ESPAÑA Y EL ISLAM:
del medioevo a nuestros días.


- Mohammed Chakor - [1]

“Lo que hace fecundo el encuentro de culturas es su diferencia”
Claude Lévi-Strauss. Antropólogo francés.

“Hemos hecho de vosotros pueblos y tribus para que os conozcáis unos a otros”
Corán, 49:13

Al-fath o la apertura de un territorio no musulmán al mensaje coránico, aportó a España a partir del 711 una energía espiritual regeneradora y liberadora. La integración, en menos de tres años, de Al-Andalus en la Umma (comunidad musulmana universal) se debe a razones de carácter cultural y biológico, como la consanguinidad entre los bereberes y la población de la Península, la afinidad entre el Islam y el Arrianismo, muy enraizado en Turdetania (Andalucía, Murcia y Extremadura), el descontento de la población frente a la dominación visigoda, la propagación sigilosa del Islam en las zonas costeras mediterráneas mucho antes de la llegada de Tariq, que fue más de una vez convocado por los propios peninsulares, etc.

Después de los árabes y Persia, Al-Andalus o España musulmana fue uno de los países que más contribuyó al florecimiento de la civilización islámica. Españoles universales como Ibn Masarra de Córdoba (833-931), Ibn Bayya (1090-1139), Ibn Tofail (1100-1185), Ibn Rochd o Averroes (1126-1198), Ibn Arabí (1165-1241), etc, pertenecen a ese periodo áureo de España. Figuras cenitales del pensamiento judío como Salomón Ibn Gabirol (1020-1058) y Rabí Mosheh Ben Maymun o Maimónides (1135-1204), forman parte de esa simbiosis cultural judeo-cristiano-musulmana, en la que los eruditos judíos escribieron la mayor parte de su obra científica y literaria en árabe, aunque en asuntos religiosos de su comunidad utilizaran el hebreo. 

Alhambra Al-Andalus, Sefarad o Hispania es un patrimonio de las tres comunidades abrahámicas y el “paraíso perdido” de la cultura eurosemita. Constituyó un hermoso paradigma de tolerancia, de creatividad común y de fecundación mutua. El célebre novelista valenciano Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928), autor de Cañas y barro y Mare Nostrum, evoca con admiración y aprecio la inestimable aportación del Islam a la ciencia universal:

“En esta fecunda amalgama de pueblos y razas coexistían todas las ideas, todas las costumbres, todos los descubrimientos que se habían producido en la tierra hasta entonces; todas las artes, todas las ciencias, todas las industrias, todas las invenciones, todas las disciplinas antiguas; y del choque entre tanta diversidad de elementos brotaban nuevos descubrimientos y nuevas energías creadoras...Con ellos (los árabes) llegaron la numeración decimal y el álgebra, la alquimia, la química, la medicina, la cosmología y la poesía rítmica. Los filósofos griegos, a punto de ser sepultados para siempre en el olvido, encontraban su salvación al seguir a los árabes en sus conquistas; Aristóteles reinaba en la famosa universidad de Córdoba [...]” [2]

La capitulación del último soberano musulmán en Granada, el 2 de enero de 1492, significa el eclipse de la dinastía nazarí [3] y el desplome de una entidad política, pero de ningún modo se puede interpretar como la desaparición definitiva de los valores islámicos en España. Lo que está tan profundamente arraigado en lo más recóndito del ala española no se desvanece. Por doquier en España la huella perenne del Isla salta aún a la vista en el siglo XXI. En la geografía, en la historia, en el arte, en el habla, en la cultura, en la fisionomía y hasta en la misma vida cotidiana española, se asoma, inconfundiblemente, lo muslímico. En realidad, el Islam nunca se ausentó de España. Después de 1492, la presencia islámica, bajo una forma u otra, nunca ha dejado de darse. Esta opinión la comparte el insigne historiador español Américo Castro [4] :

“Los moros no se fueron enteramente de España en 1492; permanecieron los moriscos [5] , oficialmente súbditos del rey y cristianos, en realidad moros que conservaban su religión y sus costumbres, y cuya presencia no es desdeñable, económica, literaria y religiosamente. Tan moros eran, que el piadoso Felipe III decidió expulsarlos de sus reinos en 1609 ¿Se fueron por eso enteramente? Parece que no, pues se perciben sus vestigios en la huerta de Murcia, en Valencia y en Aragón. De suerte que la presencia de moros y moriscos en España abarca, en realidad, más de nueve siglos. El término medio de los doctos sabe que el eco del Islam perdura en los monumentos de Córdoba, Granada, Sevilla, Toledo y otras ciudades menos importantes”. [6]

Durante ocho siglos, España fue miembro relevante de la Umma (mundo musulmán). Esto explica ese hermanamiento biológico, espiritual y cultural existente entre la islamicidad y la hispanidad. Como alega el escritor Antonio Gala:

“Me irrita que no se comprenda por algunos cuánto significó para el mundo la presencia del Islam en España; cómo su repentina aparición dio un vuelco trascendente y ya inmodificable a nuestra contextura y a nuestro devenir; hasta qué punto los ocho siglos de nuestra cohabitación no son susceptibles de interpretarse como dirigidos a expulsar al Islam. Eso es una falacia. Primero, como afirma Ortega, porque no se puede llamar reconquista a una actividad que dura tanto tiempo (en cinco años, a partir de 1808, pusimos nosotros de patas en la calle a los franceses, en diez, nos pusieron los americanos a nosotros). Segundo, porque ni los árabes tuvieron voluntad invasora de toda la Península, ni los visigodos tomaron la recuperación de ella como razón de ser [7] . Y tercero y más importante: es inútil luchar contra lo que está en nosotros. Lo español, sin el Islam, resulta inexplicable.” [8]

MezquitaCordoba Si nos detenemos a observar la influencia de la espiritualidad islámica en la lengua española, descubrimos que cada vez que un castellanohablante exclama: ¡olé!, ¡hola!, ¡ojalá!, etc, invoca a Allah (Dios). “Los aportes de las tres Religiones Reveladas –Judaísmo, Cristianismo e Islam– a la historia de España son equiparables”, afirma Américo Castro, a quien me remito para dar a conocer el espíritu tolerante que prevaleció en Al-Andalus:

“Durante los años de convivencia cristiano-islámico-judía, la comunicación espiritual entre las creencias hizo posible que Alfonso el Sabio fundara en Alcorán su doctrina de tolerancia, sin sentir en ello ofensa para la Iglesia de que era hijo fiel...Queda, pues, bien manifiesto que el ensanche de la conciencia religiosa durante la Edad Media es inseparable de la espiritualidad islámica.” [9]

Señalamos, igualmente, que Rafael Lapesa, miembro de la Real Academia Española, reseña en su obra Historia de la lengua española, publicada en 1960, pág. 97, que “más de cuatro mil palabras (árabes), incluyendo formaciones derivadas”, se incorporaron al castellano. Lo que quiere decir que, después del latín, el vocabulario árabe es el más abundante en lengua española.

Al-Andalus es, pues, un espacio espiritual y cultural imperecedero, una cuna de luz inextinguible que deslumbró a toda la humanidad durante siglos:

“El primer renacimiento de Occidente se vislumbró en la España musulmana cuatro siglos antes del de Italia.” [10]

Consciente de la perennidad de la civilización islámica en España, el poeta sevillano Fernando Villalón (1881-1930) compuso estos significativos versos:

    “[...] y mujeres morenas de rizadas pestañas,
    nietas de las que trajo Tariq a las Españas
    y aquí por siete siglos, parieron sin cesar.
    ¡Nunca podrá Castilla a vuestra casta borrar!”

En sus relaciones con el mundo musulmán y lo islámico, SS. MM. Don Juan Carlos y Doña Sofía, reconocidos como los reyes de las Tres Culturas, han demostrado siempre gran interés, respeto, tolerancia y compresión. Durante su histórica visita a Egipto, el rey Don Juan Carlos enfatizó la interrelación histórica y cultural hispanomusulmana:    

“[...] La monarquía española que encarno reitera su conciencia de vinculación histórica y fraternal con esa nación árabe. Estos vínculos vienen de un pasado glorioso en que el Islam hizo fructificar una de sus mejores formas culturales y de civilización en Al-Andalus. Durante casi ocho siglos, convivimos en una simbiosis tal que, como la moderna historiografía está demostrando, ya no se puede hablar estrictamente de invasores o invadidos, conquistados o conquistadores, sino de pueblos que a través de luchas y paces se transformaron en factores integrantes de una nacionalidad final y lograron uno de los más altos ejemplos de mestizaje racial y cultural de la historia de la Humanidad.” [11]

Cinco siglos después de la entrega de las llaves de Granada a los Reyes Católicos por Boabdil, ultimo rey nazarí, la cultura islámica, rica en valores humanos, permanece viva y goza de interés y simpatía. Gracias a la restauración de la democracia, el pluralismo cultural que garantiza la Constitución y el buen recuerdo que ha dejado el Islam español, el andalucismo adquiere carta de naturaleza y brilla con luz propia en los inicios de este tercer milenio.

MezquitaM30 El reconocimiento por parte del Estado español, en julio de 1989, del notorio arraigo del Islam en España inició una nueva era de cooperación después de cinco siglos de ruptura [12] . En la actualidad (2005) hay más de setecientos mil musulmanes en España, repartidos como sigue: 127.686 en Cataluña, 56.137 en Madrid, 50.047 en Andalucía, 30.078 en Valencia, y un largo etcétera. Centros culturales con espaciosas mezquitas hay dos en Madrid, uno en Marbella, uno en Fuengirola, uno en Valencia, uno en Granada y otro en Málaga. Hay asimismo otros quinientos pequeños oratorios en la Península entre los que figuran ciento cuarenta en Cataluña. En la zona del Estrecho hay dos mezquitas en Algeciras, una en Gibraltar, veinticinco en Ceuta y quince en Melilla. Otras cinco mezquitas pueblan Canarias.

Serán inaugurados próximamente centros culturales con mezquita en Sevilla y Logroño, y Barcelona tiene igualmente el proyecto de una gran mezquita. Los musulmanes han solicitado a las autoridades competentes permiso para orar los viernes y en las fiestas religiosas en la mezquita de Córdoba. También hay cementerios islámicos en varias localidades españolas.

En la Península hay más de medio millar de carnicerías halal (lícito) que respetan el rito islámico [13] . Según los acuerdos concluidos, en las guarderías, escuelas, hospitales, cuarteles y prisiones no se sirve alcohol ni cerdo a los musulmanes.

En la Dirección General de Asuntos Religiosos del Ministerio de Justicia español se han inscrito doscientas sesenta y siete asociaciones culturales islámicas. La Comisión Islámica que negocia con la administración española está integrada por dos siglas: FEERI (Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas) y UCIDE (Unión de Comunidades Islámicas de España). Ambas agrupan a más de un centenar de asociaciones.Bautismo Moriscas

Para acabar con la discriminación, el gobierno español ha creado en octubre de 2004, en el seno del Ministerio de Justicia, la Fundación Pluralismo y Convivencia , que cuenta con un presupuesto anual de tres millones de euros. Esta suma será destinada a colaborar con las confesiones minoritarias no católicas y a cumplir los acuerdos de cooperación firmados en 1992 con judíos, evangélicos y musulmanes. Subrayamos que el citado importe se dedica exclusivamente a proyectos de carácter cultural, educativo y de integración social.

Es verdad. La sociedad española estaba sólo acostumbrada a la religión católica, pero la democratización, el pluralismo cultural, la inmigración, las conversiones, la globalización....han modificado la situación. Dionisio Llamazares, ex-director de Asuntos Religiosos, y actualmente catedrático de Laicismo y Libertades Públicas en la Universidad Carlos III de Madrid, opina:

“Nos encontramos ante un hecho nuevo. Teníamos un problema y se nos ha multiplicado. Esto es un reto fundamental para el poder público [...] Una separación absoluta entre el Estado y las Iglesias no sería conveniente, sobre todo después de la aparición del Islam, como una religión importante. No podemos cerrar los ojos al Islam o terminarán financiándolo por entero [...] los grupos integristas. Pedimos que los musulmanes puedan tener sus mezquitas en lugares bien situados y que no funcionen en garajes ni en sótanos.” [14]

A raíz del trágico 11-M, el gobierno español y la comunidad musulmana decidieron crear, a finales de 2005, un directorio o Consejo Islámico para velar por el buen funcionamiento de las mezquitas y de los oratorios. En Barcelona existe desde hace años el Consejo Islámico y Cultural de Cataluña, que percibe de la Generalitat una subvención anual de sesenta mil euros.

Por otro lado, más de sesenta mil niños musulmanes deberían recibir la enseñanza religiosa islámica. Profesores con título de magisterio y licenciados podrían impartir clases en los niveles de primaria y secundaria.

Para terminar, evocaría esta sutil sentencia del islamólogo Olivier Roy [15] , quien sostiene que ahora estamos ante “la religión que se trasmite a través de las cadenas de televisión y de Internet. La gran fuerza de la religión es dar una identidad en un periodo de globalización [...] Por tanto, hay que empeñarse en desarrollar un Islam europeo.”

El mestizaje es el futuro.


NOTAS.-

[1] Periodista, escritor, hispanista y conferenciante nacido en Tetuán (Marruecos) en 1937. Desde febrero de 1985 es Director del programa .Tiempo de creerIslam, que emite TVE los domingos por la mañana, y es autor de numerosos artículos especializados en el Islam y el mundo árabe, así como de una veintena de libros, entre los que cabe destacar: Bosque viviente. Cuentos ecológicos y sufíes , edición personal; Antología de relatos marroquíes en lengua española , Ediciones A. Ubago, Granada, 1985; Encuentros literarios: Marruecos-España-Iberoamerica , Editorial Cantarabia, Madrid, 1987; La llave y latidos del sur , Editorial Cálamo, Madrid, 1997; Diván sufí y otros poemas , Editorial La Chilaba, Málaga, 2005; Tetuán en el corazón , Asociación Tetuán Asmir, Tetuán, 2006. (Nota de la Redacción).

[2] Vicente Blasco Ibáñez, A la sombra de la catedral , págs 201-204.

[3] Para mayor información sobre la caída de la dinastía nazarí, véase F. Fernández y González, Estado social y político de los mudéjares de Castilla , libros Hiperión, Madrid, 1985, Parte segunda, cap. IV, págs. 192-205; W. Montgomery Watt, Historia de la España islámica , Alianza Editorial, Madrid, 2005, págs. 163-181. (Nota de la redacción)
.
[4] Para mayor información sobre la tesis histórica de este autor, véase VA.AA, Américo Castro y la revisión de la memoria: El Islam en España , Ediciones Libertarias, Madrid, 2003. (Nota de la Redacción).

[5] Para una mayor información sobre los moriscos, véase la siguiente bibliografía: F. Fernández y González, ob. cit. ; Pedro Longás, La vida religiosa de los moriscos , Universidad de Granada, Granada, 1998; José Jiménez Lozano, Sobre judíos, moriscos y conversos: convivencia y ruptura de las tres castas , Editorial Ámbito, Madrid, 2002; Julio Caro Baroja, Los moriscos del reino de Granada , Alianza, Madrid, 2003; Mª Teresa Narváez Córdova, Tafsira. Tratado Mancebo de Arévalo , Editorial Trotta, Madrid, 2003; Rodrigo de Zayas, Los moriscos y el racismo de Estado: creación, persecución y deportación (1499-1612) , Editorial Almuzara, Córdoba, 2006. (Nota de la Redacción).

[6] Américo Castro, La realidad histórica de España, 4ª edición, Porrúa S.A., México, 1971, pág. 181.

[7] Esta tesis sobre la presencia del Islam y los árabes en España la comparten otros autores como Ignacio Olagüe, La revolución islámica en Occidente , Editorial Plurabelle, Córdoba, 2004. (Nota de la Redacción).

[8] Antonio Gala, “Conferencia”, revista Temas Árabes , Madrid, 1987, pág 113.

[9] Américo Castro, España en su historia: Cristianos, moros y judíos , Editorial Crítica, Barcelona, 2001, pág. 205.

[10] Roger Garaudy, Promesses de l´Islam , Seuil, París, 1981, pág. 19.

[11] Discurso de Don Juan Carlos durante su visita a Egipto, 19 de marzo de 1977.

[12] Para una mayor información sobre la presencia del Islam en la España actual, véase José Luis Sánchez Nogales, El Islam entre nosotros , Editorial BAC, Madrid, 2004; VV.AA, Los musulmanes en España. Libertad religiosa e identidad cultural , Editorial Trotta, Madrid, 2004; Silvia Taulés, La nueva España musulmana , Editorial Debolsillo, Barcelona, 2004. (Nota de la Redacción).

[13] Los musulmanes sacrifican de un modo específico a los animales de los que se alimentan. Deben orientarse hacia La Meca y desangrar al animal una vez que éste ha sido sacrificado. (Nota de la Redacción)
.
[14] Diario El País, 26 de abril de 2005, pág. 15.

[15] Para conocer más en detalle el pensamiento de Olivier Roy, véase Genealogía del islamismo , Edicions Bellaterra, Barcelona, 1996; Irán. De la revolución a la reforma , Edicions Bellaterra, Barcelona, 2000; El Islam mundializado: los musulmanes en la era de la globalización , Edicions Bellaterra, Barcelona, 2003; Después del 11 de septiembre: Islam, antiterrorismo y orden internacional , Edicions Bellaterra, Barcelona, 2003; Las ilusiones del 11 de septiembre El debate estratégico frente al terrorismo , Fondo de Cultura Económica, México, 2003. (Nota de la Redacción).

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