LA CALIGRAFÍA ÁRABE
Y
SU ASPECTO ESTÉTICO TRASCENDENTE

Ricardo Panizza



Palabras preliminares

Mosaico

He encarado este trabajo con la intención de hacer conocer en forma accesible, aunque limitado por el tiempo, una parte del profuso abanico cultural de una de las mayores religiones monoteístas.

Cada uno de los puntos en los que he dividido la presente exposición permitiría hacer nuevos trabajos, los cuales darían lugar a otros. 

Diríamos que vamos a establecer contacto con una de las ramas de un árbol extremadamente frondoso.

He puesto la totalidad de este trabajo bajo la advocación del respeto que merece un cuerpo de conocimientos culturales tal como es la caligrafia islámica, la cual funda la totalidad de su actividad en la fe religiosa.

Mi esperanza es que quede en el corazón de los lectores la impronta de una parte de la cultura que es, en occidente, poco y mal conocida y cuya extraordinaria grandeza influenció al mundo en general con su idioma, arquitectura, arte caligráfico, orfebrería, alfombras, matemáticas, astronomía, poesía, etc.


Contexto histórico - religioso

A través de mis viajes por el oriente medio, allá por los años 60, tuve el privilegio de conectarme con un medio cultural extraordinariamente poderoso nacido hace ya más de 1400 años y cuyos impactos visuales, espirituales, literarios, artísticos – entre otros muchos - subsisten hasta la fecha. En la brevedad de este trabajo me referiré solamente a la caligrafia árabe, la cual es llamada arte mayor.

La escritura es un medio de comunicación entre los hombres, pero en el caso de la escritura árabe, la misma trasciende esta condición primaria y se eleva a la transmisión del mensaje divino revelado en el Sagrado Corán.

La caligrafia árabe expresada como motivo icnográfico y decorativo, marca una característica de lo que se ha dado en llamar arte islámico, lo cual no designa el arte particular de una religión, sino al medio cultural cuya clase dirigente y mayoría de población profesaba el Islam.

Quisiera puntualizar que antes del advenimiento del Islam, la península arábiga estaba totalmente dominada por el politeísmo y la idolatría, habiendo comenzado para ese pueblo un periodo de franca decadencia y deterioro paulatino de las costumbres morales y espirituales.

Dicho deterioro se detiene con la llegada del mensaje del Islam y es así que a partir de ese momento comienza una ascensión moral, lo cual trae aparejada una definida consolidación cultural de la cual la caligrafia es una muestra.

A los efectos de erradicar  definitivamente la idolatría del pueblo árabe, la nueva religión establece la prohibición de la adoración de  representaciones figurativas y  es así como la caligrafia resuelve, de alguna manera, la tensión existente entre representación y abstracción, ofreciendo en los lugares santos un substituto a la decoración figurativa.

Esto no quiere decir que no existan estatuas o no se representen figuras, puesto que las vemos en las miniaturas de pintores de diversos países islámicos, en especial Turquía y Persia. La sutileza está en no asociar ninguna figura o representación con Dios, a efectos de que el hombre no traslade el prístino sentimiento hacia su Creador, y lo coloque en alguna figura o imagen de cualquier naturaleza y termine por adorar a esa imagen.

Al tener que expresar la palabra divina, la caligrafia comienza tempranamente a transformarse en un medio gráfico de incomparable plasticidad y belleza, al mismo tiempo que impacta el alma del creyente por la calidad del mensaje.

Estudios realizados determinan que la escritura árabe existía antes del Islam. Sus dos formas primarias son: una ligera y cursiva la cual da origen al estilo "neskhi", la otra angulosa, hierática, la cual será llamada mas tarde “kúfica”. Los primeros árabes aprendieron la escritura cursiva del pueblo “nabateo”, en la región de Houran en Siria.

El estilo kúfico se origina de la escritura siríaca. Los árabes preislámicos llamaban a esta escritura "hiri", según el nombre de su ciudad, Hira, en Mesopotamia, muy pronto los musulmanes construyeron la ciudad de Kufa y a partir de ese momento la escritura se llamo "kufi".

Estas dos escrituras han dado origen a otros estilos y la multiplicidad de los mismos se debe a la voluntad de los diversos pueblos convertidos al Islam de conservar los textos coránicos y de transcribirlos a los estilos adaptados según su naturaleza y a su escritura de origen. Debemos hacer aquí una aclaración. Existen numerosas lenguas, diferentes del árabe, que utilizan o utilizaron el alfabeto que hoy nos ocupa, tal es el caso del persa, varios dialectos del África, de la india, de Indonesia, de china, así sucedió con el idioma turco hasta 1929. Notemos que los pueblos mencionados adhieren a la religión islámica.

Quisiera puntualizar un detalle interesante que se relaciona con nuestro idioma, se trata de la escritura árabe "aljamiada", (del árabe al-ayamiyya cuyo significado es "la lengua extranjera", nombre que daban los árabes de la península a la lengua castellana). Dicho "aljamiado" esta constituido por la grafía árabe con leves variantes y con la cual se escribía el idioma castellano. Dichas variantes debían considerar la consonante "p" y las vocales "e" y "o", las cuales son inexistentes entre los sonidos del idioma árabe.

La expansión del Islam a otros pueblos no árabes posibilita también a estos últimos el uso de esa escritura; es así que vemos brillar en Persia y Turquía la maestría de grandes calígrafos que embellecen cada día más el trascendente y universal mensaje del Sagrado Corán. Transformaron la escritura en un arte, embelleciendo las letras por el armonioso juego de las proporciones, creando diferentes estilos de acuerdo a las necesidades. Así nos encontramos con una escritura adaptada al uso diario, al uso arquitectónico para la decoración de mezquitas, para titular capítulos coránicos, para documentos reales etc.

Cada una fue estudiada y perfeccionada estableciéndose reglas para su uso. En ese punto nacieron los maestros. También esos maestros tuvieron discípulos, que en algunas ocasiones superaron a aquellos que les enseñaron.

Existe una palabra en árabe que explica la  totalidad de los actos humanos, esa palabra es "niat", intención. Viendo los trabajos de los grandes calígrafos se comprende cabalmente su maestría a través de su intencionalidad. Plasmando en sus trabajos el sentido estético, la minuciosidad, armonizando pequeños detalles armonizaban la totalidad del trabajo.

Se llego a la realización de formas geométricas que para el no conocedor no pasan de ser armoniosos diseños sin que se pueda advertir que detrás de los mismos se transmite un mensaje.

El imperio otomano se caracterizo por dar a las artes un impulso verdaderamente notable, especialmente al arte caligráfico. Allí se formaron escuelas de maestros bajo la protección del soberano, y. su punto máximo de inflexión fue alcanzado durante el reinado del sultán Solimán llamado "el magnifico", y también "al-qanun" (el legislador) quien no fue solamente un gran soberano del imperio otomano, sino que además fue poeta y joyero.

El espíritu del trabajo se basaba en la desinteresada cooperación entre los calígrafos.

Era condición general preparar sus propios elementos de trabajo, plumas y tintas. Esos maestros eran expertos en la preparación de las tintas. Algunas formulas se perdieron, otras subsisten hasta los tiempos actuales. También preparaban sus cálamos, y era entre ellos fundamental la interacción mutua, intercambiaban sus técnicas, sin que por ello ninguno de los maestros perdiera su estilo. Subordinaban la apetencia humana de voracidad personal a un logro mayor, por eso los trabajos se hacían con un vuelo muy alto y gran exquisitez. Los medios de inspiración partían de la fe, de un sencillo contacto con la vida y de una armonía interior. 

Algo similar sucede con una orquesta sinfónica, cada instrumento, que podría ser perfectamente un maestro solista, cede su timbre personal en aras de un timbre mayor, sin dejar por ello de ser quien es.

Vale la pena, entonces, meditar sobre este tema y sobre la palabra griega "sinfoni" cuyo significado es "estar de acuerdo". Quisiera destacar con letras de oro que se cultivaba la positividad, puesto que el que “invierte” su energía en belleza, armonía y plasticidad obtiene intereses proporcionales, en calidad, a su “inversión”.

Estos maestros invertían su energía en valores altísimos y proporcionalmente obtenían los resultados en sus trabajos. Al observar los mismos podemos deducir su interior dichos maestros calígrafos, a quienes admiro, jamás tenían prisa ni eran apurados por personas o circunstancias, sin embargo pudieron, algunos de ellos, copiar a mano e iluminar las paginas de doscientos Coranes. Tengamos presente que cada vez que concluían un ejemplar habían copiado 114  capítulos con un total de 6236 versículos, disponiendo, además, de tiempo para la formación de discípulos.

Turquía descolló en forma notable en este aspecto, pues tuvo en la época del imperio otomano la escuela de maestros calígrafos más importante que se tenga memoria.

Según he podido colegir a través de mis 20 años de experiencia en esta disciplina se ejercitan tres estados fundamentales en el interior de quien enseña, y son:

  • La paciencia: por tener que construir un nuevo lenguaje interno en quien no sabe.
  • La generosidad: porque se debe dar todo lo que se sabe sin guardar nada para si mismo, tal como secretos o cosas parecidas
  • La humildad: al intentar conseguir que aquel a quien enseñamos sea mejor que nosotros.

Puede no conocerse la escritura, pero las formas que adopta la misma no dejan de asombrar por su equilibrio y sentido estético, vale decir que trasciende su mensaje más allá de su significado literal impactando por su belleza y sereno ordenamiento plástico.

Quisiera hacer notar que el Sagrado Corán se lee siempre en idioma árabe no importando el país. La lengua y la escritura árabe son sagradas para todo musulmán, árabe o no, dado que es la expresión de la palabra revelada por Dios.

los estilos caligráficos son innumerables, pero debemos hacer notar los seis estilos principales, "thuluth, naskhi, muhaqqaq, rayhani, riqa y tawqi" estos estilos fueron y son llamados con el nombre de "al qalam-as-sittah" en lengua árabe, y "shish-qalam" en lengua persa, cuya traducción es: "las seis plumas" o "los seis estilos". La palabra “qalam” tiene un equivalente en castellano y es cálamo, y por extensión pluma de escritura.

Para escribir los maestros calígrafos utilizaban una caña, una simple caña cortada de determinada forma. Ese corte requiere una técnica precisa y especifica.

Se dice que de la caña nace la línea musical y la línea escrita, la flauta y el cálamo.

La palabra cálamo aparece mencionada en cuatro oportunidades en el texto coránico. 

las ubicación de los versículos en los capítulos o suras son las que a continuación se detallan, sura nº 03:44, sura nº 31:27, sura nº 68:01 y sura nº 96:04. En ellas leemos.

  • Sura nº 03 "La familia de Imrán" aleya 44
“…He aquí alguno de los relatos misteriosos que te revelamos, ­ -oh Apóstol!; aunque tú
no estuviste presente con ellos cuando, con sus cálamos, se sortearon para decidir quien
se encargaría de María, ni tampoco estabas presente cuando disputaban...”.

  • Sura nº 31 "Lucman" aleya 27
“…Aun cuando todos los árboles de la  tierra se convirtieran en cálamos y el océano en
tinta y se le sumasen siete océanos más no bastarían para escribir las inagotables
palabras de Dios; porque Dios es poderoso, prudente...”.

  • Sura nº 68 "El cálamo" aleya 01
“…Nun. Por el cálamo y por lo que el hombre con él escribe…”

  • Sura nº 96 "El espermatozoide" aleya 04
“…Que enseñó el uso del cálamo...”

También en la poesía mística se hace mención de la caña. Les ofrecemos algunos versos del gran místico Mevlana Jalal-ud-Din Rumi (604 1273) extractado de una de sus obras mayores - el Masnavi -, escrita en lengua persa.

Escuchad a la flauta de caña como se queja,
Lamentando el destierro de su hogar.
"siempre, desde que fui arrancada de mi lecho de caña, mis notas plañideras han llevado a hombres y mujeres al llanto.
destrozo mi pecho esforzándome por dar salida a mis suspiros y expresar los tormentos del anhelo por mi hogar.
El que habita lejos de su hogar está siempre añorando el día que podrá retornar".

Esta aparente digresión del tema que nos ocupa, intenta poner en evidencia el papel fundamental que desempeña la modesta caña, que tanto sirve para representar un estado del alma en el ser humano o para modelar letras, las cuales técnicamente dibujadas por una mano, que sabiendo lo que quiere expresar el corazón que la guía, puede transmitir numerosas y variadas ideas.

Pero igual que el hombre, quien debe prepararse para su actividad en la vida, la caña debe ser preparada para cumplir, en este caso, con su rol de elemento de escritura. Igual que el hombre debe poseer equilibrio a los efectos de no perturbar la armonía que se busca obtener del inteligente y sensible juego de las proporciones. Igual que el hombre debe ser utilizada en su tiempo justo para no estar ni demasiado verde ni demasiado madura, dado que ambos son estados indeseables pues enfatizan los extremos. Debe, igual que el hombre, tener un determinado peso, en el caso de la caña es físico, y en el del hombre moral, puesto que debe armonizarse con la mano que la guía.

De la relación entre el largo de la caña y la mano que va a hacer uso de ella, debe cumplirse y mantener una relación siempre invariable a los efectos que opere el equilibrio. ¿No es acaso similar al equilibrio que el hombre debe poseer en su pensamiento y en sus acciones a efectos de mantener la armonía en sus actividades?

Podemos encontrar notables similitudes entre el ser humano y este instrumento de escritura, porque si bien esta ultima modela letras sobre papel u otro material de escritura, el hombre "escribe" su vida a través de sus acciones, sólo basta observar atentamente cuál es la actitud del hombre para saber exactamente - igual a la caña - donde tiene puesto su énfasis y si le falta equilibrio o si obedece concientemente a la mano que la guía, en el caso del hombre, su Creador.

La caña – como instrumento de escritura – no es tal hasta que es mojada en el tintero, luego debe subordinarse a la mano que la guía. Diríamos que la caña comienza a existir como elemento de escritura solamente en el momento que es apoyada sobre una hoja y traza el primer rasgo.

El hombre comienza a ser tal cuando sale del cómodo, obscuro, cálido y misericordioso espacio uterino, y en la luz de la acción comienza su evolución, dura, difícil, pero con mayor conciencia todo ello en virtud de la luz tanto simbólica como real. Allí, en esa lucha para superarse puede alcanzar niveles de comprensión imposibles de evaluar.

Diremos también que las letras deben adaptarse a los diversos rígidos patrones establecidos por aquellos que construyeron las mezquitas y edificios. Vale decir que aquí también podemos encontrar una similitud con el hombre que debe adaptarse a las rígidas condiciones que, en muchos aspectos, establece la vida.

En el vasto abanico de los trabajos caligráficos nos encontraremos con composiciones en espejo llamadas "makkus" o "anyali" en las cuales las letras de la izquierda se reflejan sobre la derecha y viceversa, podríamos llamarla una composición doble. Es empleada por los calígrafos sufies como simbolismo del mundo interno y externo del ser humano.

La actividad de la escritura en aquellos pueblos que, por una u otra razón, adoptaron como propia los caracteres árabes, era una actividad sagrada, puesto que disponían artística y armoniosamente las letras para transmitir el mensaje revelado en el Sagrado Corán. Ellos formulaban su intención con el lenguaje del corazón y la respuesta les llegaba también al corazón con el lenguaje propio.

Debemos recordar además, que cuando se produjo  la expansión del Islam fue necesario utilizar un medio de comunicación a grandes distancias que fuera comprensible para todos, allí comenzó a sistematizarse la grafía.

La escritura posee, por así decirlo, una letra madre -generadora de las restantes letras del alfabeto - y que actua como modulo en las proporciones de las mismas - siendo al mismo tiempo la que encabeza el alfabeto, su nombre es "al-alif". Tiene el sonido de nuestra "a" y también representa al nº ordinal 1. Esta será la única letra que citaremos en este trabajo, dado que el mismo no es la enseñanza del alfabeto sino la explicación de características generales de un arte mayor, tal como fue y es considerado.

El alfabeto árabe esta compuesto de 28 letras y un fonema. Y entre las mismas algunas poseen sonidos que, para el hispano-hablante, son difíciles de pronunciar. Existen cuatro posicionamientos para escribir las 28 letras según el lugar que ocupen en las palabras y son a saber: inicial, media, final y aislada. La letra al-alif, tal como fuera dicho en párrafos anteriores, da origen a las 16 formas restantes o formas base, las cuales con el agregado de puntos, sobre o debajo de algunas de ellas, desde uno hasta un máximo de tres, completan la totalidad de las 28 letras del alfabeto. 

Tan sólo con esos elementos se gestó la extraordinaria belleza de una grafía muy difícil de superar en cuanto a flexibilidad y capacidad de adaptación plástica.

Precisas reglas determinan las formas de unión de las letras entre si, reglas que históricamente comienzan a ponerse en practica en el primer siglo de la hégira (16 de julio del año 622 j.c.). Es así que Abú-al-Aswad-al-Douali adjunta al signo de representación de una letra un punto rojo posicionable, que representa la vocal breve y el "tanwin" o terminación indefinida del sustantivo, posteriormente dos de sus alumnos, Nasr-ibn 'azim y Yahya-ibn-Yamour, establecen un sistema de puntos diacríticos (del griego diakrenein: distinguir) que diferencian los signos de base, los cuales son usados hasta la fecha.

Hoy en día, si bien es cierto que la caligrafia no posee el gran rol de otrora. La vida moderna posee otros medios de transmisión de ideas. Afortunadamente, esos medios, jamás podrán imitar la belleza y la elegancia del gesto humano.


Buenos Aires, 2005 ®
www.rp-artdesign.com


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En la Asociación Biblioteca Teosófica Argentina de Buenos Aires, disfrutamos la  JORNADA DE CULTURA ÁRABE dentro del marco: “INTEGRANDO CULTURAS“ el domingo 12 de junio de 2005.

Buscando las coincidencias por sobre las diferencias, el arte visual mayor del mundo musulmán: El Arte Caligráfico Árabe se asoma a Buenos Aires a través de la Ruta del Silicio de este siglo XXI.

La ruta de la Seda, del papel, de las especias y de las ideas ha sido superada por esta supercarretera virtual y el impacto visual de las imágenes realzan el poder de las palabras. Quedaron atrás en este devenir, las paredes escritas de las mezquitas de Kufa, el labrado mármol del Taj-Mahal, las paredes de la Alhambra, y hoy el  Mensaje nos impacta con toda la fuerza  y la velocidad del Arte Digital.

La ciencia de las letras no es sólo el arte de escribir bellamente, es una disciplina interior de alto poder transformador. La caligrafía, nuestro vocablo tomado del griego para denominar este arte, es aquí enriquecida y superada cualitativamente al desplegarse por su intermedio, la ciencia de las letras trascendentes, la 'ILMU-L-HURÛF.  Los casi veinte años que Ricardo Panizza ha dedicado a este arte fue operando en la interioridad de este ser humano sensible una transformación notable y evidente. Coincidente con esta etapa es el justo reconocimiento de que su obra haya sido elegida para ilustrar la muestra fotográfica AMRIK sobre el aporte de la cultura de los árabes a Latinoamérica en la reciente Cumbre América del Sur- Países Árabes que se desarrollara en Brasilia durante el mes de Mayo.

La interesada y asombrada mirada del público que recorrió la muestra de los veintiocho trabajos caligráficos nos reafirma en la certeza de que el arte no puede ser resistido. La velocidad con que sus impresiones impactan en la conciencia impiden los preconceptos y la racionalización.

La exposición abarca desde los primeros trabajos del artista que fueran realizados con las técnicas tradicionales: tinta china sobre papel, oro sobre vidrio, repujado en metal hasta  los multimediales con herramientas digitales como el Photoshop y el Flash. La tecnología le ha brindado al profesor Panizza la  posibilidad de trascender las dimensiones del espacio e incorporar la cuarta dimensión, la del tiempo. El arte visual mayor del mundo árabe se ha visto enriquecido con la paleta cromática de más de un millón  de colores, la velocidad de la luz y sin embargo "el  Mensaje" sigue siendo el mismo. Aquel que resuena en el corazón “qalb” del hombre.

"No me abarcan ni los cielos ni la tierra, pero me contiene el corazón de quien se abre a Mí".

En el misterio de la letra y su simbolismo existen también otras correspondencias, algunas son inefables pero otras  fueron develadas en su conferencia: "Aspectos estético-trascendentes del Arte Caligráfico Árabe".

Otros talentosos y prestigiosos amigos de la cultura árabe se hicieron presente: la actriz y directora escénica Graciela Yafar, contando los cuentos-enseñanza de Oriente; el joven músico y compositor Douglas Felis quien realzara las narraciones con sus interpretaciones de ney  y de percusión en un ensamble perfecto.

Sergio Montana, maestro del derbake, y Julieta, la niña bailarina que realizara una demostración asombrosa para su corta edad de danza del vientre, encarnando toda la femineidad en su pequeño cuerpo de mujer.

La Dra. Samira Abdel Masih, escritora, matemática e investigadora, fundamentó que nuestra civilización y la ciencia moderna se iniciaron y desarrollaron en la Siria Histórica, también llamada Mesopotamia o Creciente Fértil por los historiadores.

En la disertación presentó su libro "Siria Histórica, cuna de la ciencia" a través de un lenguaje sencillo, enumerando los conocimientos que en la actualidad se poseen, las causas que motivaron al hombre de esa región a iniciar sus primeros pasos en la ciencia y la influencia que ejerciera sobre Grecia y Roma. Su exposición fue matizada con numerosas anécdotas y curiosidades históricas: cómo se inventaron los barcos a vela, la rueda y el arado (4000 a. C.), las primeras técnicas metalúrgicas elaboradas en Palestina (4000 a. C.), la primera teoría del universo (3500 a. C.), imitada siglos después por Tolomeo, el primer calendario de la historia y los primeros relojes (3500 a. C.), el primer alfabeto y la primera partitura musical, hallados en Ugarit (Siria) en el siglo XIV a. C. La emoción del numeroso público presente alcanzó su punto más alto cuando relató la historia de Jorge, el joven palestino jefe del ejército romano, quien a través del martirio llegara a ser San Jorge y en la actualidad el patrono del ejército argentino. Los lazos visibles e invisibles entre Siria y la humanidad se evidenciaron en sus palabras así como a través de las páginas de su libro. La antropóloga y estudiosa del Islam,

Maria Elena Pucci nos regresó a la España de las tres religiones con su disertación "El Islam en España". Como cierre el conjunto folklórico de jóvenes integrantes” Monte Líibano” dirigido por  su profesora Mabel Hadad perteneciente al Colegio Maronita hizo resonar la fuerza de un "dabke" en el espacio poblado por los miles de volúmenes que atesoran el conocimiento de Oriente y de Occidente.

Estuvo presente todo el misticismo del Oriente que nos prometiera el video de Alquibla proyectado como inicio de la reunión cuando la voz de Juan Goytisolo nos invitara a abrir la puerta de este fascinante mundo del arte islámico desde las costas de Capadocia.

"Además de la literatura, y en el terrero personal la música, lo que siempre me ha interesado más es el urbanismo, la concepción de la cives, y he escrito bastantes textos sobre el espacio de la ciudad islámica. Cuando estuve hace dos años en Buenos Aires fui invitado a la vez por las facultades de Literatura y de Arquitectura y descubrí que algunos de los filmes de Alquibla los proyectaban allí. "

No quisiéramos concluir sin dejar de mencionar unas palabras suyas del prólogo de la obra "La arquitectura del Islam occidental".

«Digámoslo bien alto: el complejo de inferioridad acerca del retraso histórico y nuestro pasado árabe ha perdido su razón de ser. En la Europa Comunitaria a la que nos hemos incorporado, nuestra diferencia no ha de ser ya un recordatorio penoso ni causa de frustración: la huella musulmana en nuestro suelo, visible en todos sus ámbitos, es expresión al contrario de una riqueza y originalidad únicas. Ningún país europeo cuenta con un patrimonio como el legado de Al Andalus y ello no redunda en mengua de nuestro europeísmo. Somos europeos distintos, europeos en más.  

El extraordinario patrimonio artístico y cultural de Al Andalus formó parte durante centurias del mundo occidental antes de ser desalojado de él por la nueva idea de Europa, devuelta a sus raíces helénicas sin intermediario de los árabes, forjada en el Renacimiento. Esa Europa inventada a finales del siglo XV separó brutalmente las dos orillas del Mediterráneo y repudió como ajena la realidad cultural que la alimentó durante la Edad Media. Es hora ya, próximos a entrar en el nuevo milenio, de que reincorporemos dicho patrimonio al lugar que le corresponde, como expresión de una occidentalidad distinta, representada por Al Andalus en el terreno de la arquitectura, filosofía, ciencia y literatura.  Las grandes creaciones omeyas, almorávides, almohades y nazaríes -frutos de los trasvases y corrientes migratorias entre la Península y el actual reino de Marruecos, así como sus ramificaciones magrebies, sursaharianas y mudéjares-, han de ser vistas hoy como paradigma de una visión ecuménica que incluya a las naciones de diferencia, anomalía, mezcolanza y fecundación».  

América del Sur es también orgullosa heredera de derecho del  patrimonio artístico y cultural de Al-Andalus y  esta Jornada es una reafirmación.

Se ha cumplido el propósito de la gente de la  Teosofía de integrar y divulgar los fundamentos de nuestras creencias a través de las impresiones de una creación artística de tan alto impacto  visual como es el arte caligráfico árabe.

Y para terminar, nos remitimos al lema de Al-Zubaydi y lo hacemos nuestro:

«Todas las tierras, en su diversidad, son una.
Y los hombres todos son vecinos y hermanos»


[Al-Zubaydi nació en Sevilla en el año 316/918, estudió en Córdoba, teniendo como maestro, entre otros, a Abu `Ali al-Qali. Fue el gramático y lexicógrafo más famoso de su tiempo y el maestro de los hijos de al-Hakam II. Murió, siendo cadí en Sevilla, en 379 (989).]