SOCIEDADES ISLÁMICAS Y SOCIEDADES OCCIDENTALES:
¿SON TAN DIFERENTES? [1]

Dr. Ali A. Mazrui [2]


Democracia y vida humana

Cuando las comparan con sus propias sociedades progresistas y laicas, los occidentales tienden a pensar que las sociedades islámicas son retrógradas, están oprimidas por la religión y gobernadas de forma inhumana. Sin embargo, medir la distancia entre Occidente y el mundo islámico es una tarea compleja, pues dicha distancia es más escasa de lo que los occidentales suponen. El Islam no es solo una religión, y desde luego tampoco es un simple movimiento político fundamentalista. Se trata de una civilización [3] y un modo de vida que varía de un país musulmán a otro, pero que está animado por un espíritu mucho más humano de lo que la mayoría de los occidentales cree. Los occidentales tampoco suelen reconocer que sus propias sociedades han fracasado a la hora de vivir de acuerdo a sus ideales liberales. Por otro lado, muchos de los aspectos de la cultura islámica que los occidentales consideran como algo “medieval” han prevalecido en sus propias sociedades hasta hace muy poco; en muchos casos, el retraso social y tecnológico de las sociedades islámicas con respecto a las occidentales es de solo unas pocas décadas. En último término, la cuestión se reduce a saber cuál es el modo de alcanzar el mayor nivel de vida para el ciudadano medio, evitando al mismo tiempo los peores abusos. El modelo occidental no ofrece todas las respuestas a esta pregunta, y los valores islámicos merecen ser tomados muy en cuenta.

El camino recién andado

Las costumbres y los valores han cambiado con rapidez en Occidente durante las últimas décadas, a medida que la revolución tecnológica y social avanzaba. Los países islámicos, que ahora están experimentado muchos de esos mismos cambios, bien podrían seguir el mismo camino. Las relaciones prematrimoniales, por ejemplo, estuvieron muy mal vistas en Occidente hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Existían leyes contra el sexo fuera del matrimonio, algunas de las cuales todavía permanecen vigentes, si bien rara vez se aplican. [4]   Hoy en día, las relaciones prematrimoniales son habituales y consentidas por los padres.

Las relaciones homosexuales entre varones fueron un delito en Gran Bretaña hasta la década de 1960, aunque el lesbianismo no era ilegal. [5] Hoy en día, estas relaciones consentidas entre adultos, hombres o mujeres, son legales en gran parte de Occidente, aunque siguen estando prohibidas en la mayoría de los demás países. [6] De hecho, la mitad del mundo occidental considera que las leyes contra la homosexualidad son una violación de los derechos de gays y lesbianas.

Los occidentales consideran que las sociedades musulmanas están atrasadas en lo que respecta a la situación de la mujer , y es cierto que la igualdad de género sigue siendo una cuestión problemática en muchos países musulmanes. Con frecuencia, las normas islámicas sobre la modestia han dado lugar a una excesiva segregación sexual en los espacios públicos, provocando a veces la marginación de las mujeres en los asuntos públicos en general. No obstante, las mujeres británicas no obtuvieron el derecho a la propiedad hasta 1870, mientras que las mujeres musulmanas siempre han disfrutado de ese derecho. De hecho, el Islam es la única religión fundada por un comerciante que gestionaba su negocio junto a su esposa. [7] Mientras que en muchas culturas occidentales, la hijas no podían heredar nada en caso de tener algún hermano varón, la ley islámica siempre ha asignado una parte de la herencia tanto a los hijos como a las hijas. El derecho de primogenitura ha sido ilegal según la sharia (ley islámica) durante 14 siglos. [8]  

La distancia histórica entre Occidente y el mundo islámico en el trato a las mujeres puede ser una cuestión de décadas, en vez de siglos. Debemos recordar que en casi todos los países occidentales, excepto Nueva Zelanda, las mujeres no obtuvieron el derecho al voto hasta el siglo XX. Gran Bretaña introdujo el sufragio femenino en dos etapas, 1918 y 1928, [9] y los EE.UU. concedieron ese derecho a las mujeres con la enmienda constitucional de 1920. [10] En Francia no obtuvieron ese derecho hasta 1944, y en Suiza no pudieron votar en las elecciones generales hasta 1971, varios años después que las mujeres de algunos países musulmanes como Pakistán (1954), Egipto (1955), Túnez (1956) o Irán (1963).  [11]

Por otra parte, los EE.UU., la nación occidental más poderosa e influyente, nunca ha tenido como presidente a una mujer. Por el contrario, dos de los países musulmanes más poblados, Pakistán y Bangladesh, han tenido mujeres como primer ministro: Benazir Bhutto encabezó dos gobiernos en Pakistán, y Jaleda Zia y Hasina Wazed ocuparon ese cargo de manera consecutiva en Bangladesh. [12]   Turquía , por su parte, ha tenido como Primer Ministro a Tansu Çiller.

Conceptos de lo sagrado

 La censura es un asunto en el que la línea divisoria entre Occidente y el mundo islámico resulta ser mucho más difusa que lo que los occidentales suelen suponer. El caso más famoso de las últimas décadas –el de la novela de Salman Rushdie , Los versos satánicos , publicada en Gran Bretaña en 1988 y prohibida en la mayoría de países musulmanes– provocó un conflicto entre el mundo musulmán y el islámico, pero también reveló algunas similitudes sorprendentes entre ambos y una amplia dosis de hipocresía occidental. Un examen más detallado revela una censura generalizada en Occidente, aunque ésta es impuesta por fuerzas distintas a las de las sociedades musulmanas.

Ya que su civilización se ha vuelto más secular, los occidentales han buscado nuevos espacios para lo sagrado. A finales del siglo XX, la libertad de un artista –en este caso, Salman Rushdie– era más sagrada para ellos que la religión. Pero muchos musulmanes vieron la novela de Rushdie como una ridiculización del Islam. La novela sugiere que la escritura sagrada del Islam, el Corán , está repleta de invenciones del Profeta Muhammad o es, de hecho, la obra del diablo en vez del mensaje de Dios, insinuando además que el fundador de esta religión no era demasiado inteligente. Rushdie también sitúa en un prostíbulo a una serie de personajes femeninos que llevan los nombres de las esposas del Profeta.

Muchos musulmanes devotos consideraron que Rushdie no tenía derecho a burlarse de algunos de los símbolos más sagrados del Islam. Casi todos los países musulmanes prohibieron la novela porque sus dirigentes la consideraron una inmoralidad. Los intelectuales occidentales argumentaron que, como artista, Rushdie tenía el derecho sagrado, el incluso el deber, de llegar hasta donde lo llevara su imaginación. [13] Sin embargo, la ley británica consideró inmoral la novela El amante de Lady Chatterley hasta la década de 1960, por atreverse a describir un romance entre una mujer casada de la alta burguesía y un trabajador de su hacienda. Durante mucho tiempo después de la condena de Oscar Wilde por conducta homosexual, El retrato de Dorian Gray también fue considerado inmoral. Hoy en día, otros escritores homosexuales siguen luchando contra los prejuicios.

Los versos satánicos fueron prohibidos en algunos lugares debido al temor a posibles disturbios. Funcionarios indios explicaron que prohibieron la novela porque podría alimentar las pasiones religiosas en el país, ya de por sí bastante encendidas por el separatismo de Cachemira. Los EE.UU. también disponen de un criterio jurídico para establecer acciones preventivas a este respecto cuando se temen consecuencias negativas (“un peligro claro e inminente”). Sin embargo, Occidente no se preocupó demasiado por las advertencias de la India en relación a la situación explosiva que podría provocar el libro. El editor de Rushdie en Londres, Jonathan Cape, siguió adelante y la publicación del libro en la lejana Gran Bretaña trajo como resultado disturbios civiles en Bombay, Islamabad y Karachi, durante los cuales murieron unas 15 personas y docenas más resultaron heridas.

No obstante, se sabe que distinguidos editores occidentales han rechazado algunos borradores de libros por miedo a poner en peligro su propia seguridad. En 1996, por ejemplo, la Cambridge University Press rechazó publicar Fields of Wheat, Rivers of Blood , de Anastasia Karakasidou, un estudio sociológico sobre etnicidad en la provincia griega de Macedonia. La editorial reconoció públicamente que adoptó esa decisión porque le preocupaba la seguridad de sus empleados en Grecia. Si Jonathan Cape se hubiera preocupado por las vidas de los ciudadanos del sur de Asia tanto como dijo preocuparle la libertad de expresión, o como la Cambridge University Press se preocupó por sus trabajadores en Grecia, menos sangre se habría derramado.

Los objetivos, las razones y los métodos de censura difieren, pero la censura en sí es un hecho tanto en la vida de las sociedades occidentales como en el mundo islámico. En el segundo caso, la censura es más directa y la imponen los gobiernos, los mullahs o los imames, y más recientemente, los militantes de los movimientos islamistas. Por su parte, la censura en Occidente suele ser más sutil y está más descentralizada. Quienes la practican financian actividades culturales o de ocio, son anunciantes que compran tiempo en la televisión comercial, dueños de cadenas de televisión y otros colectivos como grupos de presión, editores y otros responsables de medios de comunicación. No obstante, los gobiernos europeos a veces también intervienen directamente en el negocio de la censura. [14]

Censura en los EE.UU.

La amenaza contra la libertad de expresión en los EE.UU. no proviene de la ley y la Constitución, sino de fuera del gobierno. Public Broadcasting Service (PBS) [cadena pública de televisión estadounidense], protegida legalmente en virtud de la libertad de expresión, claudicó ante otras fuerzas cuando en mi serie de televisión de 1986 titulada “The Africans” se describía metafóricamente a Karl Marx como “el último de los grandes profetas judíos”. La versión británica incluyó la frase, pero la emisora de televisión WETA, una filial de la PBS en Washington, la borró sin permiso del autor para no arriesgarse a ofender a los judíos estadounidenses.

WETA sí me consultó sobre otro asunto relacionado con la censura. Los dirigentes de la emisora se mostraron contrariados porque yo no había mostrado una imagen lo bastante negativa del líder libio Muammar Qaddafi durante la franja de tres minutos de una serie dedicada a este personaje. Primero me pidieron que insistiera más en el terrorismo financiado por Libia . Cuando me negué, sugirieron cambiar las imágenes, eliminando una secuencia que humanizaba a Qaddafi mostrándolo en una visita a un hospital, y sustituyendo la escena de un disparo en el aeropuerto de Roma tras un atentado terrorista. Después de mucho debate conseguí salvar la escena del hospital pero desistí de emitir la del aeropuerto, a cambio de que ni el narrador ni el texto escrito dieran a entender que Libia era el país responsable del atentado. Sin embargo, lo ideal para WETA habría sido eliminar los tres minutos de emisión.

En aquellos días, WETA tenía más en común con los censores libios de lo que ambas partes estarían dispuestas a aceptar. Aunque los libios emitieron una versión árabe y parecían sentirse complacidos con la serie en general, cortaron la secuencia de Qaddafi. Las imágenes también ofendieron a Lynne Cheney, presidenta de la National Endowment for the Humanities, quien exigió que el nombre de la fundación fuera retirado de los títulos de crédito.

 En otro caso de censura descentralizada que afectó a mi propio trabajo, Westview Press, en Boulder, Colorado, estaba a punto de presentar a la prensa mi libro Cultural Forces in World Politics, cuando los editores dijeron que querían eliminar tres capítulos: uno donde se afirmaba que Los versos satánicos son un caso de traición cultural, otro donde se comparaba la intifada palestina con la rebelión de los estudiantes chinos en la Plaza de Tiananmen en 1989, y un tercero donde se establecía un paralelismo entre la doctrina del apartheid sudafricano , basada en la creación de territorios separados para blancos y negros, con la doctrina sionista de dos estados separados para judíos y árabes. [15] Ante la sospecha de que iba a tener problemas similares con la mayoría de los otros editores importantes en los EE.UU., decidí que el libro sería publicado en exclusiva por James Curie, mi editor británico, y Heinemann Educational Books, la rama estadounidense de otra editorial británica, que lo publicó en 1990. Ni siquiera las universidades estadounidenses, supuestos bastiones de la libertad intelectual, se han librado de la censura. Hasta hace poco, el principal obstáculo para acceder a un puesto de profesor era adoptar el marxismo o criticar a Israel o al sionismo.

Los aspectos positivos de la censura descentralizada en Occidente, al menos con respecto a mis obras, es que lo que resulta inaceptable para un editor puede ser aceptable para otro; lo que es prácticamente imposible de publicar en los EE.UU. puede ser fácilmente publicable en Gran Bretaña u Holanda. Con la televisión nacional, sin embargo, las opciones son más escasas, pues está prohibida la emisión en pantalla de muchas opiniones a la que solo es posible acceder a través de canales con escasa difusión.

Tanto en las sociedades occidentales como en las islámicas, solo unos pocos puntos de vista tienen acceso a los medios de comunicación de ámbito nacional, a la industria editorial o a las facultades universitarias. Ciertas opiniones son marginadas y excluidas del debate público en ambas civilizaciones. El origen de la censura puede ser diferente, pero el resultado es el mismo.

Vivir entre los creyentes

Muchas de las cuestiones antes mencionadas están relacionadas con la religión. Los occidentales consideran que muchos de los problemas y errores del mundo islámico son producto del Islam, y están orgullosos de sus sociedades y sus gobiernos por su supuesta laicidad. Sin embargo, ¿es tan grande la distancia entre las dos culturas en lo que respecta a la separación entre Iglesia y Estado? 

Una pregunta fundamental es si es posible que una teocracia sea democratizada. La historia británica desde que Enrique VIII fundara la Iglesia de Inglaterra en 1531 demuestra que sí. La teocracia inglesa se democratizó por dos vías: primero, reforzando la democracia y después, debilitando la teocracia. Los principales cambios democráticos tuvieron que esperar hasta los siglo XIX y XX, cuando el derecho al voto se extendió a las nuevas clases sociales, y finalmente a las mujeres. La República Islámica de Irán es mucho menos antigua, pero ya parece mostrar signos de una liberalización incipiente y de un debilitamiento de la teocracia. [16] Tampoco debemos olvidar que muchas monarquías en el mundo islámico han dado los primeros pasos hacia la liberalización. Jordania ha ido más lejos que la mayoría de ellas a la hora de legalizar a los grupos opositores, pero incluso Arabia Saudí o los pequeños estados del Golfo han comenzado a usar el concepto islámico de shura (asamblea consultiva) como una guía para la democracia. [17]  

Occidente ha tratado de proteger a las minorías religiosas mediante el laicismo, pero no siempre ha funcionado. El Holocausto en la Alemania laica es el ejemplo más claro, e incluso hoy en día, el antisemitismo   en los países del este de Europa es preocupante, así como las tendencias islamófobas en muchos países occidentales.

La Constitución de los EE.UU. estableció la separación entre Iglesia y Estado hace más de 200 años, pero la política estadounidense está lejos de ser completamente laica. El electorado solo ha elegido a un presidente no protestante, el católico John F. Kennedy, quien ganó por un margen tan estrecho, en medio de alegatos de fraude electoral, que nunca sabremos con certeza si una mayoría de estadounidenses votó por él. Los judíos han destacado en muchos campos, pero hasta el momento no han competido por la Casa Blanca, y todavía existe el temor a que se desate el demonio del antisemitismo entre los fundamentalistas cristianos. Hoy en día hay más musulmanes –se estima que unos seis millones [en 1997]– que judíos en los EE.UU., [18] pero el sentimiento antimusulmán y lo extendido del recurso a los sentimientos cristianos entre los votantes hace que sea extremadamente poco probable que los estadounidenses elijan como jefe de Estado a un musulmán en un futuro cercano. [19] Incluso el nombramiento de un secretario de comercio musulmán, por no hablar de un fiscal general, es una posibilidad lejana, debido a las consecuencias políticas que dicho nombramiento podría acarrear para todas las administraciones. En 1996, cuando la primera dama Hillary Rodham Clinton recibió a varios dirigentes musulmanes en la Casa Blanca, un artículo del Wall Street Journal dijo que esto constituía la evidencia de que los amigos de Hamas se habían introducido en la residencia presidencial. En Europa occidental también hay en la actualidad millones de musulmanes, pero la historia sigue a la espera de que el primero de ellos sea nombrado para ocupar algún cargo dentro del gobierno de Gran Bretaña, Francia o Alemania. [20]  

Por su parte, a lo largo de la historia, el Islam ha intentado proteger a las minorías religiosas mediante el ecumenismo. Judíos y cristianos tenían un estatus especial como “gente del Libro”, una especie de fraternidad de los monoteístas. Otras minorías religiosas también disfrutaron más adelante del estatus de minorías protegidas (dhimmis ). [21] Este enfoque gozó de bastante éxito. Eruditos judíos llegaron a ocupar altos cargos en la España musulmana . [22] Durante el imperio otomano , los cristianos a veces ocuparon altos cargos políticos: Suleiman I (1520-1566) tuvo ministros cristianos en su gobierno, al igual que Selim III (1789-1807). El imperio mongol integró a hindúes y musulmanes en un estado indio consolidado, y el emperador Akbar (1556-1605) llevó más lejos la política mongol de incluir a los hindúes en el gobierno. En la década de 1990, Iraq tuvo un primer ministro cristiano caldeo, Tariq Aziz. Y Boutros Boutros-Ghali, un cristiano copto, nunca habría sido nombrado secretario general de las Naciones Unidas de no ser por su largo y distinguido servicio como ministro de asuntos exteriores en un gobierno egipcio de mayoría musulmana. 

La República de Senegal, en África Occidental, con casi un 95% de población musulmana, tuvo un presidente católico durante dos décadas (1960-1980). En los años que ocupó la presidencia, Léopold Sédar Senghor jamás tuvo que hacer frente a disturbios anticristianos en las calles de Dakar. Sus oponentes políticos le dedicaron toda una serie de calificativos despectivos –hipócrita, títere de los franceses, dictador, prostituta política–, pero nunca lo insultaron por ser un kafir (infiel). Cuando Senghor se convirtió en el primer jefe de Estado africano en abandonar voluntariamente su cargo, Abdou Diouf, un musulmán, lo sucedió. [23] Pero la trayectoria ecuménica de Senegal no se detiene aquí, pues la esposa de Abdou Diouf –y por lo tanto, primera dama– también era católica. ¿Se imaginan que un candidato a la presidencia de los EE.UU. dijera en el programa de Larry King: “por cierto, mi esposa es una musulmana shií”? Es casi seguro que eso marcaría el final de sus esperanzas de ocupar la Casa Blanca. 

Una de las conclusiones a extraer de todo esto es que la conducta política de los occidentales es menos laica de lo que ellos piensan. Otra es que, históricamente, las sociedades musulmanas han sido más ecuménicas –y, por lo tanto, más humanas– de lo que sus críticos occidentales han reconocido. El ecumenismo islámico ha protegido a veces a las minorías religiosas con más eficacia que el laicismo occidental.

Entre la fascinación y la depravación

Las culturas no solo deben ser juzgadas por la altura de los logros que han alcanzado, sino también por el abismo de brutalidad en el que se han hundido. No solo se miden por sus virtudes, sino también por sus vicios.

En el siglo XX, las sociedades islámicas no han solido ofrecer un terreno fértil para la democracia y sus virtudes. Sin embargo, la cultura islámica tampoco ha acogido al nazismo, el fascismo o el comunismo, a diferencia de la cultura cristiana (como en Alemania, Italia, Rusia o Checoslovaquia), la budista (Japón antes y durante la segunda guerra mundial, la Camboya de Pol Pot, Vietnam, Corea del Norte) o la confuciana (la China de Mao). El mundo islámico no ha producido un fascismo sistemático ni las brutalidades organizadas por éste. Hafiz al-Assad en Siria y Saddam Hussein en Iraq han sido culpables de practicar la violencia a gran escala, pero el fascismo también requiere de una ideología supremacista y racista que ha estado ausente en estos dos países. Y al margen del dudoso caso de Albania , el comunismo nunca se ha apoderado por completo de ninguna sociedad musulmana. 

Los musulmanes son criticados con frecuencia por no producir lo mejor, pero rara vez son felicitados por una ética que ha evitado lo peor. No hay equivalentes musulmanes a los campos de exterminio nazis, ni conquistas musulmanas que se asemejen a los genocidios a gran escala perpetrados por los europeos en América y Australia, ni matanzas musulmanas parecidas al terror estalinista, los campos de la muerte de Pol Pot o la hambruna y el desarraigo de decenas de millones de personas en nombre de los planes quinquenales. Tampoco ha habido versiones musulmanas del sistema de apartheid, como el que en su momento fue bendecido por la Iglesia Reformada Holandesa en Sudáfrica, o del feroz racismo de Japón antes de 1945, o de la cultura racista en el sur de los EE.UU., con sus linchamientos y su brutalidad contra el pueblo negro. La civilización islámica tampoco ha producido nunca una Inquisición que autorizase la quema de herejes en la hoguera. 

El Islam ha protegido hasta cierto punto a los musulmanes de caer en el abismo de la depravación humana. La religión y la civilización islámicas han resistido a lo largo de la historia frente a las fuerzas que han alimentado brotes de barbarie como los del siglo XX: el racismo, el genocidio y la violencia en la sociedad.

El Islam ha tenido bastante éxito a la hora de resistir frente al racismo. El Corán establece un criterio de excelencia que nada tiene que ver con la raza, sino con valores morales y religiosos: lo que el Corán llama “piedad” y Martin Luther King, Jr. llamó “valores de nuestra personalidad”. Un versículo coránico citado muy a menudo dice: “¡Oh, gentes! Os hemos creado de un varón y una hembra, y os hemos hecho pueblos y tribus para que os conozcáis unos a otros. El más noble de entre vosotros es el más piadoso. Dios es omnisciente.” (45:13).

En su discurso de despedida pronunciado durante su última peregrinación a La Meca en el año 632 d.C., Muhammad declaró: “Un árabe no es superior a un no árabe, ni un no árabe superior a un árabe; un blanco no es superior a un negro, ni un negro superior a un blanco, excepto por su piedad y devoción a Dios...que los presentes transmitan este mensaje a los ausentes.”

A diferencia de las iglesias cristianas, las mezquitas nunca han estado separadas en función de la raza. Uno de los compañeros más queridos de Muhammad fue Bilal Rabah, un esclavo etíope liberto que alcanzó gran importancia en el Islam primitivo.

En los sistemas de linaje y las tradiciones de parentesco árabes, las matrimonios interraciales no eran rechazados y los hijos eran considerados árabes, al margen del origen de su madre. Estas costumbres árabes influyeron en las sociedades musulmanas de otros lugares. De los cuatro presidentes egipcios desde la revolución de 1952, dos han sido negros de origen africano: Muhammad Nagib y Anwar al-Sadat.

El Islam posee la doctrina de la lengua elegida (el árabe), pero no la del pueblo elegido. Desde la conversión del emperador romano Constantino I en el año 313 d.C., el Cristianismo ha sido liderado, si no dominado, por los europeos. Sin embargo, el liderazgo del mundo islámico ha cambiado de manos en varias ocasiones: desde la dinastía omeya (661-750), principalmente árabe, a la multiétnica dinastía abbasí (750-1258) o el imperio otomano (1453-1922), dominado por los turcos. [24] Y también podríamos citar la historia de florecientes dinastías musulmanas como la de los mongoles en la India, la de los safávidas en Persia o la de los imperios subsaharianos de Malí y Songhai. [25]   En contraste con la europeización del liderazgo cristiano, la diversidad del liderazgo musulmán ayudó a establecer una relativa igualdad racial en la cultura islámica.

En parte debido a la naturaleza no racial del Islam, en la historia islámica no se han producido los esfuerzos sistemáticos para destruir a otros pueblos. Los musulmanes conquistaron mediante la cooptación, los matrimonios mixtos o la conversión, pero no con el genocidio. Es cierto que algunos acontecimientos en la historia islámica han causado pérdidas de vidas a gran escala. En 1915, durante los esfuerzos de Turquía para deportar a toda la población armenia (alrededor de 1.750.000) a Siria y Palestina, cientos de miles de personas, tal vez un millón, murieron de inanición o fueron asesinadas en el camino. Sin embargo –y esto no exonera en absoluto a Turquía de su responsabilidad por las muertes– dicha deportación se produjo en respuesta a los batallones de voluntarios armenios que se organizaron para ayudar a Rusia en su guerra contra Turquía, durante la primera guerra mundial. Aunque de nefastas consecuencias, la expulsión de un pueblo de su territorio tampoco es equivalente al Holocausto nazi, que sistemáticamente arrebató la vida a seis millones de judíos y miembros de otros grupos despreciados. El desplazamiento de población entre la India y Pakistán tras la partición de 1947 también provocó miles de muertes en el camino.

El empleo de gas venenoso por parte de Saddam Hussein contra las aldeas kurdas de Iraq en 1988 es más claramente comparable con el comportamiento nazi. Sin embargo, se trata del uso de un arma ilegal en una guerra civil, y no de un programa planeado para destruir al pueblo kurdo ; es un acto atroz y criminal, no un plan de genocidio. Muchas personas sienten que el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki por orden del presidente Truman fue también un episodio atroz, pero hay una diferencia entre la masacre y el genocidio. Las masacres han sido perpetradas por casi todos los países de la Tierra, pero solo unas pocas culturas han sido culpables de genocidio.

El orden social en el Islam

Las acusaciones occidentales de que el “ fundamentalismo ” islámico alimenta el terrorismo suelen pasar por alto una importante paradoja. Mientras que las sociedades islámicas pueden producir más violencia política que las sociedades occidentales, estas últimas generan más violencia callejera. [26] En efecto, las sociedades islámicas producen una elevada proporción de muyahidines, pero la cultura occidental produce un gran porcentaje de delincuentes. La ciudad musulmana más grande de África es El Cairo . La ciudad occidentalizada más grande de África es Johannesburgo. El Cairo tiene mucha más población que Johannesburgo, pero su violencia callejera en solo una fracción de la que se produce en la ciudad sudafricana. ¿Ayuda el Islam a pacificar El Cairo? Muchas personas, entre las que me incluyo, creen que sí. El elevado lugar que ocupa la comunidad (umma) y el consenso (iyma ) en el Islam ha contribuido a la Pax Islamica en la vida diaria

En cuanto a la calidad de vida, cabría preguntarse si el ciudadano medio se encuentra más cómodo sometido a los excesos del “Estado islámico” o a los del Estado liberal, donde la tensión política puede ser baja, pero la violencia social ha alcanzado proporciones críticas. Teherán , la capital de la República Islámica de Irán, es una ciudad de unos diez millones de habitantes. Familias con niños pequeños pasan el tiempo en los parques públicos desde el mediodía a la medianoche. Los residentes de la capital y de otras ciudades pasean por las calles a altas horas de la madrugada, al parecer sin miedo a ser atracados o asesinados. Esta es una sociedad que ha conocido la violencia política a gran escala durante la guerra y la revolución , pero donde la violencia interpersonal es mucho menor que en Washington o Nueva York. Los iraníes están más sometidos a su gobierno que los estadounidenses, pero corren menos riesgo de sufrir el expolio de sus conciudadanos. Y el gobierno dictatorial tampoco explica la seguridad en las calles de Teherán; de lo contrario, Lagos sería una ciudad tan pacífica como la capital iraní.

La respuesta al caso iraní hay que buscarla en la esfera moral. El Islam es el sistema de valores que mejor ha resistido frente a las principales fuerzas destructivas del mundo moderno, entre ellas el SIDA. Los niveles de prostitución y de consumo de drogas duras son más bajos en las sociedades musulmanas que en la mayoría de las otras sociedades, lo cual ha contribuido hasta el momento a que en el mundo islámico existan unas tasas de infección del virus VIH más reducidas que la media. Si las sociedades más cercanas a los valores islámicos son también las más alejadas de los efectos del virus de SIDA, ¿debería el resto del mundo estudiarlas más de cerca?

Podemos escapar de la modernidad refugiándonos en el pasado, o bien esforzándonos en trascenderla. Tal vez el mundo islámico debería explorar esta última opción, buscando soluciones postmodernas a sus tensiones políticas y sus problemas económicos, y tratando de encontrar los aspectos positivos de la globalización ,  sin ser víctima de los aspectos negativos de la occidentalización.

La dialéctica de la cultura

La democracia liberal ha permitido a las sociedades occidentales disfrutar de libertad personal, gobiernos responsables, participación popular y un alto grado de desarrollo económico, pero la civilización occidental también ha sido un terreno abonado para el racismo, el fascismo, la explotación y el genocidio. 

Si la historia debe culminar con la llegada del orden político definitivo, se necesitará algo más que el mensaje de Occidente para obtener lo mejor de la naturaleza humana. La humanidad también debería consultar al Islam para saber cómo enfrentarse a lo peor de la naturaleza humana: alcoholismo, racismo, materialismo, nazismo, drogadicción, etc...

Es necesario distinguir entre los principios democráticos y los principios humanos. En algunos principios humanos como la estabilidad de la familia, la seguridad frente a la violencia social y la naturaleza no racial de las instituciones religiosas, el mundo islámico puede llevar ventaja a Occidente. 

 Turquía es un buen ejemplo del dilema de equilibrar los principios humanos con los principios democráticos. En época de paz, el imperio otomano fue más humano en su trato hacia las minorías religiosas que la república turca después de 1923, bajo la influencia occidentalizante de Mustafa Kamal Atatürk . La república turca, por otro lado, se fue desplazando gradualmente hacia una política de asimilación cultural. Mientras el imperio otomano toleraba la lengua kurda, la república turca prohibió su uso durante un periodo considerable. Cuando no estaba en guerra, el imperio otomano era más humano que la república turca, aunque menos democrático.

En el fondo, la democracia es un sistema para elegir a nuestros gobernantes; gobernar con humanidad es una manera de tratar a los ciudadanos. En su apogeo, el imperio otomano gobernó con humanidad, mientras que la república turca, en el mejor de los casos, ha buscado los valores democráticos. Hoy en día, Turquía está comprometida en reconciliar la humanidad del imperio otomano con la democracia de la república.

El renacimiento islámico actual en el país puede estar dando inicio a una profunda revisión de la revolución kemalista, la cual originó el laicismo turco. Desde Enrique VIII, la teocracia inglesa se ha democratizado. ¿Podría teocratizarse la democracia turca? Aunque el ejército turco trata de evitarlo, el apoyo electoral al resurgimiento islámico está creciendo en el país. ¿Están destinados los líderes políticos musulmanes turcos a jugar en la revolución kemalista el mismo papel que jugaron Mikhail Gorbachev o Boris Yeltsin en la revolución leninista? ¿Serán los precursores del cambio? Es demasiado pronto para estar seguros. La dialéctica de la historia continúa conversando con la dialéctica de la cultura, dentro del marco más amplio de la relatividad de la experiencia humana.


NOTAS.-


[1] Traducción, extracto y adaptación del artículo publicado en la revista Foreign Affairs, vol. 76, nº 5, septiembre-octubre de 1997, pp. 118-132. Fuente: http://www.alhewar.com/AliMazrui.htm Versión en castellano elaborada por el equipo de traductores de Alif Nûn . Todas las notas son del equipo de redacción de Alif Nûn .

[2] El Dr. Ali A. Mazrui nació en Kenia. Es director del Institute of Global Cultural Studies y ocupa la cátedra “Albert Schweitzer” en la Humanities State University de Nueva York, donde imparte clases de ciencias políticas, estudios africanos y filosofía. También es profesor en la School of Islamic and Social Sciences de Leesburg (Virginia) y experto en Estudios Africanos en la Universidad de Cornell. Otros artículos del autor traducidos al castellano: “ El factor africano en los Estados Unidos ”, revista Alif Nûn nº 45, enero de 2007.

[3] Para más información sobre la civilización islámica, véase Seyyed Husein Nasr , “Ciencia y civilización en el Islam”, revista Alif Nûn nos 62 (julio de 2008) 63 (septiembre de 2008) .

[4] El adulterio es un delito punible en diez estados de los EE.UU., con penas que van desde los 350 dólares de multa hasta la prisión. En el estado de Nueva York, por ejemplo, trece personas han sido acusadas de adulterio en los últimos cuarenta años. Fuente: New York Daily News , 9 de junio de 2010.

[5] Lo que estaba tipificado como delito era la sodomía.

[6] Para más información sobre la homosexualidad en el mundo islámico, véase Abdennur Prado , “Estudio sobre la homosexualidad en el Islam”, en El Islam anterior al Islam , OOZEBAP, Barcelona, 2007, pp. 119-149; Brian Withaker, Amor sin nombre: la vida de gays y lesbianas en el islam , Egales, Madrid, 2007.

[7] El autor se refiere a Jadiya, la primera esposa del Profeta, quien, de hecho, antes de casarse con Muhammad fue jefa de éste en el negocio del transporte de caravanas entre Siria y La Meca.

[8] Con respecto al distinto porcentaje de herencia que en algunos casos (no siempre) le corresponde a hombres y mujeres de acuerdo a la ley islámica, la Dra. Lois Lamya' al Faruqi afirma lo siguiente: “Asimismo, el distinto porcentaje de herencia para cada sexo, que tan a menudo se cita como un ejemplo de discriminación contra las mujeres, no debe considerarse como una prescripción aislada. No es sino una parte de un sistema global en el que las mujeres no tienen la obligación legal de mantener a los otros miembros de la familia, pero donde los hombres están obligados por ley y por costumbre a mantener a todos sus parientes femeninos.” Véase “ Las tradiciones islámicas y el movimiento feminista: ¿confrontación o cooperación? ”, revista Alif Nûn nº 80, marzo de 2010.

[9] Desde 1918 podían votar las mujeres mayores de 30 años.

[10] Sin embargo, el sufragio universal no estuvo plenamente vigente en los EE.UU. hasta 1965, fecha en la que se concedió el derecho al voto a la población afroamericana, tanto masculina como femenina.

[11] Nótese como en todos de los países musulmanes citados (salvo Irán), el sufragio femenino se concede poco tiempo después de la independencia de dichos países. Antes de la misma, las potencias coloniales occidentales impedían sistemáticamente el ejercicio de sus derechos políticos a las poblaciones colonizadas, ya fuesen hombres o mujeres. Otros países occidentales también aprobaron el sufragio femenino en una fecha bastante tardía, como es el caso de Mónaco (1962) o Liechtenstein (1984).

[12] Hasina Wazed ocupa de nuevo el puesto de Primera Ministra desde enero de 2009.

[13] No solo fueron intelectuales occidentales los que defendieron la libertad de expresión de Rushdie, Así, por ejemplo, el famoso novelista egipcio Naguib Mahfuz escribió lo siguiente en el periódico Al-Ahram, el 2 de mayo de 1989 en referencia a la publicación de Los versos satánicos : “Por lo que respecta a la libertad de expresión, ya he dicho que debe considerarse como algo sagrado y que las ideas sólo pueden rectificarse con otras ideas.” Citado en Anders Hallengren, “ Naguib Mahfuz: el hijo de dos civilizaciones ”, revista Alif Nûn nº 66, diciembre de 2008.

[14] Podemos citar numerosos ejemplos al respecto: En el Reino Unido estuvo vigente hasta 2008 una ley contra la blasfemia que solo tenía vigencia en el caso de las ofensas al Cristianismo. Por su parte, la legislación francesa contempla el delito de opinión, perseguido a través de leyes como la Fabius-Gayssot del 13 de julio de 1990, según la cual se prohíbe la difusión pública de cualquier versión sobre el Holocausto que no concuerde exactamente con la oficial. En virtud de dicha ley se procesó y condenó al filósofo francés Roger Garaudy al pago de una multa y a pena de prisión, por la publicación de su libro titulado Los mitos fundacionales del estado de Israel . El Estado francés también contempla otro tipo de leyes que obligan a difundir una determinada visión de la historia, como es la ley sobre el colonialismo del 23 de febrero 2005, que en su artículo 4 exige que los profesores de historia muestren a sus estudiantes “el papel positivo de la presencia francesa en ultramar, particularmente en el norte de África”, y, por lo tanto, censura otras visiones alternativas de la historia, distintas a la versión oficial. En España fue famosa en julio de 2007 la prohibición por orden judicial de uno de los números de la revista satírica El Jueves, acusada de atentar contra la imagen de la monarquía española.

[15] Para más información sobre las semejanzas entre la doctrina sionista y el sistema del apartheid sudafricano, véase Luciana Coconi, Apartheid contra el pueblo palestino , Oriente y Mediterráneo, Madrid, 2010.

[16] Para más información sobre el proceso de transformación dentro del régimen clerical iraní, véase Farhad Khosrokhavar / Oliver Roy , Irán, de la revolución a la reforma , Bellaterra, Barcelona, 2000.

[17] Para más información sobre los esfuerzos democratizadores en Arabia Saudí, véase Toby Jones. “ ¿Hacia dónde se dirige Arabia Saudí?" , revista Alif Nûn nº 64, octubre de 2008. Para más información sobre otros países del Golfo como Kuwait, véase Mary Ann Tétreault, “ Los derechos de la mujer y el concepto de ciudadanía en Kuwait ”, revista Alif Nûn nº 58, marzo de 2008.

[18] Para más información sobre la situación de los musulmanes en los EE.UU., véase Hisham Aidi, “Yihadistas en el barrio: racismo, Islam urbano y ‘guerra contra el terror’”, revista Alif Nûn nos 89 (enero de 2001) y 90 (febrero de 2011) ; Akbar Muhammad, “ Musulmanes de los Estados Unidos: historia, religión, política y etnicidad ”, revista Alif Nûn nº 29, julio de 2005.

[19] Durante la elección a la presidencia de los EE.UU. en 2008, los adversarios políticos de Barack Obama lo acusaron de ser musulmán, con el fin de desprestigiarlo ante a opinión pública, lo cual demuestra la mala imagen de los musulmanes en los EE.UU. y hasta qué punto se apela a los sentimientos religiosos del electorado estadounidense.

[20] Para más información sobre la situación del Islam y los musulmanes en Europa, véase Montserrat Abumalham , Comunidades islámicas en Europa , Trotta, Madrid, 1995; Jack Goody, El Islam en Europa , Gedisa, Barcelona, 2005; Olivier Roy, El Islam en Europa , Universidad Complutense, Madrid, 2006; Rocío Lardinois de la Torre, El Islam, una oportunidad para Europa; Europa, una oportunidad para el Islam , Icaria, Barcelona, 2008.

[21] Para más información sobre la situación de las minorías religiosas en el mundo islámico, véase Xavier de Planhol, Minorías en el Islam, una geografía de la pluralidad , Bellaterra, Barcelona, 2002; Gudrun Krämer y Joseph A. Kéchichian, “ La situación de las minorías en las sociedades musulmanas ”, revista Alif Nûn

[22] Para más información, véase Haim Zafrani, “ Los judíos del Occidente musulmán ”, revista Alif Nûn nº 44, diciembre de 2006.

[23] Abdou Diouf gobernó entre 1981 y 2000. El siguiente presidente del país, también elegido democráticamente, fue Abdoulaye Wade, quien sigue gobernando en la actualidad.

[24] Si bien el imperio otomano tuvo su origen entre los pueblos turcomanos de Asia Central, con el tiempo también se convirtió en un imperio multiétnico, con altos cargos ocupados por personas de muy diversos orígenes. Griegos, eslavos, magiares, rumanos, armenios, árabes, circasianos, bereberes y turcos formaron parte de ese gran crisol multiétnico que fue el imperio otomano. Para más información, véase Redacción Alif Nûn, “ Política y sociedad en el imperio otomano ”, revista Alif Nûn nº 34, enero de 2006; Jason Goodwin, Los señores del horizonte: una historia del Imperio otomano , Alianza, Madrid, 2006.

[25] Para más información, véase Lamin Sanneh, La corona y el turbante: el Islam en las sociedades del África Occidental , Bellaterra, Barcelona, 2001.

[26] En este sentido, algunas estadísticas resultan ser de lo más significativas. Según informó Carlos Lopes, representante del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, el promedio anual de muertes por arma de fuego en Brasil asciende a 40.000. El número “supera las víctimas de la guerra de Iraq”, dijo el experto. Fuente: diario El Clarín , 30 de abril de 2004,  año VIII, n° 2950. La misma conclusión podría extraerse si comparásemos el número de víctimas de la violencia callejera en México o Colombia con las víctimas producidas por la guerra civil en Argelia.


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