EL ISLAM Y LA ESCLAVITUD
EN LAS SOCIEDADES ÁRABES Y AFRICANAS [1]

Owen Alik Shahadah [2]



Herencia y diferencia

La esclavitud de los negros a manos de los árabes fue radicalmente diferente a la practicada por sus homólogos europeos. Fue másComercio Esclavos compleja y variada, en función de la época y el lugar. Así, la esclavitud de los zanj en Iraq no se parecía a la esclavitud en Zanzíbar. Tampoco los árabes son un grupo racial o religioso; algunos árabes son negros y otros blancos, algunos son musulmanes y otros son cristianos o judíos. [3]  

Una de las mayores diferencias entre la esclavitud árabe y la europea fue que, en el primer caso, los esclavos procedían de todas las razas y casi nunca eran empleados para la producción agrícola; los esclavos no fueron el motor de la economía árabe. Por lo general, durante la esclavitud árabe no hubo grandes extensiones de plantaciones de azúcar donde los esclavos trabajaran a golpe de látigo bajo un sol abrasador. A diferencia del comercio europeo de esclavos negros, las evidencias físicas del comercio árabe son muy difíciles de rastrear. No hubo guetos, instituciones mentales o prisiones donde se retuviera a los africanos. Muchas mujeres fueron capturadas en África para servir en los infames harenes árabes; sin embargo, sus hijos de padres árabes nacían libres y, de este modo, podían heredar las posesiones y el estatus de sus padres, y todos ellos se integraban por completo en la sociedad. Así, muchos africanos ascendieron de rango gracias a sus padres árabes. Los infames eunucos eran estériles, pero el resto de esclavos iría casándose gradualmente con mujeres no africanas y así se facilitó que la cultura y la descendencia de los negros fueran absorbidas en las de los árabes. El concepto de raza en el mundo árabe, tan distinto al europeo, ayudó a que casi toda la población negra capturada en África se mezclara con la población árabe mayoritaria. Sin embargo, en Occidente no había modo de superar los “estigmas raciales”. 

El Islam y la esclavitud

Cuando surgió el Islam, la guerra y la servidumbre eran características de la vida en África y en Arabia. Tanto el Judaísmo como el Cristianismo existían entre ciertas tribus árabes y, al igual que estas religiones, el Islam no ilegalizó abiertamente la esclavitud, aunque sí prohibió claramente que los esclavos fueran tratados como una mercancía. El Corán, en todas sus referencias a la esclavitud, invita al creyente a liberar a los esclavos como un modo de expiar los pecados. La frase “emancipar al esclavo y alimentar al huérfano” se repite constantemente a lo largo del Corán como un acto que atrae el favor de Dios. También se establecieron normas para mejorar las leyes preislámicas relacionadas con el trato hacia los esclavos. Tenían derecho a estar bien atendidos, a vestirse con la misma ropa y a comer el mismo alimento que sus amos. Estas personas esclavizadas eran más parecidas a los criados forzosos de Europa que a los “esclavos-mercancía” de las Américas. [4]   

Esclavos Oceano Indico Se convirtió en un principio fundamental de la jurisprudencia islámica que la condición natural y, por tanto, el estatus que debe darse por supuesto en el ser humano, es la libertad. A pesar de esto, hubo personas codiciosas y malintencionadas que ambicionaban hacer esclavos entre sus hermanos y hermanas musulmanes y entre otros africanos. Hubo también muchas tribus árabes de cristianos y judíos y otros árabes de la región que continuaron con su tradición esclavista. Dado que la Sharia islámica tenía leyes relativas a la esclavitud, los oportunistas la consideraron como algo permitido por Dios y consustancial a la vida misma. Las numerosas leyes a favor de la manumisión fueron mantenidas oportunamente al margen de la sociedad.

Algunos europeos demasiado entusiastas siempre han presentado una sobreabundancia de datos sobre el comercio árabe de esclavos negros, para aliviar así su sentimiento de culpa al respecto. “Bueno, los árabes también lo hicieron” se ha convertido en el comentario habitual entre los historiadores contemporáneos. Por desgracia, muchos historiadores afroamericanos que sólo disponen de estas fuentes europeas para conocer la historia han tomado como algo incuestionable estas informaciones de segunda mano intencionadamente manipuladas. Sin embargo, es bien conocido el hecho de que los europeos, en sus representaciones artísticas de las incursiones esclavistas, siempre han retratado deliberadamente a los comerciantes de esclavos como musulmanes negros o árabes.

Los eunucos en el comercio árabe de esclavos

El grupo de esclavos más caro en las sociedades árabes era el de los eunucos, hombres castrados que procedían de Europa, aunque también de Darfur, Abisinia, Kordofán y otras naciones africanas. Resulta una ironía que, gracias a su ausencia de capacidad sexual, obtuvieran grandes privilegios, mientras que los privilegios de las mujeres procedían de su sexualidad. [5] Por lo general, quienes los convertían en eunucos eran monjes coptos de Egipto, pero también un grupo de árabes conocido como los chamba. Muchachos jóvenes, víctimas de incursiones y de guerras, eran sometidos a la horrible, incalificable e inhumana monstruosidad de la castración sin anestesia, la cual producía un 60% de mortalidad. Para detener la hemorragia se colocaba carbón al rojo vivo en la herida abierta, lo cual provocaba la coagulación de la sangre, acompañada del más increíble de los gritos que un ser humano pueda emitir. El precio de sobrevivir a este terrible y brutal acto era una vida de influencia y lujos; para reflejar la riqueza de sus amos, éstos les obsequiaban con vestimentas de seda, caballos de pura raza árabe y joyas. Resulta una paradoja que los eunucos fueran apreciados y muy venerados como una élite dentro de la sociedad árabe, a pesar de ser esclavos. Es evidente que no eran esclavos pisoteados ni oprimidos. El actual término “esclavo” estaba lejos de ser un tabú, como lo demuestra el hecho de que la mayoría de las personas piadosas se hiciesen llamar “esclavos de Allah” (abdullah).

Árabes y negros

La relación entre árabes y negros ha estado repleta de complejidades vinculadas a un nexo cultural. Lo más importante a destacar es que la definición de “negro” que comenzó en el siglo XVIII aún no existía en este periodo, y que algunos de los llamados árabes lo eran desde el punto de vista lingüístico, pero eran negros desde el punto de vista racial. De este modo, el comercio de esclavos africanos no sólo fue obraJuicio Esclavas Sudanesas de árabes asiáticos o caucásicos, sino también de árabes negros, es decir, negros que hablaban el árabe como primera lengua y que habían abrazado la cultura árabe. Estos negros formaban parte de la sociedad árabe y durante generaciones habían estado residiendo de manera permanente dentro del mundo árabe. Se veían a sí mismos como árabes, al igual que los afroamericanos se definen a sí mismos como de nacionalidad estadounidense, sin que ésta entre en conflicto con su más amplia identidad africana. [6]  

Sin embargo, no hay duda de que la situación de los negros en la sociedad árabe llegó a estar relacionada con la esclavitud. La palabra para “esclavo” (abd) se convirtió en el modo coloquial de referirse a los negros. Otras palabras como haratin se relacionan con la clase social inferior de los negros. [7] Como en el caso de Hanns Vischer [8] , quien pensaba que la piel “negra” de los africanos los convertía en una raza de esclavos, también entre los eruditos árabes de origen caucásico hubo algunos racistas. Pero también existen pruebas del rechazo hacia el comercio de esclavos, como resulta evidente en los escritos de Al-Nasiri. [9] Libros como Tanwir al-Gabbash fi fasl al-Sudan wa al-Habash , de Ibn al-Yawzi, y Los negros y su superioridad sobre los blancos , de Ibn al-Marzuban, dan testimonio de ello. De este modo, la herencia de los negros presente en estas tierras árabes –y más tarde turcas– estaba lejos de haber sido sometida por completo. Los negros ocuparon altos cargos militares, administraron las provincias y gestionaron la imponente Mezquita de La Meca. A mediados del siglo XI, el califa africano Al-Mustansir gobernó Egipto junto a su  madre, una esclava sudanesa con una notable fortaleza de carácter. No existen ejemplos parecidos en el Nuevo Mundo. Los negros, incluso los que fueron esclavizados, jugaron un papel importante en la historia y la política de estas regiones antes de la Primera Guerra Mundial, e incluso durante la misma.

La revuelta de los zanj

Zanj derrotados Los zanj protagonizaron la resistencia más destacada contra la esclavitud árabe. Eran esclavos procedentes en su mayoría de África Oriental, que fueron obligados a trabajar en las terribles y húmedas salinas de Shatt-al-Arab, cerca de Basora, en el actual Iraq. Conscientes de su gran número y de las condiciones opresivas de trabajo, los zanj se revelaron en tres ocasiones. La mayor de estas rebeliones se prolongó desde el año 868 hasta el 883, periodo durante el cual infligieron una derrota tras otra a los ejércitos árabes enviados para reprimir la revuelta. Durante unos 14 años, lograron notables victorias militares e incluso fundaron su propia capital –Moktara, la Ciudad Elegida–, la cual, en su apogeo, se encontraba a 70 millas de Bagdad. Moktara poseía inmensos recursos que permitieron la construcción de no menos de seis ciudadelas inexpugnables en las cuales había arsenales donde se fabricaban armas y buques de guerra. Los logros de los zanj resultan aún más impresionantes si tenemos en cuenta que tuvieron lugar durante el apogeo del Imperio Abbasí. Un imperio que gobernaba de manera directa sobre Iraq, Mesopotamia y el oeste de Persia, y de manera indirecta sobre territorios que se extendían desde el norte de África hasta Asia Central, y desde el Mar Caspio hasta el Mar Rojo.

Finalmente, tras doblegar a los zanj , el victorioso general abbasí Muwaffaq desestimó todas las peticiones de los propietarios de esclavos, quienes pretendían que los zanj regresaran al trabajo. En cambio, Muwaffaq reconoció la fortaleza de los zanj e incorporó a miles de ellos a las propias fuerzas gubernamentales. Los efectos de esta intensa rebelión tendrían eco en el mundo árabe, frustrando todos los intentos de imponer el trabajo en masa a los esclavos hasta el siglo XIX, cuando los mercados europeos que eran proveídos de especias y cocos por los árabes controlaron Zanzíbar. 

La historia árabe y turca está repleta de violentas sublevaciones de africanos. Otra destacada batalla que resuena en la historia árabe hasta el día de hoy es conocida como “la batalla de los negros”. Tuvo lugar en Egipto, en 1169, entre las fuerzas leales a los fatimíes y el ejército de Saladino. [10]

África y el Islam [11]  

El Islam nació en una Arabia multiétnica situada a 22 km. de la costa del continente africano. Antes del ascenso del Islam, Etiopía, una superpotencia de la época, se había anexionado durante siglos lo que hoy son el Yemen y algunas partes de Arabia Saudita [12] . Las referencias coránicas al poderoso ejército del general etíope Abraha, quien marchó hacia La Meca con un grupo de elefantes, dan testimonio del poder del antiguo imperio de Etiopía.

Los africanos se cuentan entre el primer grupo de personas que aceptaron la nueva religión traída por el Profeta Muhammad. Se dice que cuando el etíope Bilal, uno de los musulmanes más legendarios y venerados, oyó hablar por primera vez del Islam, lo llamo la “antigua religión”. La llamada a la oración que hoy resuena en las tierras musulmanas fue difundida por vez primera por una voz africana (la de Bilal).

El Islam se convirtió en un rasgo constante de África cuando, en el año 612, el Profeta Muhammad envió a Etiopía un primer grupo de entre los musulmanes más antiguos para que recibiera protección del Negus frente a la persecución de los árabes; ésta fue la primera hégira (hiyra , emigración). De este modo, el Islam se difundió por África antes incluso de que lo hiciera por Medina.

Es importante señalar que, si bien, por lo general, el Islam se difundió por África de manera pacífica, también tuvo que ganar algunas batallas, como las guerras de riddah, para obligar a los árabes a continuar siendo fieles al Islam. [13] A medidos del siglo X, durante el gobierno del califa omeya Abdul-Rahman III (929-961), musulmanes de origen africano navegaron hacia el oeste desde el puerto español de Delba (Palos), adentrándose en el “océano de oscuridad y niebla”. Después de una larga ausencia, regresaron con un gran botín desde una “extraña y curiosa tierra”. Es evidente que personas de origen musulmán fueron conocidas por acompañar al Nuevo Mundo a Colón y a algunos exploradores españoles posteriores. [14] También se informa de que los descendientes de Kanka Musa de Malí llevaron a cabo un viaje épico con una gran flota de 2.000 barcos en busca de las Américas. [15] Recientes investigaciones lingüísticas, culturales y arqueológicas llevadas a cabo en Brasil y Perú ofrecen evidencias documentales de que los musulmanes mandinkas de África Occidental habrían explorado la América precolombina. [16] El Islam se difundió a través de África Occidental de la mano de comerciantes africanos como el pueblo fulani, desde una época tan temprana como el siglo VIII, y estaba ya firmemente establecido hacia el siglo XI. El rumbo pacífico y permisivo que el Islam tomó en África Occidental se debió en gran medida a que los difusores de la fe eran cultural y étnicamente iguales a quienes la recibían. También las religiones indígenas africanas tenían muchos elementos en común con el Islam, como la inmolación de animales, la oración comunitaria, el respeto a los antepasados, la circuncisión, la poligamia, los obsequios en forma de dote a la novia y el mundo de los espíritus o yinns. En África, el mundo de los espíritus bori y zar sirvió de puente hacia el mundo islámico de los yinns , quienes, al igual que los espíritus africanos, podían ser amigos o enemigos. [17]  

Estas similitudes entre el Islam y las religiones indígenas africanas facilitaron una conversión general pacífica y la tolerancia religiosa en África Occidental. Por lo tanto, el Islam permitió a la cultura africana seguir siendo exclusivamente africana y un Islam sufí tradicional se fue moldeando en África a lo largo de los siglos. Este tipo de Islam llegó incluso a remodelar la cultura islámica en territorios más allá de África. 

En su libro El África negra precolonial (pág.163), Cheikh Anta Diop [18] escribe: “Por lo tanto, la razón principal del éxito del Islam en África, con alguna excepción, deriva del hecho de que unos pocos árabes y bereberes se acercaron a ciertos reyes y notables negros que luego lo difundieron de manera pacífica entre quienes estaban bajo su jurisdicción [...] Lo que debemos destacar aquí es la naturaleza pacífica de esta conversión, al margen de la leyenda que la rodea.” En otra parte del libro (pág. 102), el autor afirma: “Las conquistas árabes deseadas por los sociólogos son necesarias para sus teorías, pero no existen en realidad. Hasta el día de hoy no hay documentos históricos fiables que fundamenten dichas teorías.” Por su parte, en su libro de 1991, Genocide in Africa (pág. 10), Molefi Asante [19] escribe: “La religión del Islam convertía a cada comerciante o viajero musulmán en un misionero en potencia, y el atractivo de esta religión, con su parecido con las religiones africanas, era mucho mayor que el del Cristianismo.”

Cuando el Islam proliferó en África en torno al siglo IX, una de las primeras universidades fue fundada por musulmanes africanos. Se llamó Sankoré y fue construida en Tombuctú. Árabes y otros acudían a Sankoré para aprender de eruditos africanos que disertaban sobre creencia y jurisprudencia islámicas, astrología, ciencia y otros muchos temas. Tombuctú era conocida por su erudición, y allí los vendedores de libros formaban la élite más rica de entre el colectivo de los comerciantes.

La mayor parte de la historia africana posterior al antiguo Egipto fue escrita en lengua árabe tanto por negros como por árabes. El alfabeto árabe también sirvió para escribir de manera aljamiada idiomas como el suahili, el wolof o el mande. [20] Durante cientos de años, el árabe sirvió como idioma internacional de comercio, al igual que ocurre hoy en día con el inglés. Parte de la historia oculta de África está encerrada en hasta 700.000 manuscritos árabes escritos por antiguos eruditos africanos. Uno de estos manuscritos, Tariq-ul-Sudan, detalla la historia del África Occidental islámica, pero permanece inaccesible para quienes no hablan árabe. Los historiadores occidentales prefieren documentos como los manuscritos del Mar Muerto, los cuales permanecen en sus tumbas de arena hasta que encuentran la manera de tergiversar y eliminar su contenido.

El auge de la esclavitud en el siglo XVIII

Durante el siglo XVIII, el comercio árabe de esclavos experimentó un cambio brutal. Los portugueses habían destruido la costa suahili y Zanzíbar se convirtió en la base de la riqueza del Estado árabe de Mascate. [21] Hacia 1839, la esclavitud ya se había transformado en  el principal negocio árabe. La demanda de esclavos en Arabia, Egipto, Persia e India –pero, sobre todo, la de los portugueses que ocuparon Mozambique– provocó una ola de destrucción en África Oriental. 45.000 esclavos pasaban cada año por Zanzíbar.

Para satisfacer esta demanda de esclavos, los árabes penetraban en el interior de África, siguiendo las antiguas rutas de Bagamoyo, Kilwa y Tanga, donde dejaban un rastro de terror y destrucción a su paso. Los saqueadores árabes toparon con una salvaje resistencia, lo que supuso que el comercio de esclavos provocara un índice de mortalidad muy elevado. Muchos documentos hablan de caminos plagados con los cuerpos de las personas más débiles y de los moribundos, mutilados y abandonados con los grilletes en torno a sus cuellos. Muchos, como en Tsavo (Kenia), se convirtieron en comida para los leones. Los niños que representaban una carga para la caravana de esclavos eran brutalmente asesinados delante de sus madres.

Personas como Livingstone serían testigos de primera mano de esta devastación, pero la historia escrita por los europeos la consideró una característica endémica de África, y no un genocidio reciente, sin precedentes en la historia africana. Livingstone fue el precursor del colonialismo, cuyo modelo se formuló para salvar las almas de los paganos en nombre de Jesús y para civilizarlos, con el fin de que su cultura fuera una mala copia de la europea. [22] Livingstone es retratado como la gran esperanza blanca que liberó a África de este infierno.

De este modo, en el nombre de la humanidad, los europeos, sobre todo británicos y belgas, conquistaron África para acabar con la esclavitud árabe. Para los africanos, un horror fue sustituido por otro, que asestó el golpe definitivo: el colonialismo.



NOTAS.-


[1] Extracto, traducción y adaptación del texto publicado en: http://www.arabslavetrade.com (Nota de la Redacción).

[2] Owen Alik Shahadah es escritor, director de cine, productor musical y teórico del africanismo. De ascendencia africana, nació en 1973 en Hanover (Alemania) y se ha educado en Inglaterra y en el Caribe. Ha estudiado Ingeniería Aeronáutica en Londres y zoología en la University of the West Indies . En la actualidad está finalizando su doctorado en historia y cultura africanas. (Nota de la Redacción).

[3] La denominación “árabe” viene a designar una comunidad cultural y, por encima de todo, una comunidad lingüística que comparte la lengua árabe desarrollada a través de sus distintas formas dialectales. (Nota de la Redacción).

[4] Como ejemplo representativo de la condición social de los esclavos en América, véase João José Reis y P.F. de Moraes Farias “ Islam y resistencia esclava en Bahía, Brasil ”, revista Alif Nûn nº 26, abril de 2005. (Nota de la Redacción).

[5] Para más información, véase Bruce Dunne, “ Poder y sexualidad en Oriente Medio ”, en revista Alif Nûn nº 58, marzo de 2008; AbdelQader Muhammad Ali, “ Feminismo y machismo en las sociedades musulmanas ”, en revista Alif Nûn nº 58, marzo de 2008. (Nota de la Redacción).

[6] Para más información, véase Ali A. Mazrui, “ El factor africano en los Estados Unidos ”, en revista Alif Nûn nº 45, enero de 2007. (Nota de la Redacción).

[7] Los haratin son las comunidades negras de Mauritania que han permanecido legalmente como esclavos hasta el año 1981. (Nota de la Redacción).

[8] Hanns Vischer (1876-1945) nació en Suiza y fue misionero en África, trabajando como funcionario colonial para los británicos en la actual Nigeria. (Nota de la Redacción).

[9] Ahmed Al-Nasiri Al-Salawi nació en Salé (Marruecos) en 1835 y dedicó su vida a la enseñanza del Corán. En su Kitab al-Istiqsa (“Libro de la investigación”) escribe: “la asunción básica en cuanto a la especie humana es la libertad y la falta de cualquier causa para ser esclavizado. Cualquiera que mantenga lo contrario, se está enfrentando al principio básico [...] en estos días, los que hacen el mal y aquellos que trasgreden las enseñanzas de Dios, secuestran a niños recién nacidos en las qaba’il , pueblos y ciudades del Magreb, y los venden abiertamente en los mercados, sin que nadie muestre resentimiento o enfado por motivos religiosos”. Citado en Omayma Shiakh-Eldin Gibril, Antropología de la esclavitud, género y racismo en Sudán , Universidad de Granada, Granada, 2007, pág. 59. (Nota de la Redacción).

[10] Para más información sobre estos acontecimientos, véase Tariq Ali, El libro de Saladino , Alianza, Madrid, 2004. (Nota de la Redacción).

[11] Para saber más sobre la expansión del Islam en el África subsahariana, véase Lamine Sanneh, La corona y el turbante: el Islam en las sociedades de África occidental , Edicions Bellaterra, Barcelona, 2001; Basil Davidson, “ Los imperios musulmanes del África occidental ”, en revista Alif Nûn nº 33, diciembre de 2005; Ibrahim A. G. Panjwani, “ El Islam en África oriental: los musulmanes en Malawi ”, en revista Alif Nûn nº 36, marzo de 2006; Basil Davidson, “ Ciudades de coral ”, en revista Alif Nûn nº 45, enero de 2007. (Nota de la Redacción).

[12] Para más información, véase Redacción Alif Nûn, “ Nacimiento y expansión del Islam ”, en revista Alif Nûn nº 59, abril de 2008. (Nota de la Redacción).

[13] El movimiento conocido como al-riddah se produjo a la muerte del Profeta, en el año 632 d. C., y enfrentó a la joven administración musulmana con una crisis importante. Estallaron desórdenes en algunas zonas de la Península Arábiga y muchas tribus se revelaron contra el gobierno de Medina, rehusando pagar el azaque. (Nota de la Redacción).

[14] Cabe destacar el caso de Estabanico (1503-1539), esclavo africano que acompañó al Alvar Núñez Cabeza de Vaca y a dos españoles más en su viaje de varios años, desde la costa de Florida, en el Golfo de México, hasta Sinaloa, en la costa mexicana del Pacífico. El propio Cabeza de Vaca indica en su libro Naufragios y Comentarios , donde describe sus viajes, que Estebanico era un “negro alárabe natural de Azamor” (Azemmour, en la costa atlántica marroquí). Las crónicas lo consideran el primer musulmán en viajar a América con los conquistadores españoles. Estabanico murió en el actual territorio de Nuevo México, en una escaramuza contra los indios zuñi. (Nota de la Redacción).

[15] Para más información sobre estos acontecimientos, véase Redacción Alif Nûn, “ Cartógrafos, exploradores y viajeros musulmanes ”, en revista nº 47, marzo de 2007. (Nota de la Redacción).

[16] Sobre las evidencias documentales de estos contactos entre América y África antes de Colón, véase Luisa Isabel Álvarez de Toledo, África versus América. La fuerza del paradigma, Junta Islámica, Córdoba, 2000. (Nota de la Redacción).

[17] El culto bori se ha dado y se da entre la etnia hausa, que habita en el sur de Níger y el norte Nigeria. En cuanto al culto zar , se da en Etiopía, Somalia, Sudán y Egipto. Para más información sobre este último, véase Yamila Munqid, “ El Islam en el Egipto contemporáneo ”, en revista Alif Nûn nº 66, diciembre de 2008. (Nota de la Redacción).

[18] Cheikh Anta Diop (29 de diciembre de 1923 - 7 de febrero de 1986) fue un historiador y antropólogo senegalés que estudió los orígenes de la raza humana y la cultura africana precolonial. Ha sido considerado como uno de los más grandes historiadores africanos del siglo XX. (Nota de la Redacción).

[19] Molefi Kete Asante nació en Georgia (EEUU) en 1942 y es un experto en el estudio de la cultura africana y afroamericana. Es profesor del Departamento de Estudios Afroamericanos de la Universidad de Temple y autor de más de 65 libros. (Nota de la Redacción).

[20] Más tarde, con la llegada de los europeos, se produciría la sustitución del alfabeto árabe por el latino, lo cual no fue una práctica aislada sino que se empleó sistemáticamente por las potencias coloniales en todo el Africa subsahariana, con el fin de destruir la herencia cultural de los pueblos sometidos. Así, las autoridades francesas, apoyándose en los misioneros cristianos, lo hicieron con el wolof en Senegal o con el hausa en Níger (y en Nigeria, los ingleses), pues estos dos idiomas desempeñaban el mismo papel de lengua franca en África Occidental que el suahili en la costa oriental africana. El resultado fue una nueva generación de africanos analfabetos en sus propios idiomas y escasamente alfabetizados en los idiomas del colonizador europeo. En la actualidad, tan solo unos pocos ancianos y algunos miembros de las órdenes sufíes, donde se ha preservado algo de la educación tradicional, son capaces de leer y escribir correctamente en sus respectivas lenguas maternas, ya que, en la práctica, los alfabetos latinos apenas han sido empleados para escribir las lenguas africanas. (Nota de la Redacción).

[21] Para más información sobre la civilización suahili y la destrucción provocada por los portugueses, véase Basil Davidson, “Ciudades de coral ”. (Nota de la Redacción).

[22] Tal y como escribió Cecil Rhodes (1856-1902), quien deseaba hacer realidad el viejo anhelo de los británicos por extender sus dominios desde Ciudad del Cabo hasta El Cairo: “Sostengo que somos la mejor raza del mundo y que cuanto mayor sea la extensión del globo que habitemos, tanto mejor será para la raza humana. Piénsese en esas zonas que ahora están habitadas por los más despreciables especimenes de los seres humanos. ¡Qué transformación se produciría si se llevaran a la órbita de la influencia anglosajona!” Citado en Basil Davidson, La Historia de Africa, Ediciones Folio, S.A., Barcelona, 1992, págs. 175-176. (Nota de la Redacción).


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