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EL ISLAM, EL CORÁN
Y LA LITERATURA ÁRABE (II) [1] Elsayed M.H Omran El impacto del Corán sobre el idioma árabe
Estructura y contenido
Como ya se ha señalado, los eruditos han invertido un gran esfuerzo durante los últimos trece siglos en describir y destacar el carácter inimitable de los versículos coránicos. Sin embargo, el impacto de la revelación coránica sobre el idioma árabe, su estructura y su contenido, sin duda ha sido objeto de menos estudios. Casi todas las obras sobre el carácter inimitable del Corán se han centrado en la belleza literaria del Libro Sagrado y la fuerza y la precisión de sus ideas. Otro aspecto importante del Corán que no ha sido tratado adecuadamente radica en su impacto lingüístico sobre la forma y el contenido del idioma árabe. El Sagrado Corán sin duda ha contribuido a reforzar y profundizar en la conciencia que tiene el pueblo árabe de la riqueza y la belleza de su lengua. Desde un punto de vista lingüístico, la revelación coránica ha sido el acontecimiento más importante en la historia del idioma árabe. Fue un acontecimiento de gran alcance y de consecuencias duraderas, pues el Corán proporcionó al idioma árabe una estructura de la cual había carecido hasta entonces. De hecho, los esfuerzos realizados para desarrollar y perfeccionar el alfabeto árabe se debieron al deseo de conservar el Corán. Fue dentro de este mismo contexto cuando Abu l-Aswad al-Du’ali desarrolló el sistema de puntuación diacrítica durante el siglo I de la era islámica, en su intento de sentar las bases de la teoría gramatical árabe [2] . Sus esfuerzos fueron de los primeros en establecer una forma permanente para el alfabeto árabe y, por tanto, para el sistema de escritura árabe. Como se desprende de las inscripciones más antiguas, el alfabeto árabe era impreciso, poco sistemático e ineficaz. El sistema de puntuación diacrítica desarrollado por al-Du’ali ayudó a aclarar y establecer distinciones que de otra manera hubieran quedado poco claras. De hecho, puede afirmarse que de no haber sido por el firme deseo de conservar la forma, la gramática, la pronunciación y la precisión del Corán, el alfabeto y el sistema de escritura árabes no se habrían desarrollado tan rápido como lo hicieron. El alfabeto y el sistema de escritura árabes son sólo un aspecto del impacto del Corán sobre el idioma; el Libro Sagrado también proporcionó al árabe un rigor en las formas y una precisión en la exposición que resultaban novedosas para esta lengua, así como una serie de nuevas locuciones, complejos conceptos, significados y argumentos. Por otra parte, el Corán enriqueció el léxico árabe al aportar y usar nuevas palabras y expresiones e introducir préstamos de idiomas extranjeros. También presentó un sólido conjunto de normas e instrucciones lingüísticas que serían fundamentales para más tarde documentar la gramática árabe. El Corán también ayudó a ampliar el campo de acción del árabe tal y como era conocido en los primeros años del siglo VII. El Islam y el Corán ayudaron a abrir nuevos horizontes y campos de estudio que incluyen disciplinas como la filología, la ley islámica (sharia), y la filosofía islámica. Además, el Corán introdujo una serie de nuevos temas y formas lingüísticas, no sólo en el idioma sino también en la mentalidad de los árabes. Taha Husain [3] se ocupó de este aspecto particular de los versículos coránicos cuando escribió:
El Corán se compone de versículos de distinta longitud en función del tema tratado y del motivo por el cual fueron revelados. Lo más interesante de los versículos coránicos es la magnifica selección de las palabras, una selección que ayuda a promover distintos ritmos de lectura, lo que provoca un mayor efecto de estos versículos. Sobre este punto en particular, Taha Husain escribe:
Los distintos ritmos de lectura mencionados por Taha Husain parece que se establecieron de un modo muy espontáneo, como resultado de “una cuidadosa selección de las palabras y las expresiones” [6] . Taha Husain pone la sura 26, al-Shu'ara', como ejemplo del tipo de versículos que necesitan una lectura rápida, y la sura 28, al-Qasas, como ejemplo de los que necesitan una lenta. Otro aspecto novedoso del lenguaje coránico tiene que ver con los temas que trata. Éstos se desvían claramente de los que hasta entonces habían resultado familiares a los árabes. Tal y como explica Taha Husain:
Este pasaje pone de relieve otro aspecto innovador del Corán, en concreto, la presentación de nuevos temas mediante una abundancia de ejemplos, todos ellos dirigidos a explicar y persuadir. El uso de ejemplos es una de las técnicas de estilo más eficaces del Corán. Apenas puede leerse un versículo sin experimentar el impacto de esta técnica. El arte narrativo representa otro aspecto innovador del Corán. Se relatan con un detalle asombroso las historias de Noé, Abraham, José, Moisés y Jesús, entre otros. Presenta los diálogos que tuvieron lugar en esas historias y las proclamas en un sentido y en otro llevadas a cabo por cada una de las partes enfrentadas. Puede que la narrativa oral no resultara completamente desconocida en la Arabia preislámica, dado la gran cantidad de parábolas, epopeyas y mitos heredados de aquel periodo. Sin embargo, lo que sí resultó una novedad fue el tipo de relato equilibrado y bien elaborado que se encuentra en el Corán y que afecta a asuntos fundamentales como la temática, la trama, los personajes bien desarrollados y el desenlace. El mismo Corán hace referencia al beneficio de divulgar tales relatos: “Con la revelación que te hacemos de este Corán vamos a contarte el más bello de los relatos. Antes de esto tú también eras de los ignorantes.” (12:3) [8] El préstamo léxico es otro ámbito en el que el Corán sentó un precedente. El Libro Sagrado emplea con libertad palabras de origen no árabe, entre las que se incluyen palabras persas, sánscritas y siriacas. La importancia del Corán en este sentido puede entenderse mejor en contraste con una opinión profundamente arraigada en los escritos de los expertos en la era preislámica y en el primitivo Islam, según la cual la Península Arábiga habría estado más o menos aislada del resto del mundo durante la época preislámica y el idioma árabe y, en consecuencia, el Corán, serían el único fruto del desierto de Arabia. Inseparable de esta opinión es la creencia en la “pureza” de la lengua árabe y, por tanto, la reticencia de los eruditos a aceptar el hecho de que el Corán empleara el léxico de otros idiomas y religiones en su intento por ilustrar la amplitud de la experiencia religiosa humana [9] . El versículo “la hemos revelado [la Escritura] como Corán árabe” (12:2) se cita a menudo para defender esta opinión [10] . Resulta evidente por su literatura que la mayoría de los primeros eruditos –por ejemplo, al-Shafi'i, Ibn Jarir, Abu ' Ubayda, al-Qadi Abu Bakr o Ibn Faris– rechazaron la teoría de que algunas de las palabras del Corán no fueran de origen árabe [11] . La cuestión de los préstamos léxicos y la existencia de palabras extranjeras en el Corán fue vista de un modo diferente por diversos eruditos. Así, los eruditos más antiguos mantenían que la existencia de palabras extranjeras implicaría la deficiencia del idioma. Al-Suyuti citó a Ibn Aws cuando dijo:
Sin embargo, los eruditos posteriores vieron los préstamos léxicos de un modo diferente. Así, al-Suyuti explicó que la adopción de palabras no árabes en el Corán se produjo porque dichas palabras se referían a objetos o ideas para las cuales no se disponía con facilidad de ninguna palabra árabe [13] . Los ejemplos incluyen las palabras persas istibraq (brocado espeso y sedoso) e ibriq (jarra de agua), la palabra nabatea akwab (copas), la palabra aramea asfar (libro grande), el préstamo hebreo rahman (misericordioso) y las palabras siriacas zayt (aceite de oliva) y zaytun (olivo). El Corán tiene varios cientos de tales préstamos extranjeros. Las primeras generaciones de eruditos musulmanes mantenían que esas palabras eran antiguos vocablos árabes que habían quedado fuera de uso hasta la revelación del Corán, o antiguos préstamos introducidos en el árabe mucho antes de la Revelación, los cuales habían adquirido desde entonces un patrón árabe.” [14] Tanto si aceptamos el punto de vista según el cual las palabras extranjeras en el Corán son préstamos directos de otros idiomas, como si aceptamos que la mayoría de estas palabras son préstamos antiguos que adoptó la poesía preislámica y que estuvieron en uso mucho antes de la revelación coránica, el hecho es que el Corán contiene palabras que no son de origen árabe. Dichas palabras provienen de una multitud de idiomas que incluyen el etíope, el persa, el griego, el sánscrito, el siriaco, el hebreo, el nabateo, el copto, el turco y el beréber [15] . Al adoptar palabras de origen no árabe, el Corán pudo haber ayudado a legitimar un proceso lingüístico muy importante, el del préstamo léxico. La importancia de esta práctica deriva particularmente del hecho de que el uso de palabras extranjeras fuera visto de manera desfavorable por un gran número de eruditos árabes de aquel tiempo [16] . El término 'ayami (persa, extranjero) [17] era usado estrictamente en referencia a las palabras no árabes, para separarlas de las de origen árabe. Durante el proceso de documentación de la gramática en los tres primeros siglos del calendario islámico, el mismo término 'ayami fue usado para referirse a las pronunciaciones del árabe no nativas. En su intento de documentar la gramática, los primeros eruditos consideraban la retórica de los beduinos del interior del desierto como la más fidedigna y pura, pues al parecer creían que los beduinos casi nunca abandonaban el desierto ni se mezclaban con hablantes de otras lenguas [18] . Asimismo, los primeros gramáticos no veían con buenos ojos la adopción de términos extranjeros en el árabe, pues al parecer opinaban que esos préstamos podrían indicar ciertos vacíos o deficiencias en el lenguaje. Al contener palabras de origen
no árabe, el Corán sentó un precedente para usar el
préstamo léxico como una herramienta mediante la cual un idioma
puede enriquecerse. Este es claramente uno de los aspectos más innovadores
del Corán. Es particularmente importante dado el clima desfavorable
que prevalecía entre los primeros eruditos musulmanes con respecto
al préstamo léxico. El Corán ha hecho importantes contribuciones a la estructura y el estilo del idioma árabe. Reúne en su interior la primera documentación sobre los modelos de oración en árabe, y contribuyó de un modo decisivo a documentar la gramática árabe que comenzó durante el primer siglo de la era islámica. Desde la época de Sibawayh [19] (m. aprox. 793) hasta el presente apenas existe una página en ningún manual de gramática árabe que no contenga uno o más versículos del Corán. Además, el gran interés en los estudios coránicos trajo consigo un interés igualmente grande en los estudios lingüísticos árabes. El estilo del Corán contribuyó a desarrollar y enriquecer el idioma árabe. Como primer libro escrito en árabe, introdujo innovaciones estilísticas muy influyentes en las tendencias de las generaciones siguientes. La mayor de estas influencias es el uso abundante que hace el Corán de figuras retóricas en lugar de simples palabras. El Corán hace un amplio uso de ejemplos, imágenes y metáforas, añadiendo así belleza, vida y color a los términos sencillos. De hecho, la amplia presencia de figuras retóricas en el Corán llevó a Sayyid Qutb [20] a la concusión de que “el uso de imágenes y figuras retóricas es el estilo preferido del Corán” [21] . La preferencia por las figuras retóricas sobre las simples palabras parece ser una tendencia general que impregna todo el Libro. El Corán afirma del siguiente modo la imposibilidad de que los incrédulos entren en el paraíso:
Confirmando que las obras de los incrédulos serán en vano, el Corán expresa esta idea del siguiente modo:
Otra idea, según la cual quien hace actos de caridad los malogra alardeando y recordando tales actos a los demás, se expresa así:
El caso contrario, es decir, el de quien actúa por amor de Dios en lugar de para alardear, se expresa también a través de imágenes:
Un poco antes, en la misma azora, se transmite la misma idea a través de otra figura retórica:
Cuando critica a quienes adoran a otros dioses en lugar de Allah, el Corán asimila sus actos a los de una araña que fabrica una tela:
El Día del Juicio Final es uno de los temas tratados con frecuencia en el Corán. La descripción de los horrores de ese día también se expone mediante figuras retóricas:
Otro recurso estilístico muy característico del Corán es el de la comparación. Así, describe el amanecer como “apartar de un soplo la oscuridad”, la noche como “ocultar el sol y velar el día”, y el viento como “fecundador, causa de la que caiga la lluvia”. El mar se asemeja a la tinta que, si se utiliza, no será suficiente para escribir las palabras de Dios:
La calumnia se compara con comer la carne de otras personas:
Los patrones rítmicos en el modo de expresarse encontrados en la recitación del Corán también son otro aspecto destacado del lenguaje coránico. Estos patrones son un reflejo del orden concreto de las palabras y las frases que aparecen en el Libro. Según la opinión de muchos eruditos, tales versículos combinan las características de la poesía y de la prosa [22] . A diferencia de cierta poesía, los versículos del Corán no poseen una rima única, quedando así más espacio para la flexibilidad y la libertad de expresión. No obstante, el Corán refleja algunos aspectos de la poesía, sobre todo en lo que respecta al uso de palabras con igual número de sílabas. Esta “música” resulta más evidente en los versículos cortos que en los largos [23] . Sayyid Qutb cita la sura 53 (al-Nachm) como un excelente ejemplo de prosa rimada producida a través de palabras de longitud similar, todas ellas terminadas con el mismo sonido, en este caso una “a” larga [24] . Hay otro tipo de ritmo interno que es inseparable de la propia estructura de las frases. Esto puede apreciarse cuando la longitud de las palabras varía dentro de una misma azora. Un buen ejemplo de esto es la azora 19 (Maryam), la cual comienza con palabras y frases cortas que luego pasan a ser largas. Además, los ritmos de los distintos fragmentos se realzan mediante el uso de dos tipos principales de rimas a lo largo de toda la azora. Esas rimas terminan en nun o en mim, precedidas de ya' o ua'u. El aspecto narrativo del modelo coránico continúa siendo de lo más creativo e innovador del Libro Sagrado y ha influido y enriquecido profundamente el idioma árabe. Cualquiera que fuese el estilo narrativo que tuviera el idioma en tiempos preislámicos, éste era relativamente tosco y primitivo. Aunque la dimensión narrativa del Corán está claramente al servicio del tema principal del Libro –es decir, la religión–, la narración estaba tan bien elaborada e integrada que se convirtió en una obra de arte en sí misma. El Corán es extraordinariamente innovador con respecto a su método de exposición, el cual comprende cuatro técnicas diferentes. Una técnica habitual es la de comenzar un relato con un breve resumen, seguido por todos los detalles, como en la azora 18 (Al-Kahf). La segunda técnica es la de comenzar un relato exponiendo primero la conclusión, luego la lección que se deriva de él, y más tarde toda la narración, como en la historia de Moisés de la azora 28 ( al-Qasas). La tercera técnica presenta el relato directamente, sin introducción, como el de María tras el nacimiento de Jesús, en la azora 19 ( Maryam), y la historia del rey Salomón y las hormigas en la azora 27 (al-Naml). La cuarta técnica, y quizás la más innovadora, consiste en exponer el relato en forma de drama. Esta técnica ofrece primero una breve introducción señalando el comienzo de la escena, seguido de una exposición del relato en forma de drama con un diálogo entre los distintos personajes, como en la historia de Abraham e Ismael de la azora 2. Un elemento importante en la estructura narrativa del Corán es el uso variado del elemento sorpresa. En algunos casos el desenlace se mantiene oculto para los principales personajes y los lectores, y se revela para ambos hacia el final, como en la azora 18, en el relato de Moisés y el sabio. Otro uso del elemento sorpresa consiste en revelar el desenlace al lector pero ocultándolo a los personajes, quienes actúan en total ignorancia. Habitualmente el Corán emplea esta técnica en situaciones destinadas a la sátira (una sátira dirigida contra los personajes y su comportamiento), como en el relato de la azora 68 (al-Qalam). Una tercera técnica revela parte del desenlace al lector, mientras parte del mismo lo mantiene oculto tanto al lector como a los personales, como en el relato de la azora 27 (al-Nalm). La estructura narrativa del Corán muestra los elementos bien desarrollados, propios de una obra literaria equilibrada. Uno de los elementos indispensables de una narración perteneciente al género dramático es el cambio de escena, que el Corán utiliza plenamente. En la historia de José en la azora 12 se presenta al lector una sucesión de escenas, cada una de las cuales conduce hacia la siguiente, continuando con el hilo principal de la narración. El relato sobre José comprende veintiocho escenas, cada una de las cuales conduce a la siguiente de manera que se mantenga la unidad armónica de toda la narración. Todas estas escenas son presentadas mediante diálogos repletos de detalles e ideas. El resultado de estos pasajes tan bien elaborados es que el lector es arrastrado dentro de la narración, moviéndose con expectación de una escena a otra. Este efecto se logra mediante una serie coherente de acontecimientos que mantienen la curiosidad y el interés del lector. Por ejemplo, en una escena encontramos a uno de los hermanos de José entrando en la corte del rey de Egipto, donde José es el guarda de los almacenes. En esta escena, José estipula que si sus hermanos desean recibir provisiones deben traer a su hermano menor a la corte del rey. La siguiente escena presenta a los hermanos deliberando entre ellos, seguida de una escena en la que han regresado junto a su padre, Jacob. La narración planteada en forma de drama afecta a una serie de escenarios y muestra fácilmente el tema principal y las lecciones que se obtienen de toda la narración. El uso de diálogos hace las escenas más vívidas y cercanas a la vivencia cotidiana. Este es un arte en el que el Corán destaca y es extraordinariamente innovador. Es claramente una forma de composición literaria que el Corán, el primer libro en árabe, introduce en este idioma. El retrato
de los personajes es un elemento muy significativo de la narración;
aquí, una vez más, el Corán sienta un precedente. La
descripción de los personajes en los distintos relatos consigue transmitir
al lector los aspectos y los rasgos precisos de tales figuras. Esto se logra
mediante las palabras y el comportamiento de los personajes retratados. En
la historia de Moisés, por ejemplo, el lector es capaz de apreciar
fácilmente, a través del comportamiento de Moisés, la
clase de persona agresiva aunque emocionalmente sensible que se supone que
debe retratar. Por el contrario, en la historia de Abraham, los versículos
coránicos describen cuidadosamente una personalidad calmada, pacífica
y paciente. Este cuidadoso y preciso trazado de los personajes se consigue
en gran medida a través de unos diálogos que realzan con destreza
los rasgos de dichos personajes. El diálogo, a su vez, resulta todavía
más logrado gracias a una elección muy cuidada de las palabras. La revelación del Corán en árabe durante la primera parte del siglo VII d.C. ayudó a este idioma a adquirir un estatus internacional del cual ha continuado disfrutando hasta la actualidad. Se ha argumentado que el árabe no se ha limitado a mantenerse subordinado al Islam, sino que también ha sido un medio importante en “el resurgimiento cultural y nacional de los países arabófonos [25] ”. Es cierto que el idioma árabe ha jugado un papel importante en la vida y la historia del pueblo árabe, pero sin el vínculo que tiene con el Islam es probable que no hubiera adquirido el estatus internacional que ha alcanzado a través del Islam. El árabe se extendió más allá de las fronteras de la Península Arábiga bajo la bandera de la religión. Los primeros musulmanes que surgieron en la parte noroeste de la Península Arábiga no sólo llevaron con ellos la religión islámica, sino también el idioma árabe. Este fenómeno fue tan destacado que, al cabo de unos pocos siglos después de la revelación del Corán, el árabe se había convertido en la lengua habitual del gobierno, la correspondencia, los negocios y la literatura. Resulta extraordinaria la rapidez y la facilidad con la cual fue aceptado el árabe en un principio, y luego, con el tiempo, asimilado en los nuevos países. Esto fue debido en gran medida a su conexión con el Islam. Los conversos a la nueva religión mostraban gran interés por el idioma original de su Libro Sagrado [26] . Se mostraban claramente fascinados con la nueva religión y su idioma. El deseo de una parte de los nuevos conversos de identificarse con los emprendedores pioneros procedentes de la Península Arábiga fue también otro factor a la hora de adoptar el idioma. El árabe consiguió reemplazar a idiomas como el griego y el siriaco en Siria y el Creciente Fértil; el copto, el griego y el latín en Egipto; y el pahlavi en Persia [27] . El siriaco, un dialecto del antiguo idioma arameo, poseía una floreciente literatura hasta que cedió frente al árabe en el siglo VII d.C., limitándose posteriormente a ser un vehículo en la traducción al árabe de la literatura y la filosofía griegas. En Egipto, los idiomas usados hasta comienzos del siglo séptimo eran el copto y el griego. Ambos, sin embargo, cedieron frente al árabe, que se convirtió en el idioma habitual del país, quedando el copto como la lengua de la iglesia cristiana local [28] . A finales del siglo noveno, el árabe ya era usado por las iglesias, junto al copto [29] . En Persia, el pahlavi, el idioma del Imperio Sasánida (224-640 d.C.), usaba el alfabeto árabe y contenía un gran número de préstamos árabes. Tras la conquista árabe en 640, el pahlavi dio paso al nuevo persa, el cual adoptó la escritura árabe y recibió una gran influencia de este idioma. Se estima que un tercio del vocabulario del persa moderno (farsi) es de origen árabe [30] . La mayoría de los eruditos persas dedicados al campo de los estudios islámicos escribieron en árabe. Entre éstos destacan importantes figuras como Ibn Sina [31] (980-1037), al-Ghazzali [32] (1058-1111) y Abu Bakr al-Razi, en el siglo XII d.C., quienes escribieron más de treinta obras en árabe. Aunque el farsi comenzó a desarrollar su propia identidad y gradualmente se independizó del árabe alrededor del siglo X d.C. [33] , todavía emplea la escritura árabe [34] . Igualmente, la escritura árabe fue adoptada por las lenguas turcas, tras la conversión al Islam de los hablantes de esos idiomas. Entre estas lenguas se incluyen, en la zona sur, el turco, el azerí, el turcomano y el chuvash, y en la zona este, el kirguiz, el kazajo y el tártaro. Las lenguas turcas continuaron usando la escritura árabe hasta principios del siglo XX [35] . El idioma turco, la más importante de todas las lenguas turcas, recibió influencias del árabe por partida doble; primero, a través de la conversión al Islam y la adopción de la escritura árabe y un gran número de préstamos árabes, y segundo, a través del farsi. Como en este último caso, el árabe fue el idioma en el que escribieron muchos erutitos turcos, sobre todo en el campo de los estudios religiosos y filológicos. [36] En el subcontinente indio, la introducción del árabe fue muy parecida debido a la adopción de la fe islámica. El árabe fue el idioma del gobierno durante el reinado de Yalal al-Din (963-1014 d.H). Sin embargo, hay evidencias de que el árabe llegó a la India antes del siglo X de la era islámica a través del farsi, que era el idioma de la corte en la India antes de la llegada del Islam [37] . El urdu, una variedad escrita del hindi con una cantidad importante de palabras árabes, es el idioma usado por los musulmanes y emplea el alfabeto árabe. Una gran mayoría de los eruditos de cultura urdu del siglo doce de la era islámica usaron el árabe en sus escritos. Entre estos eruditos destacan Wali Allah al-Dihlawi, Shibli al-Na'mani y Karamat Husayn [38] . El árabe ganó cada vez más terreno con el aumento de la influencia musulmana en la India. El urdu, con al menos un treinta por ciento de su vocabulario de origen árabe, continúa siendo en la actualidad el principal dialecto hablado por los musulmanes de la India y Pakistán. El impacto del árabe se extendió a otros idiomas de la India como el hindi y el sindhi, el último de los cuales usa el alfabeto árabe [39] . En el sudeste asiático, la llegada del Islam en el siglo XIV d.C. trajo consigo el idioma árabe, cuyo alfabeto fue adoptado posteriormente por los idiomas malayo-polinesios [40] . Estos idiomas son hablados por los habitantes de la Península de Malasia, Madagascar, Taiwán, Indonesia, Nueva Guinea, las islas de Melanesia, Micronesia y Polinesia, las Filipinas y Nueva Zelanda. Estos idiomas emplean sistemas de escritura basados en los alfabetos latino, hindi y árabe. [41] El impacto
del Islam y del idioma árabe no quedó reducido a estas zonas
de Arabia, África y Asia. De hecho, la difusión del Islam
en el continente europeo condujo a la posterior introducción del
árabe. Menos de un siglo después, la huella del árabe
comenzó a sentirse en idiomas como el español, el portugués,
el italiano, el francés, el inglés y el alemán
[42]
. El impacto del árabe
fue más perceptible en España y Portugal, donde el árabe
existió junto a los idiomas nativos y fue usado en la liturgia de
la Iglesia y en los intercambios comerciales. Por lo general, el árabe
influyó en otros idiomas europeos –incluso en los escandinavos– a
través del español, el portugués y el italiano. El número
de préstamos árabes en castellano es de miles. Muchos nombres
de ciudades, ríos, pueblos y provincias españoles han conservado
sus formas árabes, como por ejemplo los nombres de lugar que comienzan
con las palabras bani (hijo), wadi (valle)
[43]
y al (él,
la, los, las). Ese es el caso de bani al-Madina (Benalmádena),
wadi al-kabir (Guadalquivir) o
al-qars (Alcázar)
[44]
. Entre los préstamos
árabes a idiomas europeos hay una multitud de términos científicos.
La existencia de terminología científica de origen árabe
en idiomas europeos se atribuye a los esfuerzos pioneros de los eruditos
musulmanes en el campo de las matemáticas, la física, la química
y la medicina. En sus trabajos, los eruditos musulmanes tuvieron que acuñar
toda una nueva terminología para introducir sus innovaciones, lo cual
incluyó conceptos nuevos como álgebra, algoritmo, alquimia
o alcohol. Además de los términos científicos, los idiomas
europeos contienen muchas palabras de uso diario de origen árabe;
por ejemplo, en inglés tenemos coffee (café), sugar
(azúcar), saffron (azafrán), admiral (almirante)
o arsenal (arsenal)
[45]
. Los números árabes
son otro caso a destacar
[46]
. El idioma árabe ha servido sin duda como un medio muy efectivo para transmitir el mensaje del Islam y como el argumento más poderoso del Profeta frente a los retos planteados por sus elocuentes contemporáneos. También ha servido como medio para conservar la herencia cultural y religiosa de los pueblos arabófonos y musulmanes. En este sentido, el árabe ha sido de gran provecho para la religión. Sin embargo, se ha beneficiado enormemente de su papel jugado como idioma del Corán. Es absolutamente legítimo afirmar que el Islam y el Corán han ayudado a evitar la decadencia y el deterioro del árabe, pues debido sobre todo a la necesidad de preservar la exactitud y la pronunciación de los versículos coránicos, los esfuerzos se dirigieron a perfeccionar el alfabeto árabe. Posteriormente, el Corán contribuyó de manera decisiva a codificar la gramática árabe durante los siglos segundo y tercero de la era islámica. Además, la necesidad de los musulmanes –tanto si son hablantes nativos de árabe como si no– de memorizar y recitar los versículos del Corán en sus oraciones diarias, ha ayudado a mantener vivo el idioma árabe. Gracias a su asociación con el Islam y el Corán, el árabe consiguió un gran prestigio como el idioma de una joven fe, una fe que estaba consiguiendo más y más seguidores cada día. El interés por la nueva fe trajo consigo el interés por el idioma de esa fe. Bajo la bandera del Islam, el árabe se extendió más allá de las fronteras de la Península Arábiga, hasta lejanas áreas de Europa, el sudeste asiático y África. Desde el punto de vista literario, estructural y estilístico, el Corán contribuyó enormemente a la belleza del lenguaje, introduciendo nuevos estilos, formas de expresión, figuras retóricas y estructuras lingüísticas. El Corán también enriqueció y amplió el vocabulario del idioma árabe mediante el uso de cientos de palabras de origen extranjero, demostrando así la legitimidad del préstamo léxico como recurso lingüístico. Igualmente, el Corán ofreció a los eruditos árabes un criterio más elevado de excelencia literaria y estableció para las generaciones siguientes de eruditos árabes nuevos y más estrictos niveles de calidad. El modelo que proporcionó el Corán, aunque sigue siendo inimitable, ha mejorado la técnica y ha despertado el talento de generaciones de eruditos en su intento por emular el estilo y la calidad literarias del Corán, el primer libro en lengua árabe. El interés por el Corán, su lenguaje y su exégesis dio origen a una serie de disciplinas afines, entre las cuales se incluyen los estudios filológicos, religiosos y lingüísticos. No hay duda de que el idioma árabe fue sumamente útil como medio empleado en la revelación del Sagrado Corán y para comunicar el mensaje final de Dios a los árabes preislámicos del siglo séptimo. Sin embargo, la conclusión de este ensayo es que el idioma árabe experimentó cambios drásticos en su estructura, su contenido y su estatus, debido a su asociación con el Islam y el Corán; cambios que el idioma no hubiera experimentado de no ser por el nuevo papel que adquirió al unirse con el Islam y el Corán. NOTAS.- [1] Al-Serat Journal, Vol. XIV, nº 1 , primavera de 1988. ( www.al-islam.org/al-serat ). Segunda parte del artículo " El Islam, el corán y la literatura árabe (I) ", aparecido en la Revista Alif Nûn nº 62, julio-agosto de 2008. [2] Taha Husain, Mir'at al-Islam, p. 129. (En castellano, véase Mahmud Sobh, Historia de la literatura árabe clásica , Editorial Cátedra, Madrid, 2002; Juan Vernet, Literatura árabe , Editorial El Acantilado, Barcelona, 2002. [Nota de la Redacción]). [3] Taha Husain (1889-1973) ha sido una de las figuras más importantes de la literatura egipcia contemporánea. Pueden encontrarse las siguientes obras del autor en castellano: Ma`a Abi l'-Ala' fi Siyni-hi (con Abu l-`Ala' en su prisión), Instituto de Estudios Islámicos, Madrid, 1990; Los días: memorias de infancia y juventud , Ediciones del Viento, La Coruña, 2004; La promesa de la verdad , Editorial RAH, Madrid, 2007. Para saber más sobre la figura de Taha Husain, véase Yabra Ibrahim Yabra, “ Literatura árabe moderna y occidente ”, en revista Alif Nûn nº 52, septiembre de 2007. (Nota de la Redacción). [4] Taha Husain, op. cit., p. 129. [5] Ibid , p. 130 y sigs. [6] Ibid , p. 129 y sigs. [7] Ibid, p. 125. [8] Todas las citas coránicas están tomadas, con alguna modificación, de la traducción de Yusuf A. Ali, The Holy Qur'an, Londres, 1983. (En castellano, la versión empleada como base es la traducción de Julio Cortés, El Corán , Editorial Herder, Barcelona. [Nota del Traductor]). [9] Arthur Jeffrey, The Foreign vocabulary of the Qur'an. Lahore, 1977, pp. 5 y sigs. [10] Ibid, p. 6 y sigs. [11] Al-Suyuti, al Itqan, vol. 1, § 38, p. 136. [12] Ibid . p. 136. [13] Ibid , p. 136 y sigs. [14] Ibid , p. 137 y sigs. [15] Ibid . [16] Ibid , p. 138 y sigs. [17] El vocablo ‘ayami hace referencia a “todo lo que no es árabe”, pero históricamente, en el mundo islámico oriental, se ha empleado para designar a los persas. En castellano, la palabra ha dado lugar a la palabra “aljamiado”. Véase M. Ali Kettani, “ Lengua y literatura aljamiadas ”, en revista Alif Nûn nº 52, septiembre de 2007. (Nota de la Redacción). [18] 'Abbas Hasan, Al-Lugha wa-l-nahw bayn al-qadim wa-l-hadith, Cairo, 1966, pp. 72 y sigs. Muchos grandes poetas de la época clásica permanecían largas temporadas entre los beduinos para mejorar su formación poética y su dominio del árabe. Para más información, véase Redacción Alif Nûn, “Literatura árabe clásica”, en revista Alif Nûn nos 40 (julio de 2006) , 41 (septiembre de 2006) y 42 (octubre de 2006) . (Nota de la Redacción). [19] Amr ibn Utman ibn Qanbar al-Basri Sibawayh, conocido también en occidente con el nombre de Sibuyah (Bayda, 750-Shiraz, 793 o 795) estudió en Basora y vivió en Bagdad, donde presentó al califa Harun al-Rasid su Tratado de gramática, que los árabes llaman Al-Kitab , obra que fue objeto de numerosos comentarios, entre los que cabe destacar el de Abul-l-Hasan. Se le atribuye también un tratado sobre el arte poético (Dísticos de Sibawayh ). (Nota de la Redacción). [20] Para más información sobre la figura de Sayyid Qutb, véase Redacción Alif Nûn, “El reformismo musulmán. Los Hermanos Musulmanes a través del pensamiento político de Sayyid Qutb ”, en revista Alif Nûn nº 39, junio de 2006; Sayyid Qutb, Justicia social en el Islam , Editorial Almuzara, Córdoba, 2007. (Nota de la Redacción). [21] Sayyid Qutb, Al-Taswir al-fanni fi l-Qur'an, pp. 34 y sigs. [22] Ibid . pp. 87 y sigs. [23] Ibid. [24] Ibid. [25] Anwar Cheyne, The Arabic language: its role in history, Minnesota, 1969, pp. 5 y sigs. [26] Anwar al-Jindi, Al-Fusha lughat al-Qur'an, Beirut, sin fecha, p. 31. [27] El grado de penetración del árabe fue muy distinto en Siria, el Creciente Fértil y Egipto, por un lado, y Persia, por el otro. En los primeros lugares citados el árabe sustituyó por completo a los idiomas hablados en la zona, mientras que en Persia, aún con una gran cantidad de préstamos y la adopción del alfabeto árabe, continuó hablándose la lengua persa. (Nota de la Redacción). [28] Se refiere a la Iglesia Copta. Para más información, véase Joseph Maila, “Los árabes cristianos”, en revista Alif Nûn nos 56 (enero de 2008) y 57 (febrero de 2008) . (Nota de la Redacción). [29] Anwar al-Jindi, ob. cit., p. 45. [30] Ibid . p. 72. [31] Para más información sobre la figura de Avicena, véase Miguel Cruz Hernández, Historia del pensamiento en el mundo islámico: desde los orígenes hasta el siglo XII en Oriente, Alianza Editorial, Madrid, 2000, págs 221-274; Henry Corbin, Avicena y el relato visionario , Editorial Paidós, Barcelona, 1995. (Nota de la Redacción). [32] Para más información sobre la figura y la obra de al-Ghazzali, véase Amrei Rahman, “ Muhammad al-Gazâli: Análisis de su pensamiento y de su trayectoria vital ”, en revista Alif Nûn nº 37, abril de 2006. (Nota de la Redacción). [33] Anwar al-Jindi, ob. cit., p. 72. Véase también Cheyne, op. cit ., p. 1. [34] Anwar al-Jindi, op. cit., p. 77. [35] La caída del Imperio Otomano en 1923 y el nacimiento de la moderna República de Turquía trajo consigo que el idioma turco también se modificara radicalmente, cambiando el alfabeto basado en caracteres árabes por otro basado en el latino y sustituyendo los numerosos préstamos del árabe y del farsi por palabras de origen turco. Hasta tal punto el cambio lingüístico fue profundo que algunos filólogos hablan de dos idiomas distintos: el turco otomano y el turco moderno. Por su parte, el resto de lenguas turcas dejaron de emplear los caracteres árabes cuando cayeron bajo la influencia cultural rusa, sobre todo a partir de la inclusión del Cáucaso y Asia Central dentro de la Unión Soviética en los años veinte. La mayoría de estas lenguas emplean ahora caracteres cirílicos en su escritura. Para más información, véase Rafis Avazov, “Islam político en Asia Central”, en revista Alif Nûn nos 55 (diciembre de 2007) y 56 (enero de 2008). (Nota de la Redacción). [36] En una conversación con el Dr. Baynurza Hayit, un destacado erudito del Turkestán que vive y escribe en Alemania occidental, durante el tercer encuentro anual de la American Council for the Study of Islamic Societies celebrado en la Universidad de Villanova en mayo de 1986, me informó de que las lenguas turcas fueron en gran medida inteligibles entre sí y gozaron de un alto grado de relación mutua durante la época en la que la escritura árabe estuvo en uso, y que este rasgo comenzó a desaparecer tras el cambio del sistema de escritura en alguna de estas lenguas. [37] Esto significaría que el proceso de islamización en la India se habría adelantado en varios siglos al proceso de arabización, pues la fe musulmana se estableció en la India en una fecha tan temprana como la primera década del siglo VIII d.C. Para más información, véase Redacción Alif Nûn, “ La India musulmana: desde la llegada del Islam hasta la caída del Sultanato de Delhi ”, en revista Alif Nûn nº 38, mayo de 2006. (Nota de la Redacción). [38] Anwar al-Jindi, op. cit., p. 81. [39] Tanto el sindhi como el farsi y el urdu emplean un alfabeto basado en el árabe, pero no exactamente el mismo alfabeto árabe, pues existen algunas letras en estos idiomas (por ejemplo, la “p” y algunas otras) que no existen en la lengua árabe. (Nota de la Redacción). [40] Para más información sobre la llegada del Islam a esta zona, véase Redacción Alif Nûn, “ El Islam en Asia Oriental ”, en revista Alif Nûn nº 32, noviembre de 2005. (Nota de la Redacción). [41] William H. Harris y Judith S. Levy, The New Columbia Encyclopedia , Nueva York y Londres, 1975, p. 1670. No obstante, la influencia del árabe en estos territorios ha sido mucho menor que en los ejemplos anteriores, y la adopción del alfabeto árabe es casi insignificante. Véase Redacción Alif Nûn, “ El Islam en Asia Oriental ”, ob. cit. (Nota de la Redacción). [42] A la llegada del Islam a la Península Ibérica en el siglo VIII d.C. no pueda hablarse estrictamente de idioma español o portugués, pues estas lenguas todavía no habían nacido como tales. Para más información sobre la situación lingüística en la Península Ibérica a la llegada del Islam y su contacto con el idioma árabe, véase Redacción Alif Nûn, “ Lengua y literatura árabe de al-Andalus ”, en revista Alif Nûn nº 32, noviembre de 2005; M. Ali Kettani, “ Lengua y literatura aljamiadas ”, en revista Alif Nûn nº 52 (septiembre de 2007). (Nota de la Redacción). [43] Wadi también significa “río” en su variedad del árabe dialectal andalusí. (Nota de la Redacción). [44] Esos nombres traducidos al español significan, respectivamente, “hijos de la ciudad”, “río / valle grande”, y “fortaleza, castillo”. (Nota de la Redacción) [45] Estas palabras también proceden del árabe en el caso del español. (Nota de la Redacción). [46] El sistema de numeración decimal que actualmente todos conocemos, con la brillante creación del número cero, se inventó en la India, aunque fueron los árabes los responsables de su difusión en occidente. Hoy en día, la grafía original de los números creados en la India se emplea todavía en el mundo árabe oriental –Egipto incluido–, Irán, Pakistán y en la propia India, mientras que la grafía usada en occidente fue la creada por los árabes, y es la más ampliamente extendida en todo el mundo. (Nota de la Redacción). A Portada |
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