Publicidad
|
|
|
|
|
|
|
Estimados
lectores:
Cuando la canciller alemana Angela Merkel afirmó
en octubre de 2010 que el intento de crear una sociedad multicultural en
Alemania “ha fracasado por completo”, estaba sacando a la luz pública,
al más alto nivel político, una poderosa corriente de opinión
que ha atravesado Europa en particular, y Occidente en general, desde hace
muchos siglos. Partiendo de la idea del “bárbaro”, tan popular en la
cultura grecolatina, y pasando luego por la idea del “gentil” o del “pagano”,
tomada de la cultura judeocristiana, Occidente ha tenido un verdadero problema
para relacionarse con aquellos a los que ha considerado diferentes. Lo cierto
es que las sociedades occidentales, y sobre todo las europeas, poseen una
escasa tradición en lo que se refiere a la convivencia entre diversos
colectivos étnicos y/o religiosos. A diferencia, por ejemplo, de numerosas
sociedades islámicas y de otras muchas sociedades orientales, las cuales,
desde su mismo inicio, fueron un crisol de culturas, idiomas y religiones,
la tradición europea hasta después de la Segunda Guerra Mundial
fue la de la uniformidad cultural y religiosa. Se ha de recordar que las llamadas
“herejías” cristianas, perseguidas con saña en Europa, buscaron
refugio en territorio islámico y, de hecho, grupos cristianos como
monofisitas o nestorianos, en su momento numerosos en Occidente, solo sobreviven
hoy en día en países musulmanes de Oriente Medio como Siria
o Irán. Por otra parte, las persecuciones contra judíos y musulmanes
han asolado Europa desde la Edad Media y las guerras de religión entre
los propios cristianos europeos durante el Renacimiento crearon estados nacionales
que buscaban imponer una única versión de la religión
cristiana, ya fuese católica o protestante. Solo después de
la Segunda Guerra Mundial, las sociedades europeas comenzaron a recibir
contingentes significativos de poblaciones con diversas culturas y religiones
–la razón de esto es obvia, y está más relacionada con
la necesidad de mano de obra para reconstruir económicamente los países
asolados por el conflicto que con la filantropía o los derechos humanos.
En cuanto a las sociedades occidentales del Nuevo Mundo, si bien convivieron
con esa diversidad cultural y religiosa desde mucho antes que las europeas
–lo cual resulta lógico, pues eran sociedades en pleno proceso de
construcción, formadas en su gran mayoría por inmigrantes de
diversos lugares del mundo–, no tuvieron ningún reparo en acabar con
la cultura, la religión e incluso la vida de los aborígenes
americanos, protagonizando uno de los mayores genocidios de la historia de
la humanidad.
En el número de Alif
Nûn de este mes abordamos el tema del multiculturalismo en las
sociedades occidentales, y más en concreto, las dificultades y problemas
de integración y adaptación de los musulmanes europeos y estadounidenses.
El primer artículo se centra en definir el estatus de las comunidades
musulmanas europeas y en las crecientes dificultades a las que se han enfrentado
éstas desde los atentados del 11-S. El segundo artículo del
mes es una entrevista con el profesor suizo de origen egipcio Tariq Ramadan,
en la cual habla sobre diversos temas como su modo de entender la ciudadanía
europea, su concepto de la sharia y los defectos de una interpretación
literal del Corán. El tercer artículo nos acerca a la percepción
que tiene la opinión pública estadounidense acerca de árabes
y musulmanes, y cómo ésta se refleja en la literatura, el cine
y los medios de comunicación de aquel país. Para terminar,
el cuarto y último artículo de este mes profundiza en las dificultades
de comprensión mutua y los posibles puentes de entendimiento entre
dos ideologías como son el orientalismo occidental y el Islam liberal.
La Dirección.
|
|
|
¿Qué es el multiculturalismo?
Es evidente que se trata de lo contrario a la asimilación y que se
refiere a la existencia de varios grupos culturales o étnicos en la
sociedad, todos ellos funcionando dentro de su diversidad y reflejando una
sociedad heterogénea. En Europa, el multiculturalismo debe estudiarse
a dos niveles: primero, el de la existencia privada y cotidiana de los ciudadanos,
y segundo, el de la opinión pública y los organismos responsables
de tomar decisiones de carácter institucional, tales como parlamentos,
ayuntamientos, administraciones públicas, etc.
En el primer nivel, el multiculturalismo
se ha convertido de hecho en una parte de la vida diaria en la mayoría
de los estados europeos, y ciertamente no puede revertirse esta situación.
Sin embargo, esta vida diaria se ha vuelto más difícil para
los diversos grupos etno-culturales que intentan desarrollar sus vidas dentro
de sus respectivas tradiciones culturales, a causa de los problemas que surgen
en el segundo nivel, el de la opinión pública y los organismos
que adoptan decisiones de carácter institucional.
|
|
Tariq Ramadan es considerado por muchos como uno de
los intelectuales más influyentes de Europa. En esta entrevista con
Claudia Mende, el académico musulmán suizo habla sobre su modo
de entender la ciudadanía europea, su concepto de la sharia
y los defectos de una interpretación literal del Corán.
Usted argumenta que las mujeres deberían
participar más activamente en las mezquitas y en los debates teológicos.
¿Diría, entonces, que una mujer tiene derecho a dirigir la
oración del viernes?
|
|
El cómico estadounidense
de origen árabe Dean Obeidallah dice en uno de sus espectáculos:
“Hoy por hoy, estamos tan encasillados como grupo racial que no hace mucho
tiempo oí decir a un corresponsal de la CNN que ‘los árabes
son los nuevos negros’”. Obeidallah continúa:
“Cuando me enteré
–debo ser honesto– me sentí emocionado. Me dije, ‘¡Dios mío,
estamos de moda!’ Antes de que nos demos cuenta, las mujeres asiáticas
marchosas dejarán de salir con tipos negros y empezarán a salir
con árabes. Los chicos blancos de los suburbios, en lugar de actuar
y de vestir como los negros para ser enrollados, ahora se harán pasar
por árabes....tunearán su coche para que parezca un taxi,
se vestirán como árabes y algunos cubrirán su cabeza
al estilo árabe tradicional...inclinados un poco hacia un lado, se
acercarán unos a otros diciendo ‘¿qué pasa, Mustafa?
¿qué es lo que mola? ¡lo árabe, claro!’”
|
|
Empezaré esta charla narrándoles
la historia de un español que vivía en la ciudad marroquí
de Tánger. Un día fue a ver al presidente del consejo local
de ulemas [sabios, sg. 'alim] y le dijo: “me siento atraído
por su religión y la habría adoptado ya de no ser por una cuestión
que me preocupa.”
“¿Cuál
es?”, pregunto el 'alim.
“Soy músico
de profesión –respondió el español– y el Islam prohíbe
la música”.
“¿Quién
te dijo eso?”, replicó el 'alim, enojado. El aspirante a converso
no respondió, simplemente sacó del bolsillo una hoja de papel
y se la dio al religioso, quien la leyó y lo comprendió todo.
Era el anuncio de un libro publicado recientemente por un profesor local.
El 'alim comenzó a explicar con paciencia que el libro tenía
cinco siglos de antigüedad y que trataba sobre una controversia teológica
conocida como “la disputa del sama’”, en la cual se discutía
la manera en que el Corán debía ser leído en público.
Lo que estaba prohibido, al menos a los ojos de algunos clérigos,
era cantar los versículos del mensaje divino, pues el oyente podría
sentirse más atraído por la música que por el significado
de las palabras. Sin embargo, para el 'alim pronto quedó claro
que estaba hablando en vano. Su visitante había descubierto en el artículo
exactamente lo que estaba esperando encontrar: un Islam más riguroso,
severo y duro que su propia religión. De lo contrario, su conversión
no tendría sentido. El tipo de Islam que el 'alim le estaba
ofreciendo –sencillo, moderado, conciliador, ingenioso y sutil– no era el
verdadero.
|
|
ADIVINANZA DE GACELA
En dos cosas -adivina-
eres una caracola:
en resonancia marina
y en tu revuelo de ola.
En dos cositas, mi cielo,
eres una mariposa:
en el iris de tu vuelo
y en el beso que se posa.
"
El Diván de las Gacelas
"
_ [Omar Ben Yúsuf]
|
BOLETÍN
DE NOVEDADES EDITORIALES
@ manténgase
informado !
|
Las opiniones
expresadas
en los artículos representan
el punto de vista
de su autor y no
necesariamente el del
Editor.
|
|
|