Publicidad
|
@
Suscríbete
a ALIF NÛN
|
|
|
|
|
Estimados
lectores:
Los últimos sesenta años
han sido testigos de uno de los conflictos más terribles de la
era moderna. Nos referimos al enfrentamiento entre israelíes y
palestinos. Durante estas más de seis décadas se han elaborado
multitud de teorías para explicar los acontecimientos, apelando
en muchos casos a supuestas enemistades históricas entre hebreos
y árabes o a una incompatibilidad esencial entre el Judaísmo
y el Islam. Sin embargo, cuando nos adentramos en la historia nos damos
cuenta de que, muy a menudo, los contactos entre judíos y musulmanes
han sido fructíferos y enriquecedores para ambas partes, y que durante
largos periodos de tiempo ambas comunidades han convivido de manera más
o menos amistosa. No es nuestra intención idealizar la historia,
y sabemos que los conflictos también han estado presentes. Sin embargo,
cuando nos detenemos en ellos, descubrimos que las consideraciones religiosas
casi siempre han servido para justificar o camuflar otro tipo de cuestiones
de fondo, de carácter económico o político, que eran
las verdaderas razones del enfrentamiento. Al igual que en estos casos
de tiempos pasados, el actual conflicto entre Israel y Palestina no es
una excepción. Árabes y palestinos destacan la “perfidia
de los judíos”, llegando en ocasiones a acusarlos de ser los “asesinos
de Cristo” o de combatir y conspirar contra el Profeta Muhammad, razón
que supuestamente explicaría su odio hacia los musulmanes a lo largo
de la historia. Entretanto, judíos e israelíes apelan a supuestos
“derechos históricos del pueblo judío”, basados en pasajes
bíblicos, para justificar la existencia del moderno Estado de Israel
y la colonización de los Territorios Ocupados, y denuncian la “barbarie
fundamentalista de los musulmanes” como el principal obstáculo para
poder solucionar el conflicto. Sin embargo, lo que está en juego aquí
es algo mucho más simple: la lucha política por un territorio
que ambas comunidades consideran suyo. Y para alcanzar sus objetivos políticos,
ninguna de las partes duda en desacreditar a la otra recurriendo a argumentos
de carácter religioso.
En el número de Alif Nûn
de este mes nos centramos en las relaciones históricas entre
Judaísmo e Islam y en las lecciones que podemos extraer de éstas
para comprender la situación actual. El primer artículo
de este mes estudia las sorprendentes influencias religiosas y culturales
entre Judaísmo e Islam que a lo largo de la Edad Media fueron marcando
la convivencia entre ambas comunidades. El segundo artículo, segunda
y última parte del publicado el mes pasado, se centra en las relaciones
entre judíos y musulmanes bajo dominio cristiano en la España
medieval, y destaca cómo las circunstancias políticas y
económicas moldearon las posturas religiosas de ambas comunidades,
al igual que ocurre en la actualidad. Los dos artículos siguientes
se ocupan del actual conflicto entre Palestina e Israel. El primero de ellos
analiza de manera crítica la génesis del sionismo y la relación
de éste con el antisemitismo europeo y el nacimiento del Estado de
Israel. El cuarto y último artículo de este mes plantea
una solución al conflicto que hasta el momento apenas ha contado
con el apoyo de la clase política, pero que debería tomarse
en consideración como una alternativa viable a medio o largo plazo:
la creación de un Estado único y democrático, compartido
por israelíes y palestinos, al estilo de la Sudáfrica post-apartheid.
Para terminar, no quisiéramos despedirnos
sin desearles unas muy felices vacaciones estivales. Nosotros regresaremos,
Dios mediante, en el mes de septiembre. Hasta entonces, reciban nuestros
mejores deseos de paz y bienestar.
La Dirección.
|
|
|
En este ensayo intentaré
esbozar el perfil de un marco metodológico general de estudio e investigación
en el que la especial cultura judeo-árabe disponga de un lugar propio
o, en otras palabras, en el que se libere de la tutela exclusiva de la
intelectualidad judía y pueda ocupar el lugar que le corresponde
en el estudio comparado de las religiones y de las influencias religiosas,
sobre todo con respecto al Islam.
Con la expresión “cultura judeo-árabe
en la Edad Media” me refiero en particular a esa parte de la literatura
religiosa judía de todo tipo, escrita a la sombra del Islam, normalmente
en árabe pero con caracteres hebreos, durante el periodo comprendido
desde antes de Saadiah Gaon hasta la época de Maimónides y
su hijo Abraham, es decir, desde aproximadamente el siglo VIII hasta finales
del siglo XIII. En mi opinión, esta cultura no es tan solo una cultura
judía que se expresa en lengua árabe, sino más bien
una cultura judeo-islámica. En consecuencia, no es suficiente con
señalar que los escritores judíos que escribieron en árabe
durante este periodo estaban influenciados por las ideas vigentes en ese
momento en el Islam, sino que su trabajo debe ser visto como el fruto de
siglos de una cultura creativa y fértil, compartida por ambas religiones.
De igual modo, la lengua árabe utilizada por los judíos en
este periodo no debe ser considerada como un mero instrumento empleado por
dichos judíos, sino como una parte integral de la cultura religiosa
que habían absorbido.
|
|
En la España cristiana, las
posturas que adoptaron los judíos con respecto a los musulmanes, y
viceversa, no pueden entenderse simplemente como un producto de la actitud
cultural “judía” o “musulmana” hacia la otra comunidad. Por supuesto,
estas actitudes culturales tuvieron su importancia, pero la relación
entre estas dos comunidades religiosas también se vio muy influida
por lo que judíos y musulmanes pensaban que eran las prioridades y
la ideología de los cristianos. A veces, los argumentos eran puramente
económicos o pragmáticos. Ningún musulmán o judío
del medioevo se habría sorprendido, por ejemplo, por el consejo que
la reina Leonor de Aragón dio a su hijo, el príncipe Martín,
cuando en 1374 le dijo que ignorara las reclamaciones de varias comunidades
musulmanas en relación a la deuda que tenían contraída
con el judío valenciano Jafuda Alatzar. Después de todo, Jafuda
pagaba más impuestos a la Corona que prácticamente todas las
comunidades musulmanas del Reino de Valencia juntas [3] . Sin embargo, en
otras ocasiones la cuestión era mucho más compleja, con judíos
y musulmanes argumentando de forma explícita sobre los méritos
relativos de sus respectivas religiones, y en especial sobre la naturaleza
de su relación con el Cristianismo de sus señores. Es en esos
argumentos de carácter más ideológico donde podemos
empezar a ver cómo judíos y musulmanes adoptaron los prejuicios
de sus gobernantes cristianos y los adaptaron en un intento de obtener ventaja
sobre la fe minoritaria rival.
|
|
|
1) El antisemitismo es una ideología
racista dirigida contra los judíos. Su origen es muy antiguo.
En su obra clásica La cuestión
judía. Una interpretación marxista, la cual se publicó
de manera póstuma en 1946 en Francia, el marxista belga Abram Leon
(activista de la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial capturado
y ejecutado por la GESTAPO en 1944) ideó la categoría de “pueblo-clase”
para los judíos que lograron conservar sus características
lingüísticas, étnicas y religiosas a lo largo de muchos
siglos, sin llegar a ser asimilados. Esto no ha ocurrido sólo con los
judíos, y podría aplicarse también en gran medida a
muchas minorías étnicas: la diáspora de los armenios,
los coptos, los comerciantes chinos del sudeste asiático, los musulmanes
de China [3] , etc. La característica común que define a todos
estos grupos es que se convirtieron en intermediarios en un mundo precapitalista,
ganándose el resentimiento de ricos y pobres por igual.
|
|
|
Dado el colapso del gobierno de Netanyahu
en lo que respecta a los acuerdos de paz, es el momento de plantearse si
todo el proceso iniciado en Oslo en 1993 es el instrumento adecuado para
alcanzar la paz entre palestinos e israelíes. Mi opinión es
que el proceso de paz ha aplazado de hecho la verdadera reconciliación
que debe producirse si queremos que la guerra centenaria entre los sionistas
y el pueblo palestino toque su fin. Oslo sentó las bases de la separación,
pero la verdadera paz sólo podrá llegar con un único
Estado binacional israelí-palestino.
Esto no es fácil de imaginar.
El discurso oficial sionista israelí y el palestino son irreconciliables.
Los israelíes dicen que llevaron a cabo una guerra de liberación
y de este modo alcanzaron la independencia; los palestinos dicen que su sociedad
fue destruida y la mayoría de su población expulsada. Y, de
hecho, esta incompatibilidad era ya bastante evidente para las primeras generaciones
de lideres y pensadores sionistas y, desde luego, para todos los palestinos.
|
|
ROMANCE DE MOHAMED BEN
HASAN
Este es mi amigo Mohamed
y por más señas Ben Hasan.
Mi buen amigo agareno
en estas tierras del Africa.
Tan negros como los ojos
tiene la tez musulmana,
pero, como alguien lo dijo,
brotan jazmines de su alma.
Su fez purpúreo ilumina
las penumbras de su cara,
y lleva garbosamente
los siglos de su chilaba.
El me enseñó a conocer
el gran dolor de su raza,
sufriente, más no llorosa;
vencida, más no domada.
_Alfredo R. Bufano (1895-1950)
|
BOLETÍN DE NOVEDADES
EDITORIALES
@ manténgase
informado !
|
Las opiniones
expresadas en los
artículos representan
el punto de vista de su
autor y no necesariamente
el del Editor.
|
|
|