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Estimados
lectores:
El enfrentamiento entre monarquía
y papado ha sido una constante en la historia del mundo occidental desde
la Edad Media. Durante siglos, ambas instituciones pugnaron por el poder
temporal en Europa y su rivalidad fue la causa de no pocos conflictos diplomáticos
y militares. Con el tiempo, sin embargo, la balanza se inclinó a
favor del la monarquía-estado, y la Iglesia, aunque no haya perdido
en absoluto su poder económico, tuvo que conformarse con gobernar
las almas de sus fieles, dejando la administración de los asuntos
públicos en manos de las distintas entidades nacionales. La revolución
francesa marcó el ascenso definitivo a los altares de un nuevo dios,
la nación-estado, relegando al dios cristiano al ámbito de
las iglesias y los confesionarios. Así, por ejemplo, hoy por hoy es
difícil concebir que un ciudadano no disponga de los mismos derechos
en razón de su sexo, su religión o su raza y, sin embargo,
se admite con cierta naturalidad que un individuo no tenga derecho al voto
o no pueda residir libremente en un determinado territorio en razón
de su nacionalidad.
Esta ha sido, de manera
muy resumida, la experiencia histórica occidental, pero ¿qué
hay del resto del mundo? En el caso del mundo islámico, por ejemplo,
semejante conflicto entre Iglesia y Estado nunca se planteó por la
sencilla razón de que en el Islam nunca ha existido ninguna iglesia,
al menos en el sentido católico del término. Cuando las potencias
europeas colonizaron buena parte del mundo islámico, impusieron sus
instituciones políticas a los pueblos sometidos y, de este modo,
las formas de gobierno tradicionales entre los musulmanes pasaron a ser un
simple recuerdo, lo cual provocó conflictos e interrogantes de todo
tipo que, en cierto modo, todavía no han sido resueltos: ¿qué
papel debe jugar el Islam –si es que debe jugar alguno– en la vida social
y política de los individuos? ¿puede ser el Islam un factor
determinante a la hora de establecer los derechos y los deberes individuales?
¿Es compatible el Islam con el nacionalismo moderno? En el presente
número de Alif Nûn trataremos de abordar éstos
y otros temas relacionados con el Islam y su relación más o
menos conflictiva con la ideología nacionalista.
En el primero de los artículos
de este mes, el autor afirma que el Islam resulta absolutamente incompatible
con la ideología nacionalista, y argumenta su opinión basándose
en ejemplos tomados de la vida del Profeta Muhammad y en citas coránicas.
El segundo artículo, sin embargo, se muestra menos tajante al respecto
y niega que el Islam haya establecido disposiciones políticas concretas
a favor o en contra del nacionalismo, argumentándolo con ejemplos
históricos. El tercer artículo es la primera entrega de un
texto del que, Dios mediante, se publicará su segunda parte el mes
próximo, y el cual analiza el crecimiento del Islam y el interés
por el mundo árabe en las sociedades occidentales contemporáneas,
y cómo la conciencia religiosa y racial de los musulmanes puede llegar
a entrar en conflicto con su fidelidad a la nación-estado en la que
residen. Para terminar, el cuarto y último artículo trata sobre
los esfuerzos de la población palestina de los territorios ocupados
por construir una nación independiente, y critica el exclusivismo del
que, según el autor, hace gala el nacionalismo israelí.
La Dirección.
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Los sentimientos patrióticos,
siempre que no contravengan las convicciones más elevadas del ser
humano, están permitidos en el Islam, del mismo modo que el afecto
hacia nuestros padres, hermanos y familia. Pero el nacionalismo no se detiene
en estos simples sentimientos. Es en sí mismo un credo sociopolítico
y una forma de vida que tiene por objeto controlar por completo la conducta
individual y social de los seres humanos. Es natural que el Islam, siendo
también una ideología con su propio sistema espiritual, político
y social independiente y estando integrado por una serie de creencias, entre
en conflicto con la ideología nacionalista.
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¿Cuál es la relación
entre el Islam y en nacionalismo? ¿Aprueba el Islam en nacionalismo,
o lo rechaza? Muchos teólogos e intelectuales musulmanes mantienen
que el Islam no aprueba el nacionalismo. El Islam, dicen, es una religión
internacional que no puede ser confinada dentro de ningún límite
territorial. El destacado poeta de la India Muhammad Iqbal dijo en uno
de sus versos que la nación (watan) es la mortaja (kafan
) del Islam. ¿Qué quería decir Iqbal cuando
afirmó que el nacionalismo es la muerte del Islam? Los musulmanes
constituyen una ummah [comunidad universal] y
la ummah no puede estar limitada dentro de una
fronteras. Sin embargo, Maulana Husain Ahmed Madani, eminente teólogo
islámico de la India, mantenía que la nación es un
concepto geográfico mientras que la ummahummah y,
en ese sentido, son una comunidad internacional. Pero Maulana afirmaba
que no se debe confundir el concepto de nación con el concepto de
ummah, pues el primero pertenece a una categoría
política mientras que el segundo pertenece a una categoría
religiosa.
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“¡Seamos
moros!”, escribió el poeta nacionalista cubano José Martí
en 1893, en apoyo a la sublevación berberisca contra el dominio
español en el norte de Marruecos. “Lo del Rif no es cosa sola, sino
escaramuza del cambio y reajuste en que parece haber entrado el mundo.
Seamos moros...nosotros [los cubanos], que moriremos tal vez a manos de
España...” Escrito en una época en la que la competencia
por África y Asia se encontraba en su momento álgido, Martí
subrayaba las conexiones entre esas incursiones de las grandes potencias
y el expolio español en Cuba, en un momento en que la rebelión
de 1895 se estaba gestando en su isla.
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Yasser Arafat creó la Organización
para la Liberación de Palestina (OLP) en un intento de liberar a
los palestinos de lo que él consideraba una grave injusticia y una
persecución. La ocupación de tierras palestinas y las tácticas
opresivas por parte de Israel facilitaron que los palestinos adoptaran un
lenguaje, una cultura y una historia comunes para recuperar sus derechos.
La política opresiva de Israel forjó una identidad nacional
palestina.
Una serie de conferencias internacionales
pronosticaron la aparición de un Estado palestino viable, pero varias
negociaciones frustradas desbarataron ese esfuerzo, y la solución
de los dos Estados no ha sido posible. Por esta razón se ha restablecido
una difícil trayectoria de lucha para abrirse camino hacia la liberación
nacional palestina, liderada principalmente por Hamas. Esta lucha,
a pesar de la confusión de la propaganda, intenta unir a los palestinos
musulmanes y cristianos de Gaza, Cisjordania e Israel, y transformar el
Israel actual en un nuevo Estado democrático, donde los palestinos
gobiernen en pie de igualdad con los judíos israelíes, y en
el que todos tengan una sola identidad nacional y los mismos derechos.
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A las mariposas van mis pensamientos
y son las rocas mis mensajes.
No es mi casa Troya
ni mi tiempo rosario que desgranar.
Asciendo de la sequedad del pan y el agua negada,
de un caballo extraviado por el camino de los aeropuertos,
subo desde el aire marino
fragmentos de bombas hechas a mi cuerpo.
De los ojos de quienes vienen hacia el crepúsculo del llano
y de los cajones de frutas asciendo.
y pertenezco a mi cielo primero y a los pobres de
todas las callejas,
a quienes cantan:
"Resistimos",
"Resistimos",
"Resistimos".
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