AHMAD QAZÂLI. VIDA Y OBRAS.


- Dr. Javad Nurbakhsh -


Vida y obras del sheij Ahmad Qazâli

Ahmad Qazâli Tusi nació en Tâyerân de Tus, en Jorâsân, en el noreste de Irán. Era el hermano pequeño del imán Mohammad Qazâli [más conocido como al-Gazal en Occidente y en los países árabes]. Algunos investigadores consideran que su apellido, Qazâli, está relacionado con un pueblo llamado Qazla, cerca de Tus; esta hipótesis, sin embargo, no es muy correcta y seguramente se trata de una alusión al oficio de tejedor de su padre, por el que le conocían como Qazâl y a sus hijos como Qazâli.Sawaneh

Ahmad Qazâli es uno de los qotb (eje espiritual) más importantes en la línea sucesoria de los maestros de la orden Nematollâhi [1] .

Existe muy poca información fiable sobre su vida; sí se sabe que desde su adolescencia practicó el retiro y la abstinencia y que siempre se sintió inclinado a reunirse con los sufíes. Sirvió a diferentes maestros sufíes hasta que eligió a Abu Bakr Nassâÿ como su maestro, entregánole a él su devoción.

Ahmad, al igual que su hermano Mohammad, enseñó durante un tiempo en la academia Nezâmiyya de Bagdad. La serenidad, el calor y la elocuencia de sus enseñanzas hacían que sus palabras conmovieran profundamente los corazones de los oyentes. Muchas personas se reunían para escuchar sus clases, quedando absortas y encantadas escuchándole, mientras que algunos buscadores copiaban al pie de la letra todo lo que decía Ahmad. Por ejemplo, Sâ'ed ibn Fârs reunió ochenta y tres de sus discursos en dos volúmenes.


Relatos y dichos sobre Ahmad Qazâli

A continuación se incluyen algunos de los numerosos relatos y dichos que se refieren al maestro:

Se cuenta que, en cierta ocasión, el imán Mohammad Qazâli reprendió a su hermano Ahmad diciéndole: "Gentes de todas las clases sociales, de todas las tierras, llegan a esta ciudad a realizar la oración que dirijo, considerándola como un bien en este mundo y un valor para el mundo futuro. Y, sin embargo, tú, que eres mi hermano y vives cerca de mí, nunca participas en las oraciones que yo dirijo". Ahmad le contestó: "Rezaré contigo si, como imán que dirige la oración, te esfuerzas al máximo para realizar el sentido de la oración".

Cuando el imán Mohammad Qazâli se dispuso para la oración del mediodía, Ahmad se colocó tras él, entre la gente. Sin embargo, abandonó la asamblea en mitad de la oración y, seguido por sus discípulos, prosiguió sus oraciones en otra parte de la mezquita.

Al término de la oración, Mohammad fue a buscar a Ahmad y le reprendió por su comportamiento. Ahmad le dijo:"Nosotros fuimos fieles a nuestra promesa. Te seguimos todo el tiempo que estuviste en estado de oración. Sin embargo, tan pronto te fuiste al establo a dar agua a tus caballos, nosotros ya no pudimos continuar rezando, porque ya no había un imán que guiara nuestra oración común".

Con tristeza y ternura Mohammad dijo: "¡Alabado sea Dios!, verdaderamente Sus amigos son 'espías de los corazones'. Mi hermano habla con verdad, pues, en medio de la oración, cruzó mi mente la duda de si habrían dado agua a mi caballo" [2] .

Cuenta que, un día, el imán Mohammad Qazâli se quejó así a su hermano, el sheij Ahmad Qazâli: "Serías un buen darwish si te esforzaras más en la observación de la Ley ( shari'at )". El sheij Ahmad le replicó: "Tú serías también un buen sabio si te esforzaras más en la gnosis de la Realidad divina (Haqiqat)". El imán dijo: "Yo pienso que estoy bastante más adelantado que los caballeros del campo de la Realidad". El sheij contestó: "La mercancía de los pensamientos y la piedra preciosa de las suposiciones no tienen gran valor en el bazar de los misterios".

El imán dijo: "Esto necesita que alguien lo confirme". El sheij afirmó: "Puede confirmarlo el guía de la religión, el Mensajero de Dios". El imán se extrañó: "¿Cómo podremos verle y cómo pdremos escuchar sus palabras?" El sheij replicó: "No se ha beneficiado de la Realidad lo más mínimo aquella persona que no ve al Profeta cada vez que lo desea y que no le puede preguntar sobre los misterios de la Realidad divina". Estas palabras prendieron fuego al interior del imán Mohammad Qazâli y aridó su corazón en los secretos de los celos (qeyrat). Finalmente, quedaron en dejar esta confirmación en manos del Profeta.

Al llegar la noche, cada uno, en su retiro, se dedicó a la oración y a la meditación. El imán, entre lágrimas y súplicas, y con la preocupación de quedar humillado, suplecaba el favor del Profeta.

Pronto, le pesaron los párpados al imán y se quedó dormido. En el sueño vio al Profeta entrar con un acompañante a su habitación y le dieron la buena nueva de que llegaría a conocer la Realidad divina. En la mano del amigo del Profeta había una bandeja tapada con un paño. Esta persona levantó una esquina del lienzo, cogió algunos dátiles [3] de la bandeja y los puso en la mano del imán. En ese momento, el imán volvó en sí y, en contraste con los demás sueños, encontró los dátiles en sus manos. Entusiasmado, se levantó y, con grandes aspavientos y alboroto, se dirigió apresuradamente a casa del sheij, llamando a su puerta con fuerza e insistencia. El sheij, dentro de la casa, iba diciendose con fuerza e insistencia. El sheij, dentro de la casa, iba diciendo: "¡Tanto escándalo por unos dátiles!". El imán, que estaba seguro de que su hermano no creería en su sueño, se quedó estupefacto al oír estas palabras del sheij. Cuando finalmente le abrieron la puerta y entró en la habitación de su hermano, le preguntó: "¿Cómo llegaste a saber esa bendición de la que fui objeto?". El sheij le dijo: "El Profeta, en su favor y afabilidad, no te dio ese par de dátiles hasta pedir permiso a este pobre. Si quieres asegurarte de ello, levántate y trae esa bandeja que está sobre el estante". El imán se levantó y al coger la bandeja descubrió que era la misma bandeja que estaba en la mano del amigo del Profeta, con el mismo paño cubriéndola y en la que faltaban algunos dátiles en un rincón. De esta forma el imán descubrió que aquel encuentro con el Profeta había tenido lugar por la gracia de su hermano [4] .

De Ibn al-Naÿ¨^ar figura en el Târije-e Baqdâdi:

Cierto día, una persona, en la asmablea del sheij Ahmad Qazâli, citó este versículo: Di: "¡Siervos Míos que habéis prevaricado en detrimento propio! ¡No desesperéis de la misericordia de Dios! Dios perdona todos los pecados. Él es el Indulgente, el Misericordioso (Qo 39,53). El sheij dijo: "Los ha honrado llamándolos siervos Míos"; y recitó luego estos versos:

En la morada del amor del Bienamado, es muy fácil soportar
la aflicción y la locura que la gente me atribuye.
Cuando ellos me llaman por mi nombre, los ignoro,
y cuando me llaman "siervo del Bienamado", les contesto.

El imán Yâfe'i en su Merât al-ÿenân escribe sobre Ahmad Qazâli:

Era una persona de verbo elocuente, de hermosas palabras y de expresiones delicadas. Predicó estando presente el sultán Mahmud, y éste le obsequió con mil dinares. Era un hombre bello y de hermosa figura. Realizaba actos carismáticos y pronunciaba inspiradas alusiones espirituales [....]. Anduvo por todo el país sirviendo personalmente a los sufíes, que también le servían a él, los acompañó y le acompañaron. Sin embargo, él era más hombre de retiro y de recogimiento.

Hâfez Salfi cuenta: "Estuve presente en las asambleas del sheij en la ciudad de Hamadân (en el oeste de Irán). Estuvimos juntos en el mismo jânaqâh (centro sufí) y éramos muy amigos. El sheij era una de las personas más extraordinarias e inteligentes que he conocido; poseedor de palabras profundas, tenía un extenso conocimiento de las ciencias de la época".

En una de sus asambleas le preguntaron sobre estas palabras de 'Ali: "Aun cuando cayera el velo, no crecería mi certidumbre", y también sobre las palabras de Abraham cuando dijo: "Señor mío, muéstrame cómo resucitan los muertos". Y [Dios] dijo: "¿No crees?" Y [Abraham] contestó: "Sí, pero mi corazón se tranquilizaría" (Qo 2,260). El sheij respondió: "En la certidumbre, aún existe la posibilidad de negación, pero en la tranquilidad del corazón se desvanece esta posibilidad". En palabras del Qorán: .... negaron por injusticia y orgullo aunque en su interior estaban convencidos (27,14).

Finalmente, 'Eyn-ol Qozât, en su obra Libro de las disposiciones (Ketâb al-Tambidât ), dice:

Nuestro maestro Ahmad Qazâli dijo: "No se puede conocer a Dios sino a través del mismo Dios". Y dijo: "No hay nada más bello para un maestro que el amor".

Una vez le pregunté: "¿Cuál es la prueba [de la existencia] de Dios?". Me contestó: "Él, en sí mismo, es la prueba de sí mismo".

En la interpretación de las palabras del Profeta: "Quien no posee maestro, no tiene fe", dijo: "Quiere decir que el que no tiene amor, no alcanzará la visión de Dios".

Y dijo: "Quien no está enamorado del Amado, no podrá verle, pues no se peude ver ni conocer el sol con una lámpara" [5] .

Una vez preguntaron al sheij cuál era nuestro deber. Y el sheij respondió que el deber del siervo es la realización de la servidumbre a través de la observación directa del Señorío.


Discípulos de Ahmad Qazâli

La mayoría de los teólogos y profesores más famosos de la academia Nezâmiyya de Bagdad fueron discípulos de Ahmad qazâli, y muchos fueron además grandes sufíes, como:

  • El sheij Abol Fazl Baqdâdi (550/1155). Fue el sucesor de Ahmad Qazâli en la cadena de maestros de la orden Nematollâhi.
  • 'Eyn-ol Qozât Hamadâni, martirizado en 525/1132. En su obra El núcleo de las verdades (Zobdat-ol Haqâyeq) figura: "Tras cansarme de los argumentos y de los discursos de los conocimientos tradicionales, me dediqué al estudio de las obras de Mohammad Qazâli y ocupé cuatro años en ello. Al alcanzar en ello lo que andaba buscando, pensé que había logrado mi menta. Me dije:
Entra en la morada de la paz y la salvación
y mora ahí, que es la morada de los compañeros.

Y estaba casi a punto de suspender mi búsqueda, conformándome con lo que había encontrado en los conocimientos tradicionales. Permanecí durante un año en esta morada. Rependtinamente la mano del destino llevó a mi ciudad natal, Hamadân, a mi señor, mi amo, el venerable sheij, el rey de la Senda, el intérprete de la Verdad, Ahmad Qazâli. Durante los veinte días en que permanecí en su presencia, experimenté en mi interior eventos que me alejaron del 'yo' y del 'tú', quedando solo él, mi amado maestro. ¡Gloria a Dios, qué grandeza!".

  • El sheij Abol Naÿib Sohrawardi (563/1168). Fue uno de los teólogos y profesores de la Nezâmiyya de Bagdad. Al conocer a Ahmad, lo dejó todo y se dedicó a la vida en retiro. Se ganaba la vida como aguador y vivía con un grupo de compañeros en unas ruinas cerca del río Eúfrates.
  • Hakim Sanâi Qaznawi (525/1132). Gran poeta y gnóstico persa. Había recibido también enseñanzas de Jâÿah Yusof Hamadâni.
  • El imán Mohammad Qazâli (505/1111). El hermano mayor de Ahmad Qazâli, fue alumno de uno de los grandes teólogos de Neyshâpur, el imán Abol Ma'âli Yoweyni, que expresaba abiertamente su admiración y su orgullo por Mohammad Qazâli. Mohammad alcanzó un nivel de conocimiento tan elevado, que todos los grandes eruditos se referían a él como Qazâli el Grande (Qazâli-ye bozorg), o como Qazâli el Mayor (Qazâli-ye kabir).

Mohammad gozaba de gran estima en la corte de los reyes, como por ejemplo en la de Malek Shâh Salÿuqi (485/1093), con su sabio primer ministro persa Nezâm-ol Molk (485/1093), fundador de la escuela Nezâmiyyah de Bagdad, en la que impartía clase Mohammad. Cuentan que más de trescientos estudiantes y eruditos se reunían en sus clases.

También era muy apreciado por los califas y, entre ellos, por al-Moqtadi Beamrollâh (487/1094) y al-Mostazhar Bellâh (512/1118).

En la cumbre de su fama, dejó las clases y las predicaciones, abandonó valientemente sus apegos y salió de Bagdad. Durante diez años viajó de un lugar a otro y se dedicó a la vida en retiro. Su guía en la Senda fue Abu 'Ali Fârmadi. El mismo Mohammad dice de él: "Conocía bien la mayoría de las ciencias de la época pero, hasta que no estuve en la presencia del sheij Fârmadi y de algunos otros de los señores de los estados interiores, no se resolvieron mis dudas y mis dificultades interiores".

Cuentan que otro de los grandes teólogos de su época, el imán Abu Bakr ibn Walid Andalusi, se encontró con Mohammad Qazâli en Siria y quiso mantener una conversación escolástica con él. Pero Mohammad rehuyó toda cahrla diciendo: "Abandoné a los niños de Bagdad las pasiones, los deseos, las conferencias y los discursos, y salí de allí".

Mohammad Qazâli está enterrado en Tâyerân de Tus, su tierra natal.


Obras

De Ahmad Qazâli nos han quedado varias obras, tanto en persa como en árabe:

  • Tratado de predicaciones (Resâlah moezah ).
  • Discursos (Maÿâles Sheij Ahmad ).
  • La Verdad y la Realidad divina (al-Haqq wa-l Haqiqat ).
  • Compendio de la ciencia de la visión intuitiva (al-Zajirat fi 'elm al-basirat).
  • Las inspiraciones de los enamorados (Resâlah Sawâneh al-'oshâq).
  • Lobb al-ehyâ, un compendio del libro de su hermano El renacer de las ciencias de la religión (Ehyâ al-'olum al-din).
  • Una colección de sus cartas a 'Eyn-ol Qozât Hamadâni.

Le han atribuido también diferentes obras y tratados, como, por ejemplo, Maÿma'-ol fosahâ, Ruyâz al-'ârefin y Tarâyeq al-haqâyeq, un conjunto de poemas, tanto en persa como en árabe, de una especial belleza.

Ahmad Qazâli murió en el año 519 o 520/1125 y está enterrado en Qazwin, Irán. Cuentan que, momentos antes de la muerte de Ahmad, sus animales rompieron sus ronzales y se escaparon. Informaron de ello a Ahmad y éste dijo: "Yo ya he descabalgado, que se monte en ellos aquel que lo desee".

[Ahmad Gazâli, Sawâneh , Editorial Nur, Madrid 2005]



NOTAS.-

[1] Para más información sobre la sucesión de los maestros de la orden, véase el libro del Dr. Javad Nurbakhsh Maestros de la Senda . Editorial Nur, Madrid 2005. [N.T.]

[2] (TH).

[3] En el simbolismo sufí, el dátil es símbolo de la gnosis. [N.T.]

[4] (TH).

[5] En el sufismo, la lámpara es, a menudo, símbolo de la razón, del intelecto. [N.T.]


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