Cabecera_Revista
ISSN 1695-1751                                                                       Número 50 - Junio.2007 / Jumada II.1428
Publicidad





Publicidad



@  Suscríbete a ALIF NÛN
Boton_Indice
Poema
Boton_Editorial
Estimados lectores:

               Quizá sean las manifestaciones artísticas uno de los aspectos más evidentes a la hora de reconocer la originalidad de una determinada civilización. Cuando visitamos cualquier país, durante algún tiempo puede ocurrir que nos pasen inadvertidos algunos usos y costumbres de sus gentes, pero difícilmente podremos ignorar la, según los casos, grandeza o la modestia de sus construcciones civiles o religiosas. En cierto modo, comprendiendo el arte de un pueblo podremos entender el espíritu que lo anima y seremos capaces de percibir las transformaciones que se operan en su modo de ver el mundo a través de la modificación de su percepción de la estética. Mientras que en la Edad Media, por ejemplo, los nuevos núcleos urbanos crecían en torno a la iglesia o la mezquita, que de este modo se convertían en el eje en torno al cual giraba toda la vida social de la comunidad; en la actualidad, las nuevas promociones de viviendas, tanto en Oriente como en Occidente, se levantan alrededor de la oficina bancaria que concede los préstamos para la adquisición de dichas viviendas, y al centro comercial de turno que satisface nuestros deseos consumistas. Un cambio de perspectiva que es difícil ignorar.
               El primero de los artículos de este mes analiza los principios del arte islámico tradicional y de algunas de sus manifestaciones más significativas, inscribiéndolo en el marco del Tawhîd o Unicidad divina, idea central que atraviesa toda la doctrina islámica. En el segundo artículo nos ocupamos de una disciplina artística que en el Islam ha estado rodeada por la polémica, pues muchos de los doctores de la ley han dudado sobre su licitud. Nos estamos refiriendo a la música, y más concretamente al  estilo andalusí, nacido en el al-Andalus medieval, y del cual es heredero buena parte de la tradición de música culta en el norte de África. Sin abandonar el arte de al-Andalus, el tercer artículo nos sumerge en la fantasía de unas de las construcciones más notables de todo el mundo musulmán: la Alhambra de Granada. El texto se centra en la suerte que corrió esta increíble obra arquitectónica después de 1492, una vez que los musulmanes dejaron de administrar la hermosa ciudad de Granada.
            Difícilmente podríamos ver construcciones de esta clase en un mundo islámico moderno que, desde los rascacielos de Kuala-Lumpur hasta los centros financieros de los países del Golfo o de ciudades como Casablanca, se ha visto cada vez más absorbido por una modernidad respecto a la cual parece que ya no puede darse marcha atrás. Nuestro último artículo destaca las contradicciones de ese pensamiento islámico moderno que ha olvidado mil cuatrocientos años de tradición y, en contraposición, trata de recuperar los valores de un Islam clásico que permitan a la comunidad islámica asumir la modernidad desde la perspectiva de su propia tradición.

La Dirección.
Fundamentos Metafisicos
   
            Cualquiera de nosotros puede admirar la belleza serena y profunda de una mezquita, o detenerse asombrado ante la prolija y complicada ejecución de un arabesco decorativo, o evaluar el hermoso equilibrio que se desprende de una composición caligráfica. Pero algo muy importante se nos escapa en esas consideraciones estéticas generales: el espíritu, la esencia subyacente en esas manifestaciones artísticas, el significado que encierran.
                El Islam es una cosmovisión, un modo de vida completo, y como no podía ser de otro modo, el arte es un órgano vivo e interactuante de ese todo. El Islam es uno en los elementos fundamentales de sus manifestaciones estéticas, sea en una grácil mezquita magrebí, erigida sobre un bosque de finas columnas, como en una sólida mezquita de estilo mogol en el centro de la India. Comprender, entonces, el arte islámico significará entender el Islam, penetrar en los sentidos de su Libro, el Sagrado Corán, evaluar la jerarquía metafísica del Profeta
Música Arabigo-Andaluza

            Como todas las otras formas de la cultura, la música en Al-Andalus nació de la fecundación recíproca del Oriente y el Occidente. Fenómeno que se dio desde la más remota antigüedad.
            Cuando el Islam comienza a penetrar en la Península Ibérica a partir de la primera mitad del siglo VIII, existía ya, en Oriente, una rica literatura sobre teorías musicales. Con lo Omeyas de Damasco (660-750), y bajo la influencia de las tradiciones siriacas, la música árabe había cesado de ser la melopea rudimentaria de los camelleros.
            Nacieron dos escuelas, una en La Meca y otra en Medina. En ellas, por encima de los poemas cantados preislámicos (los moallaqats)  habían desarrollado el verso medido (sobre todo el octosílabo), los cantos elegíacos, y una forma de arte en la que la melodía conquista su autonomía en relación al texto del poema.

           
Alhambra Granada

            El monumento civil cumbre del arte musulmán en España es, sin duda, la Alhambra de Granada, y es también el más importante palacio musulmán que se conserva en el mundo. El nombre de la Alhambra proviene de una abreviación de Qal‘at al-Hamra (en árabe, “la fortaleza roja”), que hace referencia al color de sus muros, hechos con la arcilla de la colina sobre la que está construida, conocida como la Sabika. La Alhambra está considerada como una de las joyas más preciosas de la arquitectura y uno de los más bellos edificios de todos los tiempos. No muy lejos de ella, hacia el noreste, se yergue el exquisito palacio del Generalife, rodeado de un primoroso jardín, al que con razón se llama en árabe Yannat al-arif (“Paraíso del alarife o arquitecto”). Recientes estudios científicos demuestran la mística escondida en la geometría de la Alhambra y la originalidad y belleza de la portentosa decoración de entrelazados, estucos y alicatados azulejos del más notable testimonio islámico de Europa. El Patio de los Leones es uno de sus espacio abiertos más representativos. Igualmente, los jardines del Partal y de los Adarves con sus rimeros de macetas floridas, con recortados setos que bordean acequias, con estanques y fuentes cubiertos de nenúfares, y todo un conjunto, esplendoroso y sutil, asomándose a la legendaria ciudad, al blanco barrio del Albaicín, a las cumbres nevadas de la sierra, y a la aceitunada apacibilidad de la Vega, confirman el refrán andaluz: “Quien no ha visto ‘Graná’, no ha visto ‘ná’”.
           
Islam Tradicional Moderno

                Dos son las más destacadas criticas vertidas contra la tradición sufí por parte de sus modernos opositores musulmanes. La primera es que el sufismo no representa el auténtico Islam. Supuestamente, esto se debe a que sus enseñanzas no proceden directamente del Corán, ni del Profeta Muhammad o de las primeras generaciones de musulmanes (al-salaf al-salih). Según este argumento salafí , el sufismo seria un “caballo de Troya” para justificar las innovaciones procedentes de civilizaciones no islámicas como Grecia, Persia y la India. La polémica salafí comenzó pronto en la historia del Islam, y a menudo se asocia con los argumentos antisufíes de algunos eruditos de la escuela hanbali  como Ibn al-Yawzi (m. 1201), en su obra Talbis Iblis, o Ibn Taymiyya (m. 1328), en sus críticas contra Ibn ‘Arabi . Estos argumentos recibieron un nuevo impulso durante el siglo XX por parte del reformador modernista Muhammad Rashid Rida (m. 1935), quien editó los trabajos de Ibn Taymiyya e influyó más tarde en ideólogos salafíes como Hasan al-Banna (m. 1949), fundador de los Hermanos Musulmanes . Aunque descubrió ciertos valores en lo que él llamó sufismo “puro”, Banna condenó la tradición sufí en su conjunto por introducir ideas extranjeras, tales como “las ciencias de la filosofía y la lógica, y el pensamiento heredado de los pueblos antiguos.” Esto lo llevo a afirmar que “en nombre del sufismo se dejó el paso abierto para que cruzaran la puerta los ateos, los apóstatas y los corruptores de la fe.”
              
Actividades Culturales
 Para ver las diferentes actividades culturales pulse aquí
Boton_Poema

EL ALCÁZAR DE LAS PERLAS

¿Habéis sentido,
en la noche de estrellas perfumada
algo más doloroso que su triste gemido?
Todo reposa en vago encantamiento
en la plata fuida de la luna.
Entre el olor a nardos que se aspira en el viento,
la frescura del agua es como una
mano que refrescase la sien calenturienta...
¡La voz del agua es santa!
Quien la profunda música de su acento adivina
comprenderá algún día la palabra divina.
¡El agua es gula donde Dios sus misterios canta!
La sangre de Granada corre por esas fuentes,
y en el hondo silencio de las noches serenas,
al escuchar sus músicas sobre los viejos puentes
la sentimos que corre también por nuestras venas...

                                                       
                                                      Francisco Villaespesa (1877-1936)

  


BOLETÍN DE NOVEDADES EDITORIALES   @ manténgase informado !


Las opiniones expresadas en los artículos representan el punto de vista de su autor y no necesariamente el del Editor.
Servicio gratuíto de la Revista Alif Nûn enviado a suscriptores de libreria-mundoarabe.com
Para suscribirse, modificar datos, darse de baja o insertar publicidad, escríba a:
Alifnun.Altas@libreria-mundoarabe.com
Alifnun.Bajas@libreria-mundoarabe.com
**************
Si desea colaborar enviando algún artículo puede hacerlo a:
colaboraciones@libreria-mundoarabe.com
© KÁLAMO LIBROS, S.L. Copyright, Madrid 2007 - Ap. Correos 41018 - 28080 MADRID  (España)