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DIALECTOLOGÍA ÁRABE Redacción Alif Nûn Transcripción y pronunciación de las letras árabes - ‘: Corresponde
a la letra árabe ain (ع). Es fricativa faringal sonora. - š
: Corresponde a la letra árabe shin (ش). Su sonido es el
de la sh inglesa. - Todas las consonantes
subrayadas ( t, d, ...), excepto la h, velarizan
el sonido de la letra correspondiente. Es la misma relación existente
entre la l castellana (sin velarizar) y la l catalana (velarizada). - h: Corresponde
a la letra árabe ha (ح).Es fricativa faringal sorda. - ’: Corresponde
a la letra árabe amza. Es oclusiva glotal sorda. - ŷ: Corresponde a
la letra árabe ŷim (ج). Es africada prepalatal sonora y su sonido corresponde
al sonido de la y griega de “cónyuge”o la jota inglesa en “jet”. - č: Equivale a la
ch castellana. No existe en el árabe culto, sino únicamente
en el dialectal. - ġ: Corresponde a
la letra árabe gain (غ). Su sonido es el de la g de “agosto” o la r
francesa. Es fricativa velar sonora. Introducción Cuando hablamos de la lengua árabe sin más, en realidad nos estamos refiriendo a la lengua del Corán, y por lo tanto a la más importante lengua de expresión de la civilización islámica. Es también la lengua principal de la poesía árabe antes y después del Corán, pero no consta que haya sido nunca la lengua de conversación en ninguna sociedad árabe. Esta lengua parece haber dado sus primeros pasos como koiné (lengua común y compartida) de los recitadores de poesía de la Península Arábiga en torno a la época en que aparece el Corán, en la cual estarían representadas las palabras y expresiones más extendidas entre las hablas más prestigiosas, y que sería comprendida en toda la Península. Tendríamos, pues, una situación
diglósica desde los primeros momentos documentados, con una lengua
destinada a fines de alta cultura junto a toda una serie de dialectos
locales utilizados en la vida diaria. Quien quiera conocer la realidad lingüística
árabe no puede limitarse a esa lengua culta; primero, porque no
es madre sino hija, de los dialectos antiguos; y, segundo, porque el
estudio de los dialectos proporciona muchos datos sobre el árabe
que no se reflejan en la lengua culta. Según los lingüistas árabes
antiguos hasta los beduinos de habla más prestigiosa diferían
del árabe culto en puntos determinados, como los siguientes: la
taltala (/-ti/ en lugar de /-ta/, como tif‘alūna
por taf‘alūna), la kaskasa (/-kis/ por /-ki/
en pausa), la kaškaša (/-ši/ por /-ki/, o /š/ después de
/ki/), el istintā‘ (alveolarización de /t/, /d/, /d/),
la ‘an‘ana (/‘a/ por /’a/), etc... El análisis lingüístico
moderno revela que los textos antiguos ya reflejaban diferencias dialectales
entre el norte y el sur, entre el Naŷd y el Hiŷaz, incluso una
influencia aramea en la estepa siria y la llanura iraquí. La teoría tradicional de la mayoría de los lingüistas árabes y de los orientalistas hasta finales del siglo XIX (por ejemplo, Nöldeke o, más recientemente, Blau) viene a decir que los dialectos antiguos eran prácticamente idénticos al árabe culto, y que los dialectos modernos nacieron después de la difusión de la lengua, al contacto con otros idiomas. Pero, según Vollers, esa lengua culta ya habría desaparecido como lengua de conversación en los tiempos del Corán, no hablándose entonces ya más que dialectos parecidos a los actuales. Estas pretensiones fueron presentadas como un escándalo ante los ambientes islámicos bajo la interpretación de que los gramáticos ‘abbāsíes habrían intervenido de alguna manera en el texto del Corán. Entre los indicios aducidos por Vollers está la ausencia de i‘rāb ( variación de la terminación de las palabras dependiendo de su función en la frase) en los textos transmitidos de época antigua y la existencia de papiros del siglo primero de la Hégira que reflejan una lengua de tipo parecido a los dialectos modernos. Entre los seguidores de esta segunda teoría están Spitaler y Diem. A pesar de la aparente contradicción entre ambas teorías, podría decirse que las dos son válidas, pero cada una sólo parcialmente. La teoría tradicional parece acomodarse a los hechos del Naŷd y de parte del Hiŷaz, donde se habría hablado una lengua de tipo sintético más o menos cercana a la lengua culta, mientras que el resto de la Península Arábiga encontraría su acomodo en la teoría de Vollers, con su lengua de tipo analítico; característica explicable tanto por contactos con hablantes de otras lenguas como por tendencias internas de todas las lenguas semíticas. Una tercera teoría añadiría la hipótesis de que el tipo sintético es más antiguo y de él habría derivado el tipo analítico. La diversidad lingüística de la que tenemos noticia no es de extrañar en un medio que no está unificado políticamente ni existen corrientes culturales plenamente coordinadas. En el sur se dejaba sentir la influencia de la civilización abisinia y, más tarde, también de la persa. En el norte eran bizantinos y persas quienes se repartían la hegemonía cultural y política. Y en el oeste no dejaba de sentirse la presencia de la civilización del poderoso vecino egipcio. Esta situación reforzó la tendencia que tiene toda lengua a la fragmentación. La diversidad lingüística
no se limitaba a la mera diferenciación con respecto de la lengua
culta, sino que en diferentes zonas se hallaban préstamos procedentes
de distintas lenguas; y también se daban fenómenos fonéticos
que distinguían unas áreas de otras, como la imāla
(palatinización de la /ā/) o articulaciones peculiares de algunos
fonemas, como /q/ y /d/. En cualquier caso, el rendimiento funcional
de los recursos sintéticos, principal diferencia entre los
dos tipos de lengua considerados, era tan pequeño que la compresión
interdialectal no quedaba rota en ningún momento. El hecho es que el tipo sintético parece haber desaparecido bastante pronto. Por ejemplo, Ibn Ŷinnī (siglo IX d.C.) apenas podía encontrar beduinos de lengua “pura”. Y la lengua culta, y con ella el tipo de lengua sintético, se limitó, en la mayoría de los casos, al uso escrito y a su empleo en la oración. Si atendemos a la relación entre los dialectos antiguos y los modernos, C. Ferguson propuso la teoría de la koiné urbana, la cual viene a decir que las características compartidas por los dialectos modernos provienen del árabe unificado en las grandes ciudades del Islam árabe. J. Fück, en cambio, afirma que la
mezcla de los dialectos de las tribus y la formación de una
koiné árabe cercana a la lengua culta se dieron
en campamentos militares durante épocas de campaña militar. Ninguna de las dos teorías, con su postulado común de la mezcla de dialectos, llega a tener en cuenta el hecho sociolingüístico de la convivencia de formas lingüísticas diversas dentro de una misma comunidad de hablantes para fines igualmente diversos; y tampoco considera la fuerza de los mecanismos de difusión de innovaciones lingüísticas como los que presenta, por ejemplo, la teoría de las ondas. Por último, para ilustrar mejor las diferencias entre los dos tipos de lengua que hemos considerado, el sintético y el analítico, digamos que, en el caso del árabe, no sólo tenemos que el tipo sintético haga uso del i‘rāb, ausente en el tipo analítico, sino que esta ausencia conlleva una mayor rigidez sintáctica y una abundancia relativa de preposiciones y conjunciones. Además, la lengua árabe de tipo analítico también se caracteriza por la generalización de lo que podríamos denominar como concordancia “plena” en lugar de la concordancia simplificada de la lengua culta donde, por ejemplo, los plurales no racionales concuerdan con el femenino singular.
Si adoptamos un criterio sociológico, la primera distribución que se nos impone es entre dialectos de origen beduino y dialectos de origen urbano. Esta distinción tiene su reflejo en lo lingüístico; por ejemplo, en la realización sonora del fonema /q/ en los primeros, mientras que los segundos se caracterizan por distintas realizaciones, todas ellas sordas. Este criterio no puede aplicarse estrictamente porque, con las vicisitudes de la historia, los hablantes de algunos dialectos beduinos se han sedentarizado, como es el caso de la población musulmana de Bagdad o los habitantes de Túnez capital. Además, el criterio sociológico se entrelaza con el geográfico y así tenemos los dialectos beduinos orientales y occidentales diferenciándose en características que los acercan a los dialectos urbanos con los que están en contacto. Por otro lado, también hay que tener en cuenta el mayor o menor grado de conservadurismo de cada dialecto con independencia de la cercanía o lejanía geográfica. Por último, hay toda una serie de dialectos que se quedarían al margen de esta clasificación, como son los dialectos de montaña en Siria y el Líbano o los dialectos de aldea en Marruecos, Argelia y Palestina. Desde un punto de vista geográfico cabría hablar de dialectos occidentales y de dialectos orientales, estando la línea de demarcación en un meridiano que pasara al oeste de Alejandría. En efecto, entre ese meridiano y el Atlántico se comparte la particularidad muy llamativa de prefijarse una /n/ y sufijarse una /u/ en la forma correspondiente al plural. Sin embargo, los dialectos del Chad, de origen sudanés, se sustraerían a esta clasificación, quedando más complicada la situación por cierta vacilación lingüística debida al contacto con los dialectos libios. Asimismo, si siguiéramos un criterio cronológico no deberíamos olvidar que, al parecer, ha habido momentos de cambio rápido que luego han sido seguidos por largos periodos de estabilidad.
1.- La Península Arábiga 1.1.- Dialectos Septentrionales: 1.2.- Dialectos del Hiŷaz: 1.3.- Dialectos meridionales: 2.- Irak Aunque estos dialectos forman un solo
grupo desde el punto de vista del léxico y comparten en gran
medida la fonología, la morfología y la sintaxis, podemos
distinguir dos grupos: 2.1.- Dialectos gelet: 2.2.- Dialectos qaltu: 3.- Siria Sus dialectos beduinos coinciden básicamente
con sus vecinos de la Península Arábiga. 3.1.- Dialectos septentrionales: 3.2.- Dialectos centrales: 3.3.- Dialectos de Jordania y Palestina: 4.- Egipto Los dialectos beduinos de Egipto siguen
la tónica de sus vecinos orientales y occidentales. Por lo demás,
se distinguen claramente los dialectos septentrionales (desde El Cairo
hasta el mar) de los meridionales (al sur de El Cairo). Parece discernirse
un substrato de tipo occidental (por ejemplo, en la genizá
de El Cairo hay textos con /n-/ en la primera persona del singular
en imperfectivo) modificado por un fuerte adstrato de tipo oriental. Dicho
sea de paso, los dialectos occidentales, de los que trataremos más
adelante, quizás hayan nacido de la lengua vacilante de los yemeníes
imperfectamente asimilados a la lengua nordarábiga, y como muestra
de criollismo tenemos las características aducidas cuando hablábamos
de la clasificación de los dialectos basándonos en criterios
geográficos, y que encontramos desde al-Andalus y Malta hasta
Mauritania. En las ciudades la /q/ se realiza como
/’/, y la /ŷ/ no está africatizada, sino que es una oclusiva velar
sonora. Es el sonido con el que llega a identificarse la /q/ en el campo,
tanto en el Delta como en el Alto Egipto. En cuanto a los dialectos más
meridionales, en contacto con los dialectos sudaneses, abundan las características
beduinas, y en la zona oriental se deja sentir con fuerza la influencia
de los dialectos de la Península Arábiga. 5.- Sudán Básicamente una prolongación
de los dialectos del sur de Egipto, a lo largo de los siglos XVII y XVIII
d. C. fueron entrando y difundiéndose hasta Chad y Nigeria, donde
entraron en contacto con los dialectos árabes de Libia, Argelia
y Mali. 6.- Dialectos occidentales La característica universal
de esta área dialectal es la /n/ prefijada como marca distintiva
de la primera persona del singular en imperfectivo, y de la /n/ prefijada
y la /u/ sufijada en la forma correspondiente del plural. Son dialectos “no distintivos”, es decir,
que no distinguen entre unas vocales y otras y, en época moderna,
todas caen igualmente, en sílaba abierta no acentuada. 6.1.- Dialectos prehilalianos: 6.2.- Dialectos beduinos: La diferencia entre unos y otros suele reducirse esencialmente a la estructura silábica. Todos tiende a confundir /i/, /u/ y, a veces, también /a/ en un solo fonema vocálico de timbre neutro, y a no permitir vocales breves de sílabas abiertas no acentuadas. Debido a la extensión del territorio en que son hablados estos dialectos, las soluciones concretas a las que llegan son diversas. En general, la situación lingüística en el norte de África es compleja: nos encontramos con ciudades como Casablanca en las que se hablan dialectos de origen beduino; verdaderas islas lingüísticas como Rabat, con su dialecto urbano de origen andalusí, o Skura, con su dialecto árabe en plena zona de lengua beréber; zonas de transición, como Chefchauen...Lo más habitual es que, al sur del Atlas, el árabe haya sido importado por población árabe o arabizada antes de asentarse en la zona. |
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