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BREVE PERFIL SOCIOLÓGICO
DEL SUFISMO MARROQUÍ [1] Beat Stauffer [2] Las hermandades sufíes han jugado un papel decisivo en la historia del Magreb. Sin embargo, mientras que en Túnez y Argelia han sido consideradas como un elemento que retrasaría el desarrollo tras la consecución de la independencia, la política oficial en Marruecos siempre les ha otorgado una gran importancia. La carrera artística del joven Régis, quien creció en los suburbios de París y Estrasburgo y hoy en día es considerado como uno de los artistas de rap franceses más conocidos, es cualquier cosa menos convencional. Este mauvais garçon [“chico malo”] de los banlieues [suburbios], quien ya en su juventud vendía drogas y cometía de vez en cuando atracos a mano armada, se convirtió al Islam a la edad de 16 años y desde entonces se hace llamar Abd El Malik. [3] En los años siguientes se hizo
un nombre como músico de rap, en especial junto al grupo
NAP. Aunque, en un principio, el joven converso se adhirió al movimiento
tabligh, de carácter bastante pietista, más tarde
se fue inclinando poco a poco hacia el sufismo. En una entrevista en 2007,
el músico, entonces de 31 años de edad y con un título
universitario en filosofía, explicaba que su descubrimiento de
los escritos de
Al Ghazali
jugó un papel decisivo.
[4]
Su creciente interés en el sufismo lo llevó a Marruecos,
donde conoció a Sidi Hamza, el líder espiritual de la Buchichiyya,
una de las hermandades sufíes más grandes e importantes
del país.
[5]
Es seguro que políticos de ambas orillas del Mediterráneo habrán mostrado un gran interés en la trayectoria de raperos como Abd El Malik. ¿Podría tal vez el Islam sufí, tal y como se practica en las hermandades tradicionales, ser un medio para reorientar a los jóvenes marginados y sin expectativas de los suburbios europeos? ¿Podría ser incluso un modo eficaz de evitar que musulmanes jóvenes y frustrados se unan a grupos islamistas radicales? Las hermandades sufíes del norte de África, a menudo menospreciadas como expresión de un “Islam popular” o, como en Argelia y Túnez, obligadas a defenderse de las acusaciones de ser un elemento conservador que inhibiría el desarrollo, son hoy en día, sin embargo, objeto de un interés creciente, como en el caso de la ya mencionada Buchichiyya. Fundada en el siglo XX, esta hermandad
representa un Islam sufí y apolítico inspirado en tradiciones
místicas que evitan el enfrentamiento político pero, al
mismo tiempo, apoyan el sistema político imperante. Según
el politólogo marroquí Mohamed Darif, la Buchichiyya es
de hecho la hermandad sufí oficial de la monarquía marroquí.
Sin embargo, en la práctica, otras hermandades menos conocidas
del país legitimarían el régimen marroquí y
recibirían a cambio un considerable apoyo material. En Marruecos existen cientos de hermandades
sufíes, algunas muy populares y otras sólo conocidas a
nivel local, las cuales pueden llegar a ser muy diferentes en cuanto
a sus formas de organización y sus características específicas.
A menudo se distingue entre las hermandades “clásicas” y las de
carácter más “popular”. Por su parte, el sociólogo
marroquí Abdelkader Mana subraya por encima de todo la diferencia
entre las hermandades rurales y las urbanas. Mientras las primeras giran
en torno al morabito
[6]
y su familia, quienes casi siempre remontan sus orígenes
hasta el Profeta, las hermandades urbanas son accesibles a todos los que
abracen el mensaje del fundador de la hermandad. Según Mana, estas
dos modalidades también son muy diferentes en lo que respecta a sus
rituales: para las hermandades urbanas, la música juega un papel
fundamental, mientras que, en el caso de las hermandades rurales, predominan
las hagiografías y los relatos míticos. Es indiscutible que las hermandades sufíes y las zawiyas –en el habla popular de Marruecos, ambos términos son prácticamente sinónimos– han jugado un papel extremadamente importante en la historia del Magreb. Darif explica que “importantes zawiyas han apoyado a todas las dinastías que han gobernado Marruecos durante los últimos doce siglos”. El objetivo de estas zawiyas ha sido afianzar un gobierno central o, en algunos casos, desafiar a algún poder político existente. De hecho, algunas zawiyas fueron en sí mismas centros de poder que disponían de un poderoso apoyo económico, e incluso de sus propios ejércitos. En cualquier caso, Mohamed Darif, quien
ha estudiado el asunto, opina que, sin lugar a dudas, las hermandades
sufíes siempre han jugado un papel político durante toda
la historia de Marruecos. Sin embargo, tras la independencia del país
en 1956, tuvo lugar un proceso que Darif denomina “nacionalización
del sufismo”. Además del Islam “académico” enseñado
en las grandes universidades, el Islam “popular” de las hermandades sufíes
iba a ser sometido al control de Estado. En este sentido, el rey Hassan
II trató de asegurarse de que ni siquiera dentro de las hermandades
hubiera espacio para ningún tipo de disidencia.
Yassine fue un miembro destacado de la Buchichiyya, pero abandonó la hermandad a comienzos de los años setenta, debido a diferencias con el líder de aquella época. Más tarde fundó su propia organización, de orientación claramente islamista, conocida hoy en día como “Justicia y Caridad”. Esta organización, la cual carece de espacio en el escenario político marroquí, es considerada como uno de los grupos más influyentes de todo el país. Darif asegura que, estrictamente hablando, “Justicia y Caridad” es una hermandad “política” que mantiene una férrea oposición a la dinastía real marroquí. Afirma que tanto la estructura de la organización como la posición excepcional que ocupa Abdessalam Yassine, su “líder espiritual” ( murshid), son una clara evidencia de ello. Sin embargo, ¿acaso las hermandades
sufíes tradicionales no han ido perdiendo influencia durante las
últimas décadas? Varios observadores han llegado a esta
conclusión, y el semanario Le Journal Hebdomadaire incluso
plantea la cuestión de si, en realidad, las “nuevas élites
salafistas”
[7]
no se habrán beneficiado de la
pérdida de autoridad política por parte de los líderes
de las hermandades sufíes. Darif no ve la situación de un modo tan pesimista. El opina que las hermandades sufíes siguen ejerciendo una gran influencia sobre la población marroquí. Desde los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, los funcionarios marroquíes también han reconocido el peligro potencial del wahabismo saudí, al que habían apoyado casi incondicionalmente durante dos décadas. Ahora, las autoridades de Rabat cuentan de nuevo con las hermandades sufíes para combatir el extremismo religioso en forma de salafismo agresivo. Sin embargo, Muhamed Darif también admite que el éxito de esta mueva estrategia no está garantizado en absoluto. Por último, no se puede pasar por alto que, hoy en día, Argelia también está tomando más en cuenta a las hermandades que en el pasado. Por ejemplo, Bouabdallah Glamallah, el ministro argelino de Asuntos Religiosos, señaló que las cofradías sufíes podrían contribuir “a impedir, mediante el fortalecimiento de la personalidad islámica, que los jóvenes pongan en riesgo sus convicciones”. Al menos en este sentido, los intereses
de los dos estados vecinos hostiles deberían ser los mismos. BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA
- Mohamed Tozy, Monarquía e Islam político en Marruecos , Bellaterra, Barcelona, 2000. NOTAS.- [1] Traducción, extracto y adaptación del texto publicado en: http://www.qantara.de/webcom/show_article.php/_c-478/_nr-572/i.html Versión en castellano elaborada por el equipo de traductores de Alif Nûn . (Nota de la Redacción). [2] Beat Stauffer es una periodista suiza especializada en el Magreb, los movimientos islamistas, el Islam en Europa, la inmigración y todas las cuestiones relacionadas con la integración y la convivencia en las sociedades multiculturales. Escribe habitualmente en el Neue Züncher Zeitung y trabaja para la Schweizer Radio DRS. (Nota de la Redacción). [3] Para más información sobre la situación de los musulmanes en los suburbios de las grandes ciudades francesas, véase Adel Iskandar y Hakem Rustom, “ Desde París hasta El Cairo: resistencia frente a aculturación " Alif Nûn nº 87, noviembre de 2010. (Nota de la Redacción). [4] Para más información sobre la figura de al-Ghazali , véase Amrei Rahman, “ Muhammad al-Gazali: análisis de su pensamiento y su trayectoria vital ”, revista Alif Nûn nº 37, abril de 2006. (Nota de la Redacción). [5] Para más información sobre la Buchichiyya, véase VV.AA, Las sendas de Allah: las cofradías musulmanas desde sus orígenes hasta la actualidad , Bellaterra, Barcelona, 1997. (Nota de la Redacción). [6] En los países musulmanes del Magreb, un morabito (del árabe murâbit ) es una persona considerada especialmente pía a la que popularmente se atribuye cierta santidad. La misma palabra designa, por extensión, bien el lugar donde vive el morabito, una especie de ermita situada en algún lugar por lo general despoblado, o a la tumba de un personaje de estas características, que es objeto de veneración popular. En castellano, el culto a los morabitos suele denominarse “morabitismo” o “marabutismo”, término éste último tomado del francés maraboutisme. (Nota de la Redacción). [7] “El salafismo es una reacción puritana surgida en la Península Arábiga, cuyos seguidores dicen responder a una situación de degeneración interna de las sociedades musulmanas y hacen su mayor hincapié en el retorno a la pureza doctrinal de los tiempos del Profeta Muhammad. Su principal representante es el wahabismo de Arabia Saudí.” Redacción Alif Nûn, “ El reformismo musulmán: los Hermanos Musulmanes a través del pensamiento político de Sayyid Qutb ”, revista Alif Nûn nº 39, junio de 2006. Para más información, véase Emmanuel Sivan , El Islam radical: teología medieval, política moderna , Bellaterra, Barcelona, 1997. (Nota de la Redacción). A Portada |
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