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EL ISLAM EN LOS BALCANES
Y EL ESTADO YUGOSLAVO [1] M. Ali Kettani [2] Yugoslavia –que significa
tierra de los eslavos del sur– se estableció como Estado después
de la Primera Guerra Mundial, En la formación del Estado yugoslavo tras la Primera Guerra Mundial, el rey de Servia se convierte en rey del nuevo Estado, y su capital, Belgrado, se transforma en capital para todos los demás pueblos, pasando los servios a detentar un poder arrollador en el gobierno. Durante la Segunda Guerra Mundial, cientos de miles de ciudadanos del Estado yugoslavo perecieron en guerras interétnicas, fundamentadas sobre una u otra ideología [3] . El fin de la Segunda Guerra Mundial contempló la subida al poder del mariscal Tito, quien desarrolla un nuevo modelo de socialismo. Como defensor a ultranza de la consolidación de un Estado yugoslavo, Tito, de origen croata, ambiciona una “Yugoslavia unida”, controlando los diferentes nacionalismos, especialmente el servio en el sur y el croata en el norte. Bajo su mandato se constituye el Estado yugoslavo en una federación de repúblicas, una por cada nación eslava: Eslovenia y Croacia en el norte; Servia, Macedonia y Montenegro en el sur. La nacionalidad macedonia fue así establecida, siendo los macedonios de religión cristiano ortodoxa en su mayoría, y hablando una lengua propia entre el servio y el búlgaro. El sexto Estado de la federación, Bosnia-Herzegovina, fue creado para equilibrar la competencia entre Croacia y Servia. Bosnia-Herzegovina formó parte de la administración osmanlí hasta 1878, siendo conquistada por el Imperio austro-húngaro. En torno al 50% de la población son musulmanes bosnios (eslavos), mientras que cerca del 20% son católicos croatas y un 30% ortodoxos servios. De hecho, las lenguas croata y servia son casi idénticas, con la diferencia formal de que el servio se escribe en alfabeto cirílico y el croata, sin embargo, con grafía latina. Los musulmanes bosnios hablan la misma lengua servocroata, pero ellos la escribieron en alfabeto árabe y la denominaron bosnio. Al mismo tiempo que el Estado yugoslavo era establecido, son forzados a cambiar su grafía árabe por la latina, llegando a identificarse con el croata [4] . Servios y croatas exigieron que los musulmanes se integrasen en sus distintas nacionalidades; no obstante, ellos se resistieron a identificarse con servios o croatas y lucharon por mantener su propia personalidad bosnia. El gobierno de Tito estableció el Estado federal de Bosnia-Herzegovina, y de este modo se salvaron de entregar su territorio a Servia o Croacia. Sin embargo, el gobierno sólo reconoció una “identidad musulmana” para los musulmanes bosnios, en vez de una nacionalidad bosnia [5] . El Estado federal de Servia se organizó incluyendo dos territorios de etnias no eslavas a sus márgenes. Estas fueron organizadas en dos autonomías regionales, dentro del Estado federal servio: Kosovo y Vojvodina. En 1988, Vojvodina tenía una población de dos millones de personas, de las cuales alrededor de un millón cien mil (55%) eran servios [6] . Las otras son en su mayoría etnias húngaras, croatas, eslovacas, rumanas y otras etnias minoritarias. La población de Kosovo es casi en su totalidad musulmana y étnicamente albanesa. Su población total es de un millón novecientas mil personas, el 90% musulmanes de etnia albanesa y el 10% servios y montenegrinos (cristianos ortodoxos) [7] . De esta forma, Servia se convertía en el único Estado federal que incluía autonomías regionales.
La población musulmana está aumentando en número y porcentaje, creciendo más rápidamente los albaneses que los bosnios. También hay varios miles de musulmanes que se identifican a sí mismos como croatas, servios, macedonios, circasianos... Los musulmanes yugoslavos de origen bosnio y los albaneses de Kosovo fueron la vanguardia de la administración yugoslava desde la formación de la República. Por ejemplo, el presidente del Estado yugoslavo, Raif Dizdarevic, un musulmán de Bosnia-Herzegovina. Los sucesos nacionalistas albaneses en Kosovo provocaron asimismo el despertar del nacionalismo servio. No olvidemos que Kosovo es la zona más deprimida de la Federación yugoslava. La población de Kosovo ha emigrado en gran número hacia el resto del Estado y al oeste de Europa, por la escasez de trabajo en su propia tierra. Kosovo es considerado por los ultranacionalistas servios como el lugar de nacimiento de su nación [8] . La etnia albanesa lo considera su tierra, y no entienden porqué han de permanecer dentro de Servia, pues forman el noventa por ciento de la población del territorio. La emigración de Kosovo ha sido explicada de modo diverso por los distintos grupos étnicos. Los albaneses aducen que los emigrados fuera de Kosovo los son por razones económicas. Los servios reclaman que ellos y los montenegrinos están siendo empujados fuera de Kosovo por la etnia albanesa, a través de sucesivas persecuciones.
Para ejecutar su plan de dominar Kosovo, primero puso los medios de comunicación bajo su control, llevando a cabo una campaña de propaganda para movilizar a los servios. Milosevic alentó a miles de servios a tomar las calles de Kosovo, multiplicándose las manifestaciones en Servia e incluso en Vojvodina. Muchos pueblos servios de la región crearon grupos de vigilantes armados. En septiembre de 1986, el ejército mostró su fuerza en Kosovo con ejercicios y maniobras. El primer ministro yugoslavo, Franco Mikulic, en un discurso ante fuerzas paramilitares de la Federación, en Prístina, les arengó diciendo que eran enviados para reforzar a la policía local y “proteger a las minorías servia y montenegrina de los nacionalistas albaneses”. Durante ese mes la policía irrumpe en veintidós localidades de Kosovo y más de trescientos policías federales son enviados para ampliar las fuerzas ya existentes. El ministro de Interior yugoslavo Drovoslav Culafic se dirigió a ellos diciendo: “vuestro deber es ayudar a la policía local de Kosovo en el mantenimiento de la paz, orden y protección de los ciudadanos, particularmente servios y montenegrinos.” El veintiocho del mismo mes, en una de las mayores redadas en Kosovo, la policía arrestó a cuarenta y dos musulmanes de etnia albanesa, acusados de pertenecer a una organización clandestina que conspiraba para derribar el gobierno comunista yugoslavo. Las provocaciones continuaron en otras ciudades, atacando a los medios de comunicación, a los albaneses de Kosovo y a sus representantes, como en Belgrado, donde un grupo de trabajadores albaneses de la construcción fueron amenazados y golpeados por servios; o en Montenegro, donde incluso fueron destruidos medios de trasporte. Todas estas movilizaciones se organizaron
bajo los auspicios del Partido Comunista Servio, encabezado por el extremista
servio Eventualmente, en marzo de 1989, Vojvodina y Kosovo perdieron su autonomía con respecto a Servia. En Kosovo, esto fue seguido por demostraciones y choques –en los cuales veinticuatro musulmanes fueron asesinados–, recuerdo de aquellos días de 1981. De este modo, una vez más, musulmanes albaneses fueron inmolados en la brutal pira del nacional-estatalismo servio. Desde marzo de 1989, Kosovo permaneció sometido bajo un riguroso control militar, poniendo en prisión a cientos de musulmanes, mientras que otros fueron enviados a campos de internamiento forzado en el mismo Kosovo y en Servia (cerca de Nis). El Comité Central de la Liga Comunista se reunió en octubre de 1989 pero no fue capaz de hallar una solución al problema de las etnias y a la economía en crisis –21.000 millones de dólares de deuda externa y 217% de inflación anual en 1989–. El resultado de la reunión fue, sin embargo, interponer un obstáculo a las inadmisibles ambiciones servias. Si los servios insisten en tener más influencia en la Federación, la supervivencia del Estado yugoslavo estará amenazada. El ejército pudo haber intervenido para guardar el equilibrio y establecer a un nuevo Tito; sin embargo, pensó que los modernos tiempos de Europa no pueden tolerar un régimen absolutista. Un general servio pudo haber intervenido
para imponer los criterios de Milosevic. En este caso, la ruptura del Estado
yugoslavo en una administración democrática al norte (Eslovenia,
Croacia y Bosnia-Herzegovina) y una dictadura en el sur bajo hegemonía
servia (ambas regiones autónomas y Montenegro), podría haber
conducido a un grave riesgo de que los militares hubieran tomado partido
por las diferentes nacionalidades, y provocado una guerra civil. NOTAS.- [1] Extracto del artículo publicado en 1990 en la revista lamalif nº 2, 1990. (Nota de la Redacción). [2] El Dr. M. Ali Kettani, (Fez, Marruecos, 1941-Córdoba, España, 2001) fue Director del Instituto de Ciencias de Rabat y de la Universidad Islámica Averroes de Córdoba. Véanse también sus artículos titulados “ Musulmanes en sociedades no islámicas: retos y oportunidades ”, en revista Alif Nûn nº 44 (diciembre de 2006) y “ Lengua y literatura aljamiadas ”, en revista Alif Nûn nº 52 (septiembre de 2007). (Nota de la Redacción). [3] Croatas y bosnios se aliaron en su mayor parte con los nazis, mientras que servios y montenegrinos lo hicieron con los soviéticos. (Nota de la Redacción). [4] Se trata de un caso similar al del turco, que adoptó el alfabeto latino con la instauración de la moderna República de Turquía en 1923. (Nota de la Redacción). [5] “Un caso especial de gestión del pluralismo cultural por parte del Estado autoritario se halla en la teoría soviética de las nacionalidades. Hemos de señalar aquí la reticencia de los Estados socialistas modelados según el esquema soviético a garantizar a las comunidades un estatus basado en su afiliación religiosa. [...]. El Islam en sí había de ser gestionado mediante la creación de una jerarquía musulmana oficial y ávida de seguir al Estado, que en pago de limitados favores exigía que no se hiciesen demandas desagradables.” Crawford Young, “ Musulmanes en minoría: la perspectiva de un forastero ”, en revista Alif Nûn nº 30, septiembre de 2005. (Nota de la Redacción). [6] Según la oficina estadística de la República de Servia, los datos a comienzos de 2003 arrojaban una población de unos dos millones de personas, de la cual el 65% es servia. (Nota de la Redacción). [7] Según las estimaciones más recientes de la ONU, la población de Kosovo en 2002 era de dos millones trescientas mil personas, de las cuales el 88% es de etnia albanesa, y el 8% servia. (Nota de la Redacción). [8] El autor se refiere a la batalla de Kosovo de 1389, en la que tropas comandadas por el príncipe Lazar, el gobernador regional más fuerte de Servia en ese momento, mataron al sultán turco Murad I. A pesar de todo, las tropas servias sufrieron una derrota final que supuso el asentimiento definitivo de los otomanos en la Península Balcánica y marcó un antes y un después en la conciencia nacional del pueblo servio. (Nota de la Redacción). A Portada |
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