VIDA Y OBRA DEL SHEIJ MAHMUD SHABESTARI [1]

Javad Nurbakhsh [2]




Biografía del sheij Mahmud Shabestari

El sheij Sa’d-ol Din o Naŷm-ol Din Mahmud ibn ‘Abdol Karim, conocido como sheij Mahmud Shabestari, es uno de las grandes personalidades de la gnosis mística persa (‘erfân-e Irân). Su gran renombre lo debe, en gran medida, a ser el autor de El jardín del misterio y, a pesar de ello, se sabe poco de su vida.

Nace en la ciudad de Shabestar (Irán) [3] , bajo el reinado de Arqun Jân (r. 683/1284 a 690/1291), situándose la fecha de su nacimiento alrededor de 687-688/1288-1289.

Tras un tiempo dedicado a los estudios en la ciudad de Tabriz, comienza a viajar. Viaja a Egipto, Damasco, Heŷâz [4] y a otros centros islámicos de la época y, según parece, viaja también a Kermân [5] (sudeste de Irán), donde se casa con una mujer de Kermân . El mismo maestro en su obra “La carta de la felicidad” ( Sa‘adat nâmah), en su biografía escribe:

Viajando a lugares como Egipto, Damasco y Heŷâz,
¡oh, amigo!, recorrí día y noche largos caminos.

Finalmente, el maestro regresa a Tabriz y, en poco tiempo, se convierte en uno de los gnósticos más reconocidos de su tiempo. Amir Hoseini Herawi, otro conocido gnóstico de Jorâsân (noreste de Irán) del siglo VII/XIV, envía una carta desde Herat en la que formula una serie de preguntas al maestro, cuyas respuestas a dichas preguntas constituyen el contenido de El jardín del misterio.

De las palabras del maestro se deduce que era un buen conocedor de la gnosis especulativa (‘erfân-e nazari). Conocía bien, por ejemplo,  las obras de Ibn ‘Arabi, Fotuhât-e Maquiyah y Fosus al-hekam , tal como él mismo reconoce en un verso:

Del Fotuhât y del Fosus al-hekam,
no dejé nada, ni poco ni mucho.

Sin embargo, la gnosis especulativa no consiguió calmar el ardor y el anhelo interior de Shabestari y, finalmente, abandonó todo y se dedicó día y noche a buscar a un maestro perfecto, a un guía conocedor de la Senda, para que saciara su sed con el agua de la fuente del regusto espiritual ( zod ) y de los estados místicos (hâl).

Al igual que Rumi, busca a su Shams-ol Haqq, el sol de la Verdad, y finalmente, al encontrarlo, le otorga su corazón, borra el libro de la sabiduría con el agua del amor y, como un qalandar [6] , entra en el círculo de la Unidad divina. Él mismo escribe:

Vuélvete, como nuestro maestro, único en la infidelidad;
si eres un hombre, entrega tu corazón a un hombre [perfecto].
[...] Mi obra llegó a buen fin gracias a él;
por él, he conseguido librarme de mi nafs infiel.
Mi corazón estaba velado por cien velos de mi conocimiento:
el orgullo, la vanidad, la suficiencia y la figuración.
Al alba entró por mi puerta esa luna
y me hizo reconocer el sueño de la negligencia.
Su rostro iluminó el retiro de mi alma
y descubrí aquello que realmente soy.
Cuando contemplé su bello rostro,
salió un suspiro de dentro de mi alma.
Me dijo: “¡Hipócrita impostor!
Dedicaste tu vida a buscar fama y reconocimiento.
Mira esa ciencia, ese ascetismo, esa arrogancia y esa prepotencia,
de qué te han alejado, ¡oh, inmaduro!”.

2632ma Hay diferentes opiniones sobre quién era el maestro de Shabestari. Lâhiŷi, el comentarista de El jardín del misterio , considera que su maestro era Amin-ol Din, conocido también como Tabrizi. Mientras que Rezâ Qoli Jân Hedâyat señala como su maestro y guía al sheij Bahâ-ol Din Ya’aqub Tabrizi, la persona que está enterrada al lado de Shabestari en su mausoleo.

Sin embargo, el mismo Shabestari en sus versos presenta claramente a Amin-ol Din como su maestro y guía. Escribe en unos versos:

Mi sheij y maestro, Amin-ol Din,
dio, ¡Dios mío!, tan [bellas] respuestas.
No he visto otro maestro como él,
¡miles de alabanzas a su alma pura!

Según parece, después de la muerte de su maestro, Amin-ol Din, Shabestari acude a la presencia de Bahâ-ol Din Ya’qub. Y, como escribe Hosin Karbalâi (977/1588), el autor de Rozâ al-Ŷanân :

            En la cabecera del la tumba del sheij Mahmud Shabestari se encuentra la tumba de otro gran maestro, de nombre Bahâ-ol Din. Se dice de él que fue también maestro del sheij y que habían hecho juntos un viaje de peregrinación a La Meca. Se comenta también que fue por deseo expreso del sheij Shabestari por lo que lo enterraron a los pies de Bahâ-ol Din. La fecha de la muerte de Bahâ-ol Din es 737/1336.

Se ha datado el fallecimiento de Shabestari alrededor de 720/1320, y los biógrafos del maestro, en la mayoría de los casos, dicen que el maestro vivió entre 27 y 32 años. Esto resulta extraño para la mayoría de las personas que conocen y estudian el texto de El jardín del misterio , pues resulta difícil creer que el maestro haya escrito estos versos más o menos a la edad de 20 años. Me parecía improbable a mí también. Finalmente llegó a mis manos el libro Rozâ al-Ŷanân de Karbalâi. Las palabras del autor me parecían más aceptables y correctas que las de otros biógrafos del maestro.

Para aclarar la fecha de la muerte del maestro, les presento las palabras de Karbalâi hablando del mausoleo del sheij Bâbâ abi Shabestari:

                Él era uno de los grandes amigos de Dios y la gente de allí expresaba y sigue expresando hoy día una gran fe y reverencia hacia él. fue contemporáneo del autor de El jardín del misterio y probablemente existían lazos de amistad entre ambos.
            Cuentan que cuando el maestro Sa’d-ol Din Mahmud [Shabestari] estaba en su lecho de muerte, el sheij Bâbâ abi fue a visitarlo. Cuando se marchaba, cerró tras él la puerta de la casa del maestro.
                El maestro dijo entonces: “El sheij Bâbâ abi cerró la puerta de mi casa. De esta forma quiso hacer alusión a que, después de mí, no ocuparía la casa ningún hijo carnal ni espiritual mío. Será así también en su caso y le ocurrirá lo mismo a él; pronto nos encontraremos juntos”. El mismo año, en el mismo mes incluso, falleció también el sheij Bâbâ abi.
            El fallecimiento del sheij Bâbâ abi tuvo lugar en el año 740/1339, durante el reinado de Soleymân Jân Halâku.

En base a este dato, podemos considerar el año 740/1339 como la fecha del fallecimiento de Shabestari, a la edad de 52 ó 53 años. Conocemos también, como hemos visto antes, según el mismo autor, la fecha de la muerte de Bahâ-ol Din Ya’qub Tabrizi, que es 737/1336 y sabemos que Shabestari había manifestado su voluntad de ser enterrado a los pies del venerable Bahâ-ol Din. De ahí que parezca más correcto el año 740/1339 como fecha de fallecimiento del sheij Shabestari.

Actualmente, en el mausoleo del sheij Shabestari, en la ciudad de Shabestar, existen dos tumbas. En 1267/1850 colocaron sobre ellas dos lápidas, una de ellas sobre la tumba del sheij Shabestari y la otra, sobre la tumba del maestro Bahâ-ol Din Ya’qub Tabrizi.

A continuación les facilito el texto grabado sobre ellas; sobre la del maestro Shabestari figura:

Hu
            Este es el noble sepulcro del venerable sheij de los sheijes, el sheij Mahmud Shabestari, ¡qué Dios bendiga su alma! Desde el Santuario de la Eternidad llegó al banquete de la beneficencia (fazl ) de Dios [la creación], bebió de la mano de los grandes amigos de Dios el [vino] del amor divino y, de la mano del polo (qotb ) de los amigos de Dios, Bahâ-ol Din Ya’qub, ¡que Dios bendiga su alma!, revistió el manto de la amistad divina ( welâyat ).
            En el diez del siete de 720, a la edad de treinta y tres años dejó esta morada transitoria y viajó al mundo de la Eternidad.
Jamás morirá aquel cuyo corazón ha sido vivificado por el amor,
escrita está en el libro del destino nuestra existencia eterna
[7] .

            Y en la lápida de la tumba del sheij Bahâ-ol Din Ya’qub está grabado:

Hu
            Este es el noble sepulcro del guía de los gnósticos y el más notable de los viajeros de la Senda, el venerable maestro Bahâ-ol Din Ya’qub, ¡qué Dios bendiga su alma! Él es el descendiente de Mâlek Ashtar, el sirviente de [‘Ali], el león del bosque de la amistad divina, y el venerable sheij [Shabestari] es uno de los discípulos instruidos por este noble hombre. [Como signo de] la grandeza del nivel [espiritual] de este venerable maestro, basta con que alguien como el venerable sheij Mahmud Shabestari fuera educado en su regazo. ¡El sol se convirtió en la prueba del sol!
            Estas dos lápidas fueron colocadas en este santo lugar en el año 1267 de la Hégira.


Obras del sheij Mahmud Shabestari

Tal como hemos dicho antes, El jardín del misterio es una de las obras más conocidas del sheij Shabestari. El venerable maestro no era un poeta, sino un gnóstico poseedor del regusto y de estados místicos y, por ello, no se sometía a los límites y las reglas de la rima y el verso. La mayoría de los gnósticos han rehuido estos límites y reglas y han escrito sus versos sumergidos en el anhelo y la ebriedad. Rumi lo confiesa abiertamente:

No pienses que la poesía la escribo estando consciente de mí;
Cuando estoy sobrio y despierto, no pronuncio palabra.

Cuando el enamorado sufí, en el estado de la inconsciencia de sí, escribe poemas, pronuncia en realidad las palabras de Dios. La poesía sale de su corazón y, como el amor mismo, es algo que llega y no algo que uno aprende por sí. Por ello Shabestari no se considera un poeta y recuerda en su obra:

Todos saben que esta persona, en toda su vida,
Nunca se había decidido a hablar en verso.


Otras obras del maestro

·    Kenz al-haqâyeq
·    Azhâr-e golshan
·   Una traducción del árabe al persa de la obra Menhâŷ al-‘abedin de Mohammed Qazâli (al-Ghazal)
·    Ŷâm-e ŷahân-namâ
·    Risâla-ye haqq-ol yaqin
·    Risâla-ye Ahadiyat
·    Sa‘âdat nâmah
·    Shâhed nâmah
·    Un comentario y exégesis de los Nombres divinos

El jardín del misterio (Golshan-e râz)

Se han escrito muchos elogios del Golshan-e râz y grandes gnósticos han escrito comentarios sobre él. Debemos ver por qué esta obra, que no se considera como una obra maestra desde un punto de vista puramente poético y la mayoría de cuyos temas habían sido tratados ya por un gran número de gnósticos desde mucho tiempo antes, ha sido durante tantos siglos objeto de atención y admiración por todos. Esta es una pregunta que muchos se hacen y para la que no encuentran una respuesta adecuada.

Si el lector del Golshan-e râz medita con más profundidad sobre esta obra, descubre que el venerable maestro se ha expresado con un estilo nuevo tan libre y abierto y ha revestido la gnosis mística (‘erfân) con el ropaje de los versos y las alusiones de una forma tal que cualquiera puede beneficiarse de ella, sea cual sea su conocimiento [espiritual o teórico].

Podemos decir que Shabestari fusiona en esta obra la sabiduría y la gnosis filosófica de la escuela de Ibn ‘Arabi con el anhelo y el amor de la escuela de Rumi. Hace fluir en una misma dirección el agua de la fuente del Intelecto universal de Ibn ‘Arabi con el torrente del Amor que calcina la existencia propia. Este es el milagro de Shabestari.

Por un lado, en base a la sabiduría de Ibn ‘Arabi, dice:

Fue la determinación individual la que se separó de la Existencia;
la Verdad no se convirtió en siervo ni el siervo se hizo uno con Dios.

Y por otro lado, con el Amor, destructor de cualquier yo propio, escribe:

Vuélvete, como nuestro maestro, único en la infidelidad;
si eres un hombre, entrega tu corazón a un hombre [perfecto].
Otorga tu corazón, de una vez para siempre, a la joven cristiana.
Libérate de todas estas afirmaciones y negaciones.

Por ello, cuando el sabio lee el Golshan-e râz, ve en él el misterio de la creación y se viste con el ropaje de la extrañeza; mientras que cuando lo lee un qalandar, morador de la taberna del Amor y de la Unicidad del Ser, sumergido en el ardor, rasga la vestidura [de la existencia fenoménica]. Y, por fin, cuando lo lee un maestro perfecto, ve un verso como la lengua del recorrido [del viajero] de la Senda y otro como la expresión del rapto y la atracción divina, y aprueba ambos. De ahí el nombre significativo de El jardín del misterio.


NOTAS.-

[1] Extracto de prólogo del libro Mahmud Shabestari, El jardín del misterio , Editorial Nur, Madrid, 2007, págs 13-21. (Nota de la Redacción).


[2] Javad Nurbakhsh nació en Kermán (Irán) en 1926. Doctor en psiquiatría, ha sido profesor y Director del Departamento de Psicología de la Universidad de Teherán, y director del Hospital psiquiátrico Ruzbeh, cargos que ejerció hasta su jubilación. Autor de numerosas publicaciones sobre psicología y sufismo, es el actual maestro de la orden sufí Nematollâhi, posición que ocupa desde los veintiséis años. Han sido traducidas al castellano muchas de sus obras: En la taberna, paraíso del sufí , Editorial Nur, Madrid, 2001; Jesús a los ojos de los sufíes , Editorial Darek-Nyumba, Madrid, 1996; La pobreza espiritual en el sufismo , Editorial Nur, Madrid, 1997; Psicología sufí , Editorial Nur, Madrid, 2003; En el camino sufí , Editorial Nur, Madrid, 1998; La gnosis sufí (2 vol.) , Editorial Nur, Madrid, 1998-1999; Mujeres sufíes , Editorial Nur, Madrid, 1999; Diwan de poesía sufí , Editorial Trotta, Madrid, 2001; Simbolismo sufí (6 vol.) , Editorial Nur, Madrid, 2003-2008; Maestros de la senda , Editorial Nur, Madrid, 2005, y El gran Satán , Editorial Nur, Madrid, 2006. Ha publicado también, con notas aclaratorias, otras obras clásicas del sufismo persa, de las cuales está traducida al castellano la obra de Ahmad Qazâli, Sawâneh, las inspiraciones de los enamorados , Editorial Nur, Madrid, 2006, y El jardín del misterio , ob. cit.   
 

[3] La ciudad de Shabestar está situada a unos 60 kilómetros de Tabriz, capital de la provincia de Azerbaiyán oriental, y al norte del lago Rezâiyah.

[4] La región de Heŷâz está en el oeste de la península de Arabia y en ella se sitúan las ciudades santas del Islam de La Meca y Medina.

[5] Hâŷŷ Zain-ol ‘Âbedin Shirwâni escribe en su obra Riyâ al-Sayâhah, citando a otros comentaristas de la vida del maestro: “El venerable maestro, en su edad madura, viajó a Kermân, donde se casó y tuvo un hijo. Actualmente viven en Kermân los descendientes de este gran maestro. Son gente culta y querida por todos. Algunos de ellos son poseedores de estados y de perfecciones espirituales, y son conocidos como Jâŷegân”.

[6] Qalandar: se denomina así a aquel darwish desapegado de todo y sumergido en un estado de rapto, que se ha liberado de toda limitación, que no se ocupa de su vestido, ni de sus alimentos, ni de los actos de devoción, ni de las oraciones y plegarias, y que está por encima del rechazo o la aceptación de la gente. Véase Javad Nurbakhsh, Simbolismo sufí 3 , editorial Nur, Madrid, 2006.

[7] Poema de Hâfez.

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