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YIHADISTAS EN EL BARRIO (II):
RACISMO, ISLAM URBANO Y “GUERRA CONTRA EL TERROR” [1] Hisham Aidi [2] Middle East Institute. Columbia University (EE.UU.) “Hacer que Allah renueve la ciudad”
En las miserables condiciones sociales y económicas de los barrios pobres de los EE.UU., y ante la apatía del gobierno, las organizaciones musulmanas que operan en los guetos y las prisiones se implican socialmente. Como en la mayor parte del mundo islámico, donde el Estado ha fracasado a la hora de ofrecer servicios básicos y seguridad, las organizaciones musulmanas dan la cara, financian centros comunitarios, patrullan las calles y organizan a los ciudadanos. A medida que el Estado y el capital se retiraron de las ciudades durante la era Reagan-Bush, las instituciones y los servicios de asistencia social desaparecieron, dejando un desierto urbano. Las iglesias han sido durante mucho tiempo las únicas instituciones en el gueto, pero las instituciones islámicas han estado creciendo en los barrios afroamericanos durante las últimas dos décadas. En Central Harlem, Brownsville y East New York, áreas sin demasiadas oportunidades de empleo, han surgido docenas de mezquitas (sunníes, Nation of Islam, Five Percenter y Nuwaubian) justo al lado de docenas de iglesias que tratan de ofrecer un poco de orden y orientación en estos barrios. En los guetos de Brooklyn (Nueva York) y Southside (Chicago), y en los barrios de East Harlem y East Los Angeles, donde hay mucha presencia policial y poca implicación de gobierno, los grupos musulmanes ofrecen servicios básicos. La Alianza Islámica de Nueva York, con sede en South Bronx, ofrece tutorías después del horario escolar, educación para quienes abandonaron la enseñanza secundaria, asesoramiento matrimonial, asesoramiento para evitar el consumo de drogas, campañas de concienciación sobre el SIDA y charlas de información sobre el Islam al cuerpo de policía de Nueva York. Dada la poca confianza en los policías de gatillo fácil, la Alianza se ha enfrentado a los pandilleros y los traficantes de drogas, enseñando artes marciales a los jóvenes para que éstos ayuden a proteger las calles del barrio. Un grupo seudoislámico, la United Nation of Islam, el cual se separó de la Nation of Islam de Farrakhan en 1993, ha adoptado el lema Bringing Allah to Urban Renewal (“Hacer que Allah renueve la ciudad”) y está resucitando barriadas arruinadas de todo el país, abriendo centros de salud, oficinas de empleo y restaurantes y tiendas de comestibles que no venden carne roja, tabaco y ni siquiera refrescos, por ser perjudiciales para la salud de los clientes [3] . La United Nation of Islam no acepta donaciones del gobierno por temor a que el dinero del Estado pueda comprometer su misión de “civilización y desarrollo”. Del mismo modo, la Nation of Islam (NOI) dirige “programas de formación para adultos” y patrocina eventos sociales en los barrios pobres de todo el país, ganándose los elogios en numerosos informes académicos, donde se afirma que los hombres jóvenes que participan en estos programas durante un prolongado periodo de tiempo muestran una “visión positiva de sí mismos”, mejoran su rendimiento escolar y laboral, se interesan menos por las drogas y comenten menos delitos menores. [4]
En los últimos treinta años,
el Islam se ha convertido en una poderosa fuerza dentro del sistema penitenciario
estadounidense. Desde los disturbios en la prisión neoyorquina de
Attica, en 1971, cuando los reclusos musulmanes evitaron que los guardias
fueran tomados como rehenes, los funcionarios de prisiones han permitido
que los presos musulmanes practiquen y prediquen su religión con relativa
libertad. Antes del auge del Islam, las ideologías con más
aceptación entre las minorías en prisión eran ciertas
ramas del marxismo revolucionario (maoísmo y guevarismo) y algunas
variedades de nacionalismo negro. Según un informe, en la actualidad,
un tercio del millón o más de hombres negros en prisión
afirman ser seguidores de la Nation of Islam, el Islam sunní
o algún grupo seudomusulmán, como el Moorish Science Temple
[9]
. Myke Tyson, tras su estancia en prisión
a mediados de los noventa, parece haber combinado las tres corrientes, pues
salió de la cárcel como converso al Islam, adoptando el nombre
de Malik Shabbaz, pero con tatuajes de Mao y el Che Guevara. El ex-campeón
mundial de los pesos pesados explicó a los periodistas que “solo soy
un tipo moreno procedente de un antro de vicio y perversión”. La presencia de organizaciones musulmanas en las cárceles se ha incrementado durante la última década, cuando el Estado redujo los servicios de asistencia a los reclusos. En 1988, la legislación prohibió el acceso de los condenados por delitos relacionados con la droga a las becas estatales; en 1992, esta medida se amplió a los condenados a muerte o a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, y en 1994, la ley se aplicó también a todos los reclusos de cárceles estatales y federales. Ese mismo año, el Congreso aprobó una ley que restringía el acceso de los presidiarios a la educación superior, estableciendo que los delincuentes no podrían beneficiarse de los fondos federales, a pesar de la evidencia abrumadora de que los programas educativos en las prisiones no solo ayudan a mantener el orden en las mismas, sino que previenen la reincidencia [10] . La legislación también niega los subsidios sociales, los subsidios para veteranos de guerra y los cupones de alimentos a cualquiera que haya permanecido detenido durante más de sesenta días. En 1996, el gobierno de Clinton aprobó la Work Opportunity and Personal Responsibility Act (“Ley de Oportunidad Laboral y Responsabilidad Personal”), la cual impedía a la mayoría de los ex-convictos recibir ayudas médicas y viviendas de protección oficial. Clinton prohibió que los reclusos recibieran cualquier ayuda del Estado, afirmando que “las ayudas sociales que reciben [los presos]” son “un fraude y un abuso” perpetrado contra “las familias trabajadoras” que “acatan las normas” [11] . Todos estos recortes afectaron a la minorías de un modo desproporcionado, pero en particular a los afroamericanos, debido a la tasa exageradamente alta de hombres negros en prisión. El trato discriminatorio por parte del sistema de justicia penal es otro factor importante que alimenta el resentimiento de las minorías hacia la clase dirigente y que ha tenido un efecto devastador en las familias afroamericanas, la economía de los barrios pobres y el poder político de los negros, pues los convictos y ex-convictos no pueden votar en treinta y nueve estados. En este ambiente, no es de extrañar que las organizaciones musulmanas estén ganando popularidad en las prisiones. La Nation of Islam imparte clases y ofrece programas de tutoría, grupos de estudio y “formación para adultos” en los que se enseña a los reclusos el respeto hacia las mujeres, una conducta sexual responsable, la prevención contra las drogas y diversos recursos para gestionar mejor sus vidas. Las principales organizaciones musulmanas estadounidenses también ofrecen otros muchos servicios a los reclusos. Durante la primera conferencia de la Islamic Society of North America (ISNA) sobre el Islam entre los presos estadounidenses, Amir Ali, del Institute of Islamic Information and Education , describió los servicios y el sistema de apoyo que su organización ofrece a los reclusos musulmanes: visitas frecuentes de predicadores que ofrecen libros e imparten clases de árabe e historia del Islam, cursos por correspondencia sobre diversos temas, llamadas telefónicas gratuitas 24 horas al día para que los internos puedan comunicarse con sus familias, programas de apoyo para los nuevos conversos y centros de reinserción para ayudar a que los presos musulmanes se reintegren en la sociedad tras su excarcelación. Los estudiosos del Islam en las prisiones
ponen en duda las afirmaciones de Colson y Crouch
[12]
. Durante la tercera conferencia anual de la ISNA sobre
el Islam en las cárceles estadounidenses, celebrada en julio de 2002,
David Schwartz, quien recientemente había abandonado su cargo como
administrador de servicios religiosos para la Federal Bureau of Prisons
, rechazó con firmeza en su discurso de apertura que las cárceles
estadounidenses fueran un caldo de cultivo para los terroristas, y declaró
que el Islam es una fuerza positiva en las vidas de los reclusos. El experto
Robert Dannin añade: “¿Por qué una sofisticada organización
terrorista internacional habría de interesarse en unos reclusos
cuyos datos y huellas dactilares figuran en el sistema penitenciario de
los EE.UU.?”
[13]
“Ahora que los árabes son los nuevos negros, ¿se pondrá de moda la cultura árabe?”, preguntaba un columnista de The Black World Today algunas semanas después del 11 de septiembre. La cultura árabe no se ha puesto de moda, pero si el rastafarismo y el reggae de Bob Marley ofrecieron hace dos décadas una música y una cultura alternativas a los jóvenes de las minorías marginadas, el “hip-hop islámico” surgió en los noventa como el medio de expresión de la juventud descontenta en todo Occidente. Los temas árabes, islámicos y seudoislámicos están cada vez más integrados en esa tela multicolor que es el hip-hop, de manera que para muchos jóvenes de los barrios pobres en los suburbios, los videos y las letras de rap ofrecen una publicidad del Islam constante y cercana. Muchos fans de la “vieja escuela” recordarán el video de Eric B y Rakim titulado “Know the Ledge”, el cual ofrecía imágenes del Jomeini y de la oración comunitaria de los musulmanes, mientras Rakim rapeaba. Los autoproclamados artistas musulmanes de rap se complacen en proclamar su fe e incluyen en sus letras mensajes “islámicos” de justicia social. Los seguidores del Islam sunní (“al-Islam”, en la terminología del hip-hop ), Q-Tip (Fareed Kamal) y Mos Def se encuentran entre los artistas de hip-hop más aclamados, y son elogiados como representantes de la escuela de hip-hop “afro-humanista” y por su compromiso social. En una entrevista con Beliefnet, Mos Def describe su objetivo como artista musulmán: “Se trata de denunciar la opresión siempre que se pueda. Ya sea en Bosnia, Kosovo, Chechenia o en cualquier otro lugar donde los musulmanes están siendo perseguidos, pero también en Sierra Leona o Colombia –ya sabes, si los derechos humanos básicos de las personas están siendo quebrantados y violados, entonces el Islam no puede permanecer indiferente, pues [los musulmanes] estamos obligados a ser los líderes de la humanidad.” [14] La adaptabilidad y la naturaleza diversa del Islam en la América urbana se puede apreciar en los distintos “islams” representados en el hip-hop, y de manera más descarnada en los roces entre musulmanes sunníes y Five Percenters. Hoy en día, casi todas las referencias “islámicas” en el hip-hop son al sistema de creencias de la Five Percent Nation, un grupo disidente de la NOI fundado en 1964 por Clarence 13X. La Five Percent Nation (también conocida como “The Nation of Gods and Earths ”, es decir, “La nación de los dioses y las tierras”) remodeló las enseñanzas de la NOI, rechazando que Fard, el fundador de esta última, fuera Allah, y enseñando en su lugar que el hombre negro es Dios y que su nombre propio es ALLAH (iniciales inglesas de arm, leg, leg, arm, head; es decir, brazo, pierna, pierna, brazo, cabeza). Afirman que el 85% de las masas es ignorante y nunca conocerá la verdad. El 10% de la gente conoce la verdad pero la emplea para explotar y manipular al 85%, y solo el 5% [de hay el nombre de la organización: Five Percent Nation o “nación del cinco por ciento”] de la humanidad conoce la verdad y comprende “la verdadera naturaleza divina del hombre negro, que es Dios o Allah.” [15] En la teología de los Five Percenters , Manhattan (en particular Harlem) se conoce como La Meca, Brooklyn es Medina, Queens es el desierto, el Bronx es Pelan y Nueva Jersey es la Nueva Jerusalén. Las creencias de los Five Percenters han ejercido una gran influencia en el argot del hip-hop y en el lenguaje callejero. Los musulmanes sunníes ortodoxos ven a los Five Percenters como herejes blasfemos que se llaman a sí mismos “dioses”. Acusan a los Five Percenters de shirk , palabra árabe que significa politeísmo, concepto diametralmente opuesto al tawhid, el carácter unitario de Dios que define la revelación del profeta Muhammad. Desde que los Five Percenters empezaron a llevar gorros y las mujeres se cubren el cabello, los musulmanes sunníes los saludan a menudo con as-salam alaikum (“la paz sea con vosotros”), a lo que los Five Percenters responden con “ peace, God” (“paz, Dios”). Los Five Percenters dicen de los musulmanes sunníes que están engañados, pero que “pronto serán musulmanes”. Dentro del 10% antes citado, los Five Percenters incluyen tanto al “diablo blanco” como a los musulmanes ortodoxos “que enseñan que Allah es un espectro”. Busta Rhymes, Wu Tang Clan y Mobb Deep se cuentan entre los raperos Five Percenters más destacados. Sus letras –repletas de numerología, alusiones “islámicas” crípticas y a veces referencias peyorativas a las mujeres y los blancos (tales como “diablos blancos” o “cavernícolas”)– han despertado gran interés y controversia. El periodista y antiguo rapero Adisa Banjoko critica con dureza a los raperos Five Percenter por su materialismo e ignorancia: “En el hip-hop, muchos de nosotros hablamos sobre el conocimiento y la importancia de aferrarse a él, pero bajo la superficie del ‘éxito’ del hip-hop discurre una corriente de yahiliyya (término árabe para referirse a la ignorancia, y al periodo pagano en la Arabia anterior al Islam)”. Como en “la época de la yahiliyya original”, el hip-hop actual está plagado de “territorialismo yahili y afiliaciones tribales”, una “gran falta de respeto de las mujeres” y un materialismo que “raya en la idolatría yahili” [16] . El Five Percenter Ibn Dajjal [17] respondió airadamente a las críticas de Adisa: “Ninguna fatua ni censura podrán silenciar la voz de las naciones mushrik (idólatras) de la NOI y la Five Percent . El grupo seguirá aumentando su fama con gente procedente de todos los ámbitos: blancos, negros y beduinos.”
Hace más de un siglo, los intelectuales afroamericanos y musulmanes fusionaron el panafricanismo y el panislamismo para combatir el colonialismo, el racismo y la dominación occidentales. Hoy en día, a juzgar por las manifestaciones de la NOI en los EE.UU. y Europa, esta estrategia de resistencia ha sido adoptada por decenas de miles de jóvenes urbanos en el corazón de Occidente. Las fuerzas culturales del Islam, el nacionalismo negro y el hip-hop se han unido para crear una cultura de resistencia política que se expresa con descaro y disfruta de un poderoso atractivo. En el fondo, la fascinación que ejerce el Islam sobre jóvenes afroamericanos, latinos, árabes, sudasiáticos y de las Indias Occidentales, así como los movimientos que se adhieren a diversas ramas del Islam político, son una prueba del fracaso de los estados occidentales a la hora de integrar a las minorías y a las comunidades de inmigrantes, y de atender correctamente sus necesidades básicas y su bienestar social; fracasos políticos de los que los grupos islámicos (y los grupos cristianos de derechas) son muy conscientes. En lugar de provocar una reflexión sobre las razones que impulsan a los jóvenes de las minorías, del gueto, o de instituciones cercanas a éste, como la prisión, a sentirse atraídos por el Islam –ya sea en su variedad apolítica sunní o sufí, o abiertamente política como la Five Percenter Nation o la Nation of Islam–, los casos de Moussaoui, Reid y Padilla han generado argumentos sobre el carácter “impermeable” de ciertas culturas, advertencias histéricas sobre una “quinta columna negra (o hispana)” y agresivas campañas para contrarrestar la influencia islámica en los barrios pobres. Los grupos evangélicos trataron de excluir a las instituciones islámicas de la iniciativa de desarrollo de las comunidades religiosas emprendida por George W. Bush. Jerry Farwell declaró que “es totalmente inadecuado en cualquier circunstancia” ofrecer ayudas estatales a los grupos musulmanes, pues “la fe islámica predica el odio. El Islam debe ser alejado antes de que llame a la puerta. [A los musulmanes] no se les debe dejar meter mano en la caja” [19] . Otra iniciativa cristiana, el Project Joseph (“Proyecto José”), organiza “jornadas para conocer a los musulmanes” en los barrios pobres de todo el país, avisando de que los dirigentes musulmanes están aprovechándose de la debilidad de las iglesias negras, diciendo a los afroamericanos que la conversión al Islam no implica “recobrar su herencia racial” y advirtiendo públicamente de que “si el índice de conversiones continúa a este ritmo, el Islam podría convertirse en la religión dominante en las áreas urbanas negras para el año 2020”. [20] Las aspiraciones de los más pobres
y marginados de los Estados Unidos seguirán coincidiendo con las
luchas y esperanzas de las masas musulmanas empobrecidas del Tercer Mundo,
las cuales, a su vez, continúan buscando inspiración y ayuda
en los afroamericanos. La “gira de solidaridad” de Louis Farrakhan por Iraq
o las reuniones de Al Sharpton y Jesse Jackson con Yasser Arafat muestran
que las aspiraciones musulmanas siguen teniendo eco en la comunidad afroamericana.
En general, los afroamericanos no parecen compartir la hostilidad hacia el
Islam que se ha intensificado desde el 11-S.
Akbar Muhammad
, profesor de historia en la Universidad de Binghamton e hijo de Elijah
Muhammad, escribió en 1985 que, debido a que los afroamericanos “no
tienen una verdadera participación política en los Estados Unidos,
la oposición política del mundo musulmán no es digna
de ser tomada en cuenta”
[21]
. Estas palabras siguen teniendo vigencia para muchas
minorías en los Estados Unidos, tras el 11-S. BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA
NOTAS.- [1] Traducción, extracto y adaptación del articulo aparecido en: http://www.merip.org/mer/mer224/224_aidi.html Segunda parte de del artículo publicado en la revista Alif Nûn nº 89 , enero de 2011. Versión en castellano elaborada por el equipo de traductores de Alif Nûn . (Nota de la Redacción). [2] Otros artículos del autor en castellano: “¡Seamos moros!: Islam y conciencia racial en Occidente”, revista Alif Nûn nos 78 (enero de 2010) y 79 (febrero de 2010) ; “La interferencia de al-Andalus: España, el Islam y Occidente”, revista Alif Nûn nos 89 (enero de 2011) y 90 (febrero de 2011) . (Nota de la Redacción). [3] Christian Science Monitor , 1de diciembre de 1999. [4] Richard Majors y Susan Wiener, Programs That Serve African-American Youth, The Urban Institute, Washington,1995. [5] Los Angeles Times , 13 de febrero de 2002. [6] El empleo de microcréditos es una práctica que comenzó a popularizarse hace unas décadas en algunas zonas del Tercer Mundo. Para más información, véase Muhammad Yunus, Un mundo sin pobreza. Las empresas sociales y el futuro del capitalismo , Paidós, Madrid, 2008. (Nota de la Redacción). [7] Final Call , 11 de febrero de 1997. [8] Lawrence H. Mamiya, “Minister Louis Farrakhan and the Final Call: Schism in the Muslim Movement”, en Earl H. Waugh, The Muslim Community in North America, University of Alberta Press, Edmonton, 1983. [9] Newsweek, 30 de octubre de 1995. [10] Josh Page, “Eliminating the Enemy: A Cultural Analysis of the Exclusion of Prisoners from Higher Education”, tesis doctoral, University of California-Berkeley, 1997. [11] Palabras de Bill Clinton en un discurso transmitido por la radio el 25 de abril de 1998. Transcipción disponible en: http://www.whitehouse.gov [12] Para más información, véase la primera parte de este artículo, publicada en la revista Alif Nûn nº 89 , enero de 2011. (Nota de la Redacción). [13] Citado en Hisham Aidi, “Jihadis in the Cell Block”, Africana.com , 22 de julio de 2002. [14] Hisham Aidi, “Hip-Hop for the Gods”, Africana.com, 31de abril de 2001. [15] Yusuf Nuruddin, “The Five Percenters: A Teenage Nation of Gods and Earths”, en Yvonne Haddad, Muslim Communities in North America, State University of New York Press, Albany, 1994. [16] Adisa Banjoko, “Hip-Hop and the New Age of Ignorance”, FNV Newsletter , junio de 2001. [17] Ibn Dajjal, (o Ibn Dayyal, en su trascripción castellana) es una expresión árabe que vendría a significar “hijo del falso Mesías” o “hijo del Anticristo”. (Nota de la Redacción). [18] El poema fue publicado en Middle East Report nº 221, invierno de 2001. [19] Washington Post , 8 de marzo de 2001. [20] USA Today , 19 de julio de 2000. [21] Akbar Muhammad , “Interaction between 'Indigenous' and 'Immigrant' Muslims in the United States: Some Positive Trends”, Hijrah , marzo / abril de 1985. A Portada |
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