece que será
un matrimonio feliz. NOTAS.- [1] Fuente: http://www.qantara.de/webcom/show_article.php/_c-478/_nr-1098/i.html Traducción y adaptación al castellano elaborada por el equipo de traductores de Alif Nûn . Todas las notas son del equipo de redacción de Alif Nûn . [2] Para más información de porque en Europa no existe una legislación y una sociedad realmente laicas, véase Dr. Ali A. Mazrui, “ Sociedades islámicas y sociedades occidentales: ¿son tan diferentes? ”, revista Alif Nûn nº 94, junio de 2011; Shireen M. Mazari, “ Multiculturalismo e Islam en Europa ”, revista Alif Nûn nº 96, septiembre de 2011. [3] Para más información sobre esta organización, véase Neil MacFarquhar, Hezbolá le desea feliz cumpleaños , Turner, Madrid, 2010; Javier Martín, Hizbulah: el brazo armado de Dios , La Catarata, Madrid, 2006. A Portada |
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