Publicidad
|
@
Suscríbete a ALIF NÛN
|
|
|
|
|
Estimados lectores:
El próximo mes de mayo se cumplirán sesenta años
del nacimiento del Estado de Israel, un acontecimiento crucial del siglo
XX que cambió por completo el equilibrio geoestratégico en
la región de Asia occidental, convirtiéndola en el área
políticamente más inestable del planeta. Mientras que para
el pueblo judío significó la creación de su añorado
hogar nacional, para el palestino trajo consigo el desastre (al-nakba
), como resultado del cual casi ochocientos mil árabes tuvieron
que abandonar sus hogares y huir al destierro. Sesenta años después
el conflicto continúa sin resolverse, siguen siendo ignorados los
más elementales derechos de los palestinos y, lo que es peor, no
parece que a corto o medio plazo sea viable encontrar una salida razonablemente
válida y justa para ambas partes.
En el presente número
de Alif Nûn y en el próximo del mes de mayo abordaremos este
complejo problema a través de una serie de artículos que enfocan
el asunto desde diversas perspectivas. El primero de ellos plantea la cuestión
en su dimensión histórica, y describe los principales acontecimientos
que se sucedieron desde las primeras migraciones de judíos europeos
a Palestina en los años veinte hasta la proclamación del
Estado sionista en 15 de mayo de 1948. El segundo artículo, cuyo
autor es el destacado escritor palestino Edward Said, analiza la situación
desde la tragedia humana y personal de los miles de palestinos enviados
al destierro u obligados a vivir en Palestina en unas condiciones infrahumanas;
para luego, a partir de ahí, estudiar las implicaciones sociales
y políticas del conflicto. El tercer artículo examina las
nuevas tácticas israelíes de control sobre la Franja de Gaza
–sobre todo, de índole económico– a partir de la retirada
militar de la zona en 2005. Para finalizar el número de este mes cambiamos
por completo de tema para adentrarnos en los orígenes del Islam y
en su fulgurante expansión durante los siglos siguientes, tratando
de encontrar las claves de este éxito, para algunos aparentemente
“milagroso” y para otros, producto de la naturaleza “esencialmente violenta”
de la religión islámica.
La Dirección.
|
|
|
El fenómeno más sobresaliente del Mandato
británico en Palestina fue, sin duda, la inmigración judía
entre 1920 y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Esta inmigración,
alentada por el movimiento sionista y la Agencia Judía y precipitada
por las persecuciones nazis, cambió totalmente la vida en Palestina:
la composición del hábitat, la situación social, el
régimen económico y la convivencia entre gentes de diferente
religión y raza.
En el censo de 1922, la población
establecida en Palestina era de 850.000 personas: 700.000 musulmanes, 82.000
judíos, 62.000 cristianos y 6.000 de otras religiones. El peso porcentual
de los judíos y su importancia cualitativa no dejarían de
incrementarse en los años siguientes.
Los emigrantes judíos, que
llegaban encuadrados en las aliyás , solían ser jóvenes,
hombres preferentemente, formados en escuelas de capacitación agrícola
o curtidos en un bien experimentado trabajo familiar, como el artesanado
o el comercio. Procedían en su mayor parte de la URSS, de Lituania
y de Polonia. Les movía una poderosa fuerza interior, una misión
inaplazable para el sionismo: la construcción del Estado de Israel.
|
|
Permítanme
comenzar con mi propia experiencia de 1948, y lo que significó para
muchas de las personas de mi entorno. Hablo largo y tendido sobre ello
en mi autobiografía titulada Out of Place . Mi propia familia cercana
se libró de los peores estragos de la catástrofe: teníamos
una casa en El Cairo y mi padre tenía un negocio allí. Por
eso, aunque permanecimos en Palestina durante casi todo el año 1947,
cuando nos fuimos en diciembre de aquel año, no tuvimos que soportar
el carácter catastrófico y desgarrador de la experiencia colectiva
(cuando 780.000 palestinos, literalmente dos terceras partes de la población
del país, fueron expulsados por las tropas sionistas y su proyecto).
Yo tenía 12 años en aquel tiempo, por lo que sólo tengo
un recuerdo un tanto limitado y no muy consciente de lo que ocurrió.
Sólo dispongo de escasos recuerdos, aunque algunas cosas puedo evocarlas
claramente, con especial lucidez. Una de ellas es que todos los miembros
de mi familia, tanto materna como paterna, se convirtieron en refugiados
durante este periodo; ninguno de ellos permaneció en nuestra Palestina,
es decir, la parte de territorio controlado por el Mandato británico
que no incluía la orilla este del río Jordán, la cual
fue entregada a Jordania .
|
|
|
A mediados de enero de 2008, cuando Israel reforzó más su
bloqueo sobre la Franja de Gaza, rápidamente se aseguró al
mundo que no se permitiría una “crisis humanitaria”. Valga el siguiente
ejemplo: días después de que el intenso bloqueo obligara a
Hamas a abrir una brecha en la frontera entre Gaza y Egipto y a los palestinos
a entrar en masa en Egipto a la búsqueda de provisiones, Israel anunció
planes para enviar miles de vacunas para animales con el fin de prevenir
posibles brotes de gripe aviar y otras epidemias debidas a la entrada de
ganado y aves desde Egipto a Gaza [3] . Por otro lado, las medicinas para
los seres humanos están entre los suministros que apenas han entrado
en Gaza desde que la frontera ha sido cerrada de nuevo.
|
|
|
El nacimiento
y posterior expansión de la comunidad musulmana (Ummah ) ha fascinado
desde su inicio debido a la sorprendente rapidez con la que un reducido
grupo de musulmanes procedentes de la Península Arábiga –un
lugar atrapado entre el Imperio Bizantino y el Sasánida, dos de los
grandes centros de poder político y económico de su época–
fue capaz en menos de un siglo de extender su dominio y su influencia sobre
buena parte del mundo conocido en el siglo VII d.C. A la muerte del profeta
Muhammad en 632 d.C., la influencia del Islam apenas alcanzaba la totalidad
de la Península Arábiga; menos de ochenta años después,
en 711, los musulmanes cruzaban al oeste el Estrecho de Gibraltar, y por
el este llegaban a los fértiles valles del río Indo.
|
|
ME BASTA
CON SEGUIR EN TU REGAZO
Me basta con morir encima de ella,
con enterrarme en ella;
bajo su tierra fértil disolverme, acabar,
y brotar hecha yerba de su suelo;
hecha flor, con la que juegue
la mano de algún niño crecido en mi país.
Me basta con seguir en el regazo de mi tierra:
polvo, azahar y yerba.
|
BOLETÍN
DE NOVEDADES EDITORIALES
@ manténgase informado
!
|
Las opiniones
expresadas en los
artículos representan el punto
de vista de su autor y no
necesariamente el del Editor.
|
|