SUAKIN:
MILENARIO PUERTO A ORILLAS DEL MAR ROJO [1]


R.H. Shamsuddín Elía [2]


“[...] Ese mismo día llegamos a la isla de Sawakin (Suakin). Esta isla está a seis millas de la tierra firme y no tiene agua, ni sembrados ni árboles; traen el agua en barcas, pero también hay zafareches para recoger la lluvia [...] tienen muchas cabras, así como manteca y productos de la leche, de los cuales llevan una parte a La Meca. [...] Cuando llegué a esta isla, su sultán era el jerife Zaid Ibn Abu Numayy.”

Ibn Battuta, A través del Islam .

Introducción

Suakin es un islote resguardado en una bahía sobre el Mar Rojo. En la costa oriental de Africa existen otros enclaves similaresMapa Suakin construidos sobre pequeñas islas próximas al continente, como Mombasa (Kenia), Kílua (Tanzania) y Sofala (Mozambique), todos ellos con un pasado islámico cargado de historias fabulosas. Al sur de lo que hoy se llama el “Cuerno de Africa” (Somalia), a partir del siglo VII, los mercaderes del Islam fundaron una cadena de puertos que rápidamente se vincularon comercial y culturalmente con Arabia y Persia. Los musulmanes llamaron a esta región “país de Zandj” o país de los negros (Zanzíbar, zandji bar, significa “costa de los negros”). El caudillo Hamza de Omán llegó con un contingente a Zanzíbar en 695. Musulmanes mequíes fundaron Muqdisho (Mogadiscio), la actual capital somalí, en 740. Otro grupo proveniente de la ciudad iraquí de Basora se estableció en la isla de Socotra, estratégicamente situada frente al “Cuerno”. En 975, el persa Alí ibn Sultán al Hasan, príncipe de Shiraz, arribó con una expedición a la costa oriental africana y fundó los puertos de Kílua, Pemba, Manisa (luego Mombasa) y Sofala (cerca de la actual Beira, en Mozambique). Sus descendientes y, por extensión, toda la población mestiza costera, se autodenominaron shirazis [3] . Cuando en 1498 los portugueses arribaron a Zandj, en ruta hacia la India, quedaron profundamente impresionados por el tamaño y pulcritud de sus ciudades y puestos, la arquitectura de sus residencias, mezquitas y palacios, y el elegante estilo de la decoración. Pero a los lusitanos los embargaba el espíritu colonialista, por eso vieron en los asentamientos zandj “temibles competidores que debían ser eliminados”. En 1500 atacaron y destruyeron Mozambique (fundada en 1080), y continuaron su obra con tal saña que, en menos de cincuenta años, habían destruido todas las urbes musulmanas de la costa oriental africana. Su objetivo primordial fue transferir todo ese pujante comercio hacia las factorías paralelas que ellos habían establecido en la zona y en la India, como las de Goa, Diu, Damao y Cochín, la de Ormuz (Persia), o la de Malaca (Malasia), donde el duque de Albuquerque destruyó ese sultanato en 1511. Esta depredación significó un enorme retroceso económico y cultural para los pueblos afectados, que aún hoy, cinco siglos después, todavía se padece. [4]

Una historia milenaria

Suakin 1905 Suakin es mencionado por primera vez en un escrito por el erudito musulmán al-Hamdani [5] , quien lo describe como un antiquísimo enclave. El nombre de Suakin deriva del árabe sawakin (literalmente: moradores, sosegados). De acuerdo a una leyenda, Suakin sirvió de prisión al Profeta Suleiman ibn Daud, más conocido en occidente como Salomón hijo de David, rey de Israel (961-922 a.C.). Por eso, algunos dicen que del plural de la palabra árabe sijn (prisión) deriva la denominación de Suakin (sawajin ). Otro posible origen del nombre es suq (mercado, en árabe), pues el pueblo local de los beya lo llama U-suq. Sin embargo, la historia de Suakin se remonta a unos dos mil quinientos años antes de la era occidental, cuando los egipcios de la tercera y cuarta dinastía (2615-2440 a.C.) lo utilizaban para sus barcos que traficaban oro, marfil y esencias con el País de Punt (actual Somalia) [6] .

Las flotas de Hiram, rey de Tiro (969-936 a.C.), y de Salomón, que navegaban entre el puerto israelita de Ezión-Gueber y la misteriosa Ofir [7] , recalaban en Suakin. Para los romanos fue un puerto estratégico a mitad de camino entre Aqaba (puerta marítima de la Petra nabatea, hoy Jordania) y el Cuerno de Africa. Una expedición de los sasánidas enviada por el soberano Josroes I, llamado Anushirwan, pasó por Suakin hacia el 576 d.C., para expulsar a los abisinios de Arabia del Sur, la cual se convirtió por un breve tiempo en provincia persa. [8]  

El famoso erudito musulmán marroquí Ibn Battuta [9] (1304-1377) nos dejó una curiosa semblanza de su entrevista con el sultán de Suakin, el Sheij Zaid Ibn Abu Numayy, en el año 730 d.H / 1329-1330 d.C. [10]  

En 1541, una flota portuguesa que se disponía a atacar a los musulmanes de Tigré (hoy provincia norteña de Etiopía, vecina a Eritrea)Suakin 1930 ancló en Suakin. El comandante portugués Esteban de Gama [11] provocó una disputa con el sultán de Suakin y saqueó la ciudadela. En 1542, Suakin fue anexado al dominio otomano.

A finales del siglo XVII, el viajero y farmacéutico francés Charles Jacques Foncet [12] informó que Sennar, la capital del dominio islámico sudanés de Funj situada sobre el Nilo Azul, tenía un importante tráfico comercial hacia el este, a través de Suakin. Por esta época, Suakin ya era el puerto de embarque por excelencia para los peregrinos musulmanes que desde el Sudán oriental y occidental se dirigían hacia las ciudades santas de Medina y La Meca. 

El gran viajero suizo Johann Ludwig Burckhardt [13] visitó Suakin en 1814, en ruta hacia Jeddah. Desde la apertura del Canal de Suez, Suakin se convirtió en una recalada estratégica a mitad de camino en la ruta del Mediterráneo al Indico. Este islote fortificado muy próximo al continente estaba habitado por musulmanes de distintos orígenes. Mayoritariamente, la población estaba compuesta por los beyas (pueblo negro integrado por las tribus Hadendowa, Amarar, Ababda, Banu Amir y Bisharin), y también por egipcios, turcos, hiyazis (del Hiyaz) y hadramis (del Hadramaut, región en el sur del Yemen, próxima a Omán).

Fuzzy Wuzzy Durante el siglo XIX, Suakin constituyó un eslabón esencial en la cadena logística de puertos y fondeaderos para los navíos de la Marina Real inglesa, que se desplazaban hacia y desde las posesiones en el subcontinente indio. Al vislumbrarse la magnitud de la revolución islámica de Muhammad Ahmad [14] , en noviembre de 1883 el almirantazgo británico envió prontamente a Suakin al vicealmirante Sir William Hewitt (1834-1888), con el cargo de comandante militar. Su misión era impedir a cualquier precio que el enclave fuera tomado por las fuerzas de Osman Digna [15] . En su tarea fue secundado por el teniente general Gerald Graham (1831-1899), un veterano de la Segunda Guerra del Opio en China, quien lograría vencer con dificultad a los fuzzy wuzzy [16] en las batallas de El Teb y Tamai (del 29 de febrero al 13 de marzo de 1884). Entre 1884 y 1898, los británicos se mantuvieron atrincherados en Suakin, sitiados por el ejército islámico de Osman Digna, cuyo número osciló entre los seis mil y siete mil hombres.

Las fuerzas colonialistas utilizadas en Suakin en ese periodo llegaron a la cifra de veinte mil, provenientesOsman Digna de todo el imperio británico: desde regimientos de infantería de highlanders escoceses, fusileros reales irlandeses y batallones de los cuerpos de élite como la infantería de marina, hasta regimientos de caballería de húsares, lanceros de Bengala, regimiento de cipayos de la India o australianos de la infantería de Nueva Gales del Sur. Inglaterra gastó y concentró miles de toneladas de provisiones para sostener y amparar a su guarnición permanente de Suakin durante esos quince años largos y reñidos. En esa época, la fuerza de Graham, estimada en ocho mil hombres, más ocho mil portadores nativos y mil quinientos animales, consumía por día de marcha 350 toneladas de abastecimiento. Para prevenir un ataque por sorpresa y observar los rápidos desplazamientos de los fuzzy wuzzy, se envió el destacamento de globos de los ingenieros reales, con un total de trece aeróstatos que arribaron a Suakin el 7 de marzo de 1885. También se tendió un cable submarino hasta Suez, quedando Suakin conectado por telégrafo con Lodres: un mensaje “punto a punto” tardaba dos horas en llegar. Todo esto habla claramente del temor y respeto que representó para Inglaterra el desafío de Osman Digna y sus fuzzy wuzzy. Cuando acabó la contienda y Suakin ya no tenía sentido, los ingleses se fueron. Pero atrás habían dejado el horror, las vejaciones y las enfermedades. Estos padecimientos, así como la llegada del ferrocarril desde Atbara a la localidad de Puerto Sudán (64 km. al norte) en 1907, convencieron a los habitantes de que había llegado la hora de partir. Suakin fue embargada por la languidez y el abandono. En poco tiempo se convirtió en una ciudad fantasma y olvidada.

A lo largo del siglo XX, el legendario fondeadero se fue recuperando, y una población optimista posibilitó que Suakin hoy sea un punto en el mapa.


NOTAS.-

[1] Extracto y adaptación del artículo aparecido en la revista El mensaje del Islam nº 11, abril de 1995. (Nota de la Redacción).

[2] Profesor del Instituto Argentino de Cultura Islámica . Véase, del mismo autor, “ David Roberts: de Granada a Jerusalén ”, en revista Alif Nûn nº 47 (marzo de 2007). (Nota de la Redacción).

[3] Es decir, “nacidos en Shiraz”. Debido a la gran afluencia de viajeros procedentes de la ciudad persa de Shiraz hasta las costas de África oriental, el término shirazi se convirtió en sinónimo de “extranjero” en lengua swahili y hasta la fecha continúa empleándose ese vocablo. (Nota de la Redacción).

[4] Para más información sobre las grandes ciudades portuarias de la costa oriental africana, véase  Basil Davidson, “ Ciudades de coral ”, en revista Alif Nûn El Islam en Africa oriental: los musulmanes de Malawi ”, en revista Alif Nûn nº 36, marzo de 2006. (Nota de la Redacción).

[5] Abu Muhammad al-Hasan ibn Ahmad al-Hamadani (893-945). Geógrafo, poeta y escritor, conocido como “la lengua de Arabia del sur”. Sus obras incluyen la enciclopedia al-Iklil .

[6] Para más información, véase Juan Jesús Vallejo, Breve historia del antiguo Egipto , Editorial Nowtilus, Madrid, 2005; María Eugenia Aubet, Comercio y colonialismo en el Próximo Oriente antiguo , Edicions Bellaterra, Barcelona, 2007; Manuel Hidalgo Huerta, El Egipto de los faraones , Biblioteca Nueva, Madrid, 2000; Juan Carlos Moreno García, Egipto en el Imperio Antiguo , Edicions Bellaterra, Barcelona, 2004; Antonio Pérez Largacha, Egipto en la época de las pirámides , Alianza Editorial, Madrid, 1998; María Luz Mangado Alonso, El esplendor egipcio , Editorial T&B, Madrid, 2005; Nicolás Grimal, Historia del antiguo Egipto , Editorial Akal, Madrid, 2004. (Nota de la Redacción).

[7] Región desconocida adonde iban y venían los marinos de Hiram y Salomón para traer oro, piedras preciosas y otras mercaderías suntuosas. Mencionada en el Antiguo Testamento de la Biblia: 2 Reyes 9-28, 22-49; Crónicas 8-18. Los investigadores especulan con probables localizaciones: Arabia Feliz, Yemen, la India y Africa del Sur.

[8] Para conocer con más detalle estos acontecimientos, véase Redacción Alif Nûn, “ Nacimiento y expansión del Islam ”, en revista Alif Nûn nº 59, abril de 2008. (Nota de la Redacción).

[9] Para conocer más sobre la figura de Ibn Battuta, véase Redacción Alif Nûn, “ Cartógrafos, exploradores y viajeros musulmanes ”, en revista Alif Nûn nº 47, marzo de 2007. (Nota de la Redacción).

[10] Véase Ibn Battuta, A través del Islam , Editora Nacional, Madrid, 1981, págs. 336-337. (Existe una edición más moderna de esta misma obra, donde puede consultarse la citada referencia a Suakin: Ibn Battuta, A través del Islam , Alianza Editorial, Madrid, 2006, págs. 358-359. [Nota de la Redacción]).

[11] Capitán y navegante portugués muerto en 1575, hijo de Vasco de Gama (1469-1524). Fue gobernador de Malaca (1536) y Goa (1540). La expedición contra los musulmanes de Tigré fue un fracaso, pereciendo en la misma su hermano Cristóbal de Gama (1516-1542). Esteban retornó a Portugal y cayó en desgracia.

[12] Este curioso personaje practicó su ofició en El Cairo a partir de 1687, y allí estudió la farmacopea y la farmacología del Islam. Entre 1699 y 1770, en Gondar, Etiopía, curó de la lepra al emperador Iyasu I y a su hijo. Su libro Un viaje a Etiopía en los años 1698, 1699 y 1700 es la única fuente europea sobre Abisinia y Sudán en este periodo. Foncet falleció en 1706.

[13] Converso al Islam con el nombre de Ibrahim Ibn Abdallah, Johann Ludwig Burckhardt (1784-1817) recorrió varios lugares de Oriente Medio. En 1809 viajó a Siria y en 1812, de camino a El Cairo, descubrió el sitio arqueológico de la antigua ciudad nabatea de Petra. También descubrió los monumentos de Abu Simbel en 1813 y visitó La Meca en 1815. Es autor de libros como Viajes por Nubia, Viajes por Siria y Tierra Santa y Viajes por Arabia.   

[14] Muhammad Ahmad Ibn al-Saied Abdallah al-Mahdi (1844-1885). Este guerrero místico de humilde origen apareció en 1881 y rápidamente se convirtió en el líder indiscutido de los musulmanes sudaneses. Luego de derrotar repetidas incursiones punitivas anglo-egipcias, fundó el Estado islámico de la Mahdiya (1885-1898), que sería el asombro y la pesadilla del mundo victoriano. (El impacto fue tal que el mismo Hollywood llevó a la gran pantalla la historia del Mahdi en una adaptación cinematográfica de los años cincuenta titulada Kartum . [Nota de la Redacción]).

[15] Uzman Ibn Abu Bakr Dinqa (1840-1926), comúnmente conocido como Osman Digna, fue un musulmán de origen kurdo, descendiente de una antigua familia de Diyanbakir (hoy Turquía). Fiel al liderazgo de Muhammad Ahmad (ver nota 13), desde fines de 1883 se levantó contra la intromisión angloegipcia en el Sudán. Fue capturado por los ingleses el 13 de enero de 1900 en las colinas de Waribba, a unos cien kilómetros al sur del puerto de Suakin, y vivió confinado en el desierto nubio, a orillas del Nilo, hasta los 85 años.

[16] Fuzzy wuzzy (en inglés, fuzzy significa “rizado” y wuzzy es una onomatopeya) fue el mote que los británicos pusieron a los combatientes sudaneses de la tribu Hademdowa, dirigidos por Osman Digna. En la batalla de Tamai, el 13 de mayo de 1884, lograron ser los primeros en quebrar un cuadro de fusileros británicos y capturar una batería de cañones navales. El propio Rudyard Kipling llegó a escribir un extenso y significativo poema sobre los fuzzy wuzzy , del cual reproducimos una parte: “Peleamos contra muchos hombres allende los mares, / y algunos resultaron valientes y otros no tanto: / el pathano, el zulú y el birmano; / pero, de entre todos, el fuzzy fue el más excelente.” Véase A Choice of Kipling´s Verse, Faber and Faber, Londres, 1989, págs. 174-176.

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