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Estimados lectores:
Si en la actualidad
existe un asunto desconocido y maltratado dentro de la civilización
islámica, éste es el sufismo. En algunos casos, como en
Turquía, el poder ha tratado de reducirlo a una atracción
turística; en otros, como en Marruecos o Egipto, ha sido manipulado
políticamente para favorecer los intereses de los más poderosos;
en lugares como Arabia Saudita ha sido perseguido por los gobernantes,
acusando a sus seguidores de herejes o ateos. Y, sin embargo, el sufismo
sigue en pie. A pesar de todas las vicisitudes y dificultades, esta milenaria
tradición espiritual ha conseguido sobrevivir, y los sufíes
siguen vivificando la tradición islámica e impartiendo sus
enseñanzas y su ejemplo a todo aquel que quiera escucharles y, sobre
todo, compartir con ellos la experiencia mística del amor hacia
Dios y sus criaturas.
Pero no
nos engañemos. El sufismo y los verdaderos sufíes siempre
han sido un difícil compañero de viaje para quienes consideran
la religión como un legalismo estéril y/o un instrumento
de poder. Si bien es cierto que, en ocasiones, se han visto arrastrados
por el torbellino de los intereses mundanos, la genuina vocación
de los sufíes siempre ha sido la de una total independencia con
respecto a los poderes políticos y económicos de turno. Solo
así es posible un compromiso absoluto en la búsqueda de Dios
y de la Verdad.
En el número
de Alif Nûn de este mes nos adentramos en el complejo mundo
del sufismo en sus diversos aspectos. Los dos primeros artículos
subrayan la dimensión metafísica y filosófica de esta
riquísima tradición espiritual. El primero de ellos es una
breve introducción a los principios y doctrinas básicas del
sufismo tal y como han sido entendidas y practicadas tradicionalmente por
los grandes maestros sufíes, y el segundo profundiza en el rico y
sutil simbolismo empleado por los poetas sufíes para expresar el
Amor hacia Dios y el deseo de unión con Él.
Sin embargo,
el sufismo también posee una vertiente más asociada a la
cultura popular e incluso, como ya hemos señalado antes, una dimensión
política y sociológica que no pueden ni deben ser ignoradas
si se desea comprender el fenómeno sufí en toda su diversidad
de matices. Así pues, los dos siguientes artículos de este
mes se adentrarán en estos aspectos menos relacionados con la doctrina
sufí como tal, pero, no obstante, igualmente interesantes. Y dada
la gran variedad de realidades sociales que se viven en el mundo islámico,
hemos preferido centrar nuestra atención en un único país,
aunque, eso sí, con una prolongada y amplia tradición sufí:
Marruecos. De este modo, el tercer artículo describe un viaje a
través del norte de Marruecos; un bello retrato costumbrista del
sufismo popular de las romerías y las visitas a las tumbas de los
santos. Para terminar, el cuarto y último artículo se adentra
en la influencia del sufismo dentro de la sociedad marroquí
y las conexiones políticas de algunas hermandades sufíes con
el gobierno del país magrebí.
No quisiéramos
despedirnos sin felicitarles el año que comienza tanto a los musulmanes
que hace pocas fechas han dado inicio al año 1432 del calendario
islámico, como al resto de nuestros fieles lectores que celebran
en estos días las Navidades. Para todos ellos, el equipo de Alif
Nûn les desea paz y prosperidad durante los próximos doce
meses.
La Dirección.
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Inna lilahi wa inna ilaihi rayi’un
(“Ciertamente, de Dios somos y a Él regresamos”) Corán,
2:156
En este versículo
coránico se afirma claramente que todos los seres humanos, tarde
o temprano, emprenden el sendero de regreso a Dios. Para la mayoría
de los creyentes de todas las religiones, ese camino de vuelta se inicia
tras la muerte física del individuo. Sin embargo, en todas las tradiciones
espirituales, unas pocas personas aseguran que en esta vida terrenal, aquí
y ahora, es posible recorrer esa senda de regreso y alcanzar el anhelado
objetivo: el encuentro y la unión con el Amado. Los sufíes
pertenecen a este tipo de personas, y el sufismo es el medio empleado para
lograrlo.
El sufismo (tasawwuf) no representa a ningún
grupo étnico, político o nacional en particular. Mas bien
se trata de un movimiento místico que tiene implantación
en todo el mundo islámico, ejerciendo una enorme influencia en gran
parte de las naciones con una mayoría de población musulmana
y, cada vez más, en Occidente. Si bien dicha influencia ha
tenido consecuencias de carácter político y social, éstas
son de segundo orden si las comparamos con la esencia espiritual del mensaje
sufí.
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Siempre que se habla
sobre poesía persa clásica, es obligado tratar el tema del
simbolismo y el significado de sus imágenes. Tal y como ha señalado
Annemarie Schimmel (link), existen dos puntos de vista con respecto a
las imágenes del vino y del amor sensual empleadas por poetas místicos
persas como Hafiz (link): el primero afirma que se trata de imágenes
puramente místicas, y el segundo, que son puramente sensuales y
profanas. La propia Schimmel considera que ningún punto de vista
es correcto y opta por una posición intermedia. Sostiene que la ambigüedad
de las imágenes “tiene por objeto la fluctuación entre los
dos niveles del ser que se mantienen conscientemente...No se puede extraer
un sistema místico de la poesía persa o turca, ni ver en ella
una expresión de experiencias que deban interpretarse de manera literal
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Durante la semana pasada
[julio de 2008], mi esposa Sara, su madre, nuestros dos hijos y yo viajamos
por el norte de Marruecos para visitar a algunos de los santos allí
enterrados. Lo que sigue a continuación es un relato de este viaje
y algunas de mis reflexiones sobre el mismo.
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Las hermandades sufíes han jugado un
papel decisivo en la historia del Magreb. Sin embargo, mientras que en
Túnez y Argelia han sido consideradas como un elemento que retrasaría
el desarrollo tras la consecución de la independencia, la política
oficial en Marruecos siempre les ha otorgado una gran importancia.
La carrera artística del joven Régis, quien creció
en los suburbios de París y Estrasburgo y hoy en día es considerado
como uno de los artistas de rap franceses más conocidos, es cualquier
cosa menos convencional. Este mauvais garçon [“chico malo”] de los
banlieues [suburbios], quien ya en su juventud vendía drogas y cometía
de vez en cuando atracos a mano armada, se convirtió al Islam a
la edad de 16 años y desde entonces se hace llamar Abd El Malik.
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Si el corazón la vía del amor no sigue, ¿qué
hará?
Si el alma no busca el reino del encuentro, ¿qué hará?
Y en el momento en que el sol llegue al espejo,
si el espejo no dice "soy el sol", ¿qué hara?
"
Rubayat
"
[Abusaíd Abuljair]
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