Publicidad
|
@ Suscríbete
a ALIF NÛN
|
|
|
|
|
|
Estimados
lectores:
Desde comienzos
del siglo XIX hasta la actualidad, el mundo islámico en general
y el árabe en particular han asistido a una de las mayores transformaciones
de su historia. El impacto que significó la colonización
europea puso en contacto a millones de árabes y musulmanes con una
nueva realidad que supuso un desafío para sus creencias y costumbres
tradicionales. Esta nueva situación generó una respuesta
en el terreno religioso, cultural, político y económico por
parte de los pueblos colonizados, que trataremos de analizar a través
de los artículos publicados en el número de este mes. El
primero de ellos relata brevemente el avance y colonización europeos
en los distintos territorios islámicos a lo largo del siglo XIX
y plantea los retos y contradicciones en el terreno político y sociológico
que generó esta nueva situación entre los pueblos musulmanes.
El segundo artículo analiza esta misma respuesta a nivel cultural,
centrándose en el fenómeno llamado al-nahda, a partir del
cual se renovaron todas las formas artísticas en el mundo árabe.
Sin abandonar el terreno artístico, el siguiente artículo
es la segunda parte del publicado en el número anterior, donde se
estudia en detalle la profunda influencia que la moderna literatura occidental
ha tenido entre los autores árabes, y el original resultado que se
ha producido a partir de estas enriquecedoras influencias. Para terminar,
el último de los artículos regresa al ámbito religioso
y sociológico para estudiar el conflicto entre Occidente y el mundo
islámico, haciendo un repaso de las diferentes fases por las que
ha atravesado la relación entre ambos mundos.
La Dirección.
|
|
|
En los siglos XIX y XX los musulmanes
experimentaron una serie de desastres. La lenta erosión del poder
en los límites fronterizos de su mundo durante el siglo XVIII se trocó
en una decadencia galopante tan pronto como el imperialismo europeo envolvió
a su comunidad. Ello trajo consigo todo un rosario de amenazas al corazón
mismo de la civilización islámica: misioneros cristianos,
filosofías seglares, la doctrina racionalista y una visión
puramente terrena del progreso, todo ello apoyado por una prosperidad y por
un poder materiales sin precedentes. Los musulmanes no estaban preparados
para dar la respuesta adecuada. Los mismos movimientos revitalizadores,
producto de la nueva savia que surgió a lo largo del mundo muslímico
desde mediados del siglo XVIII, sólo podían ofrecer una resistencia
temporal e insignificante. Aún así, su nuevo espíritu
y sus ideas proporcionaron alguna base duradera a las respuestas musulmanas;
lo cual tuvo su importancia, porque los procesos desencadenados por Europa
fueron lo bastante poderosos como para hacer que los islámicos marchasen
a su ritmo, como empezaban a hacerlo todos los seres humanos.
|
|
El término nahda procede de la raíz árabe n-h-d, cuyo
campo semántico hace referencia a la idea de levantarse o incorporarse
con una actitud activa y con disposición para hacer algo; connotación
ésta que puede encontrarse de un modo explícito en la definición
que el diccionario Lisan al-arab aporta sobre esta palabra: al-nahda
implica “poder y fuerza” (al-taqa wa-l-quwwa). El sustantivo nahda ha sido
traducido muy a menudo a las diversas lenguas europeas como “renacimiento”,
lo cual, aunque con ciertas reservas, puede aceptarse siempre que no se
confunda, ni en sus contenidos ni en sus objetivos, con el movimiento europeo
del mismo nombre que durante el siglo XVI buscó la recuperación
de la herencia del mundo clásico grecorromano. El otro vocablo castellano
que quizás mejor se ajusta al termino árabe nahda es “despertar”.
|
|
|
Ahora creo
que los árabes respondieron tan apasionadamente a The Wasteland
porque ellos también sufrieron una trágica experiencia colectiva,
no sólo en la Segunda Guerra Mundial, sino también, y en mayor
medida, con la debacle palestina y sus secuelas. The Wasteland y sus consecuencias
parecían encajar con esto último de un modo extraño:
Todo un orden de cosas se había derrumbado y el asunto de la estéril
“tierra cuarteada” sedienta de lluvia parecía repetirse más
que ningún otro. Hasta finales de los años cincuenta este
tema nunca abandonó del todo a aquellos de nuestros más importantes
poetas. Mi propia traducción del Adonis de James Frazer, extraído
de The Golden Bough (“La rama dorada”) , ofrecía el texto árabe
del mito de Tammuz , que en parte fue la base del poema de Eliot. Y como
el mito procedía en su origen de nuestra tierra, pareció natural
que los poetas árabes lo incorporaran a su trabajo. Así,
el tema dominante en la poesía árabe de los años cincuenta
fue el de la tierra reseca que espera la lluvia; el de la fertilidad restaurada
por la sangre de Tammuz, asesinado por un jabalí; y el de la muerte
y la resurrección.
|
|
|
Al final de su vida, el Profeta
del Islam envió embajadas a los soberanos vecinos, como el Negus
de Abisinia, Cosroes II de Persia (590-628) y el monarca bizantino Heraclio
(610-641). En ellas, Muhammad solicitaba, tan modesta como categóricamente,
que debían aceptar el Islam para su propio bien y el de su pueblo.
Con este episodio de la
historia diplomática comienza la relación entre el Islam
y Occidente; una relación que, si bien nunca se ha roto, tampoco
ha sido distendida, de modo que a pesar de los fructíferos contactos
en el ámbito económico y espiritual, trajo también
momentos de conflicto que se han extendido a lo largo de mil cuatrocientos
años.
En la actualidad, a causa de los conflictos
históricos entre cristianos y musulmanes, Occidente y Oriente no
se ven como complementarios, sino generalmente se perciben como mundos enemigos
que se enfrentan sin entendimiento y con temor mutuo. La memoria colectiva
de ambas partes permanece viva.
Los acontecimientos históricos
–sobre todo la rapidez y dimensión de la expansión islámica
en su primera época– aclaran muchas cosas. Poco después de
la muerte de Muhammad en el 632, se habían convertido al Islam Siria
y Palestina (634-635), Persia (637), Egipto (643-649), Armenia (654), así
como Chipre (653), el Magreb, a partir del 670, e incluso España,
desde el 711. Y Constantinopla había vivido ya en el 688 su primer
asedio. Con Ayub, el portador de la bandera, iba aún uno de los compañeros
del Profeta.
|
|
Para
ver las
diferentes actividades culturales
pulse aquí
|
|
PROTESTA CONTRA EUROPA
Contra Europa yo
protesto,
y contra la atracción del Oeste:
¡Mal haya Europa y su encanto,
tan lista para la captura y el desarme!
Las hordas de Europa a llama y fuego
devastan el mundo entero.
Arquitecto de santuarios,
la Tierra aguarda la reconstrucción. ¡Arriba!
¡Nada de sueño pesado!
¡Nada de sopor profundo!
¡Arriba!
¡Nada de sopor profundo!
¡Arriba!
_Muhammad Iqbal, Zabur-i Ajam, 1927.
(de la versión inglesa de Arberry).
|
BOLETÍN DE NOVEDADES EDITORIALES
@ manténgase informado !
|
Las opiniones expresadas
en los artículos representan
el punto de vista de su autor
y no necesariamente el del Editor.
|
|