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ISSN 1695-1751                                                        Número 65 - Noviembre.2008 / Dhu'l Qa-dah 1429
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Estimados lectores:

        La evolución política y filosófica en Occidente ha conducido a la separación entre Iglesia y Estado, entre razón y fe. Este hecho, que para el mundo occidental ha sido hasta cierto punto una consecuencia lógica de su devenir histórico, no resulta tan fácil de admitir para el resto de civilizaciones –y, en concreto, para la islámica–, con unas experiencias que han creado una realidad política y un clima espiritual distintos a los de Occidente. Esta diversidad de perspectivas y comportamientos que, en principio, no debería constituir un problema, comenzó a serlo cuando un mundo occidental todopoderoso impuso su cosmovisión al resto de civilizaciones y, además, pretendió que un proceso que en Occidente fue producto de siglos de cambio en la mentalidad y en las instituciones, fuera asumido por el resto del mundo de la noche a la mañana.
       ¿Significa esto que la libertad política y el razonamiento lógico sólo son posibles en el seno de una civilización cortada por el patrón occidental? ¿Acaso no existen otros modelos que asuman los principios de la razón y la libertad sin renunciar a la dimensión espiritual y transcendente? En el presente número de Alif Nûn trataremos de profundizar en estas cuestiones a través de las diversas respuestas ofrecidas por la civilización islámica.
         El primer artículo reflexiona acerca del concepto de razón conectado con la dimensión espiritual del hombre, el cual es característico de la civilización islámica tradicional, y lo compara con la concepción “biológica” de la razón, la cual se ha impuesto en el mundo moderno. El segundo artículo nos introduce en la dimensión mística del Islam, considerada como un modo de comprender y conocer el mundo, y pone el acento en la íntima conexión de esta dimensión mística con las otras formas de conocimiento que se han dado entre los musulmanes a lo largo de la historia. El tercer trabajo de este mes nos aproxima a la distintas – y a veces contradictorias– respuestas políticas del Islam actual a cuestiones como la libertad y la democracia, y destaca la dificultad que se tiene desde Occidente para comprender el fenómeno político dentro del Islam. Por último, y sin abandonar la política, presentamos la segunda parte del artículo dedicado al nacionalismo árabe, que en esta ocasión se ocupa de decisivo periodo transcurrido entre la creación del Estado de Israel en 1948 y el comienzo de los años setenta.
               
 

La Dirección.
Racionalismo e Islam

             No hace mucho tiempo era habitual encontrar la siguiente opinión expresada por intelectuales occidentales: “La mentalidad oriental es muy diferente de la nuestra. No posee sentido del racionalismo crítico ni sentido de la realidad” . Estas son palabras de E. F. Gautier, profesor de la Universidad de Argel y uno de los principales ideólogos del colonialismo, quien difundió falsedades históricas y argumentos racistas para justificar y legitimar el imperialismo francés en el norte de Africa. Gautier llegó hasta el punto de denigrar a Ibn Jaldún , el fundador de la ciencia de la historia, negándole cualquier originalidad intelectual, pues lo árabes no podían tener ningún sentido crítico de la historia: “Este oriental poseía un poderoso espíritu crítico. En otras palabras, tenía un sentido occidental de la historia.”
             En la actualidad, estas ofensivas falsedades han sido reemplazadas por otra falsa dicotomía que intenta dividir las culturas y perpetuar la separación entre Oriente y Occidente. Según ésta, mientras el mundo occidental tiende hacia el pensamiento lógico racional y el materialismo, el oriental tiende hacia formas intuitivas de conocimiento y espiritualidad. Esta percepción errónea lo único que hace es retomar el dogma decimonónico manifestado por la crítica europea de la historia de las religiones, según el cual la mentalidad oriental o semítica es incapaz de alcanzar logros del pensamiento racional tan elevados como los de la civilización helénica y occidental. Estas opiniones se basan en alterar una realidad más profunda, según la cual, desde hace varios siglos, Occidente cultiva la expansión del conocimiento-información separada de cualquier tipo de cosmovisión metafísica de carácter global, mientras que Oriente cultiva el conocimiento del Ser dentro del marco de los Valores permanentes y de la Verdad trascendente.
       

Misticismo Islam

           Siempre que se menciona el “Islam” debemos tener en cuenta que esta palabra designa una religión de más de mil millones de personas, una religión que ha florecido en gran parte de Asia, Europa y Africa durante más de mil años y, más recientemente, en Norteamérica. También debemos recordar que es difícil generalizar acerca de cualquier religión. En este caso particular, los especialistas han abandonado en gran medida el viejo hábito orientalista de hablar sobre el Islam como si se tratara de una entidad única, claramente identificable. Admiten de buena gana que, de hecho, nos encontramos ante una multiplicidad de fenómenos o, si lo prefieren, ante “muchos Islam”. En otras palabras, afirmar sin reservas que “el Islam cree esto” o que “los musulmanes hacen aquello” es, cuanto menos, engañoso.
             El hecho de que los especialistas se muestren cautos a la hora de generalizar no impide en ningún caso la percepción errónea de la mayoría de la gente en Occidente, según la cual, en última instancia, hay algo completamente definido que se llama “Islam”. Políticos, ideólogos y medios de comunicación hablan constantemente del Islam como si se tratara de un fenómeno único y simple, y es obvio que lo hacen para favorecer sus propios intereses. Sin embargo, si deseamos comprender la relación entre los acontecimientos actuales y la tradición islámica, nunca deberíamos olvidar que los musulmanes tienen trayectorias, divergencias culturales y diferencias de creencia y de práctica tan complejas como las de los cristianos.
                
               
Politica Islamismo

          La revolución islámica de Irán provocó un fuerte impacto tanto en las opiniones públicas como en las élites políticas de todo el mundo. La victoria de Jomeini fue el primer quebranto de la lógica bipolar: una revolución triunfó no sólo fuera de la influencia de las dos superpotencias sino también venciendo a los Estados Unidos, y lo hizo basándose en una ideología autónoma y autóctona: el islamismo. A la decadencia de las ideologías occidentales se le oponía el surgimiento de una ideología que desde la perspectiva de la modernidad era vista como reaccionaria y del pasado pero que, sin embargo, tenía una capacidad de movilización popular como en Occidente no se recordaba desde hacía mucho tiempo.
                En Europa y los Estados Unidos, la reacción general a la ola islamista fue una prolongación de la mentalidad iniciada con las Cruzadas. La simplificación y la descalificación sin análisis todavía hoy continúan estando a la orden del día, incluso entre los conocedores de Oriente. Un ejemplo lo tenemos en la respuesta europea al golpe de Estado en Argelia después de las elecciones que dieron la victoria al Frente Islámico de Salvación . Desde el primer momento, la tendencia general fue la de simplificar el problema al enfrentamiento de dos opciones: democracia contra islamismo, que posteriormente la realidad se encargaría de desmentir para mostrarnos un cuadro mucho más complejo. Desde la politología, la aproximación al fenómeno islamista no fue mucho más acertada ni de gran ayuda. La revolución islámica rompió los esquemas utilizados hasta el momento y los politólogos, los pocos que habían prestado atención al Oriente musulmán, volvieron a dejar el campo libre a los orientalistas tradicionales, filólogos en su mayoría en el caso español, cerrándose así una perspectiva que debería haber ofrecido una visión más matizada del islamismo como fenómeno político. Así, en este espacio limitado, intentaremos ofrecer una aproximación a algunos conceptos usados por el islamismo, con la intención de que ayude a una comprensión más matizada de lo que significa esta ideología.
      

Nacionalismo Arabe 2

         La distancia entre los distintos discursos políticos se convirtió en un abismo en 1948, después de que las Naciones Unidas autorizaran la partición de Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe . Cuando los Estados árabes vecinos tomaron medidas contra Israel, declararon estar combatiendo de común acuerdo, para mantener su compromiso con sus hermanos árabes de Palestina. Pero, de hecho, hicieron justamente lo contrario: cada uno llevó a cabo su propia guerra para defender sus propios intereses, cada uno buscaba un distinto modo de actuar con respecto a Israel. Fue una guerra muy disputada que finalizó con un Israel en posesión de más territorio del que incluso le había sido asignado por las Naciones Unidas, y con los Estados árabes como reacios anfitriones de setecientos mil refugiados árabes.
         

Boton_Poema

En el océano del Ser,
olas errantes somos,
frente a ese mar en movimiento,
la perplejidad somos;
y aunque aparentemente somos ola,
burbuja, espuma,
todo cuanto sabemos es que
 sólo agua somos.


                                                   _ Javad Nurbakhsh
                                                            " Diwán de poesía sufí "
                                                           

 

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