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ISLAM POLÍTICO EN ASIA CENTRAL
(I)
[1]
Rafis Abazov [2] El desarrollo político de las repúblicas centroasiáticas en la era post-soviética es un complejo puzzle debido a múltiples razones. Existen muchos factores internos y externos que hacen de la zona un lugar muy inestable. La grave crisis económica de los noventa empobreció a toda la población de las repúblicas centroasiáticas. El crecimiento del nacionalismo radical, el severo fundamentalismo religioso, en ocasiones intransigente, y la competencia entre los intereses de clan y los personales, han destruido el equilibrio político existente durante la era soviética. Además, la región, que es dos veces más grande que Europa occidental y está situada en un área geopolítica clave del continente euroasiático, experimentó una dolorosa transición, durante la cual aumentó el desempleo, cayó el nivel de vida y creció la corrupción.
El aumento de la importancia política del elemento islámico en la zona queda demostrado por el hecho de que el Partido del Renacimiento Islámico (IPR, en sus siglas inglesas) se haya convertido en el líder de la oposición en Tayikistán desde comienzos de los noventa. En Uzbekistán, algunos líderes islámicos intentaron promocionar a sus candidatos durante las elecciones presidenciales en diciembre de 1991. A comienzos de los noventa, la actividad política era impresionante: entre 1990 y 1993, diferentes organizaciones políticas islámicas abandonaron la clandestinidad en forma de grupúsculos divididos y descoordinados que se autodenominaban “luchadores por la fe” o muyahiddines. No obstante, se asentaron como grupos políticos bastante organizados en muchos lugares de la zona, demostrando su capacidad para cuestionar los posicionamientos de la elite gobernante en las repúblicas centroasiáticas. Como nuevo fenómeno político, la actividad política islámica planteó una serie de preguntas. La cuestión más crucial podría dividirse en tres partes: Primera, ¿qué lugar ocupan los grupos políticos islámicos en la vida pública de las repúblicas centroasiáticas, y cuál es la previsión de aumento de su participación política? Segunda, ¿cuáles son sus opiniones sobre el proceso político, su grado de radicalismo, y cuáles son las expectativas respecto a su relación con las actuales instituciones del Estado? Tercera, ¿cuál es su estructura organizativa y la geografía de sus actividades? En este artículo, primero se analizarán algunas características de la relación entre el Islam y las instituciones del Estado a lo largo de la historia, así como las características de la actividad política de los movimientos y organizaciones con orientación islámica en la zona de Asia Central. Segundo, se analizará la estructura y la composición organizativa de los grupos políticos islámicos, así como la geografía de su actividad. Tercero, se examinarán las propuestas políticas de estas organizaciones y las opiniones de sus líderes. Cuarto, se evaluarán las características de las relaciones de los grupos islámicos con las actuales instituciones del Estado, y los rasgos de la política de los gobiernos de Asia Central hacia las organizaciones islámicas durante los años noventa. Para terminar, se evalúan las perspectivas de desarrollo y varios escenarios de participación de las organizaciones islámicas en la vida social y política de estos países.
Históricamente, Asia Central ha sido un punto clave en la interacción entre las antiguas civilizaciones asentadas en Oriente Medio y los pueblos nómadas del interior de Asia. El último milenio ha sido testigo de la penetración de tribus turcas y mongolas en la extensa área entre el Macizo de Altai y los mares Caspio y Negro. El proceso fue acompañado por una estrecha relación entre la cultura persa y sus fuertes tradiciones de Estado, por un lado, y la democracia tribal turca y sus organizaciones sociales, por el otro. Durante siglos, estas relaciones han estado básicamente determinadas por un factor geográfico. La moderna región de Asia Central estaba separada de sus vecinos del sur por las grandes cadenas montañosas de Tian Shan, Pamir y Kopetdag. Los ríos, que iniciaban sus largos cursos en las montañas, daban vida a numerosos oasis y ciudades que se extendían de este a oeste. Durante mucho tiempo, la región fue conocida como Transoxiana [3] o Maveranahr y más tarde fue llamada Turkestán. La economía de la región prosperó gracias a una ruta comercial que unía Europa con China. La Gran Ruta de la Seda fue la principal fuente de prosperidad para las dinastías gobernantes locales. Además, nuevas ideas viajaron entre Oriente y Occidente con los comerciantes. Los librepensadores locales las usaron como base para sus increíbles descubrimientos que contribuyeron de un modo significativo en el desarrollo de las civilizaciones de Oriente Medio y el sur de Asia. En conjunto, los siguientes factores
predeterminaron algunas características del desarrollo político
de Asia Central en la época moderna: - La historia de las relaciones entre el Estado y las instituciones religiosas. Parece difícil combinar en
una sola sección el análisis de la historia política
de la zona con la historia del desarrollo de las instituciones políticas.
Sin embargo, un breve inciso en la historia y el análisis de algunos
hitos sociales y políticos importantes nos ayudará a comprender
mejor el desarrollo político moderno en las repúblicas de
Asia Central. Los primeros musulmanes que aparecieron
en Asia Central fueron los árabes, a mediados del siglo VII, quienes
llevaron las enseñanzas islámicas a la región. A pesar
de la penetración gradual de las tribus turcas paganas en los siglos
IX y X, y de la devastadora invasión del El avance del Imperio ruso en Asia central y su anexión de la mayor parte de la región cambiaron el sistema de administración territorial y la organización política de la sociedad. Durante el periodo inicial de gobierno imperial (1860-1890), las nuevas autoridades se enfrentaron a múltiples motines en la zona. Para resolver el problema, más tarde se introdujo un cambio en la política imperial que modificó sustancialmente las actitudes rusas hacia las élites políticas, religiosas e intelectuales de Asia Central. El gobierno trató de integrar a los representantes más liberales de la élite política local y del clero musulmán en el sistema administrativo estatal ruso. Se concedieron algunos escaños en el parlamento ruso a los representantes de Turkestán (por ejemplo, en la tercera y cuarta duma, en 1907 [5] ). Además, el clero oficial de la región dio garantías a cambio de privilegios especiales. El régimen soviético,
que acabó con el imperio en 1917, no mantuvo una misma política
hacia el Islam y la civilización islámica durante toda la
época soviética. El régimen sólo pudo establecer
su control político sobre la región después de la guerra
civil de 1918-1922. Los comunistas, quienes tuvieron que combatir y eliminar
al movimiento basmachi
[6]
entre 1918 y 1926, también consideraron la integración
del clero musulmán y del sector más influyente de los intelectuales
liberales (yadidíes
[7]
o “modernistas”) en las estructuras políticas
y administrativas del Estado. Sin embargo, en la época del “gran
salto”, entre 1928 y 1937, el péndulo político osciló
para dar un giro a esta política, y los líderes del Kremlin
impulsaron una campaña antirreligiosa acompañada de duros
actos de terror contra todas las confesiones. No obstante, durante la siguiente
fase se planteó la reconstrucción del clero oficial en 1943,
bajo las siglas de la SADUM (la abreviatura rusa para). El prominente y
respetado ulema musulmán, Sheij Abdulmayid Babajan (1861-1957), fue
nombrado muftí (líder espiritual), lo que simbolizó
la legalización del clero oficial. De este modo, el gobierno soviético
regresó finalmente a la antigua tradición de mantener al clero
como una parte de las instituciones del Estado. Aunque hubo algunas campañas
antirreligiosas, nunca se volvieron a producir purgas contra el clero oficial. El sistema de gobierno y de administración, así como las fronteras territoriales de Asia Central, empezaron a diseñarse en sus líneas básicas entre los siglos XV y XVIII [8] . Durante esta época, los zhuses (clanes de una confederación tribal) de Kazajstán se fusionaron en inestables Estados nómadas, y janatos como el de Bujara, Jiva y Kokand resurgieron del caos de las guerras medievales. El imperio ruso chocó continuamente contra los zhuses y los janatos durante su expansión en la zona a mediados del siglo XIX. En 1867, después de la anexión por parte del imperio de una parte considerable de la región, el gobierno zarista decidió llevar a cabo allí su primera reforma territorial y administrativa. Las tierras recién anexionadas se convirtieron en parte del Gobierno General de Turkestán, el cual existió hasta 1917. Mientras tanto, los vasallos del emperador ruso, Jiva y Bujara, mantuvieron una independencia formal. El año 1917 fue testigo del final del imperio ruso. Sin embargo, el régimen comunista sólo pudo establecer el control completo sobre la zona varios años después, debido a la firme resistencia de la población local contra el nuevo régimen (conocida como movimiento basmachi ). Como parte de la modernización política de comienzos de los años veinte, entre 1924 y 1926 se modificó notablemente el mapa de Asia Central bajo la dirección de Stalin, y la zona fue subdividida en una unión de repúblicas. Las fronteras territoriales fueron modificadas ligeramente en 1936 y las áreas ocupadas por cada una de las cinco repúblicas centroasiáticas permanecieron sin cambios hasta la desintegración de la URSS. La división de la zona en naciones-estado fue artificial porque se produjo antes la creación de un sentimiento nacional, y porque no reflejaba completamente la realidad de la composición étnica de la región. Además, las circunstancias
en las que se alcanzó la independencia en 1991 contribuyeron de un
modo único en la formación de la nación-estado de
las repúblicas de Asia Central. Las repúblicas no alcanzaron
su independencia gracias a una larga lucha de liberación nacional
o a un movimiento político de masas, como sucedió en las repúblicas
bálticas, sino por un acontecimiento político. La antigua
élite nacional soviética se mantuvo en el poder, y ninguno
de los partidos políticos recién creados, incluidos los grupos
islámicos, fueron capaces de afirmar su predominio en el escenario
político. De este modo, la zona no se vio afectada por la actividad
de organizaciones políticas basadas en la liberación nacional
o en las doctrinas políticas islámicas, aunque hubo excepciones
durante el periodo de transición entre 1991 y1993, las cuales serán
analizadas en los siguientes apartados. Las diferencias entre los pueblos tradicionalmente sedentarios y nómadas de Asia Central se han mantenido constantes a lo largo de todo el periodo de su convivencia. En las zonas sedentarias, el Islam ha tenido una rica historia de más de mil años. El Islam no terminó de establecerse entre los pueblos nómadas de Asia Central hasta los siglos XVII y XVIII, y los sheijs y las ordenes sufíes (tarikats) jugaron un importante papel en la conversión de los nómadas al Islam. Un rasgo importante de la actividad de los sheijs sufíes fue su tolerancia hacia algunas tradiciones de los nómadas animistas y una actitud flexible a la hora de tratar con los nómadas en su vida diaria. Las enseñanzas sufíes se mezclaron profundamente con los hábitos y los rituales de las tribus locales, e incluso con las creencias preislámicas [9] . Esta es la razón por la cual
la tradición islámica en Asia Central se caracteriza
por una estructura muy heterogénea en muchos lugares de la zona. La
situación no cambió durante la época soviética.
Las áreas de los oasis y las antiguas ciudades (el valle de Fergana,
Samarcanda, Bujara, Jiva y otras) permanecieron como un firme baluarte del
Islam, incluso durante la época soviética. Entretanto, la situación
fue muy distinta en los amplios territorios de Karakalpakstan (los cuales
forman parte de Uzbekistán), Kazajstán, Kirguizistán
y Turkmenistán. Aquí, la tradición islámica no
era tan profunda, y la política comunista de desislamización
tuvo más éxito. Setenta años de poder soviético trajeron como resultado la ruptura de las tradiciones y la cultura políticas de la era pre-soviética en las repúblicas de Asia Central. De hecho, entre 1917 y 1919 surgieron numerosas organizaciones políticas en Asia Central –tales como Alash, Shura-i-Islamiya, Ulema o Turan –, la cuales fueron muy activas en esa época. Muchas de ellas se adhirieron a los valores islámicos tradicionales, y la literatura soviética a menudo las calificó como “panislamistas [10] ”. Hay un hecho del pensamiento político e intelectual de los años veinte en Asia Central que merece ser mencionado: el movimiento de los reformistas o yadidíes (modernistas). Sus ideas sobre la modernización de la sociedad islámica y su actividad para promover reformas en la educación, el pensamiento intelectual, etc, contribuyeron en gran medida al desarrollo de la vida intelectual y los cambios sociales en Asia Central durante el primer cuarto del siglo XX. Algunos de los yadidíes se unieron al llamado movimiento basmachi y combatieron contra el Ejército Rojo, pero otros, como por ejemplo el grupo Yosh Bujarolilar, se unieron a los gobiernos soviéticos de las repúblicas centroasiáticas. Faizullah Jodzhayev (1896-1938), que fue un influyente miembro del primer gobierno uzbeco, todavía es honrado en Uzbekistán como uno de los padres del Estado uzbeco moderno y como un destacado pensador. Sin embargo, casi todos los yadidíes desaparecieron en la década de los treinta, durante la gran purga de Stalin, y la mayoría de sus escritos han sido ocultados al público en archivos secretos. Aunque los grupos y organizaciones
políticas de comienzos del siglo XX dejaron un rico legado intelectual,
no han tenido Para concluir esta breve incursión en la historia política de Asia Central podríamos destacar varios factores de importancia. Durante mucho tiempo, la autoridades centrales –primero las del imperio ruso, y después las de la URSS– mantuvieron de forma arbitraria el equilibrio político en la zona. Aunque los habitantes de las repúblicas de Asia Central conservaron su identidad islámica durante la época soviética, nunca han tenido un poderoso y amplio movimiento nacional anticolonial. Quizá fue ésta una de las razones por las que los grupos de poder en Asia Central se han formado principalmente de acuerdo a lazos tribales y de clan. Las relaciones de clientelismo se fomentaron bastante, e incluso fueron capaces de rediseñarse bajo el sistema soviético. Otro punto es que debido a las particularidades de la formación de la nación y del Estado en la zona durante la época soviética, las organizaciones políticas islámicas no jugaron un papel importante como fuerza de movilización ni como entidades políticas independientes, excepto al comienzo del siglo XX. La tradición de actividad política de los partidos islámicos en la vida política e intelectual de las repúblicas prácticamente nunca ha sido establecida. Además, algunas tradiciones e ideas de comienzos del siglo XX no han sido conservadas ni desarrolladas hasta los años noventa. Finalmente, la historia de Asia Central
nos muestra que las repúblicas nunca se han desarrollado de un modo
homogéneo en relación a sus tradiciones políticas y
culturales. Las fronteras artificiales de las repúblicas de Asia Central
no sólo pusieron en contacto a diferentes grupos étnicos sino,
lo que es más importante, a diferentes tradiciones culturales y políticas,
tales como las diversas tradiciones nómadas y la cultura centenaria
de los musulmanes sedentarios. La aparición de grupos y organizaciones políticas islámicas en el escenario político de las repúblicas de Asia Central a finales de los ochenta y principios de los noventa fue un fenómeno novedoso en la vida pública de la región. Sin embargo, resulta difícil creer que fuera algo espontáneo e inesperado. De hecho, ya en los setenta y los ochenta existían todos los indicios de que las tradiciones y las prácticas islámicas no sólo se habían conservado durante la época soviética, sino que mantenían su influencia en la sociedad, habiéndose adaptado a las nuevas situaciones de la vida diaria dentro del sistema soviético [11] . En los sesenta y los setenta, oficialmente había un número limitado de mezquitas y madrazas activas en Asia Central, las cuales estaban bajo el control de la administración soviética a través de la SADUM. La Junta de Religiosos Musulmanes de Asia Central representaba al llamado “clero oficial”. Varias fuentes oficiales de la época soviética indicaban que había entre cien y doscientas mezquitas en la región. Sin embargo, los musulmanes de Asia Central continuaban manteniendo las más importantes tradiciones y prácticas islámicas en su vida diaria y en los acontecimientos más destacados de su vida familiar y comunitaria, tales como bodas y nacimientos. Había una gran demanda de clérigos musulmanes que llevarían a cabo para la gente los rituales islámicos importantes. Existía una amplia red de mezquitas y clérigos musulmanes no registrados (a menudo sufíes o ishans [12] ), mantenidos y financiados por las comunidades locales (mahallya), los cuales nunca fueron controlados por los oficiales del Estado designados. Esto en principio favoreció la formación de un influyente grupo de mullahs (clero islámico) no oficiales, quienes jugaron un importante papel en la vida comunitaria, pero que nunca participaron activa y abiertamente en la vida pública ni en política. La situación cambió de forma notable a finales de los setenta y principios de los ochenta. Los cambios se produjeron por varias e importantes razones. Una de ellas fue la relativa liberalización del régimen político en la URSS en los años setenta y la menor participación de los lideres del Kremlin en los asuntos internos de la región a cambio de la lealtad política de los líderes de las repúblicas de Asia Central. Otra razón importante fue la influencia de la revolución islámica de Irán y de la guerra de Afganistán. Ambos acontecimientos contribuyeron de forma clara al crecimiento de los sentimientos nacionales y religiosos entre la población de Asia Central. La tercera razón fue una lógica sustitución de la generación más antigua de clérigos musulmanes, quienes habían sido tolerantes con el régimen existente, naturalmente por una nueva y enérgica generación de clérigos musulmanes no oficiales, más radicales y activos.
En conjunto, la actividad del clero no oficial en los años setenta y principios de los ochenta, incluía normalmente la práctica de los ritos islámicos más importantes, y el estudio y la enseñanza de la lengua árabe, del Corán y de los principios de la Sharia. Sus representantes mantenían unas estrechas relaciones entre ellos y a veces con el clero oficial, y por lo general se abstenían de participar en la actividad política. En los ochenta, sin embargo, el grupo de jóvenes, entusiastas y enérgicos activistas hicieron oír su voz en toda la región. Comenzaron a implicarse seriamente en política y criticaron con acidez el régimen existente y su política. Sin embargo, su actividad seguía siendo clandestina y no intervenían abierta y directamente en la vida pública de la región. Uno de los acontecimientos clave que puso de manifiesto los cambios en curso fue una manifestación masiva no autorizada frente a la oficinas de los muftíes de Tashkent en 1989. Un numeroso grupo de manifestantes se reunió frente a la oficina y exigió la dimisión del muftí Sahmasuddin Bobojan –que ocupaba el puesto desde 1982–, acusado de carecer de iniciativa para defender los intereses de los creyentes, de corrupción y de mala conducta. Presionado por esta manifestación no autorizada, el muftí dimitió y en marzo de 1989 el nuevo muftí de treinta y siete años de edad, Mohammad Sadiq Mohammad Yusuf, fue nombrado al frente de la SADUM. Este acontecimiento sin duda simbolizó
un importante cambio político, ya que por primera vez en muchas décadas
de historia soviética, el Islam político demostraba su poder
abierta y claramente en la vida pública de la región. NOTAS.- [1] “Political Islam in Central Asia: Leaving Political Scene or Gathering Momentum”, en International Journal of Central Asian Studies nº 3, 1998. [2] Rafis Abazov es profesor adjunto en el Harriman Institute / School of International and Public Affairs de la Universidad de Columbia. Ha sido miembro del cuerpo docente de esta universidad desde 2003 y ha escrito cinco libros y una serie de publicaciones sobre el desarrollo económico y político en la antigua Unión Soviética. (Nota de la Redacción). [3] Es decir, más allá del río Oxus, actualmente llamado Amu Daria. (Nota de la Redacción). [4] Para más información sobre las ordenes sufíes en Asia Central, véase Olivier Roy, “Asia Central”, en Las sendas de Allah , Edicions Bellaterra, Barcelona, 1997, págs 365-369. (Nota de la Redacción). [5] En este sentido, el imperio ruso fue único, pues ni el imperio británico ni la administración colonial francesa permitieron que los representantes de sus colonias fueran elegidos en sus parlamentos. [6] La revuelta basmachi fue un movimiento de resistencia islámico contra el imperio zarista, y más tarde contra la ocupación soviética. Las fuentes soviéticas lo retratan como una revuelta de musulmanes radicales, junto con matones comunes y agitadores de masas. A los primeros rebeldes se los llamó basmachi o “bandidos”, con una evidente intención peyorativa. Otros historiadores afirman que muchos eran simples campesinos y nómadas que se oponían al imperialismo cultural de Rusia, y por supuesto, a la dura política soviética y a las incautaciones de comida y víveres por parte del ejército soviético, que había continuado con la colonización política y militar iniciada por el régimen zarista. Por todo ello, debemos pensar que el Islam tradicional y el pan-turquismo fueron los componentes más importantes del movimiento, aunque algunos delincuentes comunes también estuviesen presentes. (Nota de la Redacción). [7] La expresión proviene del vocablo árabe yadîd , que significa nuevo. (Nota de la Redacción). [8] Sandjar Asfandiyarov, Historiya Kazakhstana, (S Drevneishikh Vremyon) The History of Kazakhstan (From Ancient Times) , Alma-Ata; Kazak Universiti, 1993. [9] V. N. Basilov, “Honorable Groups in Traditional Turkmenistan Society”, en Islam in Tribal Societites , Hurt, Londres, 1984. [10] Para una típica valoración hecha en la época soviética, véase History of Kirguiz SSR, V. 3, Frunze, 1986. [11] A. Malashenko, “80-ye: Novyi Politicheskii Start Islama?” (Los años ochenta: ¿un nuevo comienzo político del Islam?), en Vostok/Oriens 5, 1991, págs. 52-63. [12 ] Ishan es la expresión local para designar a los sufíes. (Nota de la Redacción). [13] Para saber más sobre el pensamiento de estos autores, véase Tariq Ramadan, El reformismo musulmán , Edicions Belaterra, Barcelona, 2000; Redacción Alif Nûn, “ El reformismo musulmán: los Hermanos Musulmanes a través del pensamiento político de Sayyid Qutb ”, en revista Alif Nûn nº 39, junio de 2006; Xavier Ternisien, Los Hermanos Musulmanes , Edicions Bellaterra, Barcelona, 2007; A Portada |
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