|
Ibrahim A. G. Panjwani
Introducción
La República de Malawi es un país sin salida al mar, situado al sur del ecuador; tiene una superficie de 118.500 km2 y limita con Zambia, Tanzania y Mozambique, siendo uno de los países más densamente poblados de Africa. Los primeros grupos de población
establecidos en Malawi fueron los uyanja en el sur, los chewa
en las áreas centrales del país y los tumbuka al
norte. Más tarde, alrededor de 1.845, llegaron los ugoni
procedentes de Sudáfrica, seguidos de los yao, procedentes
de Mozambique, en la década de 1.850. Ya en el siglo XX, en torno
al año 1.903, comenzaron a llegar los lomwe, también procedentes
de Mozambique. Al norte de Malawi se establecieron otros grupos como los
ukhonde, los tonga, los hewe y los sukwa.
Según los censos más recientes, el grupo étnico más
numeroso es el de los chewa[2], seguido de los lomwe, los
uyanja y los yao. Hay bastante población mestiza,
de modo que este colectivo de filiación étnica mixta forma
un grupo cada vez más numeroso que en años venideros pueden
llegar a convertirse en mayoría. Además de los africanos, hay indios y europeos que comenzaron a llegar a Malawi en la década de 1.880, aunque el mayor flujo migratorio se produjo durante los años veinte. Se estima que aproximadamente la mitad de la población india ha abandonado el país, en tanto que el número de europeos sigue siendo el mismo o ha crecido ligeramente. En torno al 60% de los indios son musulmanes, mientras que el resto son mayoritariamente hindúes o cristianos. La información que da el censo
no proporciona una clasificación poblacional según su religión.
No obstante, hay estadísticas especiales elaboradas en 1.928 con
el propósito de analizar la solicitud de los jefes musulmanes para
la construcción de escuelas para los niños musulmanes que
muestran que los musulmanes del país eran unos ciento cinco mil,
el 95% de los cuales pertenecía a la etnia yao. Parece, sin
embargo, que no se cubrieron muchas zonas y que pudo haberse subestimando
su número en más de un 50%. Ya en los años setenta,
según el estudio privado de un líder musulmán llevado
a cabo a través de los funcionarios de las administraciones de distrito,
la población musulmana en 1.973 ascendía a un millón
y medio de personas. En la actualidad todavía es difícil
de establecer la cifra real de musulmanes, aunque ésta se estima
en tormo al 20% sobre una población total de casi trece millones
de habitantes[3]. Comienzos del Islam
Después de las primeras conquistas de la historia del Islam, árabes, persas e indios se convirtieron en los principales exploradores y comerciantes extranjeros de la costa oriental africana que circunda Malawi. Los musulmanes establecieron numerosos asentamientos costeros en Malindi, Mombasa, Pemba, Zanzíbar, Quelimane, Sofala o Madagascar. Según al-Masudi[4], los musulmanes ya habrían llegado a los puertos de Quelimane y Sofala e incluso habrían penetrado en las tierras del interior durante el primer siglo de expansión del Islam. Entre los siglos IX y XIII d.C, los comerciantes musulmanes habrían llegado al sur del río Zambezi, en Zimbabwe, a la búsqueda de oro y marfil. El comercio con el reino de Mwenemutupa (Monomotapa)[5] en el siglo XV creció en la región del Zambezi de la mano de los árabes, persas, indios y moros, árabes que en su mayoría habían adoptado la cultura de las poblaciones bantúes[6] locales. Se estima que, a principios del siglo XV, el número de estos comerciantes era de diez mil[7].
La influencia islámica era aún fuerte y los gobernantes y mercaderes musulmanes controlaban la mayor parte de la costa cuando llegó la primera expedición portuguesa en 1.498 al mando de Vasco de Gama. Éste, después de pasar la navidad de 1.497 en Natal (en la actual Sudáfrica), continuó su viaje subiendo la costa mozambiqueña y topó primero con musulmanes africanos y más tarde con musulmanes árabes. En Malindi tuvo la fortuna de encontrar un sultán lo bastante amistoso como para proporcionarle un piloto que lo guiaría hasta la India. No cabe duda de que muchos de los mercaderes africanos y probablemente incluso los jefes tribales, principalmente de las etnias yao, nkhonde y chewa, habían aceptado el Islam hacía ya tiempo. Las tres etnias, en especial los yao y los chewa, tenían costumbres netamente musulmanas y la enseñanza del árabe estaba muy extendida. Había además otra ruta a través de la cual los musulmanes comerciaban con Malawi. Se encontraba en el corazón del país, con Nkhotakota como principal centro. En la década de 1.840 el jumbe (jefe) de origen árabe Salim bin Abdullah llegó a Nkhotakota procedente de Zanzíbar. Venía en son de paz y se cuenta que dijo al jefe chewa Malanga Chanzi: “somos comerciantes y desearíamos que nos permitiera comerciar en su país.” El jumbe construyó grandes dhows[8] y envió caravanas comerciales a la costa, siendo capaz de dirigir el comercio tanto hacia el este con Zanzíbar como hacia el oeste con Kasungu y Marambe. Se convirtió en un hombre muy respetado, y el Islam creció en Nkhotakota y en sus alrededores. El y sus familiares gobernaron durante más de cincuenta años, hasta que llegaron los británicos y el último de los jumbes, Mwene Hui, fue depuesto y desterrado a Zanzíbar. Como resultado de estos tempranos asentamientos,
en Malawi reside actualmente el mayor número de musulmanes de toda
la región, representando el enclave más sureño del
Islam en la costa oriental africana y su entorno. La llegada de los occidentales
La llegada de Livingstone en 1.859 al lago Nyasa fue la primera visita documentada de un occidental a Malawi, aunque se sabe que con anterioridad los portugueses habían llegado en varias ocasiones. Livingstone no sólo saco a la luz el tráfico de esclavos realizado por los árabes, sino la presencia portuguesa. Tras el cierre del mercado de Zanzíbar, los yao, agentes de los árabes en las tierras del interior, cooperaron con los portugueses en el desarrollo de una ruta hacia un nuevo mercado de esclavos en Ubo, donde se necesitaba gran número de ellos para la producción de semillas oleaginosas. Como los portugueses no deseaban abandonar el tráfico de esclavos, hicieron su reclamación territorial sobre Malawi. Los misioneros que siguieron a Livingstone hicieron frente a las reclamaciones portuguesas y finalmente consiguieron que Malawi permaneciera en manos inglesas. Los misioneros europeos que comenzaron
a llegar al país a partir de 1.861 consideraron que los jumbes
y los yao eran los agentes del Islam. No obstante, los jumbes
no estaban aliados con los yao, quienes se establecieron en Malawi
casi al mismo tiempo que aquéllos, aunque a ambos se los asociaba
con la influencia islámica. En 1.910, Sir Alfred Sharpe, gobernador
de Nyasaland, señaló que “los yao son la tribu que
ha adoptado más profundamente la enseñanza musulmana [...]
a lo largo y ancho de Yaoland hay en cada poblado una mezquita y un gobernador
musulmán.” La primera misión cristiana se estableció en Magomero el año 1.861, pero fue cerrada en 1.863 y trasladada a Zanzíbar. La segunda se fundó en Cape Maclear en 1.875, en una zona predominantemente yao. Allí permaneció hasta el año 1.881 y sólo fue capaz de convertir al Cristianismo a una persona, de modo que se trasladó más al norte, a Livingstonia. Como consecuencia del fracaso en su índice de conversiones al Cristianismo se dio un giro al enfoque del trabajo misionero. Esto implicaba que la educación, así como cualquier otra clase de preparación, no se impartiría a nadie que no hubiera aceptado previamente el Cristianismo, bautizándose en el seno de la Iglesia. Una cláusula de la Ordenanza de Educación de 1.927 añadía que debía impartirse educación religiosa (es decir, cristiana) en todas las escuelas, aunque la Ordenanza preveía la admisión de niños musulmanes en escuelas cristianas estatales. Los padres musulmanes no enviaban a sus hijos a la escuela pues no querían que fueran convertidos, pero tampoco tenían escuelas propias. El resultado fue que, cuando en 1.930 el gobierno abrió en Lilongwe una escuela para musulmanes y en 1.946 los musulmanes comenzaron a tener escuelas propias, la mayoría de ellos siguió sin querer asistir. La educación dominante en Malawi antes de la llegada de los misioneros cristianos era en árabe y suahili[9], pero estos idiomas fueron reemplazados, primero por el inglés y más tarde por el chinyanja, el tumbuka y el yao. El alfabeto basado en caracteres árabes, empleado tradicionalmente para escribir el suahili y otras lenguas locales, fue sustituido por otro basado en el latino[10]. Los nuevos gobernantes reemplazaron el Islam por el Cristianismo, por lo que la cultura de los gobernantes musulmanes fue percibida como algo caduco y trasnochado. Además, los musulmanes no podían aprender el nuevo idioma sin abandonar su religión. Tenían que escoger entre el Islam y la educación, y muchos de ellos eligieron el primero. Los jefes musulmanes mantenían a raya a los misioneros, no permitiéndoles instalar iglesias ni escuelas en sus áreas. Sin embargo, unas cuantas personas de cada distrito musulmán viajaron allí donde los misioneros habían establecido sus instituciones, y cuando estas gentes regresaron a sus pueblos de origen hubo otras que vieron su prosperidad y comenzaron a buscar formas de obtener el mismo nivel de bienestar. En tanto que los musulmanes sólo conseguían trabajo como jornaleros, criados o cocineros, los conversos al Cristianismo se empleaban como maestros o capataces, y ganaban mejores salarios. Los únicos musulmanes que podían competir con tal prosperidad eran los que se habían marchado a Sudáfrica, Rodhesia (actual Zimbawe) y Zambia, donde trabajaban como mineros o granjeros. Por tanto, algunos emigraron mientras que otros se matricularon en las escuelas de los misioneros. Esta situación se prolongó durante bastante tiempo, y los jefes comenzaron a recibir presiones para que permitieran a los misioneros instalarse en sus tierras. Se produjeron divisiones entre el pueblo, de modo que la maledicencia, las mentiras y las intrigas se extendieron como la pólvora entre los musulmanes. Algunos jefes abandonaron su resistencia y dejaron establecerse a los misioneros, en tanto que la mayoría se mantuvo en su postura inicial. Pero en dos o tres generaciones, el poder y prestigio de los gobernantes musulmanes fue disminuyendo y el de los pobladores cultos aumentó. Llegaron a estos pueblos habitantes no musulmanes que procedían de Mozambique y otras áreas del país. A veces vinieron solos y pidieron en matrimonio a las musulmanas solteras. Por efecto de la emigración, había muchas más mujeres que hombres y los padres no tenían más remedio que dar la bienvenida a estos extraños que ofrecían dotes muy altas y que, con su superior educación y mayor prosperidad económica, pronto se hicieron influyentes. De este modo, no sólo consiguieron convertir a sus esposas y sus hijos, sino también a otras personas. Este proceso continuó por muchos años, y cientos de pueblos musulmanes se hicieron cristianos. Los musulmanes se aletargaron y perdieron su prestigio social, pues ni conocían su propia fe ni la de los nuevos gobernantes. “Islam” y “musulmán” se convirtieron en palabras asociadas con la inferioridad y el retraso. Se puso de moda casarse con no musulmanes, ya que era un símbolo de progreso y prosperidad. Con el tiempo, toda resistencia contra los misioneros se vino abajo.
La independencia del país provocó
enormes cambios en el sistema educativo. Los musulmanes comenzaron a recibir
educación y también empezaron a aparecer libros sobre el
Islam en inglés, principalmente venidos de Sudáfrica. Los
países de Africa oriental consiguieron la independencia y el personal
de las instituciones islámicas de esos países comenzó
a visitar Malawi; incluso se ofrecieron becas a estudiantes de Malawi. De
este modo, musulmanes locales llegaron de Zanzíbar una vez completados
sus estudios. Todos estos factores contribuyeron a cambiar la situación,
de modo que creció el número de musulmanes que se interesaron
en aprender más sobre el Islam, en paralelo con su educación
laica. Además, con la independencia, todas las escuelas privadas y
misioneras abrieron las puertas a los musulmanes sin exigirles que se bautizaran
para poder ingresar como alumnos. A pesar de ello, aún hay mucho trabajo
por hacer, dado que el número de universitarios que son musulmanes
apenas supera el 5% del total. No obstante, el avance es significativo si
lo comparamos con el 0,1% anterior a la independencia. La posición económica de los
musulmanes en Malawi
Históricamente, los musulmanes de Malawi pertenecientes a las etnias yao y chewa estaban bien situados antes de la llegada de los misioneros y del gobierno colonial. Fueron los principales agentes de árabes y portugueses, gobernaron sobre las otras etnias del país y tuvieron bastante éxito como comerciantes. Eran gentes alfabetizadas tanto en suahili como en árabe, los idiomas más importantes de la época. Esta situación continuó hasta alrededor de finales del siglo XIX, cuando los británicos establecieron un protectorado sobre Malawi e introdujeron un sistema educativo y un idioma completamente nuevos. Ya hemos visto antes como la educación estaba limitada sólo a aquéllos que abrazaban el Cristianismo. Algo similar ocurrió en el terreno económico. A los gobernantes les ofrecieron mercancías a cambio de sus tierras, de modo que los jefes musulmanes aceptaron y cedieron grandes porciones de terreno a los misioneros. Estas áreas fueron entonces “limpiadas” de habitantes indígenas, quienes tuvieron que encontrar otros lugares donde vivir. Con el paso del tiempo entraron el país comerciantes y agricultores cristianos que a su vez compraron más tierras. Un ejemplo del magro precio pagado por la tierra lo tenemos en Cape Maclear, un área de varios cientos de acres que fue comprada al jefe musulmán Moonda en 1.875 a cambio de un arma de fuego de pedernal, una lata de pólvora, doce pedernales, una manta, una colcha y un par de camisas. Muchos de los indígenas desplazados por estos compradores de tierra se vieron obligados a aceptar empleos como obreros y vigilantes a cambio de sueldos de miseria. Más tarde, el gobierno estableció un impuesto anual que obligó incluso a los que habían conservado sus tierras a trabajar fuera de ellas para poder pagarlo. Si no lo pagaban eran arrestados y obligados a trabajar gratis durante un tiempo. Unos pocos conocedores de los principios básicos del Islam encontraron empleo como almuédanos en las nuevas mezquitas recién construidas por los musulmanes indios; algunos fueron reclutados por el ejército y la policía al ser conocidos por su valentía, honestidad y disciplina. En las zonas rurales, los escasos hombres que quedaron tras las masivas migraciones a Zambia, Rodhesia o Sudáfrica, ayudaban a las mujeres en las pequeñas granjas donde practicaban una pobre agricultura de subsistencia. Los más inquietos viajaban de pueblo en pueblo buscando la oportunidad de casarse con varias mujeres, y así poder obtener de cada una de ellas una pequeña parcela de terreno o, en algunos casos, aprovechándose de las supersticiones populares, se dedicaban al curanderismo o a la brujería. Algunos de los musulmanes y jeques de Malawi encontraron otro modo de sobrevivir ayudando a los comerciantes indios musulmanes a construir mezquitas en los pueblos. Algunos de ellos hicieron un trabajo honrado, pero otros se aprovecharon del dinero recibido de los comerciantes indios y abrieron sus propios negocios o se lo gastaron en artículos personales. Unos cuantos se hicieron ricos de esta manera, pero la mayoría de ellos fueron descubiertos por los mecenas indios o fueron denunciados por sus compañeros. Desde mediados de los años setenta
se ha podido observar la ascensión social y económica de
unos pocos musulmanes con educación superior, tanto dentro de la
Administración como en la empresa privada. No se ha hecho estudio
alguno sobre la proporción de musulmanes por profesiones ni en relación
al volumen de negocios en manos de musulmanes, pero no es probable que
superen el 1% de los puestos directivos y empresariales. La cultura religiosa
Durante el periodo colonial los musulmanes no sólo permanecían en la ignorancia sino que se hallaban muy desunidos. Los jefes musulmanes y sus consejeros, los jeques, perdieron todo contacto con sus correligionarios de otros países hasta que en 1.928 los musulmanes indios comenzaron a llegar en gran número. Eran comerciantes y fundaron grandes establecimientos comerciales, pero también eran ignorantes en materia de religión, y los pocos de entre ellos que sabían algo apenas eran capaces de leer el Corán, dirigir la oración y enseñar a los niños el alfabeto árabe. No obstante, los musulmanes indios construyeron mezquitas en muchas ciudades y ayudaron a los musulmanes locales a construir y reconstruir las suyas. También edificaron madrazas[11] en las zonas donde estos emigrantes predominaban, pero no se esforzaron en propagar su fe. Se apartaron de los musulmanes de Malawi y se ciñeron a su identidad étnica en función de su lugar de procedencia (punjabíes, surtis, khatris,...). Esta situación provocó que a partir del 31 de mayo de 1.978 se obligara a todos los asiáticos a abandonar sus centros comerciales rurales y a limitar sus actividades tan solo a la capital del país, Lilongwe, y a otras dos ciudades situadas al sur, Zomba y Blantyre. Como consecuencia, más de un centenar de mezquitas perdieron su apoyo y fueron abandonadas, pues los musulmanes locales no estaban implicados en su mantenimiento económico y jugaban el papel de meros receptores. Sin embargo, todavía se encuentran huellas de la influencia islámica sobre la cultura de Malawi en unas pocas zonas del país. Los musulmanes hablantes de suahili que llegaron a finales del siglo XIX enseñaron su lengua a la gente, lengua que aún se habla ampliamente entre las personas cultivadas y los gobernantes de las áreas musulmanas, aunque su uso se vaya reduciendo. La cultura musulmana, tal como existe hoy día, es el resultado de los incansables esfuerzos de algunos individuos de entre los jefes musulmanes y sus sabios, reforzados de vez en cuando por inmigrantes de los vecinos Mozambique y Tanzania, e incluso por la limitada influencia de las mezquitas y madrazas que construyeron los musulmanes indios. Entre los musulmanes de Malawi se desarrollaron dos escuelas de pensamiento: la Kadiriyya y la Shazaniyya. La primera, una orden sufí, ha adoptado prácticas como la celebración de suntuosas fiestas entre sus maestros (suyuj, sg. sheij), amigos y parientes, que muy a menudo formaban parte de las clases más pudientes. El nacimiento del Profeta, la fiesta del final de ramadán (‘id al-fitr), la fiesta del cordero (‘id al-kabir o ‘id al adha) y otras fechas señaladas se celebraban durante toda la noche, mientras que en muchos casos no se observaban las oraciones rituales diarias. Prácticamente todos los musulmanes de Malawi pertenecían a esta orden sufí hasta que alrededor de los años treinta algunos musulmanes procedentes de Tanzania llegaron al país e introdujeron nuevas enseñanzas acerca del Islam. Aquellos de aceptaron la nueva doctrina, opuesta a las prácticas sufíes, llegaron a ser conocidos como shazaryas, sukutis o sunníes[12]. La diferencia entre las dos escuelas se hicieron tan grandes que el liderazgo de los pueblos se vio afectado y hubo familias divididas. Ambas escuelas aún existen y algunos de los nuevos colonos intentan ampliar las diferencias en su propio provecho. Las practicas islámicas que han
sobrevivido al paso del tiempo son la circuncisión, el sacrificio
de animales al modo islámico, la prohibición del cerdo y
las bebidas alcohólicas, el ayuno durante el mes de ramadán,
las oraciones de ramadán (tarawih), la oración del
viernes (salatu-l-yuma‘a) y las oraciones de las dos fiestas (fin
de ramadán y del cordero). Los matrimonios islámicos[13] (nikah)
se celebran en algunas zonas, así como el sacrificio del cordero
durante ‘id al adha. Por el contrario, el iddat[14],
la colecta del azaque[15] o las oraciones rituales diarias
no son prácticas habituales. Sólo los ancianos llevan vestidos
que los distingan como musulmanes, y entre las mujeres ninguna los usa,
en especial en lo referente a cubrir la cabeza y los brazos. De hecho, el
Islam sobrevive a duras penas entre las mujeres, tanto en conocimiento como
en su práctica, aunque la situación ha mejorado con la llegada
de los tabligh[16] procedentes de la India, Pakistán,
Zambia y Sudáfrica, y con el regreso de musulmanes de Malawi que
han cursado su formación religiosa en el extranjero. Una visión general de la situación
actual
La constitución de Malawi garantiza la igualdad entre todos sus ciudadanos sin discriminación por causa de su religión. La libertad de culto y la práctica de la religión también están garantizadas. Los musulmanes de Malawi pueden participar libremente en la vida del país y alcanzar la más alta posición en la Administración. No obstante, el principal obstáculo para los musulmanes es su falta de educación y de experiencia administrativa, en el sentido moderno del término. La institución islámica
más común es la mezquita. No se ha hecho un recuento exacto,
pero se estima que existen más de quinientas mezquitas en el país,
de las cuales alrededor de un 20% han sido construidas por musulmanes
indios o éstos han colaborado en su construcción. La mayor
parte del resto de mezquitas han sido construidas por los habitantes locales
de forma autónoma, aunque con cierta ayuda de los musulmanes sudafricanos.
Cada uno de los veinticinco jefes musulmanes, también llamados Autoridades
Tradicionales, tiene una mezquita en su corte y otra en su residencia,
y cada uno de ellos tiene en su corte un jeque o mwallimu[17] que
le aconseja en asuntos religiosos y el cual disfruta de una posición
altamente respetada entre los musulmanes. No hay restricciones por parte del gobierno para la construcción de mezquitas, como tampoco hay control para el establecimiento de madrazas, pero tanto las mezquitas como las madrazas se conocen habitualmente por el nombre de la persona que financió su construcción, y por lo general se las considera propiedad privada a la que sólo pueden asistir las personas que tienen buenas relaciones con sus propietarios. Esta tradición embota la iniciativa de los musulmanes comunes y crea confusiones y desunión, pues el Islam ya ha perdido cierto número de seguidores a causa de ello. Quienes no encajan en la mezquita local ni se les permite construir otra, o bien abandonan el pueblo o, si no son musulmanes con una creencia firme, se afilian a la iglesia más cercana. Tampoco existen restricciones oficiales para realizar la peregrinación a La Meca (hayy), aunque los musulmanes no poseen ninguna institución que cuide del bienestar y la gestión del viaje de los peregrinos. Los musulmanes indios poseen dos instituciones sociales para su exclusivo uso, a causa de la segregación tradicional en este colectivo. Los musulmanes africanos no poseen instituciones sociales. Con respecto a las instituciones educativas, los musulmanes indios han construido escuelas que gestionan junto a los indios de religión hindú. Algunos comerciantes indios musulmanes ayudaron a los musulmanes locales en la construcción y gestión de doce escuelas primarias que al principio eran privadas, pero que más tarde pasaron a ser gestionadas por el gobierno a través del Ministerio de Educación. Los musulmanes no han tenido nunca una escuela secundaria ni ningún centro de preparación para su propio profesorado. Actualmente, en algunas escuelas hay maestros musulmanes que enseñan a los estudiantes los principios del Islam y la lectura del Corán, pero tan solo la mitad de las escuelas primarias y secundarias del país posee en su claustro profesores musulmanes. El establecimiento de madrazas y residencias escolares en áreas rurales se ha visto dificultado por la falta de recursos financieros y de personal con dedicación exclusiva, pues salarios no son los adecuados e inducen a los maestros a buscar otro trabajo para complementar sus ingresos. La publicación de libros religiosos
también se ha encontrado con dificultades a causa de la falta de
organización, dado que apenas existen textos en inglés o
en chichewa, los principales idiomas del país, y la
mayoría de las publicaciones y periódicos, como Muslim
Digest o al-Qalam, proceden de la vecina Sudáfrica. Los musulmanes de Malawi y el mundo exterior
Malawi no mantiene estrechas relaciones
políticas con ninguno de los Estados árabes o islámicos,
excepto quizá con Irán y Turquía, que fueron los
primeros países musulmanes en establecer relaciones diplomáticas
con Malawi. La primera organización islámica internacional
en enviar un representante a Malawi fue el Dar-ul-Ifta saudí
en 1.965. Durante los diez años siguientes no hubo posteriores contactos
hasta que un representante del Congreso Islámico Mundial, con sede
en Karachi (Pakistán), visitó Malawi en 1.975. El principal
punto de inflexión en la historia de los contactos exteriores tuvo
lugar con la visita a Malawi de un representante del Movimiento Juvenil
Musulmán de Sudáfrica en abril de 1.977. Siguieron otros contactos
que han colocado al país en el mapa del mundo islámico, pero
aún queda mucho por hacer para revivir la conciencia islámica
entre los musulmanes de Malawi. NOTAS.- [1] Resumen y adaptación actualizada del texto
original inglés, Muslims in Malawi, publicado en Journal of
the Institute of Muslim Minority Affairs 1:2, 1979, pp. 156-169. (N. del Tr.)
[2]Cuyo idioma, el chichewa, junto al inglés, es reconocido en la actualidad como lengua oficial del país (N. del Tr.) [3]Del resto, el 75% de la población es cristiana (55% evangélicos y 20% católicos) y el 5% restante practica cultos tradicionales, que en muchas ocasiones se infiltran en los usos y prácticas de las religiones mayoritarias. (N. del Tr.) [4]Abu-l-Hasan Ali al-Masudi (Bagdad, 900-Fustat, Egipto, 956) fue un famoso viajero y enciclopedista árabe. El mismo viajó hasta la isla de Zanzíbar, frente a la actual Tanzania. (N. del Tr.) [5]El reino de Monomotapa ocupó buena parte de los modernos estados de Zimbawe y Mozambique, y fue la organización política más estable y duradera del cono sur africano desde su formación en el siglo X hasta la llegada de los portugueses cinco siglos más tarde. Para más información, véase Basil Davidson, Historia de Africa, págs 61-72, Editorial Folio, Barcelona, 1.992. (N. del Tr.) [6]Los bantúes forman un conjunto de pueblos racial y culturalmente muy heterogéneos que hablan un grupo de idiomas emparentados lingüísticamente. En la actualidad habitan en buena parte del Africa central y oriental, aunque se cree que proceden del área comprendida entre los ríos Níger y Congo y que, desde el siglo VIII d.C y en oleadas sucesivas, fueron extendiéndose por el área que actualmente habitan. (N. del Tr.) [7]Este hecho vino a demostrarse posteriormente, cuando a partir de 1.974 una etnia de Zimbabwe comenzó a aceptar masivamente el Islam. Esta etnia, los waremba, tiene costumbres de aparente origen islámico: se circuncida a todos los niños, está prohibido el vino, sólo consumen carne que ellos mismos han sacrificado y sus clanes llevan aún nombres árabes. [8]Embarcación de origen árabe que tradicionalmente se ha venido empleando en las aguas de Africa oriental y del Océano Indico en general. Se caracteriza por su velamen triangular, siendo lo más común que cuenten con un solo mástil. Fue ideada para poder navegar incluso contra el viento, muchos años antes de que la técnica se desarrollara en aguas del Atlántico. (N. del Tr.) [9]El suahili es una lengua de la familia bantú, aunque con numerosos préstamos del árabe. Es hablada como primera lengua por unos dos millones de personas, principalmente en Tanzania y Kenya, pero también en Uganda, Mozambique, República Democrática del Congo, Somalia y Madagascar. Está ampliamente extendida por buena parte del África oriental, donde la utilizan más de cuarenta millones de personas como lengua franca, y es lengua oficial en Tanzania y Kenya (en este país junto con el inglés). Al principio era hablada por un número relativamente pequeño de personas que vivían en la costa oriental de Africa, pero más tarde llegó a convertirse en la lengua utilizada para los intercambios comerciales que se hacían sobre todo entre los árabes y las poblaciones indígenas locales. Existen cuatro dialectos principales, de los cuales el más prestigioso es el utilizado en los distritos urbanos de Tanzania. (N. del Tr.) [10]La sustitución del alfabeto árabe por el latino no fue una práctica aislada sino que se empleó sistemáticamente por las potencias coloniales en todo el Africa subsahariana, con el fin de destruir la herencia cultural de los pueblos sometidos. Así, las autoridades francesas, apoyándose en los misioneros cristianos, lo hicieron con el wolof en Senegal o con el hausa en Níger (y en Nigeria, los ingleses), pues estos dos idiomas desempeñaban el mismo papel de lengua franca en Africa occidental que el suahili en la costa oriental africana. El resultado fue una nueva generación de africanos analfabetos en sus propios idiomas y escasamente alfabetizados en los idiomas del colonizador europeo. En la actualidad, tan solo unos pocos ancianos y algunos miembros de las órdenes sufíes, donde se ha preservado algo de la educación tradicional, son capaces de leer y escribir correctamente en sus respectivas lenguas maternas, ya que, en la práctica, los alfabetos latinos apenas han sido empleados para escribir las lenguas africanas. (N. del Tr.) [11]La palabra madraza (o madrasa; pl. medersa) es de origen árabe y significa “escuela”, “lugar de estudio”. Se refiere tanto al concepto de escuela como a las edificaciones donde funcionan o han funcionado escuelas. Originalmente escuela coránica, hoy madraza se refiere a la escuela primaria en varios países musulmanes. (N. del Tr.) [12]En el contexto del Islam tradicional, la palabra sunní no designa un concepto incompatible con el sufismo, sino más bien todo lo contrario, ya que dentro del mundo sunní se han desarrollado multitud de órdenes sufíes, (N. del Tr.) [13]Estos matrimonios por el rito islámico son casi exclusivamente practicados por los musulmanes indios, y están reconocidos por el gobierno mediante la Ley de Matrimonios Asiáticos. La mayoría de los musulmanes africanos realizan sus matrimonios según los ritos tradicionales. [14]El iddat es el periodo de noventa días que la mujer musulmana viuda o divorciada debe esperar antes de poder volver a contraer matrimonio, con el fin de que, en caso de embarazo, pueda conocerse la identidad del padre. (N. del Tr.) [15]El azaque o zaqat es uno de los cinco pilares del Islam. Se trata de la limosna que los musulmanes con un mínimo de recursos económicos deben entregar a los más necesitados. (N. del Tr.) [16]El tabligh es un movimiento pietista y proselitista que nace en la India de los años veinte. De carácter conservador, su acción se basa en un proselitismo personalizado en los lugares de culto o mediante visitas a domicilios o negocios particulares, dirigido casi siempre a los miembros de la propia comunidad musulmana. Su enseñanza insiste en los pilares básicos de la religión ya que, en principio, se opone a toda participación política. (N. del Tr.) [17]Palabra que procede del vocablo árabe mu‘allim, que significa “maestro”, “el que posee conocimiento”. (N. del Tr.) |
|
©
KÁLAMO LIBROS, S.L. Copyright, Madrid 2005 - Ap. Correos 41018 - 28080 MADRID (España)
|