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Estimados
lectores:
Al-Andalus representa
en la memoria colectiva de los musulmanes un periodo de capital importancia
que les provoca sentimientos encontrados. Si bien, por un lado, la presencia
del Islam en la Península Ibérica marcó una de
las páginas más sublimes de la civilización musulmana,
por el otro, la caída en manos cristianas del último bastión
andalusí en 1492 señaló también el comienzo
de un lento declive del mundo islámico con respecto a un Occidente
cada vez más pujante que, con el tiempo, llegaría a someter
militar, política y culturalmente a casi todo el orbe musulmán.
Pero no debemos llamarnos
a engaño. Al-Andalus no debería ser considerado como
“el paraíso en la tierra” que algunos hagiógrafos quieren
darnos a entender a toda costa, ni como “un periodo de dominación
extranjera”, como las fuerzas más retrógradas intentan
inculcarnos de manera machacona. Al-Andalus, como cualquier otro periodo
de la historia, presenta sus luces y sus sombras, pero también debe
decirse que fue producto del más genuino genio ibérico, alimentado,
eso sí, por la fuerza motriz de una religión como el Islam.
El presente número
de Alif Nûn lo dedicaremos de manera
exhaustiva al Islam en al-Andalus y, de manera más genérica,
al Islam en el mundo ibérico e iberoamericano. El primer artículo
pone de relieve las falacias y la manipulación histórica
con respecto a la supuesta “invasión sarracena” de la Península
y el modo en que ésta se ha utilizado política y culturalmente
para crear una visión estrecha de la nación española.
El segundo de nuestros artículos extiende esta perspectiva al
ámbito iberoamericano y analiza las dificultades y los prejuicios
históricos que la comunidad musulmana ha debido afrontar en el pasado,
y aún en el presente, en España, Portugal e Iberoamérica,
así como los desafíos a los que ésta se enfrenta
en el futuro.
Los dos últimos artículos
del mes regresan al pasado de Al-Andalus y se internan en la dimensión
espiritual de los sufíes andalusíes. El primero de ellos,
que será publicado en dos partes, está dedicado a la figura
de Abû Madian de Cantillana y a su conexión espiritual
con el gran Ibn ‘Arabî. Para terminar, el último artículo
de este mes nos acerca a la figura de otro gran sufí hispanomusulmán.
Se trata de Ibn ‘Abbâd de Ronda, el gran representante del sufismo
austero encarnado en la escuela shadiliyya.
Por último, y aunque
sea con cierto retraso, no queremos dejar pasar la ocasión de
felicitar a todos los musulmanes con motivo de la reciente finalización
del mes de ramadán. Deseamos que el mes del ayuno les haya traído
el sosiego espiritual tan necesario en los tiempos que corren.
La Dirección
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Incluso para los demócratas patrios
más laicos y jacobinos, España es una realidad nacional
unitaria desde el mismo momento en que se produce la supuesta unidad
nacional (en realidad, una unidad patrimonial-matrimonial de Fernando
e Isabel) y se establece una monarquía nacional de base religiosa
católica como colofón a un proceso de homogeneización
político-religiosa cuyo hito primero sería la "conversión"
de Recaredo a la fe católica-trinitaria y la continuidad de
la monarquía visigótica a través del pequeño
reino astur-leonés primero y del castellano-leonés después,
hasta arribar de forma "fatal" a la monarquía imperial de los
siglos XVI y XVII.
En realidad, ésta
ha sido y sigue siendo la "historia" oficial que se nos enseña,
es decir, la "historia patria" como fundamento del "hecho nacional" español.
O, lo que es lo mismo, la exclusión arbitraria de todo lo precedente
a la monarquía católico-visigótica y todo lo relacionado
con ella, y la negación vergonzante de cuanto históricamente
ha contradicho esa realidad "incuestionable". El ejemplo más
característico de esta manipulación secular se encuentra
en una de las ficciones más largamente repetidas y asumidas por
todos y desde siempre: la invasión "árabe" de la gótico-católica
España. Y, por tanto, de la secular lucha cristiano-monárquica
para "liberar" España del dominio "extranjero": la Reconquista.
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La situación del
Islam en el mundo ibérico (España, Portugal y Latinoamérica)
es bastante diferente a la de los países anglófonos o la
de las antiguas colonias francesas en el norte de Africa, Africa negra
o incluso en la propia Francia. Por esta razón, el mensaje islámico
necesita presentarse en Latinoamérica y la Península Ibérica
de un modo diferente al de las áreas anglófonas o el mundo
francés.
En primer lugar, los países
que ahora se llaman España y Portugal gozaron de nueve siglos
de gobierno islámico, desde el año 91 d.H. / 711 d.C., cuando
Tariq ibn Ziyad arribó por vez primera a Gibraltar, el monte
que todavía lleva su nombre (Yabal Tariq, en árabe),
hasta 1610, cuando el rey Felipe III decretó finalmente la expulsión
de los últimos musulmanes españoles de la Península
Ibérica.
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Durante la investigación
que realicé hace algunos años, cuando trabajaba en la
biografía del Shaykh al-Akbar, muchas veces me enfrenté
a preguntas que, por carecer de tiempo y, sobre todo, de documentación,
me vi obligada a dejar sin respuesta. Me gustaría aquí intentar
de algún modo ofrecer una respuesta a una de esas cuestiones sobre
las que podría ser más importante arrojar algo de luz,
debido a su relación con el destino de Ibn ‘Arabî y, de
un modo más general, con el desarrollo del tasawwuf (sufismo)
desde el siglo XIII en adelante: ¿Por qué Abû Madian,
al que nunca conoció, tuvo tanta importancia para Ibn ‘Arabî,
hasta el punto de referirse a él constantemente en sus trabajos, declarándole
continuamente su admiración y respeto y calificándolo muy
a menudo como “maestro de maestros” (sheij al-mashâyej)?
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El sufismo tiene muchas caras.
Muchos occidentales modernos si acaso lo relacionan con la “danza sufí”,
tal y como se enseña en las ciudades americanas. Ellos no saben
que la música mística y la danza giróvaga están
destinadas básicamente a ofrecer al sufí cierta relajación
después de sus incesantes y arduos ejercicios espirituales, y
que sólo han llegado a formar parte integrante del ritual sufí
en una orden, la Mevleviyya. Otros occidentales, quienes han leído
sesudos libros sobre sufismo, sobre todo los del siglo XIX, afirman
que esta tendencia sólo es un panteísmo descarado –F. D.
A. Tholuck, el primer estudioso europeo que dedicó un libro al
sufismo, sintió la necesidad de llamar a su estudio Sufismus
sive theosophia Persarum pantheistica [“El sufismo, o la teosofía
panteísta de los persas”].
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EL MENSAJE
DEL VIENTO
Aquella a quien amas en tu pecho habita,
y tu respiración de un lado para el otro le hace girar.
(A la brisa) dije: ¡hazle saber que es ella quien
enciende el fuego en mi corazón!
Ninguna culpa tiene el enamorado de seguir ardiendo,
pues sólo la unión eterna puede apagarlo.
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