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Estimados
lectores:
Muchos especialistas
afirman que el sufismo alcanzó su mayor apogeo entre los siglos XI
y XIII d.C., y que este florecimiento espiritual se produjo con mayor intensidad
en los dos extremos de los territorios centrales del Islam medieval: Irán
y al-Andalus. Los pueblos de cultura y lengua persa son herederos de una civilización
milenaria que, con la llegada del Islam en el siglo VII d.C., creó
una síntesis original que ha aportado a la historia islámica
y universal algunos de los más grandes hombres de espíritu.
De igual modo, cuando el Islam llegó a la Península Ibérica
en el siglo VII también se encontró con una civilización
que desde hacía más de mil años había ido incorporando
elementos de todos los pueblos que hicieron escala en tierras hispanas: íberos,
celtas, griegos, romanos, visigodos...La civilización andalusí
fue, por tanto, fruto de ese genio hispano, el cual se alimentó de
los principios religiosos y morales del Islam.
En el presente
número de Alif-Nûn nos centramos en dos sufíes que fueron
hijos de la cultura andalusí y de la persa, respectivamente. En el
primer artículo se analiza la doctrina espiritual del amor divino
según Ibn ‘Arabî, nacido en Murcia y considerado por muchos
como el más grande de los maestros espirituales del Islam. El segundo
artículo nos traslada al entorno de la cultura persa y turca, al otro
extremo del mundo islámico, centrándose en la persona de Yalal
al-Din Rumi, así como en su legado espiritual en todo este área
de Asia Occidental y Central.
Sin abandonar Asia Central,
los dos últimos artículos de este mes nos adentran en la compleja
realidad de esta zona. Uno de ellos es un estudio sociológico e histórico
sobre la presencia del Islam en Asia Central y su protagonismo en la vida
política de la región. Para terminar, el último texto
relata un delicioso viaje por el extenso territorio del Turquestán,
reflejando la vida cotidiana de sus gentes y la hermosura de sus legendarias
ciudades.
La Dirección.
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“Por Dios, que
siento tanto amor que parece como si los cielos pudieran partirse en dos,
las estrellas caer y las montañas huir, si yo los obligara a cargar
con él. Tal es mi experiencia del amor”. Si atribuyera esta cita a
Rûmî o a Ruzbehân Baqlî nadie se sorprendería:
ambos son reconocidos unánimemente como los más ilustres representantes
de la “senda del amor”, que es el corazón de la tradición mística
del Islam. Pero este lamento emitido por un corazón inflamado está
en las Futûhât , el trabajo cuyo “tono impasible y helado” denuncia
Massignon . Massignon había leído todo esto; sin duda conocía
este pasaje, pero incluso si se detuvo en él durante unos momentos,
probablemente no vio nada más que un simple recurso literario. Para
él, Ibn ‘Arabî sólo era un árido y arrogante demagogo,
y nada pudo convencerlo de que revisara esta opinión, la cual mantuvo
desde su juventud. Lo cierto es que el autor de los Fusûs
también lo es del Turyumân al-ashwâq ; ¿pero es
esta colección de poemas algo más que una excepción en
la árida extensión de un gigantesco corpus de abstracciones?
Corbin se esforzó por demostrar que no era así en absoluto.
¿Se entendió su mensaje? En cualquier caso, se puede ver que
en trabajos recientes siempre se presenta a Ibn ‘Arabî como el representante
de una especie de misticismo especulativo dentro del Islam, en contraste con
la clase de misticismo representado brillantemente por Rûmî. Uno
de sus traductores, de quien podría esperarse que estuviera mejor informado,
lo acuso recientemente de “imperialismo metafísico”. Un excelente
investigador americano, William Chittick, ha dedicado dos documentadas monografías
a Rûmî y a Ibn ‘Arabî, respectivamente. Resulta significativo
que la primera se titule The Sufi Path of Love (“La senda sufí del
amor”), y la segunda The Sufi Path of Knowledge (“La senda sufí del
conocimiento”).
Sin negar que hay considerables diferencias de énfasis entre el Masnawî
y las Futûhât, podemos ver en ellas el reflejo de controversias
históricas que no son extrañas al mundo del Cristianismo latino:
¿Qué facultad juega el papel más importante en el itinerarium
in deum (camino hacia Dios)? ¿La voluntad, de la cual proviene el amor,
o el intelecto, del cual proviene el conocimiento?
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Venerado en todo
el mundo islámico, Rumi también es, por supuesto, una destacada
figura espiritual para los musulmanes. Las fuentes de información están
repletas de historias milagrosas, pero la simple realidad ya es bastante
impresionante. Mawlana es a la vez un sabio, un loco de amor y un poeta de
enorme poder y virtuosismo. En Turquía, Egipto y otros lugares del
Cercano Oriente, la Orden Mevlevi –cuyas normas y organización fueron
en gran parte establecidas por Sultán Valad– continuó prosperando
durante siglos, y fue gradualmente asimilada por la cultura turca . Los mevlevis
fueron especialmente influyentes en la Turquía otomana; muchos hombres
de Estado importantes, ulemas y hombres de letras pertenecieron a la Orden.
En algunas mezquitas, los mevlevis eran contratados para recitar el Masnawi
en beneficio de piadosos musulmanes fallecidos que habían entregado
fondos con este propósito. Los mevlevis llegaron a ser conocidos en
Europa como los Derviches Giróvagos, permitiéndose a los turistas
acudir a ciertas celebraciones mevlevis para presenciar el sema ritual (recuerdo
de Dios a través de la música) . Atatürk prohibió
las hermandades sufíes en la República de Turquía, y
aunque el tekke y la tumba de Mawlana en Konya se reabrieron pronto
como “Museo de Mevlana”, la propia Orden fue conducida a las catacumbas, para
ser popularizada hacia finales del siglo XX por Suleyman Hayati Dede, quien
inició a muchos occidentales . Pasaron varias décadas antes
de que el sema volviera a representarse en público, esta vez por grupos
profesionales de gira para dar publicidad al turismo en Konya. De cualquier
modo, la ceremonia nunca ha dejado de conmover a los espectadores.
En las tierras de lengua y cultura persas, el Masnawi es querido y venerado
y, como ocurre con otras obras maestras de la poesía, un gran número
de gente normal y corriente lo ha estudiado y todavía lo estudia, manteniendo
la tradición de aprender de memoria algunos fragmentos . El Diwan
fue casi siempre un asunto de los derviches, quienes lo cantaban durante
sus sesiones de sema, hasta que en los tiempos modernos se integró
finalmente en el mundo de los eruditos en literatura persa. No obstante, lo
más apreciado entre los musulmanes es, sobre todo, la sabiduría
de las enseñanzas de Rumi. Sana’i y ‘Attar, sus predecesores entre
los poetas sufíes persas con vocación didáctica, fueron
gigantes . Sin embargo, ninguno rivalizó con Rumi en cuanto a cercanía
y atractivo universal. En el siguiente apartado repasaremos algunos fragmentos
de sus escritos
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El desarrollo
político de las repúblicas centroasiáticas en la era
post-soviética es un complejo puzzle debido a múltiples razones.
Existen muchos factores internos y externos que hacen de la zona un lugar
muy inestable. La grave crisis económica de los noventa empobreció
a toda la población de las repúblicas centroasiáticas.
El crecimiento del nacionalismo radical, el severo fundamentalismo religioso,
en ocasiones intransigente, y la competencia entre los intereses de clan y
los personales, han destruido el equilibrio político existente durante
la era soviética. Además, la región, que es dos veces
más grande que Europa occidental y está situada en un área
geopolítica clave del continente euroasiático, experimentó
una dolorosa transición, durante la cual aumentó el desempleo,
cayó el nivel de vida y creció la corrupción.
Entre los muchos
factores que sin duda marcaron el desarrollo político de la región
centroasiática, muchos investigadores hacen un especial hincapié
en el factor islámico. El regreso a las raíces de la civilización
nacional puede observarse fácilmente en cualquier lugar de Asia Central.
Se habla cada vez más sobre los valores culturales y morales del Islam
y sobre la necesidad de fortalecer la identidad islámica propia en
la sociedad. Estos cambios en curso se manifiestan en la construcción
masiva de mezquitas (sólo en Kazajstán, el número de
mezquitas ha pasado de 64 en 1991 a 5.000 en 1997) y en la apertura de numerosas
escuelas islámicas o madrazas. Además, el fortalecimiento de
los valores religiosos islámicos en la conciencia pública y
en el subconsciente de la nación, así como en la orientación
política de la sociedad, ha venido acompañado del intento de
algunos grupos islámicos de entrar en el proceso político y
en la lucha por el poder en la región.
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Uzbekistán es, quizás,
el país más áspero para visitar en toda la Ruta de la
Seda, pero es también su corazón monumental. En él se
encuentran las tres ciudades legendarias de Samarcanda, Bujara y Jiva. A pesar
de lo mucho que el mundo ha cambiado en los últimos años, este
país apenas empieza a desperezarse del letargo soviético, y
eso lo paga el visitante con controles policiales y sobredosis de burocracia.
La compensación se halla en esas tres urbes, que son la joya de la
gran ruta comercial de la historia, la que enlazaba Roma con Xian. Ellas marcaron
también el apogeo del Islam en el centro de Asia. He escogido el tren
para recorrer el venerable itinerario. El convoy, que parte de Moscú
con destino a Tashkent, atraviesa en Uzbekistán campos feraces, con
frutales y extensiones de algodón, de un verde intenso o blancos. El
régimen soviético consiguió reverdecer el desierto, pero
a costa de desecar los dos grandes ríos del país.
¡Por fin Samarcanda,
la más altisonante de las ciudades de Oriente! Apenas tocar tierra
pregunto por el Registán, el glorioso conjunto arquitectónico.
¿Cómo es posible que uno de los monumentos más antiguos
de la ciudad quede junto a una gran avenida recta y no tenga ningún
edificio al lado? Los soviéticos hicieron de las suyas arrasando entera
la ciudad vieja y dejando sólo las casas emblemáticas. También
levantaron una fuente ridícula delante del conjunto, y unas gradas.
Avanzo para que tales excrecencias me queden a la espalda y me siento para
contemplar el arenal (registán), que da cuerpo a la leyenda de Samarcanda.
¡Qué bella es! Para ver espectáculos así vale la
pena hacer miles de kilómetros. En este punto se situó en otro
tiempo el bazar, y en el lado norte, un caravansar; qué diferente debía
de ser entonces, con los estudiantes de las tres escuelas coránicas
dando vida a las piedras, y los mercaderes negociando...Los afortunados viajeros
que visitaron este lugar antes de la revolución rusa lo describen como
uno de los puntos más llenos de vida de Asia .
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las diferentes actividades culturales
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Soy el siervo de la pasión y el siervo del Amado.
El fuego de la pasión abrasa mi corazón
y el Uno al que yo amo está en mi recuerdo.
La pasión se ha apoderado de las riendas de mi corazón
y dondequiera que dirija mi mirada
la pasión está frente a mí.
_Ibn 'Arabî.
Diwân al-ma'ârif.
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