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Estimados lectores:
Su ubicación geográfica y el momento
de su nacimiento situaron al Islam en una posición inmejorable para
poder entrar en contacto con otras grandes civilizaciones y tradiciones
espirituales. En primer lugar debemos considerar el factor geográfico.
Asia Occidental, lugar de nacimiento del Islam, está situada casi
en el centro del llamado Viejo Mundo (Europa, Asia y África), lo cual
permitió que los musulmanes se relacionaran con las grandes civilizaciones
y religiones de Oriente y de Occidente. De este modo, desde el mismo inicio
del Islam, los musulmanes tuvieron amplios contactos con budistas, zoroastrianos,
hindúes, taoistas, judíos, cristianos y animistas que enriquecieron
profundamente la civilización islámica, a pesar de que los
conflictos y la violencia también estuvieran presentes.
En segundo lugar está el factor temporal.
El Islam es la última de las grandes tradiciones religiosas. La doctrina
islámica establece que Muhammad es el último profeta enviado
a la humanidad y que todos los pueblos han recibido en esencia el mismo
mensaje divino transmitido por su propio profeta. Así pues, el mensaje
islámico no vendría a traer nada nuevo con respecto a los
anteriores mensajes divinos, sino más bien a confirmarlos y recordarlos.
Esta idea central dentro de las enseñanzas islámicas estimuló
entre los primeros eruditos musulmanes una gran curiosidad hacia otras civilizaciones
distintas a la islámica, las cuales también fueron consideradas
de inspiración divina. Ello facilitó un amplio y enriquecedor
intercambio de ideas entre el mundo islámico y el resto del Viejo
Mundo. Todas estas circunstancias han hecho del Islam una de las religiones
más vigorosas y con mayor capacidad de adaptación a lo largo
de la historia, permitiendo que esta tradición espiritual se extienda
por los cinco continentes.
En el número de Alif Nûn de este
mes nos ocupamos de las relaciones de los musulmanes con otros colectivos
religiosos a lo largo de la historia. El primer artículo analiza
las relaciones entre budistas y musulmanes desde los primeros contactos
en el siglo VII d.C. hasta la actualidad. El segundo texto estudia la presencia
de minorías cristianas en el Oriente Medio árabe y las causas
que han favorecido su crecimiento y posterior declive. El siguiente artículo
se centra en la comunidad judía en Turquía, vista a través
de los ojos de tres destacados judíos sefardíes de la ciudad
de Estambul. Para terminar, el cuarto articulo de este mes cambia por completo
de tercio, pues se trata de la tercera y última parte del texto dedicado
a la insurrección libia y sus vínculos con las potencias occidentales.
No quisiéramos despedirnos sin antes agradecer
de corazón a todos nuestros lectores su fidelidad a nuestra revista,
que este mes alcanza el número 100 y los diez años de existencia.
Sin todos y cada uno de vosotros no hubiera sido posible este proyecto.
La Dirección.
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BUDISTAS Y MUSULMANES:
Encuentros y desencuentros a lo largo de la historia
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El Budismo y el Islam representan
dos de las más grandes tradiciones espirituales de la humanidad
y sus fieles se han relacionado entre sí a nivel cultural, político,
económico y militar durante los últimos 1.300 años,
es decir, casi desde el mismo momento del nacimiento del Islam, la más
joven las dos religiones. A lo largo de un periodo de tiempo tan prolongado,
es lógico que las relaciones entre budistas y musulmanes hayan atravesado
por periodos diversos, que van desde la amistad y la cooperación
hasta la hostilidad y el enfrentamiento. Sin embargo, a pesar de que el clima
espiritual y el lenguaje religioso de ambas tradiciones resulta ser muy
distinto, el contacto fructífero entre budistas y musulmanes jamás
ha dejado de existir durante todo este tiempo. En este trabajo trataremos
de ofrecer un repaso a la historia de dichos contactos, y demostrar así
que el diálogo interreligioso y la convivencia pacífica han
sido y siguen siendo perfectamente posibles.
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LOS CRISTIANOS ARABES DE ORIENTE MEDIO:
Una perspectiva demográfica
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En la actualidad, el porcentaje de árabes
cristianos en Oriente Medio se sitúa en torno al 9% de la población
total de los países donde se asientan: Egipto, Líbano, Siria,
Iraq, Jordania, Israel y Palestina. Éste es más o menos el
mismo porcentaje que los otomanos encontraron hace unos 500 años,
cuando derrotaron a las dinastías persas y mamelucas que compartían
el control de la región. Sin embargo, esto no significa que la proporción
entre cristianos y musulmanes haya quedado fijada de un modo permanente.
Por el contrario, después de cuatro siglos de gobierno otomano durante
los cuales tuvo lugar un resurgimiento inesperado del Cristianismo, éste
retomó la tendencia descendente que había experimentado durante
el primer milenio después de la Hégira. El Islam ha avanzado
en el siglo XX a un ritmo comparable al del periodo anterior a los otomanos.
Sin embargo, los mecanismos que han influido en esta tendencia moderna son
distintos a los de la época pre-otomana; todos ellos están
relacionados con los modernos procesos políticos, económicos
y demográficos.
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LOS JUDIOS DE TURQUÍA:
Una realidad olvidada
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Como dice el escritor Mario Levi, Estambul es el
mejor lugar del mundo. Y es difícil no estar de acuerdo durante
este atardecer, sentado frente a un café moca recién hecho.
Y de fondo, el mar; un mar en el centro de la ciudad, el cual ha permitido
esta misma mañana que unos pocos afortunados pudieran ver a un grupo
de delfines juguetones.
Más allá, al otro lado, Europa,
que podemos ver iluminada a la luz del sol de poniente. Mario Levy sonríe
como suele hacerlo. “¿Irme de aquí? ¿por qué
habría de hacerlo? Vivo en una ciudad que me ofrece tal cantidad
de historias que es imposible dejar de escribir.”
Cualquiera que tenga dificultades para integrarse
encaja en sus relatos, dice Levi. Eso es lo que hace de esta ciudad, de
este país, una fuente inagotable. Ésta es su ciudad, su país,
y aún así, de vez en cuando se siente como un extraño.
Mario Levi es alguien que vive al límite. Ello
tiene algo que ver con su carácter, pero también con su orígenes.
Y eso le agrada: “Soy feliz con mi tristeza. Es un regalo. Si fuera un hombre
feliz, no sería escritor.” No hace mucho tiempo, durante unas conferencias
que estaba impartiendo en el extranjero, una mujer turca se dirigió
a él en inglés pidiéndole un autógrafo. Cuando
le dijo que venía de Estambul, quedó estupefacta y exclamó:
“¿Es usted turco? ¡No puede ser! ¿Cómo puede
llamarse Mario Levi? ¡Ése no es un nombre turco!”
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LA CAIDA DE GADDAFI (III):
Una lección para Libia, una adventencia de Occidente
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Más
allá de la dimensión militar del conflicto, la intervención
imperialista no pretende defender los intereses políticos y económicos
de los rebeldes, sino los de las potencias imperialistas. A pesar de que
antes de la imposición de la zona de exclusión aérea
los rebeldes manifestaron públicamente su deseo de limitar la intervención
de los imperialistas en Libia, pronto pudimos ver que les ofrecían
importantes concesiones. Y es que nadie da nada gratis.
Las potencias imperialistas pretenden
establecer en Libia un régimen lo más sumiso posible. Un método
de negociación usado durante mucho tiempo ha sido negarse a suministrar
armas a los rebeldes, lo que permitió a los imperialistas situarse
en una posición de fuerza, empleando sus ataques aéreos para
decidir quién saldría victorioso del enfrentamiento y presionando
así enormemente a las fuerzas rebeldes para que crearan un programa
y un consejo de gobierno aceptables para Occidente. Los argumentos liberales
según los cuales la intervención se ha efectuado para defender
los intereses del pueblo libio (o que, de algún modo, no habría
“daños colaterales”) son tan absurdos como los de la izquierda,
de acuerdo a los cuales la derrota de las fuerzas de Gaddafi podría
producirse sin la intervención militar imperialista.
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El valle es diferente,
por encima de religiones y cultos.
Aquí, en silencio, baja la cabeza.
Húndete en la maravilla de Dios.
Aquí no hay sitio para religiones ni cultos.
"Locos de Amor"
_ Rumi
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Las opiniones
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los artículos
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de vista de su autor
y no necesariamente
el del Editor.
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